Notas sobre los conos funerarios egipcios (Funerary Cones, Grabkegel)

Jaume Vivó – julio de 2002 [*]

Objetos olvidados

En casi todas las colecciones de antigüedades egipcias que se conservan en museos y colecciones privadas de todo el mundo se encuentran unos objetos de barro cocido, normalmente de forma cónica, que tienen en su base una estampación compuesta por textos jeroglíficos de carácter funerario (fig. 1).

Estos objetos, quizás por su tosco aspecto y apariencia no demasiada atractiva, –la mayoría de veces no están siquiera expuestos en las vitrinas de estos museos–, quedan relegados a ocupar simplemente un espacio en los almacenes de la institución en cuestión[1]. En otros casos, de las varias docenas de ejemplares distintos que se conservan, únicamente es posible para el visitante contemplar uno o dos ejemplares expuestos en sus vitrinas[2], con la única y escueta mención de: “conos funerarios”. Hay que destacar que muchas veces, son los museos más modestos, quizás por la escasez de piezas de gran prestigio, los que exponen más ejemplares, aunque siempre está la excepción, y museos con grandes colecciones de arte egipcio como pueden ser el Museo Egizio de Turín o el Metropolitan Museum de Nueva York, exponen en sus vitrinas la casi totalidad de este tipo de piezas.

Fig. 1. Vista frontal y lateral de un cono funerario del "Jefe del ganado de Amón, Amenhotep. Hijo de Nefer, justificado". Núm. 184 del Corpus de Davies & Macadam (Barcelona, colección privada).

Fig. 1. Vista frontal y lateral de un cono funerario del “Jefe del ganado de Amón, Amenhotep. Hijo de Nefer, justificado”. Núm. 184 del Corpus de Davies & Macadam (Barcelona, colección privada).

Descripción

Los conos funerarios egipcios, como ya se ha mencionado, son unos objetos hechos de barro, moldeados a mano y posteriormente cocidos al horno, que se han encontrado y se siguen encontrando en la amplia zona de la necrópolis tebana. Desde Champollion[3], que fue la primera persona, hace más de 175 años, de la que tenemos constancia que cita estos objetos, hasta cualquier misión arqueológica que esté actualmente trabajando en las distintas zonas de tumbas de Dra Abu el Naga, Cheij Abd el Gurna, El Joja, El Asasif, etc., en la orilla occidental de la actual Luxor, mencionan hallazgos de este tipo de objetos[4].

Los conos funerarios, encontrados normalmente en gran cantidad, diseminados por el suelo alrededor de las tumbas y fuera de su lugar originario, fueron enseguida objeto de curiosidad y especulación por parte de los primeros egiptólogos a mediados del siglo pasado, para intentar encontrar su utilidad y significado, discusión que hoy en día todavía dista bastante de estar resuelta satisfactoriamente.

Fig. 2. Vista frontal y lateral de un cono funerario de sección rectangular perteneciente al "Portador del sello del rey del Bajo Egipto, cuarto profeta de Amón, Kaemamun (Amunemka). Su hijo, el segundo profeta de Menjeperre (Tutmosis III), Seked". Núm. 590 del Corpus de Davies & Macadam (Liverpool Museum, 16.4.61.114).

Fig. 2. Vista frontal y lateral de un cono funerario de sección rectangular perteneciente al “Portador del sello del rey del Bajo Egipto, cuarto profeta de Amón, Kaemamun (Amunemka). Su hijo, el segundo profeta de Menjeperre (Tutmosis III), Seked”. Núm. 590 del Corpus de Davies & Macadam (Liverpool Museum, 16.4.61.114).

Como ya se ha comentado, estos objetos de barro estaban moldeados sólidamente a mano, teniendo generalmente forma cónica con la base circular, pero también hay algunos que tienen forma piramidal con la base cuadrada o rectangular (fig. 2). Algunos de los ejemplares de mayor tamaño fueron moldeados enrollando en forma de espiral una gruesa capa de barro[5], o bien son huecos en su interior[6]. Sus medidas oscilan entre 10 y 35 cm de longitud, con una base de entre 5 y 10 cm de diámetro o lado. La importancia principal de estos objetos, aunque no debemos prescindir de su forma, radica en su base, que es donde se encuentran inscritos una serie de textos jeroglíficos en relieve, estampados cuando el barro estaba aún blando y antes de su cocción. La estampación se efectuaba mediante una única matriz tallada en relieve hundido, probablemente realizada sobre madera o piedra[7] y que serviría para estampar tantos objetos iguales o similares como fueran necesarios para su finalidad. Se han encontrado gran cantidad de conos con idéntica estampación pertenecientes a un mismo personaje[8] y realizada siempre con la misma matriz, cuya única diferencia entre ellas radica en la calidad del barro o al cuidado en realizar la estampación así como en su estado de conservación. En algunos casos, no obstante, se ha podido determinar el uso de dos matrices distintas pero muy similares entre sí, apreciándose solamente algunos ligeros cambios en los signos jeroglíficos en los conos pertenecientes a un mismo personaje[9]. En cuanto a las diferencias de tamaño, longitud o grosor de estos objetos con estampaciones idénticas, se deben únicamente al esmero y cuidado de los artesanos encargados de su moldeado, no siendo en ningún caso esas diferencias características de un reinado o época en particular. En la mayoría de casos la longitud total podía variar bastantes centímetros[10], mientras que en otros, sus medidas solían ser bastante similares diferenciándose únicamente en uno o dos centímetros. En la mayoría de estas piezas, sobretodo las que tienen forma cónica, se aprecian notablemente las marcas de los dedos alrededor del tronco, habitualmente de la mano izquierda, dejadas cuando se sujetaba el cono con esta mano mientras que con la derecha se aplicaba el molde o matriz sobre su base presionando en el barro todavía blando.

La calidad y legibilidad de las inscripciones se debe a numerosos factores; primeramente al estado actual de conservación que depende directamente de las vicisitudes que haya tenido que sufrir el objeto en cuestión hasta llegar a nuestros días, siguiendo por la calidad en la elaboración de la matriz, la profundidad de la inscripción, tamaño y detalle de cada uno de los signos que componen el relieve, al cuidado aplicado en su estampación, así como a la calidad del barro empleado y a su posterior cocción. La mayoría de estos objetos presentan un ligero tono de color rojizo en su parte externa, mientras que, en mayor o menor medida, su parte interna es de color negro (fig. 3). Esta variación de color es sin lugar a dudas producida por el efecto de las altas temperaturas durante la cocción irregular del barro.

Fig. 3. Detalle de dos fragmentos de conos funerarios donde se observa el ennegrecimiento de su interior debido a la cocción irregular del barro. (Barcelona, colección privada).

Fig. 3. Detalle de dos fragmentos de conos funerarios donde se observa el ennegrecimiento de su interior debido a la cocción irregular del barro. (Barcelona, colección privada).

Las inscripciones estampadas en estos objetos muestran, junto con las fórmulas funerarias de rigor, el nombre y los títulos de numerosas personas que, o bien porque se han encontrado sus tumbas o bien por otros documentos, sabemos que fueron enterradas en la extensa necrópolis tebana a lo largo de las dinastías XVIII hasta la XXVI. El uso de estos objetos presenta un seguimiento desigual que se prolongó a lo largo de más de 1000 años.

Junto con los hallazgos de los llamados conos funerarios y en su mismo contexto topográfico, se han hallado también, pero en menor cantidad, otros elementos de barro cocido que presentan diversas formas y tamaños. Algunos de ellos, de configuración rectangular semejantes a los adobes utilizados para la construcción (fig. 4), otros, de distintas formas triangulares con sus lados rectilíneos o más o menos curvos, y de distintos grosores y tamaños, pero todos ellos llevando en uno o en dos de sus lados, varias estampaciones iguales o similares a las que aparecen en los conos. Desde los inicios de la egiptología, estos objetos han despertado también el interés de los estudiosos, siendo descritos y en algunos casos discutidos en bastantes trabajos publicados[11], aunque nunca se ha llegado de un modo sistemático, a un intento de recopilación y catalogación de estos objetos junto con sus estampaciones para su posterior estudio en profundidad[12].

Fig. 4. Dos adobes angulares con forma rectangular con cuatro improntas idénticas en dos de sus lados. El de la izquierda perteneciente a Ruru, jefe de los Medyai (Londres, British Museum, 35697), y el de la derecha al sacerdote wab en jefe, Denreg (publicado por Pernigotti, Nuova Collezione, tav. IX, Bolonia, Museo Civico Archeologico, Eg 3389). Núms. 158 y 45 respectivamente del Corpus de Davies & Macadam.

Fig. 4. Dos adobes angulares con forma rectangular con cuatro improntas idénticas en dos de sus lados. El de la izquierda perteneciente a Ruru, jefe de los Medyai (Londres, British Museum, 35697), y el de la derecha al sacerdote wab en jefe, Denreg (publicado por Pernigotti, Nuova Collezione, tav. IX, Bolonia, Museo Civico Archeologico, Eg 3389). Núms. 158 y 45 respectivamente del Corpus de Davies & Macadam.

En las excavaciones efectuadas en Tebas Oeste, sobretodo en los cementerios del Imperio Medio, alrededor de las tumbas de las dinastías XI y XII, se han encontrado también numerosos objetos de forma cónica, pero éstos, a diferencia de los pertenecientes al Imperio Nuevo, sin ningún tipo de inscripción y generalmente de un volumen más grande, llegando en algunos casos a medir más de medio metro de largo[13]. Algunos ejemplares encontrados presentan en el centro de su base una pequeña cavidad circular[14].

Un gran número de estos objetos con estampaciones de textos jeroglíficos de carácter funerario ha conservado ligeros restos de pintura. Normalmente la parte que correspondería al tronco estaba pintado enteramente de color blanco y la parte circular de la base de color rojo[15], aunque en cierto número de piezas se han encontrado restos de color azul[16] y en algunos casos amarillo[17] u ocre[18]. Los elementos similares a los ladrillos de adobe estaban generalmente pintados de color rojo. Posiblemente debido a su forma y a los colores mencionados, desde un principio se ha querido ver en estos objetos por parte de ciertos autores, modelos de simulacros de alimentos, tales como el popular pan cónico (asimilado al color blanco) y pedazos más o menos uniformes de carne (de color rojo), que según dichos autores, serían depositados en las capillas funerarias de las tumbas como ofrendas alimenticias, para acompañar al difunto en su viaje al Más Allá, parecidos a los simulacros encontrados por Hermann Junker durante sus excavaciones en la necrópolis del Imperio Antiguo en Guiza[19].

Inscripciones de los conos funerarios

Las inscripciones estampadas sobre la base los conos son en su mayor parte de carácter funerario y memorial, y por lo general, los textos se presentan dispuestos en columnas o hileras inscritas dentro de un círculo leyéndose en su mayoría de izquierda a derecha y de arriba a abajo (figs. 5-6). Normalmente presentan un texto introductorio que comprende una fórmula funeraria del tipo: imAxy xr wsir (el venerado ante Osiris) o bien únicamente nombrando al difunto como: wsir (Osiris), y continuando con sus títulos y nombre, para terminar con el epíteto funerario de: mAa xrw (justificado).

Fig. 5. Cono funerario de Neferhabef propietario de la tumba TT A.9 de Dra Abu el Naga, con cuatro columnas de texto: "El venerado frente a Osiris, profeta de Ajeperure (Amenhotep II), dando vida, Neferhabef, justificado. Su hermana (esposa), la señora de la casa Towey". Núm. 54 del Corpus de Davies & Macadam (Londres, British Museum, 9687).

Fig. 5. Cono funerario de Neferhabef propietario de la tumba TT A.9 de Dra Abu el Naga, con cuatro columnas de texto: “El venerado frente a Osiris, profeta de Ajeperure (Amenhotep II), dando vida, Neferhabef, justificado. Su hermana (esposa), la señora de la casa Towey”. Núm. 54 del Corpus de Davies & Macadam (Londres, British Museum, 9687).

Fig. 6. Cono funerario de Inhermose, con cuatro hileras de texto: "El venerado frente a Osiris, escriba de los trabajos del templo funerario d'Amenhotep III (Hut-Neb-Maat-Re) al Oeste de Tebas, Inhermose, justificado frente al gran dios". Núm. 430 del Corpus de Davies & Macadam (Londres, British Museum, 24648).

Fig. 6. Cono funerario de Inhermose, con cuatro hileras de texto: “El venerado frente a Osiris, escriba de los trabajos del templo funerario d’Amenhotep III (Hut-Neb-Maat-Re) al Oeste de Tebas, Inhermose, justificado frente al gran dios”. Núm. 430 del Corpus de Davies & Macadam (Londres, British Museum, 24648).

A pesar de lo anteriormente mencionado existen numerosas excepciones en cuanto a diferentes tipos de inscripciones, ya sea por la fórmula empleada, por la cantidad de columnas o hileras de textos, disposición de los mismos, etc. En ocasiones, la fórmula funeraria inicial está ausente o bien ha sido sustituida por una plegaria al sol, o únicamente se hace mención de los títulos y nombre del difunto. Algunas estampaciones presentan además de los textos jeroglíficos una imagen del difunto en posición de oración o bien sentado frente a una mesa de ofrendas, solo o acompañado de su esposa. En alguna ocasión también aparece la representación de la barca solar (fig. 7) o algún otro símbolo funerario.

Fig. 7. Cono funerario de Mentuemhat con cuatro columnas de textos y dos figuras arrodilladas a cada lado de una barca solar. "El Osiris, nomarca, supervisor del Alto Egipto, Mentuemhat, justificado. El Osiris, cuarto profeta de Amón, Mentuemhat, justificado". Mentuemhat es el propietario de la tumba TT 34 en El Asasif y de nueve conos funerarios más, todos ellos con inscripciones distintas. Núm. 604 del Corpus de Davies & Macadam (Dublín, National Museum of Ireland, L1030-74).

Fig. 7. Cono funerario de Mentuemhat con cuatro columnas de textos y dos figuras arrodilladas a cada lado de una barca solar. “El Osiris, nomarca, supervisor del Alto Egipto, Mentuemhat, justificado. El Osiris, cuarto profeta de Amón, Mentuemhat, justificado”. Mentuemhat es el propietario de la tumba TT 34 en El Asasif y de nueve conos funerarios más, todos ellos con inscripciones distintas. Núm. 604 del Corpus de Davies & Macadam (Dublín, National Museum of Ireland, L1030-74).

La información que nos aportan los conos funerarios varía en función de la cantidad de textos en ellos inscritos. El número de columnas fluctúa entre un máximo de siete y un mínimo de una, mientras que los textos compuestos en hileras oscilan entre dos y nueve. Más del 60% de la totalidad de conos presentan sus textos en tres o cuatro columnas o hileras y a menudo se halla entre ellas un trazo vertical u horizontal que sirve de separación. En algunos conos los textos se presentan inscritos de un modo irregular en cuanto a disposición y lectura (fig. 8).

Fig. 8. Cono funerario perteneciente probablemente a un tal Amenhotep (?). Los textos estampados en este cono son muy confusos y están compuestos sin ningún orden. A pesar de que se conocen una treintena de ejemplares conservados en diferentes museos, algunos autores han apuntado la posibilidad de que podría tratarse de una falsificación, mientras que otros, los fechan en tiempos del Imperio Medio. Núm. 374 del Corpus de Davies & Macadam (Liverpool Museum, 1973.1.339).

Fig. 8. Cono funerario perteneciente probablemente a un tal Amenhotep (?). Los textos estampados en este cono son muy confusos y están compuestos sin ningún orden. A pesar de que se conocen una treintena de ejemplares conservados en diferentes museos, algunos autores han apuntado la posibilidad de que podría tratarse de una falsificación, mientras que otros, los fechan en tiempos del Imperio Medio. Núm. 374 del Corpus de Davies & Macadam (Liverpool Museum, 1973.1.339).

Repaso histórico sobre el estudio de su significado

La primera persona de la que tenemos noticia que menciona estos elementos de forma más o menos cónica y que a su vez intentó explicar su utilidad, fue Jean François Champollion. Al publicar la descripción de las piezas egipcias, después de haber sido nombrado Conservador de la Nueva División de los Monumentos Egipcios, creada por el rey Charles X, en el Museo Real del Louvre[20], Champollion, desmintió que a estas piezas se las llamara vulgarmente “sceaux” (sellos) y que tuvieran esta utilidad, dando como razonamiento que las propias piezas en sí eran el producto de la impresión de un sello, opinando que eran una especie de etiquetas funerarias y que tenían la misma utilidad que las “tessères” de madera que se encontraban junto a los sarcófagos o vendajes de las momias de la época griega, añadiendo muy acertadamente que hasta que no se encontraran uno o varios elementos de este tipo in situ en una tumba que no hubiese sido violada, no se podría determinar con más exactitud y precisión su verdadero destino y función[21].

Sir John Gardner Wilkinson, que puede ser considerado como el verdadero fundador de la egiptología en Gran Bretaña, llegó por primera vez a Egipto en el año 1821, donde vivió 12 años de manera continuada. Viajó a Nubia hasta la segunda catarata y exploró también los desiertos. Posiblemente en aquellos tiempos fue, junto con Champollion, la persona que más conocimientos poseía acerca de los textos jeroglíficos. Excavó en la necrópolis tebana durante los años 1824, 1827 y 1828, proporcionando al British Museum de Londres numerosas antigüedades que incluían pequeños objetos relativos a la vida cotidiana. Dentro de su amplia obra escrita destacan los trabajos referidos a la lengua egipcia, traducciones de papiros hieráticos, una topografía de Tebas, tratados de arquitectura, etc., y una visión de conjunto, desde el punto de vista arqueológico e histórico, de los principales monumentos de Egipto y Nubia. Su obra más conocida fue sin lugar a dudas Manners and Customs of Ancient Egyptians, que se publicó en tres volúmenes en el año 1837 y de la que se hicieron sucesivas ediciones, siendo la más popular la publicada en el año 1878, tres años después de su muerte, revisada y corregida por su amigo Samuel Birch, conservador del British Museum.

