Museo egipcio de Turín

Pilar Pérez González – Octubre de 2005

El Museo Egipcio de Turín, situado al noroeste de la península de Italia, en la ciudad de Turín, está ubicado en el edificio El Palacio de la Academia de las Ciencias, es un antiguo colegio de los Nobles de estilo barroco con fachada de tres plantas, proyectado por el arquitecto Guarini en 1678.

El edificio cuenta con una distribución en forma de “U”, posee salas muy altas, adecuadas para la estatuaria y se emplaza en la Via Accademia delle Scienze, núm. 6, en el centro de la ciudad.

Fig.-1. Entrada Museo

Fig. 1. Entrada Museo.

Planos del Museo

Planta Primera

Planta Primera.

Planta Baja

Planta Baja.

Planta Semisótano

Planta Semisótano.

Historia

El Museo Egipcio de Turín es, por su calidad, el segundo en importancia del mundo, después del Museo de El Cairo y uno de los más antiguos ya que su fundación oficial data de 1824. La fundación del museo fue la consecuencia de los estudios realizados a mitad del siglo XVIII en una expedición científico-comercial en Egipto por encargo de Carlos Manuel III y el botánico Vitaliano Donati, profesor de la Real Universidad de Turín. De esa expedición llegaron a Turín, tres grandes estatuas, que se ubicaron en el edificio de la Universidad, así como un cierto número de antigüedades menores, de las cuales muchas son identificables.

Pero como decíamos, el Museo Egipcio comienza su historia con la llegada en 1824 de más de ocho mil objetos de la colección Drovetti.

Bernardino Drovetti era un piamontés de Barbania que logró un alto grado en los ejércitos de Napoleón y tras la conquista de Egipto fue nombrado cónsul en Francia. Su posición le ganó el favor del Vicerrey de Egipto, Mohamed Alí, en una época en la que aventureros y viajeros competían por encontrar antigüedades egipcias y venderlas al mejor postor. La colección F. Drovetti estaba compuesta por:

  • 100 grandes estatuas
  • 170 papiros
  • estelas
  • sarcófagos con sus respectivas momias
  • objetos de bronce
  • amuletos
  • objetos de la vida cotidiana

Recién llegada la colección fue alojada en la Academia de las Ciencias, donde se conserva hasta hoy, pero cuya remodelación es inminente. Antes de que comenzara la ubicación de la colección Drovetti, llegó a Turín Champolliony a él se debe el primer catálogo y el mismo museo, por su prestigio entra el museo en el desarrollo de la recién nacida egiptología.

Los años siguientes hasta finales del s XIX se dedicaron a la ubicación de los materiales, a los que se habían añadido, los procedentes de la Universidad y los que se habían ido comprando, intercambiado o siendo donadas, y completar el catálogo.

En 1894 fue nombrado director del Museo, Ernesto Schiaparelli, nacido en Biela y formado en la escuela de Maspero (el más importante egiptólogo francés). Schiaparelli, dotado de una gran capacidad organizativa, además de una preparación científica formidable, se puso a trabajar con la finalidad de enriquecer los fondos del Museo, bien con compras (invierno 1900-1901) o con campañas de excavación en yacimientos cuidadosamente elegidos, con el fin de dotar al Museo de materiales pertenecientes al periodos ausentes en él, se excavó en Heliópolis, Giza, Valle de las Reinas (entre las que se encuentra la espléndida tumba de Nefertari, esposa de Ramsés II), tumbas de Asyut, Hermópolis, Deir el Medina y por supuesto Gebelein a 30 km al su de Tebas con un maravilloso templo a Hathor en donde Schiaparelli y su sucesor Farina excavaron desde la prehistoria hasta época ptolemaica, destacando dos tumbas intactas de la V y la IX dinastía, así como una pintada de la XI.

Tras el paréntesis de la guerra y la reubicación de los hallazgos, la última gran adquisición es el templo rupestre de Elesiya, excavado en roca nubia por Tutmosis III y donado por Egipto a Italia como agradecimiento de los esfuerzos italianos por conservar las antigüedades nubias amenazadas por los trabajos de la Presa de Asuán.

