Evolución de las necrópolis particulares tebanas

Miguel Ángel Díaz – Mayo de 2006

Un somero análisis de la distribución de tumbas particulares durante el Imperio Medio nos puede empezar a dar las bases del orden de distribución de tumbas durante la XVIII dinastía, ya que aunque podemos intuir que las costumbres utilizadas pueden cambiar, dadas las nuevas circunstancias políticas y/o religiosas, la inercia costumbrista que muestra la civilización egipcia promete un substrato de continuidad.

Así podemos apreciar que durante el Imperio Medio se utilizan todas las necrópolis particulares, distribuyéndose la mayoría de tumbas en dos grandes áreas:

  • La Zona de Mentuhotep Seanjkare, que incluye tumbas alrededor de sus templos alto y bajo usando las necrópolis del segundo y tercer valle de Deir el-Bahari, las laderas Sur de Cheij Abd el-Qurna, parte de Joja, y las laderas Norte de Qurnet Murai.
  • La Zona de Mentuhotep Nebhepetre, que incluye tumbas alrededor de sus templos alto y bajo usando las necrópolis de Deir el-Bahari, las laderas Norte de Cheij Abd el-Qurna, Asasif y parte de Joja.

Las construcciones de este periodo histórico se extienden también a Dra Abu el-Naga, frente a el-Tarif que contiene las tumbas saff de Antef I, II y III de la din. XI

Dada la incierta datación de estas tumbas, apenas podemos distinguir entre los distintos reinados. Sin embargo, las orientaciones medias de estas agrupaciones de tumbas parecen indicarnos que, al menos mayoritariamente, podían pertenecer a personajes cuya vida profesional se desarrolló bajo los reinados de los reyes cuyos templos dominan ambas zonas.

Fig. 1. Porcentaje del uso de las necrópolis tebanas bajo los sucesivos reinados de la dinastía XVIII.

Fig. 1. Porcentaje del uso de las necrópolis tebanas bajo los sucesivos reinados de la dinastía XVIII.

Esta misma hipótesis será la que desarrollaremos en el estudio de las tumbas de la din. XVIII, cuyas tumbas nos permite un estudio en periodos más cortos que en el caso del Imperio Medio y podemos discriminar el uso de las diferentes necrópolis[1] en una gráfica general[2] (ver fig. 1), cuyo estudio arroja los siguientes resultados:

Necrópolis de Deir el-Bahari

Su uso se generaliza a partir de la construcción del templo de Mentuhotep Nebhepetre, reactivándose durante el reinado de Amenhotep I posiblemente a causa de la construcción de su templo en esta zona. Definitivamente cae en desuso a partir de Tutmosis I.

Necrópolis de Dra Abu el-Naga

De uso constante durante el Imperio Medio y la din. XVIII, pasa por diversos ciclos en su utilización. Durante el inicio de esta dinastía presenta dos máximos coincidentes con las construcciones de los templos de Amenhotep I / Nefertari en sus proximidades, así como con la construcción del templo de Tutmosis II en Qurnet Murai. Hasta el reinado de Amenhotep III su uso es inversamente proporcional al de la suma de las necrópolis de Qurna[3]. Tras agotarse el suelo en Qurna y acabar el periodo Amarna, vuelve a utilizarse de forma generalizada.

Necrópolis de el-Tarif

Todo parece indicar que su uso finaliza con el Primer Periodo Intermedio, tras los reinados de Antef I, II y III.

Necrópolis de Cheij Abd el-Qurna

Fig. 2. Porcentaje del uso de las necrópolis de Qurna bajo los sucesivos reinados de la dinastía XVIII.

Fig. 2. Porcentaje del uso de las necrópolis de Qurna bajo los sucesivos reinados de la dinastía XVIII.

Compuesta por las zonas de Cheij Abd el-Qurna, el-Asasif y el-Joja, presenta diversas ocupaciones según los distintos reinados (ver fig. 2 ).

El uso de esta necrópolis se generaliza de forma muy significativa a partir del reinado de Tutmosis I. Tras el paréntesis de Tutmosis II, su uso es mayoritario hasta que se agota el terreno, aproximadamente tras Amenhotep III[4].