Referente a los llamados conos funerarios, Wilkinson los describió primero en su obra Manners and Customs of Ancient Egyptians como sellos que se utilizarían para sellar de nuevo las puertas de los apartamentos superiores de las tumbas, una vez que los parientes y amigos, acompañados de los sacerdotes, salieran de ellas al finalizar algún tipo de celebración periódica[22]. Más tarde, en las posteriores ediciones de dicha obra, pone en duda esta utilización y menciona que podrían ser una especie de “pasaportes” otorgados por la familia del difunto o por el sacerdote encargado de velar la tumba, para permitir el acceso a los visitantes foráneos[23]. No obstante, añade que sellos similares eran usados para asegurar las puertas de los templos, casas y graneros[24]. Una nota de Samuel Birch a pie de página en la edición revisada de 1878, añade que su uso es incierto, y que algunos autores opinan que estos objetos tenían una utilidad dentro de la arquitectura ornamental sin determinar, o que incluso podrían ser una especie de marcas para señalizar el lugar ocupado por la tumba.

Veinticinco años más tarde de la primera edición de la obra de Wilkinson, el abogado y excavador Alexander Henry Rhind[25], que por razones de salud permaneció los inviernos de 1855-6 y 1856-7 en Egipto, publicó en el año 1862 una obra sobre las tumbas tebanas titulada Thebes, its Tombs and their Tenants, en la que describe que encontró alrededor de 90 conos insertados a lo largo de la fachada de una tumba, dispuestos en dos hileras, muy juntos unos con otros y únicamente con la parte circular inscrita con jeroglíficos visible[26].

Fig. 9. Dibujo de un cono funerario de Userhet, propietario de la tumba TT 47 de El Joja, publicado por Rhind e identificadoconel núm. 406 del Corpus de Davies & Macadam.

Fig. 9. Dibujo de un cono funerario de Userhet, propietario de la tumba TT 47 de El Joja, publicado por Rhind e identificadoconel núm. 406 del Corpus de Davies & Macadam.

En la publicación de Rhind aparece dibujado un cono de sección rectangular y con la estampación circular (fig. 9), con el título y nombre del “director del harén real de Amenhotep III, Userhet”, propietario de la tumba núm. TT 47 situada en la zona de El Joja. Rhind, después de mencionar que los conos funerarios además de tener una función religiosa y memorial, tenían directamente una función ornamental, se lamenta de no poder afirmar con toda exactitud, qué tipo de conos encontró en la fachada encima de la puerta de la tumba, ya que menciona que etiquetó con mucho cuidado tres de ellos para poder examinarlos posteriormente, empaquetándolos junto con otros recogidos en la necrópolis tebana y como consecuencia del largo viaje desde Tebas a Gran Bretaña y debido al roce entre los objetos, las etiquetas se borraron y la preciada información se perdió[27]. De todos modos, Rhind afirma que los aproximadamente 90 conos que vio in situ pertenecían todos al mismo modelo con la misma inscripción.

Otro de los pioneros de la egiptología que tomó cierto interés en estos objetos fue el célebre egiptólogo francés François Auguste Mariette, que viajó a Egipto por primera vez el año 1850 para adquirir manuscritos coptos. Desde entonces, hasta su muerte ocurrida en 1881, Mariette nos dejó un inmenso legado. Entre sus muchas actividades se encuentran el descubrimiento del Serapeo y las mastabas de Ty y Ptahhotep en Saqqara, el Templo del Valle de Quefrén en Guiza, realizó numerosas excavaciones simultáneamente por todo Egipto, desde el Delta hasta Nubia, pero posiblemente, su obra más importante además de luchar con todas sus fuerzas contra el expolio de antigüedades, fue la fundación del Servicio de Antigüedades Egipcias y la creación del primer Museo Nacional de Antigüedades en Egipto. En la publicación del catálogo de piezas conservadas en el Museo de Bulaq[28], precursor del actual Museo Egipcio de El Cairo en la plaza Taharir, hace una breve introducción a estos objetos. Mariette menciona que únicamente se encuentran en Tebas y sobretodo en la necrópolis de Dra Abu el Naga afirmando que jamás se han hallado en el interior de las tumbas. También menciona que intuye que se halla cerca de la entrada de una nueva tumba cuando se encuentra numerosos conos enterrados en el suelo[29]. Esta observación le indujo a pensar el destino práctico para estos objetos todavía desconocidos, viendo en ellos una especie de mojones que se colocarían clavados en el suelo para delimitar el área del terreno que ocupaba una determinada tumba subterránea, para evitar de este modo que se excavaran nuevas tumbas encima de otras olvidadas por el tiempo[30]. Mariette opinaba que la forma externa de los conos no fue elegida al azar, sino que semejaba el signo jeroglífico  Image utilizado para escribir la palabra “ofrenda”, añadiendo que muchas veces estaban revocados con una especie de polvo blanco parecido a la harina lo que los asemejaría a los panes sagrados de ofrenda. No obstante, parece que pone en duda este simbolismo como única función para los conos funerarios[31].

Años más tarde, la escritora y egiptóloga inglesa Amelia Ann Blandford Edwards, que fue la fundadora de la Egypt Exploration Society y del Departamento de Egiptología del University College de Londres, después de un largo viaje por Siria y Egipto durante los años 1873-1874, publicó un célebre libro donde narra sus experiencias en Egipto titulado A thousand miles up the Nile del que se hicieron varias ediciones[32]. En un pasaje del libro relativo a su llegada a Abu Simbel, y en concreto a los trabajos realizados en la capilla sur del Gran Templo, menciona que halló el embarcadero curiosamente pavimentado con conos de cerámica semejantes a los fondos de ánfora, sin inscripciones y que en ningún caso se parecían a los famosos conos funerarios que tan abundantemente se hallaban en la necrópolis tebana[33].

Esta descripción de Miss Amelia Edwards dio pie a que algunos estudiosos les llamaran adoquines, incluyendo de esta manera los otros elementos parecidos a los ladrillos de adobe, hechos también de barro cocido y con inscripciones similares a las de los conos funerarios. La narración de Edwards muestra una vez más el interés y la curiosidad que sentían los primeros visitantes de la necrópolis tebana hacia estos curiosos objetos motivo de numerosas especulaciones.

Gaston Maspero, el egiptólogo francés de origen italiano que sucedió a Mariette en la dirección del Museo Bulaq y en la del Servicio de Antigüedades Egipcias, al hacer la descripción de los conos funerarios para la nueva publicación de la guía del museo[34] así como también, en la descripción de la colección egipcia del Museo de Marsella[35], expuso que los conos eran simulacros de ofrendas de pan blanco, ofrecidas al difunto para asegurar la subsistencia de su kaen el Más Allá. Debido a la propia forma de los conos y de los restos visibles de pintura blanca, los asimiló a cierto tipo de panes que se ofrendaban tanto a los muertos como a los dioses (fig. 10), haciendo una similitud con los simulacros de ocas y pasteles de piedra calcárea destinados a servir al difunto para toda la eternidad, de los cuales se habían encontrado numerosos ejemplos en las tumbas del Imperio Antiguo en la necrópolis de Menfis. Según Maspero, los conos estarían depositados en el suelo, delante de la entrada de la tumba y en cuanto a su forma externa coincidió con la opinión de Mariette, al decir que eran la reproducción en barro de la ofrenda de pan cónico (signo X8 de Gardiner)[36].

Fig. 10. Detalle de una pintura de la tumba de Unsu, procedente de Tebas Oeste, donde se puede ver a una muchacha llevando un pan blanco con forma cónica (Paris, Musée du Louvre, N 1431).

Fig. 10. Detalle de una pintura de la tumba de Unsu, procedente de Tebas Oeste, donde se puede ver a una muchacha llevando un pan blanco con forma cónica (Paris, Musée du Louvre, N 1431).

El egiptólogo alemán Karl Alfred Wiedemann, que había sido alumno de Ebers, Maspero y también de Lepsius, con motivo de la celebración del 6º Congreso Internacional de Orientalistas que tuvo lugar en Leiden en 1883, publicó la primera recopilación de inscripciones estampadas sobre los conos funerarios[37] recogiendo poco más de un centenar de ejemplares procedentes de diferentes colecciones y museos europeos. Wiedemann ordenó los ejemplares estudiados en ocho grupos diferentes, según las características que presentaban sus textos; por ejemplo, los que mencionaban únicamente los títulos y nombre del difunto, los que empezaban con la palabra  Image, Image, Image “Osiris”, o bien los que empezaban con la fórmula funeraria típica  (Image) “venerado ante Osiris”, los que mencionaban a la esposa o parientes del difunto, etc., añadiendo al final un noveno grupo que constaba únicamente de cinco tipos distintos pertenecientes a estampaciones realizadas sobre ladrillos u otros elementos de adobe[38]. Wiedemann publicó las inscripciones jeroglíficas de su trabajo con tipografía de imprenta compuesta en una única hilera de izquierda a derecha y sin mencionar en cuantas columnas o hileras se componían los ejemplares presentados, separando únicamente los títulos del nombre del difunto junto a su fórmula funeraria y sin dar ninguna traducción a los textos jeroglíficos (fig. 11a).

Fig. 11. Diferentes representaciones de un cono de Ibi según aparecen en las publicaciones de (a) Wiedemann, (b) Petrie, (c) Daressy y (d) Davies & Macadam. La fotografía (e) muestra el mismo cono inventariado con el núm. 450 del Corpus de Davies & Macadam (Barcelona, colección privada) en el que se puede leer: "El noble hereditario, príncipe, portador del sello del rey del Bajo Egipto, amigo único amado, conocido del rey, intendente en jefe de la esposa del dios, Ibi. Hijo del padre divino, amado del dios, Anjhor, justificado". Ibi era el propietario de tres conos funerarios diferentes que decorarían su tumba TT 36 en El Asasif (núm. 450, 451 y 610 del Corpus de Davies & Macadam).

Fig. 11. Diferentes representaciones de un cono de Ibi según aparecen en las publicaciones de (a) Wiedemann, (b) Petrie, (c) Daressy y (d) Davies & Macadam. La fotografía (e) muestra el mismo cono inventariado con el núm. 450 del Corpus de Davies & Macadam (Barcelona, colección privada) en el que se puede leer: “El noble hereditario, príncipe, portador del sello del rey del Bajo Egipto, amigo único amado, conocido del rey, intendente en jefe de la esposa del dios, Ibi. Hijo del padre divino, amado del dios, Anjhor, justificado”. Ibi era el propietario de tres conos funerarios diferentes que decorarían su tumba TT 36 en El Asasif (núm. 450, 451 y 610 del Corpus de Davies & Macadam).

En su introducción, Wiedemann analiza las diferentes teorías conocidas hasta la fecha, como las ya mencionadas de Champollion, Mariette o Birch, exponiendo a su vez la suya propia. También situó estos objetos cronológicamente en las dinastías XVIII-XIX y XXVI, mencionando que todas las inscripciones pertenecen a personajes privados que engloban diferentes estratos sociales, desde sacerdotes de todas las categorías, supervisores de palacio o de templos, militares, funcionarios, etc., sin que ninguno de estos objetos hubiese pertenecido nunca a ningún rey[39](fig. 12). Wiedemann toma los textos de tres conos concretos[43] para intentar buscarles su funcionalidad y se inclina a pensar que son, sin lugar a dudas, ofrendas funerarias y que el empleo del jeroglífico ideográfico  Image (signo X8 de Gardiner) de la propia palabra “dar” confirmaría tal opinión[41]. Siguiendo con su análisis y dando como ejemplo otros tres conos[42] les atribuye además el sentido de ofrendas de adoración a los dioses Amón, Amón-Re y Re, así como también al dios del inframundo Osiris. Asimismo, menciona que, por su aspecto formal podría tratarse de simulacros de ofrendas alimenticias imitando algunas de las variadas formas en que los antiguos egipcios conformaban sus panes. Su propia forma cónica se asemejaría al signo jeroglífico Image.

Fig. 12. Cono funerario falso con la impronta de los cartuchos de Rameses III (Liverpool Museum 1973.1.336).

Fig. 12. Cono funerario falso con la impronta de los cartuchos de Rameses III (Liverpool Museum 1973.1.336).

Sir William Matthew Flinders Petrie, en su dilatadísima vida egiptológica, excavó durante 42 años en numerosos yacimientos repartidos por todo Egipto: Tanis, Guiza, Hawara, Illahun, Kahun, Gurob, Meidum, Ehnasya, El Amarna, Abido, etc. y por supuesto en Tebas y sus necrópolis. De entre sus más de mil publicaciones, nos interesa destacar A Season in Egypt[43], donde aparecen publicadas poco más de un centenar de inscripciones de conos funerarios. Petrie, por supuesto, también se vio atraído hacia estos objetos que consideraba de una importancia similar a las pequeñas estelas funerarias. En los meses de 1887 que pasó en la zona de Gurna llegó a reunir, comprando a los aldeanos, más de 250 ejemplares de conos funerarios que se llevó a Gran Bretaña. El propio Petrie cuenta que la mayoría de estos conos fueron cortados conservando únicamente la parte estampada, para de este modo reducir su peso y volumen, mencionando también que la mayoría de colecciones egipcias que disponían de estos objetos fueron obtenidos de viajeros y coleccionistas aunque en muy pequeño número y que muy pocos de ellos habían sido publicados. Sin duda, Petrie, desconocía el trabajo presentado por Wiedemann en el Congreso de Leiden. En cuanto a su significado, Petrie, se remite a la opinión de Maspero y opina que se trata de simulacros de panes de ofrendas.

Una vez en Inglaterra, Petrie dedicó el capítulo V de su obra A Season in Egypt, titulado “Funeral Cones and Other Inscriptions”, a las distintas inscripciones que aparecían en la totalidad de conos que había conseguido reunir, añadiendo únicamente dos o tres ejemplares procedentes de antiguas colecciones inglesas[44]. De los aproximadamente 250 conos recogidos, Petrie, logró reunir 107 inscripciones diferentes presentándolas dibujadas a mano alzada, imitando la distribución formal de sus signos jeroglíficos tal y como aparecían estampadas sobre los conos (fig. 11b). De todas ellas, la número 107, pertenece a una falsificación moderna, comentada más arriba[45], de un cono perteneciente a Rameses III[46]. En su publicación, Petrie menciona la dificultad de ordenación de estas inscripciones optando por agruparlas y numerarlas todas seguidas, según si su inscripción era vertical u horizontal y dependiendo de si tenían líneas divisorias o no, añadiendo un último grupo de estampaciones rectangulares o en forma de óvalo similar a los cartuchos. Junto con los dibujos de dichas inscripciones Petrie anotó el número de ejemplares similares examinados de cada cono, mencionando además que, posiblemente, esta reagrupación según columnas o hileras podía ser útil para comparar las inscripciones de nuevos conos[47].

El egiptólogo francés Georges Daressy, se trasladó a Egipto el año 1886 como miembro de la Misión Arqueológica Francesa, de la que más tarde fue director, realizando numerosas excavaciones, entre las que destaca, bajo las órdenes de Maspero y Grébaut, los trabajos en el escondite de momias de la XXI dinastía en 1891. En el año 1893, Daressy publicó el Recueil de cônes funéraires, una recopilación de inscripciones estampadas sobre los conos funerarios[48], recogiendo 304 inscripciones diferentes conocidas hasta el momento y dispersas en diferentes museos y colecciones. El Recueil compilado por Daressy, reunía los conos del entonces Museo de Guiza, del Museo de Orleáns, del Museo del Louvre y de la colección de la Biblioteca Nacional de París, del Museo Guimet de Lyón y del Museo de Marsella, incorporando también en su publicación los conos recogidos en diferentes colecciones europeas publicados anteriormente por Wiedemann[49] y los reunidos y publicados por Flinders Petrie[50] de su propia colección y de diferentes museos ingleses.

La catalogación realizada por Daressy consta de cuatro grandes grupos numerados consecutivamente. El primer grupo reúne los conos con inscripciones verticales, el segundo grupo las inscripciones horizontales, el tercer grupo lo forman los conos que junto con las inscripciones poseen alguna representación o figura humana y el cuarto y último grupo lo componen los conos cuyas inscripciones no se encuentran inscritas dentro de un círculo, sino que su forma es oval, cuadrada o rectangular. Daressy ordenó cada uno de estos cuatro grandes grupos de mayor a menor, según el número de columnas o hileras de textos. Dentro de cada grupo de inscripciones que poseían la misma cantidad de columnas o hileras, Daressy los distribuyó según el examen de sus textos, empezando por los que presentaban únicamente los títulos y nombre del difunto sin ningún tipo de preámbulo, siguiendo por los que empezaban con una plegaria Image o fórmula de ofrenda Image, los que comenzaban con la palabra “Osiris” Image, para seguir con los que presentaban la típica fórmula funeraria de “venerado ante” Image, para terminar con las inscripciones incompletas, dañadas o inciertas. Dentro de cada uno de estos subgrupos que reunían conos similares, Daressy los ordenó colocando primero los que no tenían líneas de separación para seguir con los pocos ejemplares en que el texto se leía de derecha a izquierda y todos ellos a su vez por orden alfabético según el nombre de su propietario.

Daressy, al igual que había hecho Petrie, dibujó los conos a mano alzada y de manera esquemática imitando la composición de los signos jeroglíficos estampados sobre los conos consultados (fig. 11c). Además, acompañó estos dibujos de tres apartados de texto. El primero y por orden numérico mencionando los nombres de las personas que aparecen representadas en los conos, escritos con jeroglíficos de imprenta y acompañados de las fuentes de procedencia consultadas por cada uno de los conos. El segundo apartado comprende la lista de nombres de personas ordenados alfabéticamente y el tercero reúne una tabla de títulos con su correspondiente traducción dispuestos también por orden alfabético. Cada nombre o título de estos dos últimos apartados remite al número de orden de los conos representado en los dibujos.

