Beni Hassan

La necrópolis de Beni Hasan se encuentra situada sobre la orilla oriental del Nilo, a 23 km al sur de la ciudad de El Minia. Las tumbas, excavadas en la pared rocosa, estaban destinadas a los príncipes y altos funcionarios del nomo XVI del Alto Egipto, el nomo del Órix, que vivieron entre el final de la dinastía XI y el principio de la XII. Son 39 tumbas, a una veintena de metros sobre el nivel del río, de las que únicamente doce están decoradas con pinturas ejecutadas sobre una fina capa de estuco, extendido sobre la pared rocosa para igualar las irregularidades y poder recibir mejor la pintura. Su estado de conservación es muy precario y sus colores iniciales están muy apagados. Al menos siete de estas tumbas no se terminaron nunca.

Hay que recordar cómo la independencia de los nomarcas había sellado la disgregación del Imperio Antiguo y que la restauración del poder monárquico en el Imperio Medio tuvo que tener en cuenta estas fuerzas.

Las fachadas de las tumbas se excavaron en la pendiente rocosa, dejando muros laterales donde se colocaba una estela con la biografía del propietario. Muchas tumbas fueron encontradas intactas y han facilitado gran información sobre los ajuares funerarios de este periodo, depositados sobre las tapas de madera de los sarcófagos.

Las tumbas consisten en una gran sala tallada en el promontorio rocoso. Las columnas tienen un ábaco y el fuste de dieciséis caras, que hacen que desde Champollion fueran impropiamente llamadas “protodóricas”. Estas columnas son pilares compuestos y con capiteles lotiformes, que soportan arquitrabes sobre los que descansa la cubierta en bóveda de cañón, que suele estar pintada con motivos textiles. Estas salas funerarias siguen los principios básicos de la arquitectura religiosa, ya que imitan las formas de la arquitectura cotidiana: la sala es una representación monumental de un edificio de campaña con postes de madera de los que se colgaban tapices.

No se admiten más comentarios