Visiones de Egipto. Oxirrinco: Ayer y hoy

Jaume Vivó – Noviembre 2009

El 1 de octubre de 2009 se inauguró, en el “Museu d’Arqueologia de Catalunya de Barcelona” (MAC), la exposición “Visions d’Egipte, Oxirrinc: ahir i Avui” que permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2010. Esta muestra recopilatoria está formada por más de sesenta fotografías tomadas durante las distintas campañas de excavación en el yacimiento de Oxirrinco, situado en la orilla izquierda del Bahr Youssef a 190 km al sur de El Cairo, cerca de El-Bahnasa, en el Egipto Medio, emprendidas por un equipo multidisciplinar dirigido desde 1992 por el Dr. Josep Padró, catedrático de la Universidad de Barcelona y presidente de la “Societat Catalana d’Egiptologia“.

Vista general del Museu d’Arqueologia de CatalunyaFig. 1. Vista general del Museu d’Arqueologia de Catalunya.

Fig. 1. Vista general del Museu d’Arqueologia de Catalunya.

Fig. 2. Vista general de la sala principal de la exposición del Museu d’Arqueologia de Catalunya.

Fig. 2. Vista general de la sala principal de la exposición del Museu d’Arqueologia de Catalunya.

Esta exposición, que ahora podemos contemplar en el MAC ampliada con paneles explicativos y varias piezas arqueológicas, se realizó inicialmente con motivo de un coloquio realizado en el mes de abril de 2007 en Cabestany (Languedoc-Roussillon, Francia) organizado por la asociación Terre d’Égypte, bajo la supervisión científica del profesor Jean-Claude Goyon.

Fig. 3. Escultura de basalto negro representando la figura de un funcionario de época ptolemaica hallada en Alejandría, s. II-I a.C. (colección MAC-Barcelona). Oxirrinco, junto con Alejandría, era una de las dos principales colonias griegas durante el reinado de los Ptolomeos.

Fig. 3. Escultura de basalto negro representando la figura de un funcionario de época ptolemaica hallada en Alejandría, s. II-I a.C. (colección MAC-Barcelona). Oxirrinco, junto con Alejandría, era una de las dos principales colonias griegas durante el reinado de los Ptolomeos.

La exposición está dividida en cuatro ámbitos principales; el primero nos muestra la historia del yacimiento de Oxirrinco con un resumen de las primeras excavaciones que allí se realizaron desde finales del s. XIX. El siguiente apartado está dedicado a la llamada Necrópolis Alta, descubierta fortuitamente por unos excavadores clandestinos en 1982 cuando estaban saqueando una tumba del Período Saíta (dinastía XXVI), y que fueron descubiertos y apresados por las autoridades egipcias. A partir de este momento el Servicio de Antigüedades Egipcias se hizo cargo del lugar dirigiendo las excavaciones Mahmoud Hamza hasta 1992. Los trabajos realizados en esta necrópolis comprenden distintos sectores que muestran las diferentes ocupaciones en épocas sucesivas desde el período saíta hasta los siglos V-VI d.C.

Fig. 4. Uno de los dos peces oxirrinco de bronce que se hallan expuestos en las vitrinas de la exposición (colección particular). Además de su nariz característica, está coronado por un disco solar entre dos cuernos.

Fig. 4. Uno de los dos peces oxirrinco de bronce que se hallan expuestos en las vitrinas de la exposición (colección particular). Además de su nariz característica, está coronado por un disco solar entre dos cuernos.

El tercer ámbito está dedicado a los trabajos emprendidos en el Osireion, descubierto una vez más por la policía del Servicio de Antigüedades cuando en el año 2000 unos ladrones intentaban extraer una gran estatua del dios Osiris del subsuelo de este templo. Es posible que  este emplazamiento fuera conocido desde los años 1950 por los lugareños, que lo denominaban “templo de Ramsés”, probablemente al confundir la gran estatua de Osiris con la de un coloso de Rameses. El cuarto ámbito está reservado a la fortaleza paleobizantina edificada fuera de las murallas de la ciudad y que en el s. VII d.C. sufrió la conquista árabe.

Fig. 5. Vista de una de las salas de exposición del Museu d’Arqueologia de Catalunya.

Fig. 5. Vista de una de las salas de exposición del Museu d’Arqueologia de Catalunya.