En la introducción de su Recueil de cones funéraires, Daressy hace un repaso a las diferentes teorías existentes hasta el momento sobre la utilidad de estos conos funerarios y a continuación expone su opinión personal. Daressy menciona que estos objetos se colocaban delante de la entrada de las tumbas[51] y que eran el equivalente a las piedras que diferentes pueblos tenían la costumbre de colocar al lado de la tumba, como señal de su visita al difunto, una especie de “tarjetas de visita” que los parientes y amigos depositaban en las tumbas. El mismo Daressy analizó los problemas que esta teoría comportaba e intentó darles una justificación y respuesta satisfactoria. Viendo que los conos similares pertenecientes a una misma persona, parecían haber sido hechos a partir del mismo molde o matriz, dijo que posiblemente los guardias de la necrópolis guardarían consigo estas matrices y que los familiares del difunto les encargarían la fabricación de un cierto número de ejemplares cada vez que fuesen a visitar la sepultura con motivo de la festividad de los muertos[52].

Ludwig Borchardt, eminente egiptólogo alemán, fue el fundador y director del Instituto Alemán de Arqueología de El Cairo. Excavó el templo Solar de Niuserre y las pirámides de Abusir, siendo también el descubridor del taller del escultor Tutmosis en Tell el Amarna que proporcionó numerosas obras de arte al Museo Egipcio de Berlín. En 1899 publicó un breve resumen[53] sobre los entonces llamados conos funerarios o también panes de ofrenda. En aquel tiempo no quedaba ninguna persona viva que hubiese visto en su lugar originario estos elementos, por lo que las descripciones que habían efectuado Alexander Rhind[54] y especialmente Amelia Edwards[55] fueron decisivas para Borchardt para considerar estos objetos como elementos arquitectónicos usados como adoquines[56]. En su trabajo Borchardt analiza una serie de circunstancias, tales como su forma[57], el material con que están hechos[58], el lugar de descubrimiento, su similitud con los ladrillos, etc., lo que le induce a pensar que se trata de elementos de pavimentación que se utilizarían para “sujetar” la superficie de la montaña por encima de la entrada de la tumba. Años más tarde, como veremos más adelante, Borchardt junto con Otto Königsberger y Herbert Ricke centró de nuevo su atención en estos objetos con toda la nueva información aparecida hasta el momento, lo que le llevó a replantear su opinión inicial realizando un magnífico estudio sobre la verdadera utilización de los llamados conos funerarios[59].

Posteriormente a la publicación del Recueil de Daressy y como consecuencia de los numerosos hallazgos de conos en las excavaciones que se realizaban en la necrópolis tebana, fueron apareciendo nuevos tipos de estampaciones sobre conos que se añadieron a la larga lista publicada por Daressy. Las excavaciones efectuadas por Robert Mond en el invierno de 1903-1904 en la zona de Cheij Abd el Gurna, dieron como resultado el hallazgo de gran cantidad de estos objetos[60] siendo mencionados y publicados únicamente los inéditos o bien los que presentaban alguna variación a los ejemplares ya conocidos[61]. Mond presenta en su trabajo 27 estampaciones realizadas con tipografía de imprenta imitando la posición y orientación de los signos jeroglíficos, complementada con una lista de nombres donde aparecen además de los citados, una veintena de personajes con conos ya conocidos.

A principios de 1906 le fue encargado a Henri Gauthier, como miembro del Institut Français d’Archéologie Oriental de El Cairo, excavar la zona norte de Dra Abu el Naga. En dos meses de excavación, Gauthier halló 364 conos funerarios pertenecientes a una treintena de personajes distintos, de los cuales más de la mitad ya habían sido publicados por Daressy en su Recueil. La publicación de Gauthier[62] presenta únicamente 16 ejemplares que completan o modifican la lectura efectuada por Daressy, junto con 12 tipos con estampaciones nuevas[63] y seis conos más de difícil lectura debido a su estado fragmentario. Debido a que ninguno de los conos recogidos por Gauthier fue hallado en su lugar originario, y teniendo en cuenta que conos semejantes pertenecientes sin duda a un mismo personaje se encontraron a varios centenares de metros de distancia unos de otros, Gauthier menciona que no puede aportar nuevos datos sobre la razón de ser de estos objetos, pero en cuanto a su forma, sugiere que lo esencial está en la inscripción de los títulos y nombre del difunto y que la forma cónica no era ni obligatoria ni esencial ya que menciona que halló la misma inscripción repetida varias veces alrededor de paralelepípedos rectangulares o la mayoría de veces cuadrados[64].

Émile Chassinat, eminente egiptólogo que fue director del Institut Français d’Archéologie Oriental de El Cairo, también realizó excavaciones en la zona de Dra Abu el Naga al mismo tiempo de Gauthier, encontrando un gran número de conos, y aunque la mayor parte de ellos ya habían sido publicados por Daressy, Mond o Gauthier, había una veintena de ejemplares considerados inéditos o que presentaban una variante respecto a los publicados por Daressy. Chassinat publicó los 20 ejemplares[65], al igual que Gauthier, en tipografía de imprenta adjuntando al final un índice de nombres y títulos. Es importante señalar la mención de un cono de piedra, único ejemplar conocido y que se conserva actualmente en los almacenes del Instituto francés de arqueología oriental de El Cairo[66], así como un cono inédito al Corpus de Davies & Macadam[67]. Émile Chassinat no aporta ningún nuevo dato en cuanto a la función de los llamados conos funerarios.

En 1919 Henri Gauthier publicó los hallazgos de conos funerarios producto de las excavaciones efectuadas de diciembre de 1917 a marzo de 1918 en el lado este de la colina de Gurnet Murai[68]. De los más de 600 conos hallados únicamente pertenecen a 13 tipos distintos de los cuales siete ya eran conocidos por otras publicaciones, mientras que los seis restantes eran inéditos[69]. Gauthier hace un resumen bibliográfico de las fuentes conocidas hasta el momento y realiza un amplio y detallado estudio de cada uno de los conos, señalando los ejemplares existentes conocidos así como comentarios sobre sus inscripciones. De entre los conos conocidos, Gauthier menciona el hallazgo de 85 conos de Merymose que presentan una variante en el nombre del propietario[70]. Tampoco Gauthier añade nada nuevo respecto a la función o lugar que ocuparían estos objetos en las tumbas tebanas. No sería hasta veinte años más tarde que tendría lugar un excepcional hallazgo en la necrópolis de Deir el Bahari que ayudaría sin lugar a dudas a despejar esta incógnita.

El egiptólogo francés Bernard Bruyère, que realizó durante más de treinta años excavaciones en el yacimiento de Deir el Medina, halló también un cierto número de conos. A pesar de que en la necrópolis de Deir el Medina, por sus características especiales, no era muy común hallar este tipo de objetos que tan abundantemente se encontraban en las otras zonas de la necrópolis tebana. Bruyère publicó en el año 1924 los informes preliminares de su primera campaña de excavación donde mencionaba el hallazgo de dos conos funerarios pertenecientes a Esmen[71] pensando que pertenecían a la necrópolis próxima de Gurnet Murai ya que en Deir el Medina no se había encontrado todavía ninguna tumba de la dinastía XVIII y según su opinión las distintas costumbres funerarias imponían el uso de los conos en esta época, mientras que en la época ramésida se empleaban los ushebtis. Bruyère menciona que los conos funerarios de barro cocido son simulacros de un pan de ofrenda especialmente destinado a Osiris formando parte de un mismo orden de ideas místico-mágicas que los ushebtis. Bruyère sigue exponiendo su opinión diciendo que se trata únicamente de un fenómeno tebano y que las tumbas disponían de varios centenares de estos objetos clavados de punta en el suelo, en una doble hilera alrededor del recinto tumbal, con la base estampada y pintada de rojo o azul con el nombre del propietario visible. También piensa que la simple atribución como mojones no se halla suficientemente justificada ni explicaría porqué el tronco estaba pintado de blanco si su destino era el de estar enterrados en el suelo. Bruyère menciona que los familiares del difunto debían de aprovisionarle de estos simulacros de panes añadiendo hilera tras hilera para satisfacer al difunto y a su dios[72]. Estos simulacros de panes fueron sustituidos paulatinamente por simulacros de servidores productores (ushebtis) de estos panes en forma de pequeñas estatuillas funerarias provistas de utensilios agrícolas[73].

En los años siguientes de excavación en Deir el Medina, Bruyère encontró nuevos conos y en el informe preliminar correspondiente al año 1926 retomó de nuevo el tema haciendo un breve resumen crítico de lo publicado anteriormente por algunos autores[74] y expresando de nuevo su opinión ampliamente razonada a favor de los simulacros de panes de ofrenda. Junto a otros ejemplares de conos de Esmen se encontró una losa de barro cocido pintada de color rojo y tallada en bisel diagonal con cuatro estampaciones en dos de sus lados, iguales a las empleadas sobre los conos de Esmen[75]. Bruyère menciona que estas losas servirían de piedra de ángulo para delimitar el área de una tumba sin superestructura y se pregunta silos conos, clavados en el suelo, estarían situados jalonando el espacio comprendido entre dos de estas losas, añadiendo que estas losas formarían parte del mismo simbolismo de ofrendas alimenticias, que si bien los conos representarían el pan blanco, estas losas podrían ser simulacros de trozos de carne o bien trozos de pasteles[76].

Fig. 13. Dos hileras de conos funerarios sin inscripciones encontrados por Winlock por encima de la puerta de una tumba de la dinastía XI en El Asasif (fotografía publicada por Wilkinson & Hill, Egyptian Wall Paintings, p. 17).

Fig. 13. Dos hileras de conos funerarios sin inscripciones encontrados por Winlock por encima de la puerta de una tumba de la dinastía XI en El Asasif (fotografía publicada por Wilkinson & Hill, Egyptian Wall Paintings, p. 17).

El egiptólogo americano Herbert E. Winlock, que más tarde fue director del Metropolitan Museum of Art de Nueva York, realizó durante varios años y por cuenta del museo, numerosas excavaciones en la zona de Deir el Bahari. También excavó en El Lisht y en el oasis de El Jarga. Fue el descubridor de la tumba de Meketre y de sus numerosas y magníficas maquetas de madera pintada que se exponen actualmente repartidas entre el Museo Egipcio de El Cairo y el Metropolitan de Nueva York. En el año 1928 Winlock publicó un interesante hallazgo realizado durante las excavaciones practicadas en los años 1925-7 bajo la avenida que conduce al templo de la reina Hatshepsut en Deir el Bahari, en un cementerio de la dinastía XI[77]. Como él mismo escribió, tuvo la suerte de excavar la zona de tumbas en la parte baja de la montaña, que habían quedado totalmente cubiertas durante treinta y cuatro siglos. Al comenzar a excavar, lo primero que apareció de la tumba fueron dos hileras de conos empotrados fuertemente con mortero en la fachada, tal como los habían colocado los obreros al construir la tumba durante la dinastía XI (fig. 13). Winlock, en su artículo, hace referencia a lo que había publicado Rhind[78], setenta y cinco años antes, sin que nadie hubiese hecho demasiado caso a su exposición. También menciona la sagacidad que había tenido Norman de Garis Davies al describir las pinturas del vestíbulo de la capilla de funeraria de la tumba núm. TT 181 en la zona de El Joja, perteneciente a los escultores Nebamón e Ipuky[79]. En las pinturas del muro noroeste, se muestran las últimas ceremonias realizadas delante de la tumba. La dos veces viuda llora agachada delante de las momias de los dos difuntos, detrás de éstas se ve representada la fachada de la tumba, donde, encima de la puerta, se pueden distinguir cuatro hileras de círculos pintados de color rojo (fig. 14). Davies había sugerido que se trataba de la representación pictórica de los conos funerarios, mencionando a su vez otras dos tumbas de la necrópolis tebana con representaciones similares[80]. Winlock apuntó una nueva hipótesis relacionando los conos funerarios con unos elementos puramente decorativos, donde posiblemente simbolizarían las vigas de madera que sobresalían de las fachadas de las casas egipcias antiguas[81] a la vez que rechazaba las anteriores teorías que se habían formulado desde el inicio de la egiptología para intentar dar una explicación satisfactoria a la utilización de estos objetos.

 

Fig. 14. Pintura del vestíbulo de la tumba TT 181 de los escultores Nebamón e Ipuky donde se pueden ver en la fachada de su capilla cuatro hileras de conos funerarios representados en forma de círculos pintados de color rojo.

Fig. 14. Pintura del vestíbulo de la tumba TT 181 de los escultores Nebamón e Ipuky donde se pueden ver en la fachada de su capilla cuatro hileras de conos funerarios representados en forma de círculos pintados de color rojo.

Como hemos mencionado anteriormente en el año 1934, L. Borchardt junto con O. Königsberger y H. Ricke, publicaron un amplio y esmerado estudio sobre la utilización de los ladrillos y de los conos funerarios en las tumbas tebanas[82], llegando a la conclusión de que se trataba de unos elementos arquitectónicos decorativos, que se colocaban a modo de friso por encima de la puerta y a lo largo de la fachada de la tumba, tal como ya había publicado Rhind setenta y dos años antes, sin que su opinión hubiese sido atendida por los egiptólogos de la época. Borchardt y sus colaboradores estudiaron los diferentes tipos de ladrillos y conos (fig. 15) que se habían encontrado hasta entonces según las diferentes formas que presentaban, junto con la situación que ocupaban las estampaciones e inspirándose en las pinturas encontradas en las paredes de las capillas donde aparecían representaciones de las superestructuras de las tumbas con una serie de círculos rojos pintados encima de la fachada[83] (figs. 14, 16, 17 y 18), y como muy bien ya había intuido Norman de Garis Davies refiriéndose a la tumba de Nebamón e Ipuky, hicieron una serie de reconstrucciones de las superestructuras de algunas tumbas conocidas, como la ya mencionada de Nebamón e Ipuky (TT 181) de la dinastía XVIII[84], la de Nebunenef (TT 157), Setau y Bakenjons (TT 288-289) de época ramésida[85] y resituando en sus fachadas el lugar que ocuparían tanto los conos funerarios como los diferentes tipos de ladrillos de barro cocido con inscripciones (fig. 19).

Fig. 15. Diferentes tipos de adobes conservados en el Museo de El cairo con estampaciones similares a las encontradas sobre los conos funerarios (dibujo publicado por Borchardt, Königsberger y Ricke, ZÄS 70, p. 28 Abb. 8).

Fig. 15. Diferentes tipos de adobes conservados en el Museo de El Cairo con estampaciones similares a las encontradas sobre los conos funerarios (dibujo publicado por Borchardt, Königsberger y Ricke, ZÄS 70, p. 28 Abb. 8).

El egiptólogo inglés Norman de Garis Davies, trabajó con Flinders Petrie en Dandara el año 1898, copiando para el Archaeological Survey de la Egypt Exploration Found numerosas tumbas situadas en Cheij Said, Deir el Gebraui y El Amarna, que junto con otras cinco tumbas tebanas publicó en 10 volúmenes. El año 1908 con su esposa Anna (Nina) Macpherson Cummings, excelente artista y copista muy cualificada[86] se estableció en Tebas, donde vivieron casi 30 años trabajando juntos, estudiando y copiando gran cantidad de tumbas por cuenta del Metropolitan Museum de Nueva York. Durante estos años Davies fue recogiendo y coleccionando gran cantidad de conos funerarios, que se encontraban dispersos alrededor de las tumbas tebanas, con la intención de realizar y publicar un gran corpus con las inscripciones de estos objetos. Desde la publicación del Recueil de Daressy en 1893 habían aparecido numerosos ejemplares inéditos que debían ser publicados. Davies murió el año 1941 sin poder completar su obra y dejando una valiosa información y unos excelentes dibujos facsímiles terminados que quedaron sin publicar. Su viuda, Nina de Garis Davies puso a disposición del profesor de egiptología de la Universidad de Oxford, George Battiscombe Gunn (1883-1950) la valiosa información sobre los conos funerarios, junto con todos sus dibujos y notas, con la intención de que estudiara y publicara el trabajo de Davies. Gunn realizó la tarea de clasificación de los papeles de Davies pero vio que el trabajo de cotejar los dibujos, la propia investigación y la problemática que conllevaban las inscripciones todavía le iba a ocupar una gran cantidad de tiempo del que carecía,no pudiendo acabar el trabajo encomendado. Fue entonces cuando el Comité de la Administración del Griffith Institute encargó este trabajo a M.F. Laming Macadam.

Fig. 16. Dibujo esquemático de una pintura del vestíbulo de la tumba TT 150 de Raia donde se representan dos hileras de conos funerarios en la fachada por encima de la puerta y dos más debajo del piramidón que culmina la tumba (adaptado a partir de Borchardt, Königsberger y Ricke, ZÄS 70, p. 28 Abb. 1 y Nina Davies, JEA 24, p. 32, fig. 14).

Fig. 16. Dibujo esquemático de una pintura del vestíbulo de la tumba TT 150 de Raia donde se representan dos hileras de conos funerarios en la fachada por encima de la puerta y dos más debajo del piramidón que culmina la tumba (adaptado a partir de Borchardt, Königsberger y Ricke, ZÄS 70, p. 28 Abb. 1 y Nina Davies, JEA 24, p. 32, fig. 14).

Fig. 17. Fragmento del papiro del escriba real y jefe militar Najt (dinastía XVIII) ilustrando el capítulo 91 del Libro de los Muertos, donde se ve el alma del difunto acompañándolo hacia su tumba, en la que se ven representadas dos hileras de conos funerarios (Londres, British Museum, 10471/7).

Fig. 17. Fragmento del papiro del escriba real y jefe militar Najt (dinastía XVIII) ilustrando el capítulo 91 del Libro de los Muertos, donde se ve el alma del difunto acompañándolo hacia su tumba, en la que se ven representadas dos hileras de conos funerarios (Londres, British Museum, 10471/7).

Fig. 18. Fragmento del papiro del escriba Nebqed (dinastía XVIII) ilustrando el capítulo 125 del Libro de los Muertos, donde el difunto declara su inocencia. La momia de Nebqed se halla en posición vertical delante de la puerta de su capilla funeraria donde se puede ver en la fachada y por encima de la puerta dos hileras de conos funerarios (París, Musée du Louvre, N3068).

Fig. 18. Fragmento del papiro del escriba Nebqed (dinastía XVIII) ilustrando el capítulo 125 del Libro de los Muertos, donde el difunto declara su inocencia. La momia de Nebqed se halla en posición vertical delante de la puerta de su capilla funeraria donde se puede ver en la fachada y por encima de la puerta dos hileras de conos funerarios (París, Musée du Louvre, N3068).

