Museo Yverdon-les-Bains: un sacerdote ptolemaico en tierras suizas

Javier Uriach Torelló – Junio de 2007

Yverdon-les-Bains es una pequeña población que se encuentra en el sur del lago de Neuchatel, en Suiza. La ciudad es conocida desde época romana por la calidad de sus aguas, siendo uno de los centros termales más visitados del país.

Desde 1764, la ciudad de Yverdon posee un museo, que se encuentra habilitado dentro de los muros de su castillo medieval. El museo está dedicado a la historia tanto de la ciudad como sus alrededores por lo que no deja de ser curioso que en su interior albergue una exquisita colección de arte egipcio.

Entrada al museo

Entrada al museo

El castillo de Yverdon fue levantado en el siglo XIII por Pedro II de Saboya aprovechando los cimientos de una antigua fortaleza del 1235. El diseño es claramente el de una construcción de carácter defensivo: planta cuadrangular con una torre a cada extremo

La sala dedicada a las antigüedades egipcias ocupa una de las torres del castillo (la señalada con el nº 6) y está dedicada al personaje que hizo posible, con su donación, la existencia de dicha colección.

Planta del castillo

Planta del castillo

Entrada a la sala nº 6

Entrada a la sala nº 6

La colección egipcia la componen más de 400 piezas, de las que solamente están expuestas al público alrededor de un centenar. La pieza clave de la exposición es el ajuar funerario del sacerdote Nesshu. El mencionado ajuar llegó al cantón de Vaud en 1896, donado por Edwin Simond, un yverdonés asentado en Egipto. Este ajuar funerario es el más completo conservado en Suiza.

Vista parcial de la colección

Vista parcial de la colección

Edwin Simond “bey”

Edwin Simond nació en Australia en 1856, en donde sus padres, originarios de Yverdon, se habían establecido unos años antes. Posteriormente, la familia se trasladó a Egipto y Edwin pudo criarse en la ciudad de Alejandría. Pese a la distancia, los Simond siempre estuvieron muy ligados a su patria. De hecho el joven Edwin estudió en Yverdon y Lausanne.

En 1879 vuelve a Egipto como ingeniero agrónomo para trabajar en un proyecto sobre la mejora del rendimiento de las plantaciones de algodón. En el marco de sus funciones, Simond pudo recorrer todo el país, comenzando ahí su interés, y luego pasión, por la arqueología egipcia.

Simond tuvo la suerte de poder participar en alguna excavación y donó al museo de Alejandría sus hallazgos. En reconocimiento a sus meritos, el virrey de Egipto, Tawfiq, le concede en 1887 el título honorífico de “bey” (en adelante Edwind incorpora una esfinge en su escudo de armas familiar).

Algunos años más tarde, en señal de aprecio, y a instancias del Jedive, le “regalan” la momia de Nesshu y su ajuar funerario. Es en este preciso momento cuando Edwin Simond decide donar al museo de Yverdon dicho presente como prueba de afecto a la ciudad de origen de su familia, con la única condición de que los gastos de transporte corrieran a cargo de Suiza.

La búsqueda de patrocinadores duró 4 años, si bien el sarcófago, procedente de Marsella, llegó a la aduana de Ginebra en 1896, en donde fue registrado como “momia y antigüedades”.

El regalo de Edwin Simond hay que inscribirlo dentro de la mentalidad del siglo XIX. Sarcófagos y momias eran las piezas de exposición más apreciadas en los museos y ferias de curiosidades de toda Europa, representando un gran espectáculo que producía una enorme expectación a los visitantes.

Esta atracción por todo lo egipcio también llegó a Suiza en el siglo XIX. Sin embargo, la adquisición de bienes culturales egipcios no era algo importante o principal, como lo eran para países como Francia, Italia, Alemania o Inglaterra.

Los primeros objetos que fueron a parar a los museos suizos, procedían de donaciones realizadas por viajeros que habían visitado los países del Próximo Oriente. Básicamente se trataba de escarabeos, estatuas de bronce o estatuillas funerarias.

Las piezas más imponentes, como los sarcófagos, provenían exclusivamente de la burguesía suiza instalada en Egipto por razones profesionales. Son estas donaciones privadas las que han contribuido a la constitución de las colecciones egipcias en Suiza, existiendo hoy en día más de 30.000 objetos repartidas en unos 40 museos de todo el país.

