Novedad editorial – La lactancia en el antiguo Egipto

Datos del libro:

Autor: Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas
Nº de páginas: 516 págs
Editoral: Alderabán
Lengua: Castellano
ISBN: 9788495414441

Índice:

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Resumen del libro:

En el antiguo Egipto el amamantamiento duraba los tres primeros años de la vida del niño. La leche de mujer era el alimento imprescindible, una primordial fuente hídrica, energética e inmunitaria, que mantuvo la expectativa vital de la población infantil durante milenios. El crío vivía inmerso en la unidad familiar, plenamente integrado y amparado por la madre creando un auténtico espacio exclusivo de protección. En consecuencia, la leche de mujer en el antiguo Egipto, reafirmó y consolidó vínculos afectivos entre madre e hijo, con carácter tan perdurable, que quedó plasmado en el recuerdo y en la tradición literaria y funeraria.

La necesidad láctea procuró a la mujer un oficio popular y estimado como un auténtico salvoconducto ante la potencial amenaza de la inanición, fortalecido por la solidaridad entre familias convecinas y allegadas. Posteriormente, la nodriza o madre de leche, se comprometería a la crianza por medio de un contrato acordado con los padres de la criatura. La designación de la nodriza regia en el Egipto faraónico ayudó a encumbrar y a respaldar el rango social de la mujer, supuso un motivo de orgullo, razón y excusa para acercarse a la figura del hijo del monarca, quién sabe sí algún día también un futuro rey. La figura del tutor como trasunto masculino de la nodriza -un hombre ya entrado en la madurez, gozó también de idéntico afecto más que como cuidador, criador y adiestrador, como maestro y consejero experimentado. Fue un cargo de confianza, el broche final después de una dilatada vida de funcionario al servicio del faraón.

Se le debe a la tradición literaria religiosa e iconográfica una gran importancia en la descripción de las escenas del amamantamiento del rey por diversas divinidades, testimoniando con el gesto, la gracia y la garantía de una vida ultraterrena, y la pretensión de conseguir la divinidad. Idéntico papel asumió la nutrición divina en el ceremonial y en los ritos de la coronación. En definitiva, el arte nos enseña como la herencia iconográfica de las Isis “Lactans” fue el modelo para la representación de la Virgen María con su Divino Hijo en los albores del cristianismo y en el arte medieval.

Por fin, la leche materna tuvo un papel muy destacado en la formación y crecimiento del feto, como ingrediente de las fórmulas de sanación, en las pruebas de viabilidad del niño y en la fertilidad femenina. Por ello, las fuentes papirológicas médicas son un testigo inevitable e imperturbable. Aportan multitud de notas, consejos médicos, recetas farmacológicas, situaciones clínicas que recuerdan en ciertos pasajes, y no escasos precisamente, a los modernos textos de puericultura y pediatría.

El mundo egipcio, finalmente, siempre fue capaz de reconocer la necesidad de la lactancia maternal, a cuya lección el hombre moderno no hubiera de permanecer jamás indiferente. Aun cuando los hábitos de la lactancia materna se resientan de los embates de otras formas de alimentación artificial, se debería recapacitar, para no perder este magisterio del pasado lo que supuso la realidad nutricia de la leche materna para el egipcio de la antigüedad.

Sobre el autor:

 

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