En estos últimos años y con la creciente demanda de un público interesado por la egiptología, se ha planteado la necesidad de una remodelación general (financiada por Instituto Bancario San Paolo di Torino) que ampliarán el espacio de las exposiciones, así como los servicios informativos y didácticos.

En este trabajo intentaremos dar la situación de las piezas y salas según la próxima remodelación, pero esto sólo podrá ser seguro cuando los cambios estén realizados, algo que aún no poseemos.

Dioses y Soberanos

Comenzaremos la visita al museo visitando la primera planta, pare después ir bajando ya que en este nivel se encuentra la estatuaria más importante del museo.

La mayoría de piezas proceden de la colección Dovretti, son grandes estatuas de divinidades, reyes y altos dignatarios, que fueron halladas el zona tebana y siendo, casi todas, del Imperio Nuevo o épocas posteriores.

Una excepción es la princesa Redit de la III dinastía, probablemente de Saqqara, en basanita y que la representa sentada en un trono cúbico.

Fig.-2. Estatuilla de la princesa Redit sentada en un trono cúbico. III dinastía. Basanita. Probablemente Saqqara

Fig.-2. Estatuilla de la princesa Redit sentada en un trono cúbico. III dinastía. Basanita. Probablemente Saqqara.

La manera de identificar las piezas pasa por la aposición de nombre (de aquí los casos de usurpación de imágenes con tan solo cambiar el nombre), las características del vestido (el hábito de algunos sacerdotes, la falda larga del visir, la imagen de Maat colgada al cuello para los jueces, los trajes sobrios de los obreros…etc) ,o la acentuación de algunas características físicas como la obesidad para la riqueza, las marcas de los años para personajes prestigiosos, las diferencias raciales de negros y asiáticos. En general la imagen se muestra idealizada, sin tiempo, como si fuese eterna. Sólo en épocas convulsas, de crisis política y espiritual, aparece el retrato tal y como nosotros lo conocemos.

Por lo que concierne a las estatuas de los dioses, se ha de distinguir entre las destinadas al culto y las empleadas a multiplicar la imagen de dios. El ejemplo más interesante de las destinadas al culto, es un tabernáculo, de él se sacaba cada día la imagen del dios para una vez lavada y vestida pudiera recibir ofrendas y plegarias, construido en granito rosa veteado en negro, recompuesto por una serie de fragmentos hallados en la excavaciones de Heliópolis En las paredes exteriores una serie de columnas de jeroglíficos y representaciones del faraón Seti I, proponen los gestos rituales de las plegarias relativas al culto diario.

Como ejemplo de estatua de culto es la imagen de Amenofis I, en piedra caliza blanca pintada y referente al culto doméstico las pequeñas figuras en madera de la madre Ahmose Nefertari de la que tenemos un bello ejemplar, encontrado por Schiaparelli, también en la primera planta.

Fig.-3. Estatuilla de Ahmose Nefertari. Madera pintada. Dinastía XVIII

Fig.-3. Estatuilla de Ahmose Nefertari. Madera pintada. Dinastía XVIII.

Para demostración de estatuas-imagen, las cuales se colocaban en capillas en los patios de los templos en gran número tenemos las de la diosa leona Sekhmet, procedentes del museo Mut en Karnak y de las cuales el museo posee 21. Podemos observar como las figuras llevan títulos y apelativos diferentes, que corresponden a los nombres de la diosa Mut, definiéndose el conjunto como letanía de piedra.

Junto a la diosa Sekhmetaparece su compañero Ptah con una imagen estilizadaque reproduce la primitiva imagen antropomórfica. Ptah, Sekhmet y su hijo Nefertum representan la triada venerada en la región de Menfis.

Entre las diosas más veneradas tenemos a Isis de la que el museo posee una espléndida imagen, procedente de Coptos, datada en el reino de Amenofis III.

Junto a las divinidades y divinidad él mismo, a menudo se representa el faraón, está Ramses II sentado entre Amón y Mut, a Tutankhamon (después usurpada por Horemheb) junto a Amón y a Amenofis III delante del carnero de Amón.

Fig.-4. Estatua de Ramsés II. Basanita. XIX dinastía. Tebas

Fig.-4. Estatua de Ramsés II. Basanita. XIX dinastía. Tebas.