Desde Hatshepsut hasta Tutmosis IV, su uso está dividido en la zona alta (recinto superior), donde se hacen enterrar los más altos personajes, y la zona baja, en donde se entierran (junto con la zona de Naga) los personajes de menor estatus[5]. Vemos en su gráfica que el uso del terreno dentro de esta necrópolis también atraviesa distintas fases, y así:

  • De Amosis a Tutmosis II: Cheij Abd el-Qurna se utiliza discretamente y de forma directamente proporcional con Asasif[6](principalmente bajo Tutmosis I) e inversamente proporcional con Dra Abu el-Naga[7].
  • De Hatshepsut a Amenhotep III: Explota el uso de Cheij Abd el-Qurna. Los datos parecen indicar que parte del uso de Dra Abu el-Naga es substituido por el uso de Joja[8], el cual se hace ahora remarcable.
  • De Amenhotep III a Horemheb: Desaparece el uso de la necrópolis de Asasif hasta entrada la din. XIX Se deja de construir en la colina de Cheij Abd el-Qurna tras Amenhotep III por falta de espacio. Sin embargo, el uso de la zona baja se recuperará tras el acceso al trono de Horemheb.

Necrópolis de Qurnet Murai

Se empieza a excavar en esta zona a partir de Tutmosis II-Hatshepsut quizás debido a la sureña construcción del Templo de Millones de Años de Tutmosis II, pero su uso es siempre discreto incluso cuando se agota el terreno en la colina de Qurna. Sólo se aprecia una importancia relevante de esta necrópolis durante el periodo Amarna, bajo el reinado de Ay, cuando quizás también por la construcción de su templo aumentan las excavaciones en detrimento de Cheij Abd el-Qurna, Asasif y Dra Abu el-Naga.

Podemos resumir que, en líneas generales, el uso de las necrópolis durante la din. XVIII avanza desde las situadas más al Norte hacia las situadas más al Sur, lo que coincide en cierta medida con el orden de construcción de los Templos de Millones de Años. Este resultado sería la continuación de una costumbre que se inicia al menos en periodo tinita y que se testifica hasta el Primer Periodo Intermedio tebano, en donde la estructura de las tumbas saff permite que los nobles acompañen a su monarca. Como se ha comentado más arriba, esta costumbre parece respetarse durante el Imperio Medio, pudiendo extenderse también en los dos primeros reinados de la din XVIII[9].

Evolución topográfica de la necrópolis de Dra Abu el-Naga

Aunque el presente estudio está más centrado en la más populosa necrópolis de Cheij Abd el-Qurna, creemos interesante, por sus implicaciones, realizar un apartado sobre la evolución topográfica de la necrópolis de Dra Abu el-Naga.

Cercana a la más antigua de las necrópolis, la de el-Tarif, su uso inicial parece generalizarse principalmente a durante la din. XVII, coincidente con el auge de los reyes tebanos que acabarán expulsando a los reyes hicsos del norte[10]. Según se aprecia en la fig. 3 , las tumbas de esta dinastía se concentran en los sectores de la Colina Principal y de Jaui el-Alamat (95%).

1. Reinados anteriores a la dinastía XVIII.

1. Reinados anteriores a la dinastía XVIII.

2) Reinados desde Ahmosis hasta Hatshepsut

2. Reinados desde Ahmosis hasta Hatshepsut.

3) Reinados desde Tutmosis III hasta Tutmosis IV

3. Reinados desde Tutmosis III hasta Tutmosis IV.

4) Reinados desde Amenhotep III hasta Horemheb

4. Reinados desde Amenhotep III hasta Horemheb.

5. Reinados de la dinastia XIX.

5. Reinados de la dinastia XIX.

6. Reinados de la dinastía XX.

6. Reinados de la dinastía XX.

Esta concentración continúa hasta el primer tercio de la din. XVIII, desde el reinado de Ahmosis hasta el de Hatshepsut (92%). Ya con el reinado de Tutmosis III y hasta Tutmosis IV, la posición de las tumbas se extiende hasta el sector de Shig el-Hasasna pero manteniendo la mayor concentración en los dos sectores iniciales (84%) y ocupando los sectores anexos de Shig el-Ateyat y Deir el-Bajit. El final de la din. XVIII mantiene una importante proporción (67%), aunque utilizando también el sector de el-Mandara. En cuanto a las tumbas sin datación de reinado pero pertenecientes a la din. XVIII[11], conservan también la concentración en los sectores de la Colina Principal y de Jaui el-Alamat (88%).