Edwin Simond

Edwin Simond

La momia de Nesshu y su ajuar funerario

El descubridor de la tumba de Nesshu no fue otro que Gaston Maspero. Corría el año 1880 cuando al arqueólogo francés le llegaron noticias acerca de la extraña costumbre que tenían los lugareños de Ajmin (la Panópolis griega, 450 km al sur del Cairo) de abrevar a los animales en sarcófagos de piedra. Ello le hizo suponer que muy cerca debía de existir una importante Necrópolis.

Efectivamente, en las colinas de alrededor descubrió, en 1884, uno de los más grandes cementerios de Egipto, con enterramientos que iban desde el Imperio Antiguo hasta época ptolemaica.

El sarcófago de Nesshu fue finalmente descubierto en 1885 y el mismo Maspero firmó el certificado de origen de la momia, documento este que aun se conserva en los archivos del museo. Sobre la base de criterios estilísticos se puede datar el sarcófago en época ptolemaica media (apróx. 200 AC)

Gracias al buen estado de conservación del sarcófago y sus inscripciones podemos saber que el propietario del mismo es un hombre llamado Nes Shu (perteneciente a Shu), que ofició como sacerdote sematy de Min.

Los nombres y títulos de sus padres son igualmente legibles. El padre se llamaba Nes Min (perteneciente a Min) y ostentaba el mismo título que su hijo. La madre se llamaba Isis weret (Isis la grande) y se le señala como señora de la casa y sacerdotisa músico de Min. El dios de la fertilidad Min había sido una de las deidades principales de Ajmin, la Jent-Min egipcia. Los griegos asimilaron al dios Min con el dios Pan y de esta asociación se deriva el nombre de Ajmin, Panópolis, utilizado en época ptolemaica.

El ajuar funerario yverdonés de Nesshu es muy interesante ya que agrupa todos los elementos necesarios en los funerales de la época ptolemaica: el ataúd intacto, la máscara mortuoria, los cartonajes sobre el cuerpo y la propia momia, en un excelente estado de conservación, conservando su vendaje, y los restos de un papiro que envolvía el cuerpo del difunto así como varios amuletos.

Sarcófago con momia

Sarcófago con momia

El sarcófago antropomorfo lo constituyen una tapa abovedada y un cubeto poco profundo, hechos con planchas de madera (posiblemente sicomoro), unidas las unas a las otras con clavijas. La superficie del sarcófago lleva una capa de estuco y sobre ella se aplicaron los colores de fondo amarillo y rojo para posteriormente aplicar los diseños e inscripciones en pintura negra. El sarcófago presenta una decoración muy rica en elementos iconográficos, típicos de la época.

La figura principal del sarcófago, en su parte delantera, es la representación de la diosa Nut arrodillada, con sus alas desplegadas en signo de protección y la cara mirando en dirección al corazón del difunto. Debajo de cada ala vemos a dos leones, protegiendo a la diosa.

Nut

Debajo de la diosa, en la parte mediana del sarcófago encontramos una escena de la momia echada sobre una cama en forma de león, debajo de la cual encontramos los vasos cánopes con las representaciones de los 4 hijos de Horus. Sobre la momia revolotea el ba del difunto.

Ba

Finalmente, en el extremo inferior se representan dos chacales, vueltos hacia el difunto con una inscripción en la que se pide la conservación de la momia de Nesshu en el más allá, eternamente.

Chacales

Rodeando el resto del sarcófago podemos ver los distintos genios protectores del más allá, lo cual es una escena muy típica de los sarcófagos de Ajmin. También es un signo característico de esta necrópolis la serpiente ondulada que se encuentra en el lateral de la parte inferior del sarcófago. Con su cabeza mirando hacia la parte alta en un signo de espantar a los demonios maléficos.

El interior del sarcófago no presenta decoración alguna a excepción de una figura de la diosa Isis en el fondo de la tapa superior.

En época ptolemaica era frecuente recubrir parcialmente el cuerpo de la momia con cartonajes. Estos solían llevar motivos de decoración con figuras que actuaban de protectoras del cuerpo de la momia.

La momia de Nesshu llevaba una máscara dorada. Ésta era presidida por un enorme escarabeo alado a la altura de la peluca en una clara referencia al renacimiento del difunto. Con sus patas delanteras sostiene un disco solar, símbolo por excelencia de la vida. Como características adicionales vemos que la máscara posee unos ojos exageradamente abiertos y la boca pintada de rojo.