Como ejemplo de soberano como portador del símbolo divino tenemos la imagen colosal (5,16 m.) de Seti II. El faraón de pie y con una compleja corona, sostiene en su lado izquierdo una vara sobre la que se encuentra el dios protector de la XIX dinastía, Seth. La estatua proviene del primer patio del templo de Karnak, donde estaba colocada junto a otra gemela y que en la actualidad se halla en el Louvre. Otros estatuas de faraones con el mismo significado son las de Tutmosis I y Tutmosis III de la XVIII dinastía y que están representados con lafaldilla plisada que se remonta al Imperio Antiguo y que sobrelleva también una cola de animal que cuelga de la parte posterior, pero en estas estatuas está en la parte delantera del trono..

También de la XVIII dinastía provienen las dos grandes esfinges de arenisca de Anen (hermano de Tiyi y cuñado de Amenofis III) vestido con una piel de pantera símbolo de sacerdocio y el grupo de Horemheb y su esposa Munetgement.

De la XIX dinastía se puede ver a Ramses II con una larga túnica plisada llevando en la cabeza un casco de guerra llamado “corona azul” ya que va recubierto de fayenza de ese color, en las manos lleva el cetro heqa.

En esta sala se pueden ver también, estatuas de dignatarios, imágenes de madera de proporciones considerables y algunos sarcófagos de personajes de rango de la familia real y la corte como el del hijo de Keops, Duaenra, en granito rosa o un fragmento de la tapa de Jaemuaset también en granito rosay procedente (excavaciones de Schiaparelli) del Valle de las Reinas en Tebas.

 Ámbito funerario

También en laPrimera Planta y divididas en salas mucho más pequeñas que las de la estatuaria se encuentra todo el material referente a sepultura y cultos funerarios, pero el conjunto de las dimensiones y los fondos del Museo de Turín correspondientes a esta temáticason extensosy de gran valor como reflejo del que tenía para los antiguos egipcios.

Muchas veces se ha dicho que en el Antiguo Egipto la existencia y el arte se dedicaban, principalmente, a preparar la vida en el más allá, probablemente esta afirmación no es del todo exacta, aunque también es verdad que templos y necrópolis siempre se han respetado más que palacios y viviendas.

Las tumbas consideradas como “casas de la eternidad” se situaban a las orillas del desierto excavadas en roca o construidas en piedra para asegurar al difunto la duración eterna, una vida que se trataba de hacer lo más parecida a la se vivía en la tierra.

Sobre las costumbres y materiales relacionados conla otra vida el Museo de Turín posee amplia documentación. Al lado de las sepulturas, independientemente de la categoría social, se depositaban recipientes con comida, bebida y objetos personales, en la planta primera en la sala 11 podemos ver un ejemplo de sepultura de adulto y otra de niño. Ciñéndonos a época histórica (hacia el 3000 a, C.) se utilizan diferentes tipos de sepulcros, desde cajas de madera,cestos o grandes vasijas de barro cocido, la forma en la que se introducía el cadáver era en posición fetal y que podemos ver en la misma sala 11.

A partir de la época de las pirámides los sarcófagos se amplían para recoger el cuerpo de manera extendida y son de forma rectangularcon tapa plana o en bóveda, tanto de madera como e piedra.. De esta forma podemos ver el sarcófago, en granito rosa, de Duaenra, hijo de Keops en la sala 2.

En época donde el cuerpo se enterraba en la arena del desierto, este sufría una desecación natural que deja de existir al entrar en contacto con el aire en los sarcófagos. Una estatua del difunto de madera o piedra que podía representar al cuerpo en caso de que fuera destruido se conservaba en una pequeña cámara llamada sredab.

La excavaciones de Schiaparelli en Gabelein nos ofrecen una tumba intacta de finales de la V dinastía que dada la ausencia de nombres de los propietarios llamamos de los “Desconocidos” (planta baja, sala 16). Está compuesta por tres cámaras funerarias excavadas en la roca, donde se habían colocado cinco sarcófagos, uno de piedra y los demás de madera. En el de piedra se había colocado un cuerpo envuelto en vendas (uno de los más antiguos ejemplos conservados de momificación) y con el rostro pintado.