El núcleo más importante de la colección de conos funerarios recogidos por Norman de Garis Davies se encuentra actualmente conservado en el Ashmolean Museum de Oxford, así como todas sus notas manuscritas con numerosos datos referentes a los hallazgos. También el British Museum de Londres conserva gran cantidad de conos funerarios procedentes de los hallazgos de Davies.

Fig. 19. Reconstrucción probable de las superestructuras de tres tumbas tebanas, realizada a partir de las representaciones pintadas en diferentes capillas funerarias, mostrando la posible localización de los conos funerarios. De izquierda a derecha: Tumba TT 181 de Nebamón e Ipuky de tiempos de Amenhotep III-IV; tumba TT 157 de Nebunenef y tumba TT 288 de Setau, ambas de época ramésida (adaptado a partir de la publicación de Borchardt, Königsberger y Ricke, ZÄS 70, p. 29 Abb. 5-7).

Fig. 19. Reconstrucción probable de las superestructuras de tres tumbas tebanas, realizada a partir de las representaciones pintadas en diferentes capillas funerarias, mostrando la posible localización de los conos funerarios. De izquierda a derecha: Tumba TT 181 de Nebamón e Ipuky de tiempos de Amenhotep III-IV; tumba TT 157 de Nebunenef y tumba TT 288 de Setau, ambas de época ramésida (adaptado a partir de la publicación de Borchardt, Königsberger y Ricke, ZÄS 70, p. 29 Abb. 5-7).

A partir de que se encargó el ingente trabajo a M.F. Laming Macadam, se puso a trabajar en su tiempo libre, pero viendo que aquel trabajo le llevaría mucho tiempo aún, decidió finalmente publicar los dibujos realizados por Davies en un primer volumen únicamente de láminas, pensando que más tarde podría publicar los textos y las anotaciones consiguientes. Macadam confrontó cada uno de los excelentes dibujos realizados por Davies con tantos ejemplares de conos como pudo examinar, principalmente con los existentes en las grandes colecciones egiptológicas conservadas en los museos, encontrando a veces algunos ejemplares más completos que los dibujados por Davies, y redibujando algunos de ellos solamente cuando creyó que era necesario. De algunos ejemplares Macadam no logró encontrar ningún espécimen, pero como él mismo describió, y debido al gran respeto que sentía por el trabajo realizado por Davies, no se atrevió a dejarlos fuera del corpus por estar recogidos en sus notas, argumentando que en una futura reedición de la obra y con la ayuda de los estudiosos que pudieran aportar informaciones más precisas, se podría confirmar o eliminar definitivamente tal o cual ejemplar[87]. Tanto Davies como el propio Macadam tenían la sospecha de que algunos de los ejemplares publicados por distintos autores en realidad no existían[88].

Finalmente en 1957 fue publicado A Corpus of Inscribed Egyptian Funerary Cones[89], reuniendo 611 estampaciones distintas dibujadas de manera facsímil, lo que mejoraba enormemente las anteriores recopilaciones realizadas a mano alzada o con fuentes tipográficas, que no podían representar los numerosos detalles que presentaban las inscripciones jeroglíficas (fig. 11d). Habían pasado sesenta años desde la publicación del primer corpus publicado por Daressy que había logrado reunir 304 estampaciones y que contenía bastantes errores de interpretación en los textos jeroglíficos, debido sin duda al mal estado de conservación de los ejemplares examinados.

Macadam mejoró y simplificó también el sistema de clasificación y ordenación de los conos que aparecen en el Corpus, dividiéndolos en dos grandes apartados, siguiendo el ya tradicional sistema de ordenación según las inscripciones estuvieran dispuestas en columnas o en hileras de un modo decreciente, situando los conos con signos de disposición dudosa entre estos dos grandes apartados, para terminar con los conos en que aparecen figuras humanas. También se eliminó la antigua clasificación de conos por sus estampaciones en forma más o menos rectangular u ovalada, restringiéndolos a los dos grandes apartados, según sus textos en columnas o hileras, ya que algunos ejemplares podían presentar distintas interpretaciones. Estos dos grandes grupos fueron, no sin dificultad, ordenados lexicográficamente según el comienzo de los textos, empezando por los nombres, siguiendo los títulos, epítetos o fórmulas funerarias iniciales, independientemente de que los textos se lean de izquierda a derecha o a la inversa. Macadam adjuntó al final de las láminas dos índices, uno con los nombres de persona y otro con los títulos[90], sin añadir ningún dato más referente a la cantidad de conos estudiados de cada tipo, lugar de los hallazgos, a que tumbas conocidaspertenecían, etc. Parece ser que originariamente se había previsto que estos índices formasen parte del volumen dedicado a los textos, que incluiría al parecer numerosos datos recogidos por Davies junto a los propios de Macadam, pero hoy, casi cuarenta y cinco años después de la edición únicamente de las láminas, aún no se ha publicado el esperado volumen de textos que nos aportaría una gran cantidad de datos de excepcional interés[91].

En el Corpus editado por Macadam, sólo aparecen reproducidas estampaciones sobre conos funerarios tal como era la intención inicial de Davies, dejando de lado las estampaciones realizadas únicamente sobre ladrillos, aunque sí se incluyeron algunas por creer que el objeto receptor de tal inscripción realizaba una función parecida a la de los conos[92].

A pesar de que únicamente se había publicado el volumen de láminas con los dibujos facsímiles, el Corpus de conos con inscripciones de Davies & Macadam tuvo una gran acogida en el mundo egiptológico, siendo todavía hoy día de obligada referencia para cualquier trabajo sobre este tipo de objetos. La llamada de atención realizada por Macadam en su prefacio al Corpus, a fin de completar o complementar dicha publicación fue recogida de inmediato por algunos estudiosos, ya fuera para confirmar, rectificar o ampliar lo publicado. Son de destacar las recesiones realizadas por T.G.H. James[93] y W. Helck[94] sobre la edición del Corpus y la publicación de los 64 conos de la colección de Estrasburgo por A. Heyler[95]. Tanto James como Heyler comunicaron la existencia de conos funerarios inéditos, dos conservados en el British Museum[96] y uno perteneciente a la colección de Estrasburgo[97]. Contrariamente a lo que cabría esperar en un trabajo de este tipo, desde su publicación en 1957 han aparecido muy pocos ejemplares inéditos, que esporádicamente se han ido publicando en diversas revistas especializadas[98], aunque a veces, junto con otros ejemplares considerados inéditos por algunos autores y que en la práctica no lo eran[99].

En el transcurso de los años se han ido publicando gran número de trabajos sobretodo relacionados con las colecciones conservadas en distintos museos y colecciones privadas[100], o bien sobre conos concretos individualizados que han ido aportando nuevos datos para el conocimiento de estos objetos y sus propietarios.

En el año 1987 Nicholas Reeves y Donald P. Ryan[101] publicaron una interesante información sobre la primera persona conocida que había visto los conos funerarios in situ, cuarenta y un años antes que Rhind[102]. Esta información confirma los estudios realizados por Borchardt, Königsberger y Ricke, en cuanto a la situación original de los conos funerarios respecto a la tumba. El artículo saca a la luz un manuscrito del año 1821 del entonces Cónsul General británico en Egipto y gran coleccionista, Henry Salt, que en una lista enumeraba las antigüedades egipcias que había vendido al British Museum, explicando como él mismo había recogido un grupo de “sellos estampados” que estaban dispuestos por encima de la puerta de una tumba en Tebas[103]. Estos conos pertenecían a la tumba de un sacerdote de Amenhotep II llamado Neferhabef, de la que actualmente se desconoce su emplazamiento exacto[104].

Datación de los conos funerarios

Los conos funerarios con inscripción hacen su aparición a principios de la dinastía XVIII, posiblemente bajo el reinado de Amosis, tal como lo atestiguan los conos de Tot[105], sumo sacerdote de Amón bajo este rey y al parecer única fuente de información acerca de este personaje. De esta época data también otro cono perteneciente a otro sumo sacerdote de Amón, llamado Minmontu[106], que al igual que su predecesor no se ha podido hallar todavía su tumba. De tiempos de Tutmosis I se han hallado varios ejemplares pertenecientes a conocidos altos funcionarios de su reinado[107]. La utilización de los conos funerarios se fue generalizando durante los reinados sucesivos a lo largo de toda la dinastía XVIII y –exceptuando la época de Amarna– hasta inicios de la dinastía XIX, donde a partir de Setos I su empleo decreció ostensiblemente utilizándose estos elementos para decorar únicamente unas pocas tumbas durante la época ramésida[108] y desaparecer casi completamente en las dinastías posteriores[109] (fig. 20).

Fig. 21. En esta gráfica se muestra la cantidad de tumbas identificadas de la necrópolis tebana decoradas durante el Imperio Nuevo y distribuidas por reinados desde Amenhotep I hasta Setos II, así como su relación con la utilización de conos funerarios como elemento religioso-decorativo.

Fig. 20. En esta gráfica se muestra la cantidad de tumbas identificadas de la necrópolis tebana decoradas durante el Imperio Nuevo y distribuidas por reinados desde Amenhotep I hasta Setos II, así como su relación con la utilización de conos funerarios como elemento religioso-decorativo.

Los conos funerarios volverán a resurgir de nuevo en la zona del Asasif, decorando las impresionantes tumbas de los personajes más notables de la administración tebana, durante las dinastías XXV[110] y XXVI[111]. A partir de este momento, la utilización de los conos funerarios como elemento característico de las tumbas tebanas desapareció de modo definitivo.

Un cierto número de conos conocidos ha podido ser datado con bastante precisión a partir de la lectura de sus textos inscritos y asociarlos a una tumba o monumento datable. El criterio de datación más fiable es cuando con toda seguridad los conos pueden ser atribuidos a un personaje conocido con tumba propia identificada en la necrópolis tebana. También se puede establecer la datación de un cono cuando su propietario está de algún modo asociado a otros monumentos fechados o a algún otro personaje, que sin tener una tumba identificada, es conocido también por otros monumentos. Otro criterio que se puede establecer es cuando los títulos del propietario de un cono están asociados a algún rey concreto, aunque no pueden tenerse en cuenta todos los títulos que están asociados a la memoria de un rey difunto, ya que estos cultos pervivieron por espacio de varios reinados posteriores. A falta de mejores evidencias, también puede ser válido –aunque no definitorio– como indicio de datación el hecho de que el nombre de un personaje sea homónimo al del rey gobernante en el momento de su nacimiento.

Asignación de los conos a tumbas conocidas

Al parecer cada cono o grupo de conos similares pertenecientes a un mismo personaje correspondían a una construcción funeraria de este mismo personaje. La importancia de los conos es evidente, ya que en ellos se menciona a numerosas personas de un alto estatus social o profesional que desempeñaron sus funciones en una determinada época y que al morir fueron enterradas en la necrópolis tebana, en una tumba provista de una capilla decorada preparada para que allí residiera su espíritu y poder de este modo recibir el culto y las ofrendas cotidianas, así como para perpetuar la memoria del difunto para toda la eternidad. A pesar de que cierto número de estos personajes propietarios de conos funerarios son conocidos también por sus tumbas u otros monumentos que han sobrevivido, otros sin embargo, sólo los conocemos a través de estos objetos y algunos de ellos gracias a unos pocos y escasísimos ejemplares que han logrado llegar hasta nuestros días. En muchos casos la decoración de sus tumbas ha desaparecido en la práctica totalidad, quedando únicamente una simple cavidad excavada en la montaña sin ningún tipo de inscripción que nos ayude a su identificación. En otros casos, sus tumbas o lo que queda de ellas, permanecen en la actualidad inaccesibles por encontrarse debajo de edificaciones modernas.

La casi totalidad de conos funerarios se han hallado fuera de su lugar originario, diseminados por una amplia zona de la montaña tebana. En comparación, son muy pocos los ejemplares encontrados en el transcurso de las excavaciones cerca de sus propias tumbas donde pertenecieron, hallándose en la actualidad casi siempre mezclados con otros conos intrusos. Para poder asignar un cono a una tumba en particular es necesario que se cumplan una serie de condiciones, no pudiéndonos limitar únicamente a la coincidencia del nombre de su propietario, puesto que en determinadas épocas hubo nombres utilizados muy comúnmente[112], sino que es necesario apoyarse además en otros datos, como por ejemplo: uno o más de sus títulos, el sobrenombre o diminutivo por el cual era también conocido el personaje, el nombre del padre o de la madre, de su esposa (fig. 21) o la mención del alguno de sus hijos, hijas, etc. Las inscripciones de los conos, algunas veces sólo muestran el nombre del individuo sin aportar ningún otro dato más que pueda ayudar a su identificación. Otras veces, éste va únicamente acompañado de un título de uso muy común por lo que también su identificación resulta imposible a no ser que el hallazgo de cierto número de conos en las proximidades de una tumba concreta prueben su pertenencia a la misma.

Fig. 20. Tres conos pertenecientes al cuarto profeta de Amón, Neferhotep. En el cono de la izquierda sólo aparece su nombre y título, mientras que en el del centro y partiendo de un diseño similar al primero, se incluyó el nombre de su esposa Amenhotep, ocupando los espacios libres de la inscripción inicial. El tercer ejemplar está compuesto por dos columnas de textos enfrentados, a la derecha, dedicado al cuarto profeta de Amón, Neferhotep, justificado, y a la izquierda a su esposa, la señora de la casa, Amenhotep (de izquierda a derecha: París, Musée du Louvre, N 707/1; Marsella, Musée d?Archéologie Méditerranéenne, 564, 565).

Fig. 21. Tres conos pertenecientes al cuarto profeta de Amón, Neferhotep. En el cono de la izquierda sólo aparece su nombre y título, mientras que en el del centro y partiendo de un diseño similar al primero, se incluyó el nombre de su esposa Amenhotep, ocupando los espacios libres de la inscripción inicial. El tercer ejemplar está compuesto por dos columnas de textos enfrentados, a la derecha, dedicado al cuarto profeta de Amón, Neferhotep, justificado, y a la izquierda a su esposa, la señora de la casa, Amenhotep (de izquierda a derecha: París, Musée du Louvre, N 707/1; Marsella, Musée d?Archéologie Méditerranéenne, 564, 565).

En ciertas ocasiones el hallazgo de varios conos en los alrededores de una misma tumba, cuyas inscripciones se han perdido casi en su totalidad, han ayudado a la identificación del nombre de su propietario[113] o bien nos han dado a conocer o completar alguno de sus títulos[114] así como también han proporcionado el nombre de algún miembro de su familia[115] no mencionado en el estado actual de las pinturas de la tumba. También se han hallado algunos pocos ejemplares de conos en los que únicamente aparece el nombre de una mujer[116] con lo que es prácticamente imposible asociarlo con algún otro cono perteneciente a su posible esposo con el que formaría pareja y de este modo poder identificarlo con una tumba conocida ya que como es sabido, durante el Imperio Nuevo se trataba de tumbas familiares y las mujeres, no pertenecientes a la realeza, no disponían de tumba propia siendo enterradas en la de su esposo si estaban casadas o en caso contrario en las de sus padres[117].

La egiptóloga danesa Lise Manniche publicó en 1988 un magnífico trabajo sobre las tumbas perdidas en la zona de Tebas[118], analizando numerosos fragmentos de pinturas conservadas en distintos museos para averiguar su procedencia originaria. En su obra dedicó un interesante capítulo a los conos funerarios como ayuda para evaluar el número de tumbas privadas actualmente desaparecidas[119]. Manniche analizó varios aspectos de estos objetos y elaboró por primera vez un listado que comprendía 80 tumbas únicamente del Imperio Nuevo a las que se podían asociar poco más de un centenar de conos funerarios, designándolos con los números del Recueil de Daressy o bien por los del Corpus de Davies & Macadam[120]. Unos años más tarde Jiro Kondo de la Universidad de Waseda, con motivo de la publicación de los trabajos efectuados en unas tumbas en la zona de Dra Abu el Naga, elaboró otra lista basándose en la de Manniche pero añadiendo 14 tumbas más[121], así como 7 tumbas pertenecientes al período posterior al Imperio Nuevo que Manniche no había incluido en su publicación[122].

Friederike Kampp en su exhaustiva publicación sobre la evolución y el desarrollo arquitectónico de las tumbas privadas tebanas[123], así como de los cambios que sufrieron a lo largo del Imperio Nuevo, también dedica su atención hacia estos objetos elaborando una nueva lista con nuevas y valiosas aportaciones[124]. Kampp, además de estudiar detalladamente los patios, fachadas, superestructuras y tipología de las tumbas decoradas publicadas en la obra de Bertha Porter y Rosalind L.R. Moss[125], aporta un nuevo inventario que reúne más de 500 nuevas tumbas, la gran mayoría sin decoración y no recogidas anteriormente, realizando una minuciosa descripción de los vestigios de sus superestructuras, recopilando también las inscripciones y restos de decoración de sus capillas funerarias que todavía se conservan, proporcionando además su datación y los dibujos de sus plantas, siempre que le ha sido posible[126]. Gracias al sistemático estudio de Kampp se han podido asociar siete nuevas tumbas con doce conos funerarios identificados en el Corpus de Davies & Macadam[127].

En el momento actual, aunque de un modo provisional, se puede mencionar la existencia de un total de 613 conos con estampaciones distintas, que comprenden la totalidad de conos publicados en el Corpus de Davies & Macadam y los conos inéditos aparecidos posteriormente y publicados hasta la fecha[128]. No se han tenido en cuenta 19 conos representados en el Corpus de Davies & Macadam que casi con total seguridad podemos considerar que no existen[129].

Estos 613 conos se pueden dividir en dos grandes grupos fácilmente identificables: los pertenecientes al Imperio Nuevo y los pertenecientes a la Baja Época. El grupo perteneciente al Imperio Nuevo está formado por un conjunto de 568 conos asociados a un total de 426 personajes distintos de los cuales únicamente se ha podido identificar a 120 propietarios de 122 tumbas conocidas y localizadas[130]. Del grupo perteneciente a la Baja Época se han constatado un total de 45 conos asociados a 17 personajes distintos, de los cuales hasta el momento, sólo hay 9 con tumba identificada.