Junto a estos cuatro ámbitos de exposición se presentan una serie de fotografías y paneles explicativos con las últimas sorpresas que ha ofrecido hasta la fecha el prometedor yacimiento de Oxirrinco, así como varias fotografías de la vida cotidiana de los actuales habitantes de la zona de El-Bahnasa. Completa la exposición un papiro procedente de Oxirrinco perteneciente a la colección del Archivo Histórico de los Jesuitas de Cataluña, dos figuras de bronce del pez oxirrinco procedentes de una colección particular, y pertenecientes a la colección del Museu d’Arqueologia de Catalunya, un halcón de madera representando al dios Sócares, dos escarabeos y una bella estatua de basalto negro de un alto magistrado de época ptolemaica presidiendo la sala principal.

Fig. 6. Cartel de la exposición "Visions d’Egipte Oxirrinc".

Fig. 6. Cartel de la exposición “Visions d’Egipte Oxirrinc”.

Visions d’Egipte Oxirrinc[1]

Un mito egipcio nos cuenta que, cuando el dios Set mató a Osiris, le cortó el cuerpo en catorce trozos, que repartió por todo Egipto; Isis, esposa y hermana de Osiris, los encontró y los fue enterrando todos excepto el pene, que Set lo había lanzado al río. Para proteger esta parte, un pez oxirrinco se lo comió y en la localidad donde tuvo lugar este episodio, se fundó Oxirrinco. En época grecorromana se convirtió en una de las tres ciudades más importantes de Egipto junto con Alejandría y Antinópolis, produciendo millares de papiros que fueron descubiertos a finales del siglo XIX.

Fig. 7. Vista del Bahr Youssef, el brazo del Nilo que separa las poblaciones vecinas de El-Bahnasa (la antigua Oxirrinco) y Sandafa. Las casas de adobe y las palmeras recuerdan el paisaje de época faraónica.

Fig. 7. Vista del Bahr Youssef, el brazo del Nilo que separa las poblaciones vecinas de El-Bahnasa (la antigua Oxirrinco) y Sandafa. Las casas de adobe y las palmeras recuerdan el paisaje de época faraónica.

La exposición “Visions d’Egipte. Oxirrinc, ahir i avui” (Visiones de Egipto: Oxirrinco, ayer y hoy) muestra, con más de sesenta fotografías, el pasado y el presente de la denominada ciudad de los papiros. La muestra es el resultado de los trabajos de excavación llevados a cabo por la Missió Arqueològica d’Oxirrinc, una tarea que continúa porque la ciudad todavía esconde otras muchas sorpresas.

Per-medyed, Oxyrhynchos, Pemdyé, el-Bahnasa…

Oxirrinco ya existía en época faraónica, cuando era conocida como Per-medyed. Gracias a una ubicación estratégica en la confluencia de rutas comerciales provenientes del desierto libio del norte y el sur del país, la ciudad  llegó a ser en el s. VIII aC, capital de la XIX circunscripción (nomo) del Ato Egipto. El Bahr Youssef, el curso de agua que todavía hoy pasa al lado, permitía reconducir las mercancías hasta el delta y el Mediterráneo, y también hacia el mar Rojo.

Oxirrinco, el pez con la nariz puntiaguda, manifestación de la diosa Tueris, fue el nombre escogido por los griegos para designar la ciudad que volvieron a fundar con criterios urbanísticos elaborados en el sí de la Mediterránea. Grandes avenidas con columnatas organizaban las parcelas destinadas a diversos edificios públicos, como el teatro, el gimnasio o el ágora, así como las viviendas de sus habitantes, a menudo construidas con adobes y siguiendo las formas tradicionales de Egipto.

Fig. 8. Mapa de Egipto.

Fig. 8. Mapa de Egipto.

En época cristiana, la ciudad cambia de nuevo su nombre. Pemdyé es una ciudad muy rica y llena de vida, debido a la gran cantidad de iglesias y monasterios que se edifican. La ciudad bizantina, que remodela la antigua Oxirrinco siguiendo nuevos criterios, adquiere una gran carga mística y se convierte en lugar de peregrinación para cristianos y, más tarde, para los creyentes musulmanes.

Finalmente, después de la conquista árabe, la ciudad inicia un repliegue que supone el abandono de gran parte de la que había sido la ciudad grecorromana. Este hecho permite actualmente estudiar esta importante ciudad en toda la profundidad histórica que le corresponde.