Pasada esta dinastía se observan dos puntos de concentración bien definidos; tanto en la din. XIX como en la din. XX se conserva una concentración remanente en los sectores iniciales[12]pero aparecen importantes concentraciones de tumbas en la Colina de las Pirámides[13] (Jaui el-Baradbah), zona inaugurada bajo el reinado de Rameses II.

Tumbas utilizadas y su posición
Nº Cuadro Sector Colina Principal y Jaui el-Alamat Sector Colina de las Pirámides Otros
1) -132-, -133-, -137-, -147-, -149-, -150-, -169-, -173-, -184-, -185, -186-, -188-, -199-, -200-, -251-, TT167, TT396, K95.1, K95.2, Carter83 -107-
2) -130-, -131-, -158-, -159-, -177-, TT11, TT12, TT24, TT155, TT232, TT234 TT15
3) -123-, -154-, -240-, TT17, TT18, TT120, TT129, TT140, TT142, TT143, TT144, TT145, TT146, TT149, TT154, TT260, TT269, TT376, TT378, TT393, TTA.6 TT164, TT169, TT262, TT401
4) -162-, TT147, TT150, TT151, TT152, TT165, TT166, TT239 TT161, TT162, TT333, TT334
5) -136-, TT13, TT14, TT19, TT255, TT343, TT379 TT35, TT156, TT157, TT158, TT159, TT282, TT283, TT284, TT285, TT286, TT287, TT288, TT289, TT300 -108-, -109-, -116-, TT16, TT163, TT168
6) TT141, TT148, TT377, TT394, TT395 -375-, TT160, TT301, TT303, TT304 TT305, TT306, TT307
Nota: En los casos de tumbas reocupadas, sólo se ha contabilizado la ocupación más antigua.

La alta concentración de tumbas a la que se llegará en los sectores de la Colina Principal, Jaui el-Alamat y la Colina de las Pirámides, en contraste con la baja concentración de tumbas en los sectores de el-Mandara y sobre todo de Shig el-Hasasna y de Shig el-Gamabat lleva a buscar una razón de tipo simbólico ya que ni la orografía ni la geología son diferenciales.

Sin embargo se pueden apreciar razones topográficas que justificarían la elección preferente de ambos sectores en momentos claramente distanciados. La zona de la Colina Principal y de Jaui el-Alamat presentan la frontal más perfecta al templo de Amón en Karnak de toda la necrópolis, siendo el más literal Jeferethirnebes junto con la necrópolis de el-Tarif. No es de extrañar entonces que los reyes y administradores de la din. XVII escogiesen ambos sectores para sus enterramientos, así vinculados con la divinidad emergente y estandarte de la victoria de la monarquía tebana sobre los “invasores del norte”. Similar filosofía podemos utilizar en el caso de la concentración de tumbas en la Colina de las Pirámides, en donde se observa que la vertiente de la montaña orienta esas tumbas hacia el templo del embarcadero de Hatshepsut, parada obligada de la procesión de Amón de Karnak durante la Hermosa Fiesta del Valle, que en esas fechas alcanza el máximo boato e importancia. Como en el caso de la din. XVII, la posición de la tumba se convierte en un acto cultual y de vinculación con la divinidad.