Además de la máscara la momia de Nesshu conservaba un cartonaje con la forma de un collar usej y un pectoral protector, donde de nuevo figura la diosa Nut en señal de protección, la momia estirada con dos plañideras a cada extremo y los cuatro hijos de Horus.

Mascara

Pectoral

Un papiro curioso

Posiblemente lo que llame más la atención de la decoración de la momia de Nesshu sea el papiro que recubre todo su cuerpo, desde el pecho hasta los tobillos. El hecho de que un documento escrito recubra la momia del difunto es algo bastante inusual.

Por el efecto del tiempo transcurrido, combinado con los ungüentos utilizados en el proceso de embalsamiento, ha hecho que el papiro se haya adherido al cuerpo, lo que le da una apariencia a la momia muy particular. Parece como si no tuviera el cuerpo vendado sino que solamente esté recubierto por ese papiro.

El papiro no se encuentra integro ya que la mayor parte se ha perdido. El egiptólogo suizo Gustave Jequier, que estudió el sarcófago y la momia, recogió parte de los fragmentos caídos del papiro y los encoló en 34 hojas de cartón. Hoy en día sólo se conservan sobre el cuerpo las capas inferiores del papiro. La observación detallada de los bordes del mismo nos indica que originalmente existieron al menos 13 capas de papiro.

El papiro contenía los capítulos enteros del Libro de los Muertos. El ejemplar de Nesshu está escrito en hierático y las escenas están pintadas de manera muy fina y con un diseño muy estilizado

Nesshu

La momia de Nesshu envuelta pacialmente con un papiro.

Análisis de la momia de Nesshu

Entre las bandas de la momia de Nesshu se han detectado diversos amuletos protectores, hasta un total de 14. De ellos, cuatro han sido desvendados pero del resto tenemos constancia después de un estudio realizado a la momia con la técnica de la Tomografía asistida por Ordenador (TAC).

Gracias al TAC sabemos que en la parte derecha del torso hay un escarabeo del corazón; debajo de los antebrazos de Nesshu se han apreciado una serie de siete pilares djed, símbolos de eternidad. Un poco más arriba se ha encontrado una estatuilla de una divinidad con un tocado, posiblemente Isis. En el lado derecho del bajo vientre se ve un sistro con cabeza de Hathor cuya significación podría ser para atraer la benevolencia de los dioses. El hecho de encontrar un sistro cerca de la incisión utilizada para extraer los órganos es algo bastante inusual.

La momia de Nesshu presenta un estado de conservación excepcional. En enero de 2006 el equipo del “Swiss mummy Project” dirigido por el profesor Thomas Böni realizó en el hospital de Yverdon-les-Bains un estudio de la momia, del cual se concluyó que la misma corresponde a un individuo de sexo masculino, fallecido a los 50 años aproximadamente. La razón de su muerte no fue posible determinarla aunque quizá fuese de forma súbita. Nesshu parece haber sufrido de artrosis articular y de esclerosis vascular.

En el interior del cuerpo existen cavidades rellenadas con vendas. El color oscuro de la momia viene motivado por la utilización de substancias resinosas en el proceso de embalsamiento.

Otras piezas de la colección

Además del sarcófago y la momia de Nesshu, en la misma sala podemos encontrar varias vitrinas conteniendo parte del ajuar de este personaje, así como objetos pertenecientes a otras donaciones.

De entre estas últimas son curiosas varios pedazos de lino pertenecientes a vendajes de distintas momias, incluida una perteneciente al mismísimo Tutmosis III.

Mascara

Resto de la colección

Collares

En conclusión, otro interesante museo en tierras suizas, desconocido para el público en general y que bien vale una escapada del circuito que estemos realizando por ese país. Lo agradeceréis… y Nesshu también!

Bibliografía

  • JL Chappaz y S.Poggia, Collections egyptiennes publiques de Suisse, Gèneve, 1996, p.55-57
  • Alexandra Küffer, “Sous la protection de Nout, déese du ciel: le trousseau funéraire de prétre Nes-shou au Musée d’Yverdon et region”. Archéologie Suisse, nº 29, 2006.3
  • Guia del museo de Yverdon-les-bains

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