Cien años de trabajos arqueológicos en Oxirrinco

Las primeras imágenes que tenemos de época moderna del yacimiento corresponden a Vivant Denon, miembro de la expedición de Napoleón. Pero en Oxirrinco no se empezó a excavar hasta finales del siglo XIX. En 1897 llegaron a El-Bahnasa los ingleses Bernard Grenfell y Arthur Hunt que excavaron en la zona conocida como la Necrópolis Alta. El resultado fue espectacular: miles de papiros, la mayoría escritos en griego, que han proporcionado datos de la ciudad, tanto por lo que corresponde a la economía como a la religión, la cultura o la vida cotidiana.

Fig. 9. La campaña de Napoleón a Egipto llevó a sus sabios a Oxirrinco. Vivant Denon hizo uno de los primeros dibujos de arquitectura antigua del yacimiento, donde se aprecia la columna honorífica. Grabado publicado en <em>Voyage dans la Basse et la Haute Égypte</em>.

Fig. 9. La campaña de Napoleón a Egipto llevó a sus sabios a Oxirrinco. Vivant Denon hizo uno de los primeros dibujos de arquitectura antigua del yacimiento, donde se aprecia la columna honorífica. Grabado publicado en Voyage dans la Basse et la Haute Égypte.

Unos años más tarde, en 1909, un equipo de italianos dirigidos por Hermenegildo Pistelli continuaron las excavaciones. Pero no se puede hablar de verdaderas intervenciones arqueológicas hasta la llegada de Flinders Petrie, que se centró en la excavación y documentación de los restos urbanos, como el teatro, una doble columnata y diversas tumbas grecorromanas. Evaristo Breccia continuó las excavaciones encargadas por el Museo de Alejandría. Después de estas intervenciones, el yacimiento quedó en el olvido fuera de algunas actuaciones puntuales.

Fig. 10. y fig. 11. A principios del s. XX, Petrie todavía pudo excavar los restos de un gran teatro, del que en la actualidad solo queda un gran montículo de escombros de lo que debían haber sido los cimientos de la construcción; también excavó la columnata de una de las calles principales.

Fig. 10. y fig. 11. A principios del s. XX, Petrie todavía pudo excavar los restos de un gran teatro, del que en la actualidad solo queda un gran montículo de escombros de lo que debían haber sido los cimientos de la construcción; también excavó la columnata de una de las calles principales.

Fig. 11.

Fig. 11.

En los años 80, el Servicio de Antigüedades Egipcias retoma las excavaciones de la Necrópolis Alta y el yacimiento vuelve a la vida. Actualmente, un equipo catalán dirigido por el doctor Josep Padró excava el yacimiento desde 1992. Desde el 2004, los trabajos han recibido el apoyo de la Generalitat de Catalunya, la Universidad de Barcelona, la Universidad Rovira i Virgili, el Institut Català d’Arqueologia Clásica, la Societat Catalana d’Egiptologia y de otras instituciones.

Además de la documentación de los descubrimientos hechos por equipos anteriores, nuestra misión ha puesto al descubierto una necrópolis que abarca desde la época faraónica hasta la árabe, así como un templo dedicado a Osiris y diversas estructuras fuera de la muralla que nos ayudan a entender la importancia de la antigua Oxirrinco.

La Necrópolis Alta, un cementerio con 1000 años de ocupación

Los espacios destinados a los muertos (necrópolis) de Oxirrinco se situaban al límite mismo del desierto, al oeste de la ciudad grecorromana. La necrópolis más antigua, llamada Necrópolis Alta, estaba situada en un lugar elevado y de singular importancia para la historia del yacimiento. Fue utilizada a lo largo de más de 1000 años, desde la época faraónica (dinastía XXVI) hasta los primeros momentos de la ocupación árabe. Esta utilización como cementerio durante tanto tiempo nos ha permitido conocer la evolución de las estructuras funerarias y los rituales de enterramiento. Además, es en esta zona donde se encontró la colección de papiros más importante descubierta hasta la actualidad.