Si admitimos, como parece ser evidente por los datos que poseemos, que cada cono o grupo de conos pertenecientes a un mismo personaje formaban parte de la decoración exterior de su tumba en la necrópolis tebana, los datos anteriores atestiguan, como mínimo, la presencia de 304 personajes distintos poseedores de conos funerarios pertenecientes al Imperio Nuevo y que en su día poseyeron una tumba decorada actualmente perdida o que no ha sido todavía identificada. Es muy probable que el número total de tumbas decoradas en la necrópolis tebana pudiera ascender a más del doble de las hoy conocidas, tal y como ya lo había apuntado Manniche y estudiado posteriormente por Kampp en su exhaustivo trabajo corroborado además por los resultados estadísticos aportados por el estudio particular de los conos funerarios (ver fig. 23).

En el presente trabajo[131] se publica un nuevo listado, por orden numérico, con la totalidad de tumbas de la necrópolis tebana pertenecientes al Imperio Nuevo y a la Baja Época a las que se ha podido asignar conos funerarios. La numeración de las tumbas remite a los números oficiales publicados por Porter & Moss y los empleados para designar los conos, a la numeración establecida en el Corpus de Davies & Macadam. Cuando dicha asignación, por falta de indicios suficientemente consistentes, no es totalmente segura, se acompaña el número del cono con un signo de interrogación (?). Los números de conos que aparecen escritos en rojo y entre llaves ({}) indican que este tipo de cono, aunque aparece representado en el Corpus de Davies & Macadam, hay considerar seriamente la posibilidad de su no existencia. Su inclusión en la lista es meramente informativa y no implica que se haya de tener en cuenta hasta que el hallazgo de alguno de estos ejemplares pueda ser confirmada. En este listado se han incluido también algunas tumbas a las que diversos autores han creído conveniente asignar alguno de los conos conocidos, pero que por diversas razones que se mencionan en cada caso, no compartimos tal asignación.

Relación de tumbas tebanas con conos asignados

​​​​​Núm. TumbaPropietarioConos D&M
TT 11Tot 257 - 263
TT 24Nebamón188
TT 27Sesonquis 444 - 445
TT 29Amenemopé 265
TT 32Tutmosis 336 - 346[132]
TT 34Mentuemhé {409} - {410} - 411 - 418 - 419 - 420 - 449 - {460} - 461 - 472 - {473} - 485 - 486 - 604
TT 36Bes 450 - 451 - 610
TT 38Dyeserka 559
TT 41Amenemopé 321 - 356 ?
TT 45Tot 402
TT 47Userhat 406
TT 48Surere 477
TT 49Neferhotep 291
TT 50Neferhotep[133]---
TT 51Aajeperkareseneb (llamado Amenmose){250} - 371 - 372 - 484
TT 52Najt 157
TT 53Amenemes 442 - 443
TT 55Ramose 132 - 133
TT 56Userhat 130
TT 58Amenhotep / Amenemonet[134]---
TT 59Qen538 - 539
TT 61User[135]358 - 370
TT 62Amenemusejet496
TT 64Heqerneheh98 - 102 - 159
TT 65Nebamón[136]---
TT 66Hapu 583
TT 67Hapuseneb 21 - 517 - 518
TT 71Senenmut 84 - 88 - 261
TT 74Chanuny 240
TT 75Amenhotep 136 - 162 ? - 417
TT 77Ptahemhat 475
TT 78Horemheb 476 - A15 ?
TT 79Menjeperreseneb 90 - 388 - 493
TT 80Tutnefer[137]492 - A07
TT 81Ineni 424 ? - 425 ? - 426 ? - 480 - 481
TT 82Amenemes 128 - 129
TT 84Amunedyeh34 - 281 - 283
TT 85Amenemheb 231 - 270
TT 86Menjeperreseneb 100
TT 87Minnajt 87 - 89 - 91 - 113 - {137} - 147 - 177
TT 88Pehsujer 201
TT 89Amenmose 285 - 286
TT 90Nebamón 398
TT 92Suemniut 143 - 156 - 163 - 181
TT 93Qenamón 187
TT 94Ramose (llamado Aamy)200 - 248
TT 95Mery 390 - 400
TT 96Sennefer 223 - 224
TT 97Amenemes 42 - 43 - {44}
TT 99Sennefer 93 - 154
TT 101Chanur 19
TT 104Tutnefer[138]176
TT 108Nebseny (y Senseneb)[139]298 - 312
TT 109Min 109 - 222
TT 110Tot 47
TT 118 Amenmose[140]325
TT 120Aanen 172
TT 121Amosis297 - 300
TT 123Amenemes368
TT 127Senemah 446 - 447 - 494 - 514 - 556
TT 131 User[141]355
TT 132Ramose 3
TT 137Mose 529
TT 146Nebamón 66 - {104}
TT 148Amenemopé135
TT 150Userhat 255 - 256
TT 155Antef 139 - 182
TT 162Qenamón 12
TT 163Amenemes 570
TT 164Antef 549
TT 172 Mentuyuy[142]---
TT 179Nebamón 558
TT 192Jaruef 140
TT 196Padihorresnet 515 - 609
TT 197Padineit 391
TT 200Dydu 4 - 22 - 24
TT 201Re 466
TT 202Najtamón 76
TT 204Nebanensu 214
TT 205Tutmosis 350
TT 207Horemheb[143]---
TT 224Amosis 94
TT 230Men 292
TT 231Nebamón 317 - 318
TT 232Amenhotep[144]---
TT 241Amosis 178 - 234
TT 246Senenre 229 - 546
TT 249Neferrenpet 153
TT 251Amenmose 367 - 491
TT 252Senmen 120 - 375
TT 260User 61
TT 261Jaemuaset 272
TT 275Sobekmose 501
TT 276Amenemopé 60 - 186
TT 279Pabasa 92 - 468 - 469 - 470
TT 295Paroy 576
TT 297Amenemopé (llamado Chanefer)73
TT 317Tutnefer[145]---
TT 324Hatiay 471
TT 325Esmen 404
TT 333anónimo[146]---
TT 343Pahekmen (llamado Benia)441 - 544
TT 344Piay 6
TT 345Amenhotep 95 - 121 - 247
TT 346Paenre 524
TT 349Chay 191
TT 367Paser 230
TT 376Meryre 262
TT 383Merymose {169} - 170
TT 389Bes 385 - 392 - 601 - 602
TT 397Najt 235
TT 398Kamose (llamado Nentauaref)13 - 118 - 119
TT 400Penamón 341
TT 401Nebseny 266
TT 410Mutirdis48 - 387 - 603 - 608
Pozo 1138[147]Najy284 - 454
Pozo 1159[148]Hormose199
A.1Amenemes 110
A.3Ruru 158
A.4Uensu[149]---
A.5Neferhotep 148
A.6Tutnefer (llamado Seshu o Seniu)14 - {396} - 397
A.7Amenhotep 185 - {196}- 354
A.8Amenemheb 204 - 532 - 554
A.9Neferhabef 54
A.10Tutnefer 516
A.19Amenhotep 482
A.22Neferhabef 216 - 218
C.1Amenhotep 314 - 315
C.4Merymaat 11
C.6Ipy 458
C.12Mahu 440 - 456 - 457

Relación de tumbas tebanas sin numeración oficial con conos asignados (numeración según Kampp 1996).

​​​​​Núm. TumbaPropietarioConos D&M
-62-Es31
-127-Amenhotep[150]27 - 33
-171-Uesi508
-243-Neferjaut280
-286-Nedyem / Aabau193 - 232
-336-Amenhotep[151] ?557
-396-Amenhotep (hijo de Hapu)[152]10 - 40 - 65 - A11
-398-Ty37

Dispersión de los conos funerarios

Al parecer, según ha quedado confirmado anteriormente, los conos funerarios con inscripciones son elementos empleados principalmente en la decoración de las fachadas de las tumbas tebanas de la dinastía XVIII y, en menor medida en época ramésida como consecuencia de los cambios arquitectónicos que tuvieron lugar en los patios y fachadas de dichas tumbas.

Su origen, de mayor tamaño y sin inscripciones, se remonta a la dinastía XI, pero no fue hasta inicios de la dinastía XVIII que los conos con inscripción fueron ampliamente usados en un gran número de tumbas. Por la propia característica que presenta la necrópolis tebana, las fachadas de las tumbas estaban talladas verticalmente en la ladera de la montaña y la mayoría de veces, esta fachada se sobreelevaba con material de construcción –normalmente piedras o ladrillos de adobe formando un muro– para embellecer y proteger de este modo la entrada y el patio de la tumba de posibles desprendimientos de tierra y piedras. Con toda probabilidad es en esta parte sobreelevada donde se situarían los conos funerarios a modo de friso en una, dos o más hileras a todo lo largo de la fachada. Dependiendo del diseño y forma de la superestructura de las tumbas, se usaron también otros elementos de barro cocido con las mismas estampaciones que los conos, pero con diferentes formas y tamaños según el lugar que debían ocupar en la construcción. Algunas tumbas presentaban además una pirámide de adobes sobre la capilla funeraria, pudiendo estar también decorada con un friso de conos funerarios con inscripciones[153].

Con el paso de los siglos y el deterioro natural o intencionado, estas tumbas se fueron desmoronando incidiendo principalmente su destrucción sobre las partes elevadas de las fachadas, lo que provocaría la caída de los conos funerarios sobre el patio de la tumba. Su forma cónica y su mayor solidez facilitó el desprendimiento de su alojamiento original. Más tarde, las lluvias torrenciales, que esporádicamente azotan la región, y a la depredación humana por más de treinta siglos se encargó de la dispersión de estos elementos por toda la necrópolis tebana.

Fig. 22. Localización actual de las diferentes zonas de tumbas de la necrópolis tebana.

Fig. 22. Localización actual de las diferentes zonas de tumbas de la necrópolis tebana.

La utilización de conos funerarios en las tumbas del Imperio Nuevo situadas en las diferentes zonas que conforman la necrópolis tebana, va estrechamente unida al lugar elegido para la construcción de dichas tumbas según las preferencias de los distintos reinados y la disponibilidad del espacio necesario (fig. 22). Los altos dignatarios de principios de la dinastía XVIII, siguiendo a los últimos monarcas de la dinastía anterior, se hicieron enterrar en las colinas de Dra Abu el Naga, aunque la necrópolis más utilizada por los más altos dignatarios durante la primera mitad de la dinastía XVIII fue, sin lugar a dudas, la colina de Cheij Abd el Gurna (ver fig. 24) donde también se han hallado en la parte más alta algunas tumbas sin decoración pertenecientes a finales de la dinastía XVII. En tiempos de Hatshepsut y Tutmosis III se empezó a utilizar también la pequeña colina de El Joja, próxima a Deir el Bahari, y poco tiempo después la zona de Gurnet Murai situada al sur de la necrópolis. Más general fue la dispersión de tumbas durante época ramésida, aunque se puede apreciar una significativa concentración en las zonas de Dra Abu el Naga y El Joja, siendo numerosas las usurpaciones de tumbas anteriormente ocupadas, principalmente contrastadas en la zona de Cheij Abd el Gurna.

Fig. 23. En esta gráfica se muestra una estimación aproximada de la cantidad total de tumbas decoradas que posiblemente se construyeron en la necrópolis tebana durante el Imperio Nuevo, repartidas por las diferentes zonas, así como la totalidad de tumbas identificadas, y de éstas, las que utilizaron los conos funerarios.

Fig. 23. En esta gráfica se muestra una estimación aproximada de la cantidad total de tumbas decoradas que posiblemente se construyeron en la necrópolis tebana durante el Imperio Nuevo, repartidas por las diferentes zonas, así como la totalidad de tumbas identificadas, y de éstas, las que utilizaron los conos funerarios.

En la fig. 23 se muestra una estimación aproximada de la cantidad total de tumbas construidas durante el Imperio Nuevo en las distintas zonas de la necrópolis tebana, señalando a su vez las tumbas con propietarios identificados y la cantidad de conos que se les han podido atribuir[154]. La necrópolis de Deir el Medina, a pesar de haberse hallado en ella algunos pocos ejemplares[155] pertenecientes a la dinastía XVIII, no ha sido tenida en cuenta en este estudio por presentar unas características propias que la diferencian del resto de la necrópolis.

Como se puede observar, el mayor número de tumbas recae en Dra Abu el Naga, aunque también es allí donde se encuentra el máximo de tumbas no identificadas debido a que el grado de destrucción de esta necrópolis es superior al resto. Consecuentemente, también la atribución de conos a tumbas identificadas es proporcionalmente menor que en Cheij Abd el Gurna, cuyas tumbas se hallan en mejor estado de conservación. El uso de conos en la zona de El Joja fue sensiblemente inferior debido a que su ocupación fue también proporcionalmente menor y se empezó a utilizar algunas décadas más tarde, durante los reinados de Hatshepsut y Tutmosis III. Lo mismo ocurrió en la zona de Gurnet Murai aunque el número total de tumbas es bastante inferior. En cuanto a la zona de Asasif, no empezó a ser utilizada de un modo habitual hasta el reinado de Rameses II, aunque fue usada esporádicamente para realizar algunos enterramientos de reinados anteriores (fig. 24).

Fig. 24. En esta gráfica se muestra, por dinastías, la distribución de tumbas identificadas y la utilización comparativa de los conos funerarios según las distintas zonas geográficas de la necrópolis.

Fig. 24. En esta gráfica se muestra, por dinastías, la distribución de tumbas identificadas y la utilización comparativa de los conos funerarios según las distintas zonas geográficas de la necrópolis.

Conos sin inscripciones encontrados en la zona de Tebas. A pesar de que los conos funerarios, sin lugar a dudas, son un fenómeno típicamente tebano, se han encontrado algunos ejemplares en otras localidades alejadas de Tebas. Ejemplares sin inscripciones y pertenecientes al Imperio Medio se han hallado en Naga ed Deir, Abido, Ermant, El Rizeiqat, Et Tod y Guebelein.

Georges Daressy habla de un viaje de inspección efectuado en 1889 junto al entonces director del Servicio de Antigüedades Egipcias, Eugène Grébaut, donde menciona haber recogido en El Rizeiqat –a 12 Km al sur de Ermant– en un cementerio del Imperio Medio, algunos conos sin inscripción, como ya había advertido algunos en Abido[156]. Por otra parte, el asiriólogo inglés Archibald H. Sayce, sin mencionar más detalles, publica en 1905 haber recogido un cono sin inscripción en Guebelein[157] similar a los mencionados por Daressy en Rizeiqat. También se han hallado conos sin inscripción en las excavaciones efectuadas en Et Tod a unos 25 Km de Luxor, en un cementerio del Imperio Nuevo con tumbas de la dinastía XVIII sin decoración[158].

El egiptólogo alemán Friederich W. Von Bissing menciona haber encontrado en 1913 diez conos sin inscripción, pintados de color rojo, junto a unas tumbas del Imperio Nuevo en Naga ed Deir[159], la necrópolis de la antigua Tinis próxima a Abido. Contrariamente a lo mencionado, es probable que por sus características los conos encontrados por Von Bissing pertenezcan al Imperio Medio. En la necrópolis de Naga ed Deir, utilizada desde época predinástica, los restos de tumbas pertenecientes al Imperio Nuevo son muy escasos y varias de las tumbas de esta época fueron reutilizadas del Imperio Medio. Años más tarde, en las excavaciones efectuadas por Robert Mond y Oliver H. Myers en Ermant, se hallaron algunos conos de gran tamaño también sin ningún tipo de inscripción en la tumba 1213 datable entre las dinastías XI y XIII[160].

Por los datos que conocemos, se podría afirmar que la difusión de tumbas que durante el Imperio Medio emplearon los conos sin inscripción no se concretó únicamente en la zona de Tebas, sino que su uso se extendió a unos pocos kilómetros hacia el norte y hacia el sur utilizándose por lo menos en algunas tumbas de los mencionados cementerios de Naga ed Deir, Abido, Ermant, Rizeiqat, Et Tod y Guebelein (fig. 25),aunque el empleo de conos funerarios no se hizo al parecer de una forma generalizada como lo sería después, durante el Imperio Nuevo en la necrópolis tebana con conos con inscripción.

Fig. 25. Mapa de Egipto donde se muestra la expansión esporádica en el uso de los conos funerarios sin inscripciones durante el Imperio Medio, desde Tebas hacia el Norte hasta Naga ed Deir, y de Tebas hacia el Sur hasta Guebelein.

Fig. 25. Mapa de Egipto donde se muestra la expansión esporádica en el uso de los conos funerarios sin inscripciones durante el Imperio Medio, desde Tebas hacia el Norte hasta Naga ed Deir, y de Tebas hacia el Sur hasta Guebelein.

Conos con inscripciones encontrados fuera de la zona de Tebas. Coyunturalmente este tipo de objetos inscritos también fue usado en otras tumbas más alejadas de la capital tebana, posiblemente por funcionarios delegados por el rey para ejercer sus funciones.

A.H. Sayce realizó en 1905 excavaciones en la zona de Ed Der, situada cerca de la moderna Mataana a 7 Km al norte de Esna, donde probablemente se hallaría la antigua necrópolis de Agni. El yacimiento, saqueado totalmente por los buscadores de tesoros[161], pertenecía al Imperio Medio y Sayce únicamente encontró abundantes restos de cerámica, la mayoría en estado fragmentario. No obstante, menciona que halló en el extremo norte del cementerio los restos de una casa árabe y en su vieja cocina encontró varios conos con inscripción junto con fragmentos de una jarra de alabastro y de un sarcófago de terracota[162]. Los conos encontrados por Sayce pertenecían a dos personajes llamados Apehti[163] y Anecher[164] no conocidos por otras fuentes. El título de este último mencionando a la diosa Hathor como “señora de Agni” vincularía a Anecher con este lugar. Todos los indicios apuntan a que en este cementerio del Imperio Medio se hicieron construir sus tumbas estos dos personajes que vivieron presumiblemente durante el Imperio Nuevo, aunque también cabría la posibilidad, dado el lugar del hallazgo, de que estos conos fueran intrusos o bien pertenecieran a un cenotafio en memoria de los dos difuntos, edificado en este lugar donde desempeñarían sus funciones en honor a la diosa Hathor. Hasta el momento, en Tebas no se han hallado más conos de estos dos personajes ni se conocen otros ejemplares que los mencionados por Sayce que, por otra parte, se desconoce su paradero actual. Ni Davies ni el propio Macadam tuvieron acceso a estos ejemplares, optando por su inclusión en el Corpus sin haberlos podido corroborar y a partir de los dibujos de Sayce.