Notas

[1] El siguiente desarrollo es contrario a la opinión de J. Romer (Romer 1994, 213-14) quién plantea que […] the distribution of tombs throug the Theban cementeries was entirely equitable, reign by reign, dynasty by dinasty, suggesting that apart from the availability of suitable quarrying rock, there no formal criteria controlling the tombs emplacement (sic.).
[2] En el eje horizontal se representan los sucesivos reinados de la dinastía XVIII (a excepción de Ajenatón y Esmenjkare). En el eje vertical se representa el porcentaje de uso de las diferentes necrópolis con respecto al total de tumbas de un mismo reinado. En el estudio se han incluido las tumbas numeradas en P&M I y Kampp 1996. Para determinar la cantidad de tumbas por reinado y zona, se ha utilizado la datación concreta de tumbas de Kampp, añadiendo las tumbas con datación incierta (clasificadas como “anterior al reinado de x”) compensadas por zonas según los años de reinado de cada monarca (parecido criterio al utilizado en Op.cit. Romer 1994). Así por ejemplo, la cantidad de tumbas con datación incierta de Dra Abu el-Naga (9 de la XVIII din., 39 hasta Amenhotep III, 21 hasta Amenhotep II, 1 hasta Tutmosis III, 5 hasta Hatshepsut, 1 hasta Tutmosis I y 0 hasta Amenhotep I) se han sumado a las de datación concreta de forma proporcional a los años de reinado de cada monarca (por ejemplo, para Amenhotep II con 27 años de reinado, le corresponde el 10,0%, 11,79%, 16,98%, 21,60%, 29,67%, 47,37% y 52,94% de esas cantidades de tumbas respectivamente).
[3] Coeficiente de Pearson (el cual refleja el grado de dependencia lineal entre dos conjuntos de datos) de -0,97 (o dependencia inversa en un 97%).
[4] ibid. 213.
[5] Kanawati, 1999, 82.
[6] El coeficiente de Pearson en este periodo es de +0,96 (o dependencia directa en un 96%).
[7] El coeficiente de Pearson en este periodo es de –0,98.
[8] El coeficiente de Pearson en este periodo es de –0,86.
[9] Aunque diversas tumbas del reinado Amosis son de datación ambigua y pueden estar mezcladas con las de Kamosis, podemos observar que tres de ellas (TT15, TT12 y –159-) están situadas en Dra Abu el-Naga, en donde sitúa la tumba de este monarca el papiro Abbot con respecto al juicio de robo de tumbas (Winlock 1924). Otras dos tumbas en Cheij Abd el-Qurna (TT83 y TTC.2) parece situarse próximas a la pirámide de Kamosis a la entrada del valle de Deir el-Bahari. En cuanto a las del reinado de Amenhotep I, también de datación incierta varias de ellas, tenemos las tumbas TT65 y TT358 anexas al templo de Amenhotep I de Deir el-Bahari y la TT232 en Dra Abu el-Naga próxima al templo de Amenhotep I y Nefertari en Dra Abu el-Naga y de las posibles tumbas de estos monarcas –131-, -130- y AN B.
[10] Reyes que también se enterrarán en esta necrópolis, según se desprende de la documentación de los robos de tumbas de finales de la din. XX.
[11] -102-, -104-, -111-, -112-, -118-, -121-, -127-, -136-, -139-, -140-, -141-, -142-, -143-, -144-, -145-, -148-, -152-, -153-, -157-, -160-, -161-, -170-, -171-, -172-, -176-, -178-, -179-, -180-, -181-, -182-, -189-, -192-, -193-, -194-, -195-, -196-, -197-, -198-, -204-, -207-, -209-, -210-, -216-, -218-, -219-, -222-, -225-, -226-, -227-, -228-, -229-, -230-, -231-, -232-, -238-, -242-, -243-, -247-, -250-, -252-, -255-, -256-, -257-, -258-, -259-, -260-, -385-, -388-, -389-, TT231, TT233 y K97.1.
[12] Del 26% en la din. XIX y de 38% en la din. XX.
[13] Del 52% en la din. XIX y del 38% en la din. XX.

Bibliografía referenciada

  • Kampp, F., Die Thebanische Nekropole. vol. 1&2, Zum Wandel des Grabgedankens von der XVIII. bis zur XX Dynastie, Theben XIII, Mainz am Rhein, 1996.
  • Kanawati, N., The tomb and its significance in Ancient Egypt, Prism Archaeological Series 3, Guiza 1999.
  • Romer, J., “Who made the private tombs of Thebes?”, Essays in Egyptology in honor of Hans Goedicke, San Antonio (Texas) 1994.
  • Winlock, H.E., “The tombs of the kings of the seventeenth dynasty at Thebes”, JEA 10 (1924), pp.217-77.

Abreviaturas

P&M: Topographical bibliography of ancient egyptian texts, reliefs, and paintings, vol. 1&2, The Theban necropolis, R. Porter y R.L.B. Moss, Oxford, 1970.

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