Fig. 12. El yacimiento de Oxirrinco comprende los restos de la antigua ciudad y una extensa zona de suburbios donde proliferaban monumentos e infrastructuras vitales para la vida de los oxirrinquitas. En primer lugar, un santuario dedicado al dios Osiris <strong>(1)</strong> a unos 2 km al oeste de la ciudad, punto de atracción para la formación de una necrópolis que se añade a los monumentos funerarios diseminados alrededor de la ciudad. En segundo lugar, un dominio fortificado <strong>(2)</strong> que ilustra la transformación de la vida rural a lo largo de los siglos de civilización clásica. La ciudad en sí aprovechaba la orilla del Bahr Yussef como límite oriental y como puerto fluvial, concebida en parte con un urbanismo regular con calles porticadas y monumentales en los cruces de las calles principales <strong>(3)</strong>. De la arquitectura monumental prácticamente solo quedan los restos de un teatro <strong>(4)</strong> y de una puerta de tradición faraónica <strong>(5)</strong>. No se conocen los límites de la ciudad, pero se propone como hipótesis <strong>(6)</strong>, un trazado regular que prolonga los restos de la muralla que aún se adivina <strong>(7)</strong> y que deben corresponder al período tardío <strong>(8)</strong>. Dentro de este espacio, se halla confinada la llamada Necrópolis Alta <strong>(9)</strong> con los restos más antiguos del yacimiento y que domina desde un montículo el resto de la ciudad.

Fig. 12. El yacimiento de Oxirrinco comprende los restos de la antigua ciudad y una extensa zona de suburbios donde proliferaban monumentos e infrastructuras vitales para la vida de los oxirrinquitas. En primer lugar, un santuario dedicado al dios Osiris (1) a unos 2 km al oeste de la ciudad, punto de atracción para la formación de una necrópolis que se añade a los monumentos funerarios diseminados alrededor de la ciudad. En segundo lugar, un dominio fortificado (2) que ilustra la transformación de la vida rural a lo largo de los siglos de civilización clásica. La ciudad en sí aprovechaba la orilla del Bahr Yussef como límite oriental y como puerto fluvial, concebida en parte con un urbanismo regular con calles porticadas y monumentales en los cruces de las calles principales (3). De la arquitectura monumental prácticamente solo quedan los restos de un teatro (4) y de una puerta de tradición faraónica (5). No se conocen los límites de la ciudad, pero se propone como hipótesis (6), un trazado regular que prolonga los restos de la muralla que aún se adivina (7) y que deben corresponder al período tardío (8). Dentro de este espacio, se halla confinada la llamada Necrópolis Alta (9) con los restos más antiguos del yacimiento y que domina desde un montículo el resto de la ciudad.

Las tumbas más antiguas son de piedra y cubiertas con una bóveda. Algunas son simples, de una sola cámara; otras forman complejos familiares con diversas estancias. La tumba más importante y la que más información nos ha proporcionado es la número 1, una tumba familiar con siete estancias. En el interior hemos encontrado sarcófagos, un techo imitando el firmamento nocturno y diversos textos jeroglíficos. La otra gran tumba es la número 14 con once habitaciones, un altar y parte del ajuar funerario que debía estar destinado a los personajes importantes de Oxirrinco.

Fig. 13. Interior de una sala de la tumba del sacerdote Het (tumba núm. 1). Esta sala comunicaba con la estancia principal donde estaba enterrado el propietario de la tumba. Se puede observar una inscripción en escritura jeroglífica cursiva realizada con tinta roja en el dintel de la puerta.

Fig. 13. Interior de una sala de la tumba del sacerdote Het (tumba núm. 1). Esta sala comunicaba con la estancia principal donde estaba enterrado el propietario de la tumba. Se puede observar una inscripción en escritura jeroglífica cursiva realizada con tinta roja en el dintel de la puerta.

La necrópolis continuó en uso durante el período grecorromano, con tumbas que seguían la tradición faraónica, pero que incorporaban nuevas formas arquitectónicas. Algunas estaban decoradas con motivos relacionados con el culto de Osiris o con el pez oxirrinco.

Fig. 14. Vista aérea de la tumba núm. 14, que hasta este momento, es la más grande de toda la necrópolis. Se trata de una tumba familiar con once cámaras, donde se enterraron en sarcófagos de piedra los grandes personaje de la ciudad.

Fig. 14. Vista aérea de la tumba núm. 14, que hasta este momento, es la más grande de toda la necrópolis. Se trata de una tumba familiar con once cámaras, donde se enterraron en sarcófagos de piedra los grandes personaje de la ciudad.

Finalmente, en época bizantina, se construyeron nuevos edificios para despedir a los difuntos, como la llamada Casa Funeraria, con unas pinturas de temática cristiana de gran interés.