De principios del Primer periodo intermedio data la tumba intacta de un tal Iti, sacerdote de la pirámide de Pepi I y también intacta de finales del mismo periodo la de Ini, “tesorero del rey del bajo Egipto”. De la dinastía XI otro Iti “tesorero del rey” y “jefe de tropas” cuya estructura estaba compuesta por una larga galería con pilares de ladrillo crudo, desde donde se accedía a una capilla costeada por 10 cámaras usadas como almacenes. Las cámaras funerarias estaban destinadas a Iti y su esposa Neferu y estaban excavadas en el subsuelo. Precisamente de la capilla, el corredor y de las columnas proceden las pinturas que hoy se conservan en el museo y que fueron arrancadas de su emplazamiento original, algo que estaba muy al uso en la época de su descubrimiento. Recogen aspectos de la vida cotidiana, almacenamiento de grano, cría de ganado, sacrificios de bueyes, danzas rituales, etc.

Aunque la tumba presentaba muestras de haber sido violada en la antigüedad, todavía conservaba un abundante ajuar funerario compuesto por objetos de uso cotidiano: las mal llamadas maquetas, de barro o madera, alimentos, escobas etc.

A partir del Imperio Nuevo las tumbas abandonan las sepulturas monumentales y ya yo quedan a la vista, sino que esconden el valles desérticos como el Valle de los Reyes dedicado a los faraones del Imperio Nuevo y el Valle de la Reinas que aloja las sepulturas de reinas, príncipes, princesas y grandes dignatarios. En este último trabajó Schiaparelli descubriendo algunas tumbas, que aunque ya saqueadas, siguen conservando pinturas espléndidas. La más famosa es la de Nefertari, esposa de Ramsés II, de la que se expone en la sala 2 del primer piso, una maqueta a escala 1/10 perfecta en sus detalles. Al lado se exponen la tapa fragmentaria del sarcófago monumental en granito rosa y unos cuantos objetos de su ajuar.

Las sepulturas privadas expuestas en el museo proceden así mismo de la zona tebana, algunas de Deir el Medina, la aldea de los trabajadores de la necrópolis reales de Tebas. En esta zona las tumbas se construyen en la pendiente del valle, compuestas por un patio con una capilla decorada con pinturas encima de la cual se situaba una pirámide de ladrillos crudos terminada por un remate de piedra llamada piramidión y un pozo o una rampa por los que se accedía a la cámara funeraria. De este tipo encontramos la de Maya, pintor de la XVIII dinastía (sala 9). La decoración del techo con motivos geométricos es magnífica.

Fig.-5. Capilla de la tumba de Maya. XVIII dinastía. Deir el Medina. Excavaciones Schiaparelli

Fig.-5. Capilla de la tumba de Maya. XVIII dinastía. Deir el Medina. Excavaciones Schiaparelli.

De Deir el Medina procede la que es quizá la pieza más espectacular del Museo de Turín, la tumba intacta del arquitecto Kha y su esposa Merit, hallada en 1960. En la cámara funeraria, rectangular con bóveda de cañón se colocaron los tres sarcófagos del marido (uno dentro de otro) y los dos de la esposa. Junto a los sarcófagos objetos del ajuar. Camas sillas y taburetes, cajas para la ropa, instrumentos de trabajo y aseo, un armario para la peluca de Merit, mesitas, vasijas y una gran calidad de víveres (carnes, dátiles, cereales, sal, panes….) tampoco falta un tablero de senet y sus piezas.

Además del conocimiento estructural de la tumba podemos obtener, a través de los documentos, los diferentes aspectos del culto funerario como las estelas a, los papiros en especial el de El Libro de los Muertos y los ushabtis, pequeñas figuras de sirvientes que acompañan al difunto al más allá, construidas en fayenza.

Fig.-6. Objetos de la tumba de Kha y Merit. XVIII dinastía. Deir el Medina. Excavaciones Schiaparelli. Túnicas y ropa blanca, caja de cosméticos, Momia de Merit con máscara funeraria dorada

Fig.-6. Objetos de la tumba de Kha y Merit. XVIII dinastía. Deir el Medina. Excavaciones Schiaparelli. Túnicas y ropa blanca, caja de cosméticos, Momia de Merit con máscara funeraria dorada.