Georg Steindorff durante las excavaciones efectuadas en Nubia entre los años 1929 y 1934 halló en la tumba S65 de la necrópolis de Aniba[165] varios ejemplares de un cono cuya estampación ya era conocida en la necrópolis tebana[166] por haberse hallado varios ejemplares junto con otro cono distinto, pero de similares características, y perteneciente al mismo personaje[167]. Junto a los conos, Steindorff halló también un piramidón[168] y dos tramos de un muro perteneciente a un edificio que no pudo identificar como parte de una pirámide o de una capilla. No habiendo encontrado restos de ninguna estructura subterránea ni de pozo, y como consecuencia de las informaciones que le brindó Norman de Garis Davies sobre la posible localización de la tumba de este personaje en la orilla occidental de Tebas –probablemente en la zona de El Joja[169]–, Steindorff pensó que se trataba de un cenotafio que se habría hecho construir este funcionario del rey en Aniba durante su destino en Nubia a las órdenes del virrey, pero que para su última morada habría elegido la capital.

A estos dos conocidos casos de conos encontrados fuera de la región tebana tenemos que añadir el reciente e importante hallazgo de varios conos funerarios empleados para decorar una tumba en Nubia. La Dongola Reach Expedition dirigida por Stuart T. Smith está en la actualidad efectuando excavaciones en la lejana región de Tombos, situada al norte de Kerma en la Nubia sudanesa. Entre los restos de una tumba del Imperio Nuevo (TMB500), cuya superestructura está formada por una pirámide que ha desaparecido casi totalmente, se hallaron varios conos funerarios con inscripción pertenecientes a un alto funcionario egipcio llamado Siamón y a su esposa Ueren[170]. Varios de estos conos pudieron haber sido ya vistos en superficie en un primer examen del lugar realizado en 1999[171], siendo esta la primera vez que se logra atestiguar un hallazgo de conos funerarios en un lugar tan alejado de Tebas. Este interesante hallazgo prueba, sin lugar a dudas, la influencia y poder que ejerció este alto funcionario de la corte egipcia, que tenía como una de sus principales funciones controlar la recaudación de los tributos en la zona bajo las órdenes del virrey. Siamón se hizo construir una gran tumba coronada por una pirámide de ladrillos decorada con conos con inscripción al estilo de las tumbas tebanas[172]. Junto a los conos se hallaron varios fragmentos de ladrillos con una estampación rectangular perteneciente a Ueren, esposa de Siamón[173].

Fig. 26. Tebas Oeste. Vista general de la necrópolis de Cheij Abd el Gurna.

Fig. 26. Tebas Oeste. Vista general de la necrópolis de Cheij Abd el Gurna.

Conclusión

El estudio pormenorizado de la totalidad de conos funerarios puede ser de gran ayuda para el conocimiento de la ocupación de la necrópolis tebana durante la primera mitad del Imperio Nuevo, puesto que presenta una fuente de información muy valiosa acerca de muchos personajes ya conocidos y otros muchos desconocidos hasta el momento por otras fuentes. Los conos funerarios mencionan aproximadamente un total de 440 personajes distintos que fueron propietarios de una tumba decorada en la necrópolis tebana, así como 150 personajes más, relacionados de alguna manera con los anteriores, siendo generalmente una relación de parentesco, padres, hijos, esposas, etc. Todos ellos abarcando una amplia variedad de títulos tanto civiles como militares o religiosos, y que, como se ha podido observar, un gran número de ellos están todavía por identificar y poder asociarlos a alguna de las numerosas tumbas anónimas localizadas o a otras muchas que puedan ser descubiertas y estudiadas en futuras excavaciones.

Notas

[*] Este artículo se publicó originalmente y en otro formato en Nilus, Butlletí de la Societat Catalana d’Egiptologia, nún. 11 (2002), págs. 5-30, y forma parte de un trabajo más amplio que su autor está llevando a cabo.

[1] En Egipto por ejemplo, de los varios centenares de conos funerarios que conserva el inmenso Museo Egipcio de El Cairo, no hay ninguno expuesto en sus vitrinas para que sus visitantes los puedan conocer y contemplar, al igual que ocurre en el Museo Egipcio de Luxor o en bastantes instituciones europeas o americanas, que a pesar de disponer de gran cantidad de estos objetos, tampoco tienen ningún ejemplar expuesto. Valga como ejemplo citar el museo de Fine Arts de Boston o el Brooklyn Museum de Nueva York.

[2] Como por ejemplo es el caso del Museo del Louvre en París, el British Museum o la colección Petrie conservada en el University College de Londres, la cual posee una de las más grandes colecciones de conos funerarios aunque en este caso particular, y quizás por falta de espacio, no están a la vista de los visitantes. No obstante, esta institución tiene actualmente en su página web más de 80.000 registros con 92.000 imágenes de la casi totalidad de objetos que conserva, entre ellos los conos funerarios (http://www.petrie.ucl.ac.uk).

[3] Champollion 1827, 164.

[4] Como ejemplo valga decir que en las campañas de excavación efectuadas por la Universidad de Cambridge durante los años 1996-1998 en la tumba TT 99 perteneciente a Senneferi, se encontraron 7 ladrillos de adobe con inscripciones, 231 conos funerarios y 402 fragmentos de conos. (Esta información ha sido facilitada muy amablemente, en una comunicación personal de Nigel Strudwick).

[5] Stewart 1986, 23.

[6] Gauthier 1908, 123.

[7] En la introducción de la obra de Georges Daressy sobre los conos funerarios se hace mención a la escasez de sellos que servirían para estampar el texto y cita textualmente: “…le Musée de Gizèh n’en possède qu’un seul exemplaire, celui de Neb-mehit (nº 243). Il est en schiste et une grenouille en forme la poignée” (Daressy 1893, 270). La estampación mencionada por Daressy también fue recogida por Norman de Garis Davies y publicada en un Corpus de inscripciones por M.F.L. Macadam con el número 504 (Davies & Macadam 1957, núm. 504), del cual se conocen varios ejemplares, pero la existencia de este molde o matriz en el actual Museo Egipcio de El Cairo no ha podido ser comprobada. También Émile Chassinathabla de la compra de un molde de piedra calcárea y menciona: “Fragment de cône en pierre calcaire acheté à un paysan, à Drah abou’l Neggah. Les cônes en pierre sont fort rares. Ce spécimen est le seul que j’ai réussi à me procurer pendant un séjour de plusieurs mois dans la nécropole thébaine. L’inscription est gravée en creux” (Chassinat 1910, 161:XX). Este mismo objeto fue publicado de nuevo por Henri Gauthier aparentemente sin apercibirse de su anterior publicación por parte de Chassinat. Gauthier describe este objeto como: “Moule de cône funéraire en calcaire dur. Hauteur 0 m 05 cent.; diamètre de la face inscrite: 0 m 068 mill. à 0 m 070 mill. Le creux qui servait à bien tenir en main le moule au moment de frapper l’empreinte sur l’argile du cône est trés nettement caractérisé…” (Gauthier 1916 (2), 131:9). Aunque en la edición del Corpus, Macadam, no pudo comprobar la existencia de este molde lo incluyó con el núm. 219, y en su Preface menciona que Davies no lo tuvo en cuenta pues estaba convencido que dichos moldes, por las marcas dejadas en las estampaciones, estarían realizados sobre madera. Actualmente este cono de piedra calcárea se halla conservado en los fondos del Institut Français d’Archéologie Orientale (IFAO) de El Cairo a la espera de una nueva y detallada publicación. (Esta información ha sido amablemente facilitada por François Leclère).

[8] Mond encontró en 1903 entre otros un total de 267 conos del tipo D&M 187 pertenecientes a Qenamón en los alrededores de su tumba TT 93 (Mond 1904, 98). Gauthier encontró en 1917-18 entre otros 300 conos del tipo D&M 501 pertenecientes a Sobekmose propietario de la tumba TT 275 (Gauthier 1919, 174). Ver además la nota siguiente.

[9] Durante las excavaciones realizadas por Heike Guksch en la tumba TT 87 de Minnajt se hallaron 261 ejemplares en total del cono núm. D&M 177 pudiéndose apreciar el empleo de dos matrices distintas con ligerísimas variaciones entre sí (Guksch 1995, 24).

[10] Por ejemplo: las medidas totales de longitud de los 261 conos mencionados en la nota precedente oscilan entre 172 y 260 mm (reinado de Tutmosis III). Las medidas de los conos del tipo D&M 45 pertenecientes a Tot, oscilan entre 90 y 240 mm (reinado de Amenhotep II); del tipo D&M 468 perteneciente a Pabasa, entre 160y 220 mm. (reinado de Psamético I).

[11] Description de l’Égypte, Vol. II, Pl. 48(6-9);Lepsius 1849-59, Vol. III, Pl. 25bis; Borchardt, Königsberger & Ricke 1934, 25-35; Bruyère 1952, 31(3), 32 fig. 98, 37(62); Hari 1983 (2), 51-57; Reeves 1986, 169-170, fig. 3, taf. 21-22; Dorman 1991, 22, 26, 69. Pl. 29; Gaál 1993.

[12] Para un excelente trabajo sobre la construcción con ladrillos de adobe en general durante el antiguo Egipto y que menciona someramente estos objetos con estampaciones ver Spencer 1979, 140-141, 146, pl. 37.

[13] Winlock 1928, 6-7, figs. 1, 4-5; Daressy 1926, 1-22; Mond & Myers 1937, 58-59, pl. XXII, fig. 6; Arnold 1971, 17, 47 y 56, taf. XXVIII-XXIX; Arnold 1976, 19-21, 23, 31, 33 y 34; Loyrette, Nasr & Bassiouni 1994, 115-126.

[14] Gauthier 1908, 123. “… nous avons recueilli un certain nombre de cônes qui n’avaient jamais porté d’inscription, et une quarantaine d’autres qui, non seulement avaient la base absolutement exempte d’inscriptions, mais encore ne l’avaient pas plane comme les outres: au centre était une cavité peu profonde, circulaire et d’environ 0 m. 02 cent. de diamètre, si bien que, vus de face, ces cônes se présentaient sous l’aspect suivantImage.”

[15] Sayce 1905, 164; Bruyère 1924, 62; Bruyère 1927, 18.

[16] Daressy 1893, 270; Northampton, Spiegelberg & Newberry 1908, 35; Bruyère 1924, 62.

[17] Collins menciona el hallazgo en el patio de la tumba TT 23 por parte de Robert Mond de 136 conos del tipo D&M 117 todos ellos pintados de color amarillo (Collins 1976, 34).

[18] Schneider-Graziosi 1914, 5.

[19] Junker 1944, 184-186, Abb. 78; Junker 1951, 154(1-10), Taf. 21 d.

[20] Champollion1827, 164-166.

[21] Champollion 1827, 164. “… Il faudrait trouver un ou plusieurs de ces cônes à la place même qu’ils occupaient primitivement dans un hypogée non violé, pour determiner leur vraie destination d’une manière plus précise.”

[22] Wilkinson 1878, vol. III, 436. “… The upper apartments were richly ornamented with painted sculptures, being rather a monument in honour of the deceased that the actual sepulchre; and they served for the reception of his friends, who frequently met there and accompanied the priests when peforming the services for the dead. Each tomb, and sometimes each apartment, had a wooden door, either of a single or double valve, turning on pins, and secured by bolts or bars, with a lock; which last was protected by a seal of clay, upon which the impress of a signet was stamped when the party retired…”

[23] Wilkinson 1878, vol. III, 437. “… unless, indeed, they were passports from the family, or the priest who had the superintendence of the tomb, to permit strangers to visit it.”

[24] Wilkinson 1878, vol. III, 437; Wilkinson 1854, vol. II, 364. “… Similar seals were used for securing the doors of temples, houses, and granaries.”

[25] Alexander H. Rhind, realizó excavaciones en Tebas y en Guiza, adquiriendo por cuenta del Museo Nacional de Antigüedades de Edimburgo una importante colección de antigüedades. Actualmente su nombre está asociado al famoso papiro matemático, que actualmente se conserva en el British Museum (BM 10057-8).

[26] Rhind 1862, 136-137. “… imbedded in the building, and stretching very nearly its entire length, were two rows of clay cones, impressed with a hieroglyphic subject on the ends turned to the light…”

[27] Rhind 1862, 138.

[28] Mariette 1864, 185-186.

[29] Mariette 1876, 177. “… Avons-nous à chercher, dans l’immense nécropole que je vien de nommer, [Dra Abu el Naga] quelque sepulture encore inconnue? Nous savons que nous approchons de la porte quand le sol retourné nous fournit les cônes qu’on y a enfouis…”

[30] Mariette 1876, 177. “… Les cônes limitaient alors les tombes et le terrain qui leur appartenait; ils avaient aussi l’avantage d’avertir du voisinage d’une sépulture obliée ceus qui , trouvant un terrain privé de toute marque extérieure, et le croyant par conséquent vierge, auraient voulu y établir une sépulture nouvelle. Il faut avoir vu l’inextricable confusion de Drah-abou’l-neggah pour se bien rendre compte de l’utilité pratique des cônes.”

[31] Mariette 1876, 177. “… Le plus souvent les cônes sont enduits d’une sorte de poussière blanchâtre, qui peut être de la farine, comme s’ils figuraient un pain sacré. Si les cônes funéraires n’avaient pas d’autre destination que celle d’être des offrandes votives, on ne s’expliquerait pas qu’on ne les trouve absolument qu’à Thèbes.”

[32] Una de las últimas ediciones es la publicada recientemente partiendo de la 2a. edición revisada de 1888. Edwards, Amelia B.,A Thousand Miles Up the Nile, Darf Publishers, Londres 1993 (ISBN 1-85077-227-4).

[33] Edwards 1877, 113. “…By shoring up the ground, however, they were enabled completely to clear the landing, which was curiously paved with cones of rude pottery like the bottoms of amphorae. These cones, of which we took out some twenty-eight or thirty, were not in the least like the celebrated funerary cones found so abundantly at Thebes. They bore no stamp, and were much shorter and more lumpy in shape. Finally, the cones being all removed, we came to a compact and solid floor of baked clay.”

[34] Maspero 1883 (1), 138.

[35] Maspero 1889, 98. “… Ils son revêtus ordinairement d’une couleur blanche qui simule la farine, et la forme en est celle de certains pains qu’on présentait dans le sacrifice aux morts et aux dieux. De même qu’on enterrait, à Memphis, sous l’ancien Empire, des oies et des gâteaux en pierre destinés à servir éternellement au mort d’oies et de gâteaux, de même, à Thèbes, on lui donnait un simulacre de pain plus durable que n’était le pain de farine: comme c’est l’usage en pareil cas, l’image offerte en ce monde procurait à l’âme la réalité de l’object dans l’autre.”

[36] Maspero 1883 (2), 145. “…Les cônes sont la reproduction en terre cuite de l’offrandeImage, qu’on voit si souvent sur la main des rois et des prêtres.”

[37] Wiedemann 1884, 3-27; Wiedemann 1885, 129-155.

[38] La reagrupación total de los conos presentados por Wiedemann fue realizada de la siguiente manera: el Grupo I consta de 34 conos que presentan únicamente los títulos y nombre del difunto; Grupo II, 14 conos que empiezan con la palabra “Osiris”; Grupo III, 16 conos que empiezan con la fórmula funeraria imAxy xr wsir ; Grupo IV, 17 conos en los que además del nombre del difunto aparece también el de algún pariente suyo; Grupo V, 9 conos con el nombre de la esposa del difunto; Grupo VI, 4 conos con inscripciones diferentes a las citadas anteriormente; Grupo VII, 3 conos con fórmulas de adoración; Grupo VIII, 9 conos con representaciones humanas junto a los textos y el Grupo IX, que reúne 5 estampaciones sobre ladrillos de adobe.

[39] No obstante, Wiedemann menciona la aparición en el mercado de antigüedades egipcias de unos conos pertenecientes a Rameses III, de los cuales afirma que eran producto de falsificaciones modernas. Actualmente algunos museos europeos conservan ejemplares de este tipo. Ver además Aldred 1957, 113.

[40] Cono núm. D&M 311 “Una ofrenda que el rey da a Osiris, señor de la eternidad, que gobierna eternamente, hecha por el jefe mercader, Chay, justificado”; Cono núm. D&M 117 “Una ofrenda que el rey da a Osiris, que gobierna eternamente, gran dios, señor del Oeste, hecha para el escriba Peuah. Su esposa, Henutudyebu” y el cono núm. D&M 105 “Que Osiris Jentiamentiu, pueda dar el dulce aliento, para el ka del conductor de los festivales de Amón, Cheto, justificado”.

[41] Wiedemann 1884, 7. “Diese drei Texte zeigen uns, was wir von den Grabkegeln zu halten haben. Sie sind identisch mit den Inschriften, welche wir auf den Todtenstelen und aehnlichen Monumenten finden, sie bezeichnen die Grabkegel geradezu als Opfergaben. So haben wir denn in diesen raethselhaften Gegenstaenden Nichts zu sehn, als das, was ihre Gestalt, welche die des Hieroglyphischen Ideogramms für das Wort Tu “die Gabe” ist, bereits andeutet…”

[42] Cono núm. D&M 371 “Adoración a Amón, de parte del sumo sacerdote de Ajeperkare, Amenmose, justificado”. Cono núm. D&M 296 “Dar a Amón-Re de parte de Amenhotep” y el cono núm. D&M 592 “Adoración a Re, de parte del honrado Amenhotep”.

[43] Petrie 1888.

[44] Petrie 1888, 23-25, pls. XXI-XXIII.

[45] Ver nota núm. 39.