El Osireion, el templo de Osiris

En el año 2000 se localizó, de manera fortuita, el Osireion, un templo subterráneo dedicado a Osiris que ha sido muy significativo para el conocimiento de los cultos de época tardía en Egipto.

Fig. 15. En el interior de la tumba núm. 14 se localizaron más de diecisiete sarcófagos de piedra; la gran mayoría antropomorfos. Uno de los más bellos es el que podemos observar a la izquierda de la fotografía, que aún presenta restos de policromía.

Fig. 15. En el interior de la tumba núm. 14 se localizaron más de diecisiete sarcófagos de piedra; la gran mayoría antropomorfos. Uno de los más bellos es el que podemos observar a la izquierda de la fotografía, que aún presenta restos de policromía.

El monumento evoca la tumba del dios Osiris por la elevación, parecida a un túmulo sobre la superficie del terreno, y tiene como elemento central la cámara donde descansa la estatua del dios, una imponente figura de piedra de más de 3 metros de altura, a la que se rendía culto.

Fig. 16. Vista aérea del complejo sagrado del Osireion. La puerta de entrada estaba orientada al este, hacia la ciudad y los templos, de donde venían las procesiones que tenían lugar durante las fiestas de los Misterios de Osiris. En el interior hay una área de ofrendas, un pequeño lago sagrado y el templo en forma de T invertida, por donde se accedía al interior de las catacumbas.

Fig. 16. Vista aérea del complejo sagrado del Osireion. La puerta de entrada estaba orientada al este, hacia la ciudad y los templos, de donde venían las procesiones que tenían lugar durante las fiestas de los Misterios de Osiris. En el interior hay una área de ofrendas, un pequeño lago sagrado y el templo en forma de T invertida, por donde se accedía al interior de las catacumbas.

Todo el recinto estaba protegido por una muralla que delimitaba el témenos o espacio sagrado, que ocupa más de una hectárea. En el exterior, los sacerdotes realizaban ofrendas diarias a la divinidad, mientras que en el interior cada año se hacía un ritual que culminaba con el entierro en pequeños nichos de simulacros del dios Osiris.

Fig. 17. Sala de la estatua de Osiris. En la cámara más occidental, cubierta con una bóveda de cañón, reposa la estatua de Osiris, de 3,30 m de longitud. La imagen, esculpida en un bloque de piedra calcárea, era de color negro, el color de la regeneración. Lleva los atributos propios de la divinidad: el cuerpo amortajado, en las manos el <em>heqat</em> (cetro) y el <em>nejej</em> (flagelo) y en la cabeza la corona <em>atef</em>.

Fig. 17. Sala de la estatua de Osiris. En la cámara más occidental, cubierta con una bóveda de cañón, reposa la estatua de Osiris, de 3,30 m de longitud. La imagen, esculpida en un bloque de piedra calcárea, era de color negro, el color de la regeneración. Lleva los atributos propios de la divinidad: el cuerpo amortajado, en las manos el heqat (cetro) y el nejej (flagelo) y en la cabeza la corona atef.

Los misterios de Osiris se celebraban en el mes de Joiak, el cuarto y último mes de la inundación que fertilizaba el valle del Nilo. Estas fiestas, que culminaban en el Osireion, servían para rememorar la muerte y el renacimiento del dios. Los rituales consistían en fabricar unos pequeños simulacros de Osiris con unos moldes que llenaban de tierra con semillas de cebada, y que después dejaban germinar. Estas figuras permanecían en el templo durante el año y eran adoradas hasta que al año siguiente, durante la celebración de estos misterios, se enterraban en los nichos del Osireion acompañadas de amuletos y ofrendas.

Fig. 18. Galería núm.1 con nichos de época ptolemaica. El pasadizo, cubierto con grandes losas, está flanqueado a ambos lados por veintiocho nichos de idénticas dimensiones. La mayoría presenta en el dintel una inscripción hierática en negro. En su interior se depositaban los simulacros del dios Osiris.

Fig. 18. Galería núm.1 con nichos de época ptolemaica. El pasadizo, cubierto con grandes losas, está flanqueado a ambos lados por veintiocho nichos de idénticas dimensiones. La mayoría presenta en el dintel una inscripción hierática en negro. En su interior se depositaban los simulacros del dios Osiris.

Después de varias campañas de trabajos arqueológicos, se ha conseguido fijar la estructura del monumento, y el estudio de todos los datos nos ha permitido profundizar en uno de los rituales más sagrados de la cultura egipcia.

La fortaleza paleobizantina, un espacio fuera murallas

La ciudad de Oxirrinco del período paleobizantino estaba muy extendida y densamente poblada. Más allá de los muros y bastiones de su muralla, el suburbio se presentaba como un campo bien ordenado y fértil donde convivían los mausoleos funerarios con los espacios productivos. La intensa actividad agrícola del nomo (demarcación administrativa) y su importancia comercial como cruce de caminos, propició la aparición de dominios agrícolas muy extensos, pertenecientes a familias de notables con negocios por todo el país.

Fig. 19. Sala de columnas en el conjunto cristiano de la fortaleza al noroeste del yacimiento. Sobre las columnas de esta cámara se apoyaba una cúpula de baldosas de arcilla cruda que cubría y exaltaba un espacio de peregrinación alrededor de un altar dedicado al culto martirial.

Fig. 19. Sala de columnas en el conjunto cristiano de la fortaleza al noroeste del yacimiento. Sobre las columnas de esta cámara se apoyaba una cúpula de baldosas de arcilla cruda que cubría y exaltaba un espacio de peregrinación alrededor de un altar dedicado al culto martirial.

Las fotografías aéreas hechas con una cometa permitieron visualizar en la desértica zona del yacimiento, un gran dominio con funciones residenciales y productivas. En este sitio vivía una pequeña comunidad dependiente del propietario, que debía incluir unos cuantos religiosos para hacerse cargo de las capillas de culto.

Los diferentes sectores del dominio configuran un recinto de adobe con torres de vigilancia y contrafuertes en los ángulos. El nombre de fortaleza evoca la necesidad de protección de esta comunidad que, a principios del siglo VII dC, vivió la conquista árabe. Durante un tiempo, los árabes ocuparon la fortaleza y construyeron una poderosa torre que utilizaba los espacios que habían estado dedicados al culto cristiano, pero poco a poco el lugar quedó abandonado.

Las sorpresas de Oxirrinco

Las sorpresas de la Necrópolis Alta

Más al norte de la tumba número 1 se localiza un conjunto de entierros de época grecorromana, que imitan la arquitectura funeraria de época saíta. Aprovechando al máximo el terreno, se encuentran desde tumbas con escaleras de acceso y reminiscencias faraónicas, hasta simples hipogeos con sarcófagos en el interior. El espacio reducido de esta zona hace que las tumbas casi se superpongan y que, a veces, sea difícil de saber donde comienza una y donde acaba la otra. El estudio de estas estructuras permitirá conocer mejor las costumbres funerarias de este momento.

Fig. 20 y fig. 21. La fragilidad del tiempo. Pero no todos los sarcófagos se conservan tan bien como los de las tumbas saítas. Los ataúdes de madera, a pesar de la sequedad del desierto, rápidamente se descomponen y solo se puede disfrutar de su bella decoración unos pocos instantes.

Fig. 20 y fig. 21. La fragilidad del tiempo. Pero no todos los sarcófagos se conservan tan bien como los de las tumbas saítas. Los ataúdes de madera, a pesar de la sequedad del desierto, rápidamente se descomponen y solo se puede disfrutar de su bella decoración unos pocos instantes.

Fig. 21.

Fig. 21.

Fig. 22. Máscara dorada. En la sala norte de la tumba 5, entre los estratos de materiales de derribo se localizaron diferentes momias romanas, una de la cuales tiene un cartonaje dorado, y una máscara muy bien conservada, con una lámina de oro con incrustaciones de pasta de vidrio en los ojos. Una diadema adorna el elaborado peinado.

Fig. 22. Máscara dorada. En la sala norte de la tumba 5, entre los estratos de materiales de derribo se localizaron diferentes momias romanas, una de la cuales tiene un cartonaje dorado, y una máscara muy bien conservada, con una lámina de oro con incrustaciones de pasta de vidrio en los ojos. Una diadema adorna el elaborado peinado.

La Tumba 19

Durante la campaña de 2008, se amplió la excavación en la Necrópolis Alta hacia la zona del sur. En este nuevo sector se pusieron al descubierto tres tumbas de piedra calcárea blanca de época grecorromana. La excepcionalidad de estas estructuras es debida al buen estado de conservación de una de ellas (tumba nº 19) y en la decoración pictórica de la tumba número 18. La estructura arquitectónica es parecida a la de las tumbas que se encuentran en el sector norte de la necrópolis e incluso, la decoración pictórica repite los temas mitológicos con la presencia del pez oxirrinco.