[46] Petrie 1888, 25 n.33 y pl. XXIII(107). Petrie traduce los textos jeroglíficos de este supuesto cono de Rameses III como: “The lord of both lands Ra-user-ma-mer-amen, happiness and life, lord of the diadems Ra-messu-hak-an (Ramessu III) every day (perpetually) the good god, living”.

[47] La reagrupación de los 107 conos realizada por Petrie en una sola serie sigue el siguiente orden: del 1 al 47 agrupa los ejemplares de cinco a dos columnas verticales con líneas de separación; del 48 al 63 de tres columnas a una sola columna de textos sin líneas divisorias de separación; del 64 al 70 de dos, tres y cuatro hileras sin líneas de separación; del 71 al 99 de tres, cuatro o cinco hileras con líneas de separación. El número 100 que aparece una escena y del 101 al 107 con estampaciones inscritas dentro de un rectángulo o bien dentro de un óvalo o cartucho.

[48] Daressy 1893, 269-352.

[49] Wiedemann 1884, 3-27; Wiedemann 1885, 129-155.

[50] Petrie 1888, 23-25, pls. XXI-XXIII.

[51] Daressy 1893, 269. “… On les rencontre en grand nombre dans les diverses parties de la nécropole thébaine, à Gournah, à Drah-Abou-l’Neggah, à l’Assassif, etc., où ils étaient déposés devant l’entrée des tombeaux, en quantités parfois consicdérables, plusieurs centaines.”

[52] Daressy 1893, 270.

[53] Borchardt 1899, 80-81.

[54] Rhind 1862, 136-138.

[55] Edwards 1877, 113.

[56] Borchardt 1899, 80. “…Es ist demnach ernstlich zu erwägen, ob man die “Grabkegel” oder “Opferbrote” nicht fortan weniger mysteriös einfach “Pflastersteine” nennen soll.”

[57] Borchardt 1899, 80. “…die Form der Kegel, welche der unserer modernen Pflastersteine analog ist; diese sind auch an der oberen Ansichtsfläche am breitesten und verjüngen sich nach unten…”

[58] Borchardt 1899, 81. “…das Material, das für die Verwendung im Äufseren gebrannt sein mufs; ungebrannte Ziegel würden bei dieser exponierten Lage durch den ersten Regen fortgewaschen werden…”

[59] Borchardt, Königsberger & Ricke 1934, 25-35.

[60] Mond 1905, 65. Por ejemplo, el hallazgo en el patio de la tumba TT 86 de 185 conos del sumo sacerdote de Amón, Menjeperreseneb.

[61] Mond 1905, 91-96.

[62] Gauthier 1908, 121-137, 171.

[63] De los 12 ejemplares nuevos presentados por Gauthier, el número XI fue publicado por Daressy bajo el número 6 del Recueil (Gauthier 1908, 136:XI). Se trata del cono núm. 27 del Corpus de Davies & Macadam perteneciente a Amenhotep propietario de la tumba TT 333.

[64] Gauthier 1908, 123-124.

[65] Chassinat 1910, 155-163.

[66] Ver nota 7 al final. (información almacenes IFAO)

[67] Chassinat 1910, 160:XIV; Vivó & Costa 1998, 65 fig. 13.

[68] Gauthier 1919, 187.

[69] Gauthier y su equipo encontraron en total 646 conos, de los que 444 pertenecían a siete estampaciones ya conocidas y 202 a seis tipos inéditos.

[70] Gauthier 1919, 168. “… Les 85 exemplaires que nous avons recueillis, M. Lecomte du Nouÿ et moi, sont tous identiques et le nom y est écrit uniformémentImage, tandis que les éditeurs antérieurs s’accordent à lireImage”. No hay duda de que se trata de un error ya que la variante mencionada por Gauthier no ha podido ser constatada en ningún ejemplar de los muchísimos que se conocen de este personaje. Ver más abajo nota 88.

[71] Bruyère 1924, 62. Los conos encontrados por Bruyère son del tipo núm. 404 del Corpus de Davies & Macadam y pertenecen a Esmen propietario de la tumba TT 325 de Deir el Medina.

[72] Bruyère 1924, 62-63.

[73] Bruyère 1924, 63. “…Mais sans doute les inconvénients de ce procédé de ravitaillement ne tardèrent pas à se montrer et firen abandonner le simulacre du pain pour le simulacre du producteur de ce pain. C’est alors que la cause étant substituée à l’effet, la tombe se garnit de ces statuettes funéraires armées d’outils agricoles qui devaient subsister jusqu’à la fin de la civilisation pharaonique…”.

[74] Bruyère 1927, 19-20.

[75] Bruyère 1927, 53-54, 55 fig. 44 y 45.

[76] Bruyère 1927, 54. “… Pavés et cônes funéraires sont des objets de même espèce et font partie les uns et les autres des offrandes alimentaires en simulacre…” “… Si le cône blanc est un pain, le pavé peut être soit in morceau de viande ‘a cause de sa forme et de sa coleur rouge, soit une tranche de gâteau arrosée d’une libation…”.

[77] Winlock 1928, 4-7, figs.1, 4 y 5; Winlock 1942, 127-128, pl. 12.

[78] Rhind 1862, 136-138

[79] Davies 1925, 45, pl. XXI. “…The string-course is formed of red disks on a highter red ground, but no such decoration of a tomb-front, or even stela, is extant. Rhind, however, avers that he found at Thebes a façade ornamented with inset pottery cones, and the supposition that the picture is to be interpreted in this way is not negligible.”

[80] Tumbas de la necrópolis tebana con escenas donde aparecen representados los conos en la fachada: TT 49 de Neferhotep, escena 8 registro I (Porter & Moss 1970, 92); TT 55 de Ramose, escena 5 registro II (Porter & Moss 1970, 108); TT 159 de Raya, escena 2 registro II (Porter & Moss 1970, 271); TT 178 de Neferronpet llamado Kenro, escenas 5-7, registro 2 (Porter & Moss 1970, 284); TT 181 de Nebamón e Ipuky, escena 5 registros III y IV (Porter & Moss 1970, 287).

[81] Winlock 1928, 6-7. “… If we were to hazard another guess now as to what these cones represent, we might suggest that they are the ends of the poles or logs of the roof of an ancient Egyptian house –a far cry from loaves of bread, and rather an extreme example of the process of trial and error which must so often be followed in solving archaeological problems.”

[82] Borchardt, Königsberger & Ricke 1934, 25-35.

[83] Ver nota 79.

[84] Curiosamente y a pesar de la representación de conos en la fachada de su tumba, no se ha podido atribuir todavía ningún cono a estos dos personajes. El nombre de Ipuky no aparece en ningún cono conocido, en cambio el nombre de Nebamón, mucho más común, aparece en nueve conos distintos, pero en ninguno de ellos se menciona el título de “escultor en jefe del Señor de las Dos Tierras” que ostentaba Nebamón.

[85] Tampoco se ha encontrado ningún cono que mencione a Nebunenef, Bakenjons o Setau.

[86] Una magnífica colección de pinturas de los interiores de las capillas tebanas realizadas con gran maestría por Nina de G. Davies se halla expuesta, junto con la obra de otros copistas, en una de las salas dedicadas al arte egipcio del Metropolitan Museum de Nueva York. (Ver Wilkinson & Hill 1983).

[87] Davies & Macadam, 1957, vi.

[88] Como ejemplo se puede señalar el cono núm. 169 perteneciente a Merymose, que a pesar de que Davies no creía en su existencia y que Macadam no pudo encontrar ningún ejemplar, fue incluido en el Corpus por aparecer publicado por Gauthier que afirmaba había encontrado 82 ejemplares y que junto a los tres encontrados un año atrás por J. Lecomte du Nuy (Gauthier 1919, 198) diferían en la grafía con que estaba escrito el nombre de Merymose, del otro ejemplar muy conocido y hallado en gran cantidad (núm. 170 del Corpus). De un total de 128 conos de Merymose conservados en 48 museos o instituciones, ninguno corresponde al mencionado por Gauthier. Es evidente que este cono no existe y que fue producto de una mala interpretación de los textos, a pesar de que todavía hoy, muchos autores mencionan este cono como existente.

[89] Davies & Macadam1957.

[90] La disposición adoptada por Macadam en el Corpus, facilita la búsqueda de un cono determinado según las columnas o hileras que tenga la inscripción, pero tiene el gran inconveniente de separar los distintos conos de un mismo personaje y de una misma época. Es de suponer que en el segundo volumen previsto para los textos esta deficiencia se hubiera subsanado con la publicación de tablas que agruparan los conos de un mismo personaje, aunque la ayuda de los índices tanto de nombres de persona como de títulos facilita mucho su búsqueda.

[91] Según unas comunicaciones personales de la Dra. H. Whitehouse de l’Ashmolean Museum d’Oxford, y de la Dra.S.J. Allen del Metropolitan Museum of Art de Nova York, M.F.L. Macadam al no poder concluir el trabajo a causa de su prematura muerte en 1997, dio las notas recopiladas al Dr. D.P. Ryan de la Pacific Lutheran University de Tacoma, que aparentemente está trabajando desde hace algunos años en este proyecto tan esperado.

[92] Como por ejemplo los núms. D&M 336 y 346 pertenecientes al intendente de Amón y supervisor del granero Tutmosis, o la estampación núm. D&M 120 hallada únicamente sobre ladrillos y perteneciente a Senmen, tutor de Neferure y considerado erróneamente por algunos autores como hermano de Senenmut.

[93] James 1959, 115-116.

[94] Helck 1959, 370-374.

[95] Heyler 1959, 80-93, pls. XVIII-XIV.

[96] Números de inventario: BM 65189 y BM65190.

[97] Número de inventario: Str 393.

[98] Chassinat 1910, 160:XIV; James 1959, 116; Heyler 1959, 84-85, pl. XIII; Pomorska 1965, 10:12, pl. II:VII; Hari 1972, 76-81, fig. 1-2; Vivó 1997, 81-83, fig. 1-2; Murnane 1976, 39-40, fig. 1; Dewachter 1980, 140-141; Chappaz 1981, 86:057; Hari 1983 (1), 230-232, tab. III; Mostafa 1985, 205-206, pl. II:b; Martin & Reeves 1987, 63-65, fig. 1-3; Kondo 1987, 71-72, fig. 5:3; Van Siclen & Ryan 1991, 47:FC7, 51-52:FC15; Vivó & Costa 1994, 228-229; Vivó & Costa 1995, 97-100.

[99] Para un primer anexo al Corpus en que se recogen catorce ejemplares inéditos, así como otros ejemplares considerados inéditos por algunos autores ver Vivó & Costa 1998, 59-72. A este primer anexo hay que añadir dos nuevos conos funerarios inéditos (Nasr 1993, 202; Guksch 1995, 120-121).Es muy probable que en el transcurso de las numerosas excavaciones que se están realizando actualmente en la zona tebana o bien por el conocimiento de ejemplares no publicados conservados en colecciones privadas o pequeños museos locales, aparezcan más conos funerarios inéditos.

[100] Posteriormente a la publicación del Corpus, es preciso mencionar los trabajos realizados por Irena Pomorska sobre las colecciones de los Museos Nacionales de Varsovia y Cracovia (Pomorska 1965, 7-27, pl. I-X); Guillaume Wessetzky sobre la colección del Museo de Bellas Artes de Budapest (Wessetzky 1970, 17-20); Raimundo Griñó sobre la colección del Museo Arqueológico Nacional de Madrid (Griñó 1971, 313-338, lám. I-IV); Robert Hari sobre la colección del Museo de Ginebra (Hari 1974, 255-264, fig. 2); Lorenzo Baqués sobre los conos de los museos catalanes (Baqués 1976, 4-5, 13-15, 28); Sergio Pernigotti sobre la colección del Museo Civico Archeologico de Bolonia (Pernigotti 1977, 331-336; Pernigotti 1994, 15-34, 57-63, tav. I-X); Joaquín G. Lizana sobre los conos del Museo de Huesca (Lizana 1980, 4-5; Lizana 1984, 177-188); Saphinaz Amal Naguib sobre la colección del Museo Etnográfico de la Universidad de Oslo (Naguib 1981, 107-111); Vera Droste Zu Hülshoff y Birgit Schlick-Nolte sobre las colecciones de Rhein Main (Droste Zu Hülshoff & Schlick-Nolte 1984, 55-56, 107-110, 123-128, 134-135, 142); H.M. Stewart en la publicación de los conos de la colección Petrie (Stewart 1986); Bengt Peterson sobre los conos de la colección del Medelhavmuseet de Estocolmo (Peterson 1986, 6-10); C. Gallorini, Fr. Genovese, A. Lorenzini, C. Marchini, L. Grassi, S. Sanseverino y E. Bresciani, sobre los conos funerarios y ladrillos de una colección particular de Pisa (Gallorini et alii 1990, 65-79); Eva Martin-Pardey sobre los conos del Pelizaeus Museum de Hildesheim (Martin-Pardey 1991, 17-42, 143-146); Charles Van Siclen III y Donald P. Ryan sobre una colección privada del Sur de Texas (Van Siclen & Ryan 1991, 41-52); L.M. de Araújo sobre los conos del Museo Nacional de Arqueología de Lisboa (Araújo 1993, 49-60); José Mª Galán sobre la colección de la Real Academia de Córdoba (Galán 1998, 41-45).

[101] Reeves & Ryan 1987, 47-49.

[102] Ver nota 26.

[103] Reeves & Ryan 1987, 48. “…a fine collection of stamped seals which have been found arranged over the dor of a Tomb, found by me at Thebes”.

[104] Tumba A.9 situada en Dra Abu el-Naga (Porter & Moss 1970, 450).

[105] Conos núms. D&M 535, 536 y 537, donde en el primero aparece el cartucho de Nebpehtyre y en los otros dos, el menos usual, con el nombre de Heqatauy.

[106] Cono núm. D&M 245 (ver Lefebvre 1925, 227-228).

[107] Conos núms. D&M 85 y 86 pertenecientes a Bak, intendente en jefe de Tutmosis I. Cono núm. D&M 103 de Ajeperka, portador de armas de Tutmosis I. Conos núms. D&M 342 y 343 pertenecientes a Sen que sucedió en el tercer año de reinado de Tutmosis I a Turo como virrey de Kush, propietario a su vez del cono núm. D&M 575. Cono núm. D&M 438 del escriba Paenre, supervisor del ganado de Tutmosis I. De ninguno de estos personajes mencionados se ha podido hallar todavía su tumba, que con toda seguridad se encontraría en la necrópolis tebana. Otros personajes, sin embargo, poseedores de conos funerarios han podido ser asociados a tumbas pertenecientes a este período. Kamose, llamado Nentauaref, niño del harén real y jefe de los sacerdotes wab de Amón, propietario de la tumba TT 398 y de los conos núms. D&M 13, 118 y 119. El director del tesoro Tutnefer, propietario del cono núm. D&M 516 y de la tumba A.10 actualmente desaparecida, o posiblemente también un personaje llamado Wesi que ostentó el título de escriba y contable del señor de las Dos Tierras, poseedor del cono núm. D&M 508 y propietario de la tumba número -171- recientemente redescubierta por Kampp (Kampp 1996, 719-720).

[108] Como por ejemplo Amenemopé, sacerdote de Amón bajo Rameses III y Rameses V, propietario de la tumba TT 148 y del cono D&M 135; Hatiay, escriba del templo de Montu y jefe de los sacerdotes de todos los dioses bajo Rameses VI, propietario de la tumba TT 324 y del cono D&M 471.

[109] Como por ejemplo Hor, profeta de Amón y secretario de palacio bajo Seshonq IV propietario de los conos D&M 25 y 26, cuya tumba no ha podido ser identificada todavía.

[110] Como por ejemplo Ramose, supervisor del tesoro del señor de las Dos Tierras que sirvió bajo los reinados de Taharqa y Psamético I, propietario de la tumba TT 132 y del cono D&M 3.

[111] Como por ejemplo Mentuemhé, cuarto profeta de Amón, propietario de la inmensa tumba TT 34 y de los conos D&M 411, 418, 419, 420, 449, 461, 472, 485, 486 y 604 del Corpus de Davies & Macadam, que por otra parte también aparecen los números D&M 409, 410, 460 y 473 que no existen. Mentuemhé es el personaje que posee mayor número de conos con estampaciones distintas.

[112] El nombre de Amenhotep aparece constatado sobre 56 conos funerarios pertenecientes a 34 personajes distintos conocidos todos ellos con este mismo nombre.

[113] El hallazgo de cierto número de conos del tipo D&M 404 pertenecientes a Esmen ayudó a Bruyère a la identificación de la tumba TT 325 de Deir el Medina (Porter & Moss 1970, 325).

[114] El cono núm. D&M 214 nos proporciona el título de Nebanensu “batelero del sumo sacerdote de Amón” que aparece sólo fragmentariamente en su tumba TT 204 (Porter & Moss 1970, 305), al igual que ocurre con el cono núm. D&M 292 perteneciente a Meny “escriba del ejército del señor de las Dos Tierras” propietario de la tumba TT 230 (Porter & Moss 1970, 328). También a partir del cono núm. D&M 272 conocemos el nombre y título de Jaemuaset “sacerdote wab de Amenhotep I” propietario de la tumba TT 261 (Porter & Moss 1970, 344). Lo mismo ocurre para Amenemopé “escriba contable del grano de Amón y director de los campos” propietario del cono núm. D&M 73 y la tumba TT 297 (Porter & Moss 1970, 379). También por los conos núms. D&M 13, 118, 119 y posiblemente el núm. D&M 207, sabemos que Kamose llamado también Nentauaref que ostentaba el título de “niño del harén real” es el mismo personaje representado en la tumba TT 398 (Porter & Moss 1970, 443). El cono núm. D&M 401 de Nebseny nos aporta el título de “supervisor de los orfebres” que no aparece en los escasos restos hallados en su tumba TT 401 (Porter & Moss 1970, 444). También el cono D&M 110 perteneciente a Amenemhat nos ilustra sobre el título de “servidor del ka” que ostentaba su propietario y que no aparece en su tumba TT A1 (Porter & Moss 1970, 447).