Fig. 23. Un auténtico milagro. En el interior de una de las salas de la tumba número 19, los arqueólogos se llevaron una gran sorpresa. La estancia estaba llena casi hasta el techo de momias con su respectivo cartonaje, en bastante buen estado de conservación. A simple vista se puede apreciar la decoración de sus rostros y los temas religiosos presentes en el cartonaje del cuerpo. Desgraciadamente, la abundancia de cuerpos hará muy difícil su extracción.

Fig. 23. Un auténtico milagro. En el interior de una de las salas de la tumba número 19, los arqueólogos se llevaron una gran sorpresa. La estancia estaba llena casi hasta el techo de momias con su respectivo cartonaje, en bastante buen estado de conservación. A simple vista se puede apreciar la decoración de sus rostros y los temas religiosos presentes en el cartonaje del cuerpo. Desgraciadamente, la abundancia de cuerpos hará muy difícil su extracción.

Novedades del Osireion

La estructura principal del exterior de las catacumbas es un pequeño templo en T inscrito en un cuadrado de 15 metros de lado. Los muros de adobe se apoyan directamente en la roca, ligeramente excavada como una trinchera de cimentación. En el interior del recinto, todavía se conservan algunos restos del enlosado calcáreo del pavimento. En el centro se encuentra la entrada principal del Osireion.

Al este y al sur del templo hay una extensa zona donde se realizaban las ofrendas diarias a la divinidad. También se ha recuperado un recipiente para las ofrendas líquidas y las libaciones. Cada día, un sacerdote ofrecía una libación de leche a la divinidad. Esparcidos por toda la superficie, había una gran cantidad de fragmentos de cerámica, de pequeños vasos de ofrenda y tapones de ánfora relacionados con la ofrenda de vino al dios Osiris.

Se puede datar la última ocupación de este sector en la época del emperador Adriano (siglo II), gracias al conjunto de monedas localizado.

Fig. 24. Superestructura del Osireion. Se han localizado altares y más de cien fuegos rituales que contenían restos de alimentos, mezclados con la ceniza, como huesos de dátiles y melocotones, huesos de animales, piñones y frutos del árbol persea.

Fig. 24. Superestructura del Osireion. Se han localizado altares y más de cien fuegos rituales que contenían restos de alimentos, mezclados con la ceniza, como huesos de dátiles y melocotones, huesos de animales, piñones y frutos del árbol persea.

Fig. 25. Relieve faraónico hallado en la fortaleza y que nos muestra parte de la titulación de uno de los primeros Ptolomeos y del acto de la ofrenda de Maat, divinidad del equilibrio y de la justicia.

Fig. 25. Relieve faraónico hallado en la fortaleza y que nos muestra parte de la titulación de uno de los primeros Ptolomeos y del acto de la ofrenda de Maat, divinidad del equilibrio y de la justicia.

Últimos descubrimientos de la fortaleza

Durante el año 2004, mientras se hacía una prospección intensiva de los alrededores de la ciudad de Oxirrinco, se localizó un grupo de colinas con materiales arqueológicos. Las fotografías obtenidas desde una cometa permiten hacerse una idea de conjunto de los edificios enterrados bajo las dunas, como en el caso de la fortaleza. El dominio mide más de una hectárea de superficie, y contiene sectores diversos donde se están haciendo excavaciones selectivas para comprender el significado histórico y monumental del conjunto.

Fig. 26. Sala del conjunto monástico. A pesar de que los orígenes del dominio deben remontarse al Alto Imperio, la fase más visible de la fortaleza corresponde a los siglos V-VII dC. En ese momento, el dominio tenía un conjunto monástico anexado, del que se ha excavado una sala capitular datada en el siglo VI dC y decorada con imágenes de carneros y cérvidos adorando la cruz de la fe.

Fig. 26. Sala del conjunto monástico. A pesar de que los orígenes del dominio deben remontarse al Alto Imperio, la fase más visible de la fortaleza corresponde a los siglos V-VII dC. En ese momento, el dominio tenía un conjunto monástico anexado, del que se ha excavado una sala capitular datada en el siglo VI dC y decorada con imágenes de carneros y cérvidos adorando la cruz de la fe.

[1] Textos tomados de los paneles explicativos de la exposición realizados por Núria Castellano, Maite Mascort y Eva Subías.

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