[115] Por el cono núm. D&M 445 perteneciente a Seshonq propietario de la tumba TT 27 conocemos el nombre de su padre, Harsiesi (Porter & Moss 1970, 43). Lo mismo ocurre con los nombres de dos de las esposas de Mentuemhé propietario de la tumba TT 34 cuyo cono D&M 420 menciona a Shepetenmut y los conos D&M 419 y 485 a Esjons (Porter & Moss 1970, 56). También por el cono núm. D&M 162 de Qenamón propietario de la tumba TT 162 sabemos que su esposa se llamaba Muttuy (Porter & Moss 1970, 275). Así como por el cono núm. D&M 104 perteneciente a Nebamón, propietario de la tumba TT 146 sabemos los títulos y el nombre de su esposa, Suitnub, aunque la existencia de este cono actualmente no ha podido ser comprobada (Porter & Moss 1970, 258).

[116] En total son 10 conos pertenecientes a un total de 8 mujeres sin esposo identificado: Amosis (conos núms. D&M 18, 112 y 360); Amenhotep (cono núm. D&M 52); Senseneb (cono núm. D&M 75); Tay (cono núm. D&M 295); Itef (cono núm. D&M 303); Baket (cono núm. D&M 323); Sitamón (cono núm. D&M 572) y Meryptah (cono inédito al Corpus núm. A06 que sustituye al cono núm. D&M 416 que no existe. Ver Vivó & Costa 1998, 67).

[117] Whale 1989, 240.

[118] Manniche 1988.

[119] Manniche 1988, 3-12. “An evaluation of the Number of Theban Private Tombs Now Lost”.

[120] En la publicación de Manniche, algunos de los conos atribuidos a tumbas conocidas son mencionados únicamente por su número de referencia del Recueil de Daressy publicado en 1893, sin tener en cuenta que el Corpus de Davies & Macadam, de edición mucho más reciente, recogía también todos aquellos ejemplares anteriormente publicados. En otros casos son mencionadas ambas referencias.

[121] En tres de las 14 nuevas tumbas listadas por Kondo (TT 50, TT 65 y TT 172) no hay ninguna prueba segura para poder atribuirles los conos propuestos por el autor, así como el cono asignado a la tumba TT 317 de Tutnefer, se debe atribuir a la tumba TT 104 de un personaje del mismo nombre.

[122] Kondo 1992, 111-123. Curiosamente Kondo, siguiendo a Manniche, también utiliza los mismos números de Daressy sin apercibirse que dichos conos aparecen todos recopilados en el Corpus de Davies & Macadam.

[123] Kampp 1996.

[124] Kampp 1996, 67.

[125] En la obra de Porter & Moss se recoge la descripción de las escenas y la bibliografía, conocida hasta el momento de su publicación, de un total de 457 tumbas decoradas (TT 1 – TT 409), incluyendo 48 de ellas sin número oficial, conocidas y visitadas por los primeros egiptólogos y viajeros en los siglos XIX y XX pero cuya localización actual se desconoce. Kampp añade cinco tumbas conocidas con número oficial (TT 410 – TT 415) y cuatro más publicadas por Manniche de las que se desconoce su emplazamiento actual exacto (E 1 – E 4). En su publicación Kampp no describe las tumbas de Deir el Medina por considerar que esta necrópolis por si misma forma parte de un conjunto que difiere sustancialmente del resto de tumbas de la necrópolis tebana (Kampp 1996, 3 n.4).

[126] Kampp aporta en total 551 tumbas más que no disponen hasta el momento de número oficial, numeradas extraoficialmente entre guiones de la -1- a la -551-.

[127] Tumba núm. -62- de Kampp y cono D&M 31 perteneciente al portador del incensario de Su Majestad y jefe de la vigilancia, Es; Tumba núm. -127- de Kampp y los conos D&M 27 y D&M 33 pertenecientes a Amenhotep y a su esposa Ba; Tumba núm. -171- de Kampp con el cono D&M 508 del escriba contable del grano del señor de las Dos Tierras, Wesi; Tumba núm. -243- de Kampp con el cono D&M 280 perteneciente al jefe de los medyau, Neferjaut; Tumba núm. -286- de Kampp con los conos D&M 193 y 232 pertenecientes a Abau y Nedyem; Tumba núm. -396- de Kampp con los conos D&M 10, 40, 65 y el inédito al corpus núm. A11 pertenecientes al escriba real Amenhotep hijo de Hapu; y la tumba núm. -398- de Kampp al cono D&M 37 perteneciente a Ty, guardián de la morada de Amón, y a su esposa Mery.

[128] Hasta el momento se conocen 21 estampaciones inéditas al Corpus, una de ellas sobre un ladrillo.

[129] Los conos núms. D&M 44, 69, 70, 115, 137, 169, 196, 225, 250, 261, 269, 274, 310, 396, 409, 410, 416, 460 y 473 han sido en principio considerados como inexistentes, no habiéndose podido hallar hasta el momento ningún ejemplar conservado en ningún museo ni colección egipcia conocida.

[130] Dos personajes, User y Tutnefer, poseían cada uno dos tumbas.

[131] Este artículo forma parte de un trabajo más extenso en el que se dará la transliteración, traducción, hallazgos, localización actual, bibliografía y comentarios de todos los conos funerarios conocidos.

[132] De estos dos tipos de estampaciones de Tutmosis no se ha hallado ninguna sobre objetos de forma cónica sino únicamente sobre ladrillos de adobe.

[133] J. Kondo atribuye el cono núm. D&M 301 ala tumba TT 50 y cita en la bibliografía a Stewart cuya atribución a la TT 50 pone en duda aunque se trate de un personaje con el mismo nombre (Kondo 1992, 119; Stewart 1986, 60). No hay ninguna prueba concluyente de que este cono pertenezca a esta tumba, a pesar del hallazgo de un ejemplar en su patio. El propietario del cono D&M 301 posee además otros dos conos núms. D&M 302 y D&M 359 y en total son conocidos en distintos museos al menos 76 ejemplares. Tampoco coinciden ni los títulos ni el nombre de la esposa de Neferhotep: Amenhotep en los conos y Rennutet en la tumba (ver fig. 20).

[134] Kondo siguiendo a Manniche, le atribuye el cono de Daressy núm. 205 a esta tumba (Manniche 1988, 11; Kondo 1992, 119). Este cono se corresponde con el núm. D&M 417 del Corpus y pertenece al segundo profeta de Amón, Amenhotep cuyo nombre completo era Amenhotep-si-se que vivió en tiempos de Tutmosis III y fue propietario de la tumba TT 75 de la necrópolis de Cheij Abd el Gurna. Kondo apunta también la posibilidad de la pertenencia del cono núm. D&M 526 de Amenemonet a la tumba TT 58 únicamente por la coincidencia del nombre con el hijo del propietario de la tumba.

[135] Ver la tumba TT 131 perteneciente también a User, construida muy probablemente con anterioridad a su ascenso al cargo de visir (Kampp 1996, 420).

[136] Kondo atribuye, con reservas, el cono núm. D&M 171 ala tumba TT 65 perteneciente a Nebamón (Kondo 1992, 119). El propietario del cono se llama Nebuer y no coincide con el nombre del propietario de la tumba ni tampoco sus títulos. Es posible que esta atribución se deba a una lectura errónea del nombre del personaje en el cono habiendo tomando la palabra Amón, perteneciente a su título, como formando parte del nombre:  (1) Image  (2) Image  (3) Image “el venerado ante Osiris, guardián de la casa del primer sacerdote de Amón, Nebuer, justificado”. Las fichas de este cono que se conservan en el British Museum y en el museo del Louvre confirman esta lectura. La tumba de Nebuer no ha podido ser identificada todavía.

[137] Tutnefer poseía dos tumbas, la TT 80 y la TT 104. En la tumba TT 80 estarían situados los conos núms. D&M 492 y el inédito A.07, mientras que el cono núm. D&M 176 estaría alojado en la fachada de la tumba TT 104.

[138] Ver además la tumba TT 80 perteneciente también a Tutnefer.

[139] El cono núm. D&M 312 pertenece a Senseneb esposa de Nebseny.

[140] La atribución del cono núm. D&M 325 ala tumba TT 118, se debe únicamente a la similitud de títulos e idéntico nombre de propietario. No obstante Sethe identifica este cono, posiblemente por su estampación rectangular, con un personaje del mismo nombre propietario de la tumba TT 89 y de los conos D&M 285 y 286 (Sethe 1906-1909, 1025:306b).

[141] Segunda tumba de User. Ver además la tumba TT 61 preparada con anterioridad para este mismo personaje.

[142] Inexplicablemente Kondo atribuye a esta tumba TT 172 los conos núms. D&M 357 ? y 362 (Kondo 1992, 120). No hay nada que pueda confirmar tal aseveración y la bibliografía mencionada no aporta ninguna prueba, únicamente que Carter encontró un cono del tipo D&M 362, junto con otros, en la tumba TT 47 (Carter 1903, 178). Tampoco coinciden los nombres de los propietarios de los dos conos Mentunajt (D&M 357) y Mentuenhutnecher (D&M 362) con el del propietario de la tumba Mentuyuy.

[143] Lise Manniche, seguida por Kondo, atribuye a esta tumba el cono núm. 231 del Recueil de Daressy copiado de un ejemplar defectuoso y atribuido erróneamente a un tal Horemheb (Manniche 1988, 11; Kondo 1992, 120; Daressy 1893, 293). El cono dibujado por Daressy corresponde sin lugar a dudas al núm. D&M 548 perteneciente a un personaje llamado Amunedyeh, por lo que no se puede atribuir este cono a la mencionada tumba TT 207.

[144] F. Kampp asocia el cono núm. D&M 488 al primer propietario de esta tumba, llamado probablemente Amenhotep (Kampp 1996, 67, 507-509). Debido al mal estado de conservación del cono representado en el Corpus de Davies & Macadam, la lectura del nombre de Amenhotep es muy dudosa y ya fue puesta en cuestión por Chassinat y más recientemente por Pernigotti al estudiar dos ejemplares del Museo Civico Archeologico de Bolonia (Eg 3404 y Eg 3405) leyendo el nombre de su propietario como Qenamón (Chassinat 1910, 157-158; Pernigotti 1978, 119-123; Pernigotti 1994, 21-22, Tav. II y VIII). No obstante, a pesar de lo anteriormente mencionado, Kampp asegura haber encontrado un cono del tipo D&M 488 en la tumba TT 232 en el que indiscutiblemente se lee el nombre de Amenhotep.

[145] J. Kondo atribuye erróneamente el cono núm. D&M 176 de Tutnefer a esta tumba (Kondo 1992, 121). No hay duda que este cono estaba asociado a la tumba TT 104, en el patio de la cual A.G. Shedid encontró, entre otros ejemplares de este mismo personaje, 68 conos y dos ladrillos con esta misma estampación (Shedid 1988, 174, Abb.8, Taf. 41:j, 41:k).

[146] La atribución del cono núm. D&M 33 a la tumba anónima TT 333 se debe a Kondo a partir del hallazgo de 3 conos en esta tumba y 18 en la tumba vecina W-4. A su vez Kondo menciona que estos conos podrían pertenecer a cualquiera de las dos tumbas mencionadas o bien a alguna otra tumba desconocida, aunque se inclina a pensar que Amenhotep pudiera ser el propietario de la tumba TT 333 (Kondo 1992, 113-114). Por su parte Kampp, asigna a la tumba W-4 el número -127- y le atribuye el cono D&M 33 (Kampp 1996, 577-578, 689-691).

[147] Tumba situada en Deir el Medina (Bruyère 1929, 12-20, fig. 10, 27; Bruyère 1934, 89).

[148] Tumba situada en Deir el Medina (Bruyère 1927, 17-27, fig. 9; Bruyère 1929, 38, fig. 24, 120; Bruyère 1934, 53, 89).

[149] Kampp menciona la posibilidad de que el cono núm. D&M 64 perteneciente a Tutemheb llamado Unirsu pueda asociarse a la tumba núm. A.4 de la cual se desconoce su emplazamiento actual (Kampp 1996, 615). Porter & Moss mencionan al propietario de la tumba como Siuser pero un estudio posterior realizado por Manniche rectifica el nombre de su propietario como Uensu. Asimismo menciona el cono núm. 62 del Recueil de Daressy, que corresponde al núm. D&M 64, pero piensa que se trata de otro personaje distinto al del propietario de la tumba núm. A.4 (Manniche 1988, 62-87 y n.100).

[150] Kampp únicamente le atribuye a esta tumba el cono D&M 33 (Kampp 1996, 689-690).

[151] N. Strudwick halló en total 106 conos del tipo D&M 557 pertenecientes a un tal Amenhotep en el patio común de las tumbas TT 294, 253, 254 y de una cuarta tumba anónima, denominada tumba “D” que corresponde a la número –336- de Kampp. Strudwick sugiere la posibilidad de que estos conos de Amenhotep podrían formar parte de sta última tumba (Strudwick & Strudwick H 1996, 4-5, 155).

[152] Kampp únicamente le atribuye a este personaje los conos D&M 10, 40 y 65 (Kampp 1996, 67). El cono A11 inédito al Corpus pertenece a una colección privada (Vivó & Costa 1998, 69-70, fig. 23).

[153] Borchardt, Königsberger & Ricke 1934, 29 Abb. 5-7.

[154] Para confeccionar este gráfico se han utilizado las publicaciones de Porter & Moss y F. Kampp (ver supra).

[155] Únicamente se han podido constatar seis conos pertenecientes a tumbas de la necrópolis de Deir el Medina: Cono núm. D&M 199 de Hormés; D&M 219 de Pay; D&M 404 de Esmen; D&M 453 de Amenuahsu y los núms., D&M 284 y 454 pertenecientes a Najy.

[156] Daressy 1926, 18-19. “… J’ai ramassé dans ce cimentère un certain nombre de cônes funéraires semblables a ceux de Gournah mais sans inscriptions; déjà à Abydos j’en avais remarqué quelques-uns; l’usage de cet object n’est donc pas spécial à la nécropole de Thèbes.”

[157] Sayce 1905, 164. “… tho’ uninscribed cones of the XIIth dynasty have been discovered at Rizagât and I have picked one up at Gebelên.”

[158] Málek 1982, 428:9.

[159] Bissing 1926, 171. “…«Grabkegel» in Naga ed Deïr: Im Jahre 1913 sah ich an den Gräbern des Neuen Reichs in Naga ed Deïr neben einem Topf des Neuen Reichs etwa zehn mit roter Farbe überzogene, unbeschriebene Grabkegel der üblichen Form liegen; es sind meines Wissens die einzigen außerhalb Thebens und Abu Simbels bisher in Ägypten nachgewiesenen…”

[160] Mond & Myers 1937, 59, pl. XXII:6. “… The funerary cones. These had never carried inscriptions.” “… Funerary cones are, of course, characteristic of the XVIIIth Dynasty. It is interesting that Rizeikat is the only place outside Qurneh where Daressy has noticed them, and the only place where they occur before the XVIIIth.”

[161] Sayce 1905, 159. “…My hope of finding something to reward my labours was, however, disappointed, for the cemetery has been so systematically and scientifically plundered during the last twenty-five years that scarcely anything was left…” “…The only unplundered graves that I discovered were at the Southern extremity of the cementery, immediately eastward of the Ezbet Mahmud, but unfortunately they belonged to very poor persons, a fact which has probably protected them from the antiquity-dealers…”

[162] Sayce 1905, 164. “…An Arab building has stood upon the spot, the foundations of which I excavated, and, in the old “kitchen-midden” of the building, I found several of the cones and the fragments of an alabaster jar as well as of a terra-cotta coffin with hatched edge.”

[163] Cono núm. 347 del Corpus de Davies & Macadam perteneciente a “El escriba del dios, Apehti”.

[164] Cono núm. 555 del Corpus de Davies & Macadam perteneciente a “El escriba del dios en el templo de Hathor, señora de Agni, Anecher”.

[165] Steindorff 1937, 61.

[166] Cono núm. 607 del Corpus de Davies & Macadam perteneciente a “El seguidor de su majestad, Aauy, justificado. La señora de la casa, Senenu, justificada.”

[167] Cono núm. 599 del Corpus de Davies & Macadam perteneciente a “El representante del virrey, Aauy, justificado. La señora de la casa, Senenu.”

[168] Steindorff 1937, 187; Rammant-Peeters 1987, 26-27, 174-175

[169] Hasta el momento, a pesar de la opinión de Davies, no se ha podido todavía identificar la tumba de este personaje en la necrópolis tebana, aunque por los conos hallados no hay duda de que fue en esta zona donde Aauy se hizo construir su tumba.

[170] Smith 1996-1998 (1), “…In the upper class part of the cemetery at Tombos, we found the remains of two pyramids, one of which we have partially excavated. Inscribed funerary cones tell us that this pyramid was the tomb of the noble couple Siamun and Weran. Although modest compared to the huge royal pyramids of the Old and Middle Kingdom, Siamun and Weran’s pyramid is large by Noble’s standards. The pyramid itself was 23 feet to a side, and stood over 30 feet tall. Its chapel would have been elaborately painted, unfortunately only fragments were found. The large courtyard contained smashed dishes and hearths – remnants of funerary feasts. We dug four meters down the shaft without finding the burial chamber, whose secrets will have to be revealed another time.”

[171] Edwards & Osman 2001, “…Two well-fired ceramic cones were recovered from the shaft fill and several others were noted elsewhere on the cemetery surface. The cones vary in length between 11 and 17 cm and were up to 6 cm wide, with an approximately rectangular section. Very faint traces of a stamp impression was visible on the end of one example, but this could not be read.”

[172] La estampación del cono de Siamón es inédita al Corpus de Davies & Macadam. En su inscripción se puede leer: “El venerado ante Osiris, señor del pilar dyed, escriba del tesoro, supervisor de las tierras extranjeras, Siamón. Su esposa, la señora de la casa, Ueren”.

[173] En total se hallaron aproximadamente 60 conos, de los cuales dos docenas eran perfectamente legibles con el nombre de Siamón y su esposa. Además de varios fragmentos pertenecientes, al menos, a dos ladrillos con el nombre de Ueren, también se hallaron unos pocos ejemplares de forma rectangular con estampaciones de Siamón y Ueren por separado (comunicación personal del Dr. Stuart Tyson Smith, 3-9-2002).

Bibliografía

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