De la época greco-romana poseemos máscaras de yeso de estilo realista y 2 retratos de los llamados de Fayum.

Vida cotidiana

Muchos factores han concurrido para que haya llegado a nosotros un rico material de la vida, no solamente de los faraones, sacerdotes y altos mandatarios, sino de la gente común, de aquellos de los que, en muchos casos, desconocemos sus nombres, pero que nos permiten conocer como era la vida en un tiempo remoto con una diversidad de elementos que en civilizaciones más próximas han desaparecido.

El desierto con sus condiciones extremas de sequedad y aislamiento es el primer factor de conservación, las casas de eternidad que contenían todos los elementos necesarios para la vida en el más allá, el gusto de los egipcios por las representaciones en las paredes de las tumbas y en las viviendas de los trabajadores que dada la lejanía del agua no se construyeron con ladrillos sino en piedra.

El Museo Egipcio de Turín posee una excelente colección de estos objetos iniciada por Drovetti a quien interesaban también los objetos más modestos aunque en su época estos no se consideraban merecedores de conservar en museos.

Entre los objetos más comunes en todas las civilizaciones tenemos la cerámica por los diferentes usos que se hace de ella, desde o de uso cotidiano como contenedores de alimentos o las vasijas para cocinar a los utilizados para aseo, decoración o usos funerarios.

Cada época y región tiene sus formas, colores y materiales. Empezamos el recorrido por las más antiguas datadas en época prehistórica, vasijas de boca negra, color que toma el engobe aplicado en a boca y que se torna negro tras la cocción, las de Nagada I de color rojo con decoración blancay Nagada II de fondo rosa, decoración rojo-violeta y motivos animales, vegetales, abstractos y barcas de remos.

Fig.-7. Cerámica Nagada I

Fig.-7. Cerámica Nagada I.

El Imperio Antiguo la diversificación del uso crea una variación mayor, se utilizan vasijas de alabastro y piedra caliza también materiales de belleza natural como el esquisto y la diorita, además de jarros metálicos y de loza que seguirán existiendo en el Imperio Medio en el cual la producción más importante se compone de vasos, copas y platos de loza recubiertos por un engobe rojo-anaranjado y brillante, las vasijas pintadas son bastante raras en este periodo.

Fig.-8. Recipientes en miniatura del Complejo funerario de Micerino en Giza. IV din. Terracota

Fig.-8. Recipientes en miniatura del Complejo funerario de Micerino en Giza. IV din. Terracota.

En el Imperio Nuevo las vasijas de uso común siguen utilizándose de loza, mientras que las usadas como vajilla y aseo personal pasan a ser de fayenza, cristal, metales, piedra marfil y madera pintada para uso funerario. En esta época comienza la producción de vasijas de cristal con festones de colores que se obtienen enrollando la pasta de vidrio alrededor de un núcleo de arena.

Junto a la cerámica encontramos otras piezas de la vida cotidiana. En Egipto un país agrícola por excelencia no podían faltar los aperos de labranza arados, azadas, muelas de piedra para el grano, hornos y planchas donde se cocía este, todo está presente tanto por los pertrechos como por maquetas de madera que proceden del Primer Periodo Intermedio como del Imperio Medio y en las cuales se puede ver todo el proceso agrario desde la siembra hasta la panificación y elaboración de la cerveza. Las mismas escenas se encuentran en papiros y en representaciones en relieves o pintadas en las tumbas. Productos acabados como panes y medidas los encontramos en la tumba de Kha así también, hortalizas, frutas y vino en ánforas.

Fig.-9. Pequeñas hachas y punzones en madera y bronce. Deir el Medina XVIII din.(1540-1295 a.C.) excavación de Schiaparelli

Fig.-9. Pequeñas hachas y punzones en madera y bronce. Deir el Medina XVIII din.(1540-1295 a.C.) excavación de Schiaparelli.

Fig.-10. Maqueta de elaboración de pan. Tumba de Minhotep y Upuautemhat, dignatario del 1er Periodo Intermedio-Princio del Imperio Medio y su esposa

Fig.-10. Maqueta de elaboración de pan. Tumba de Minhotep y Upuautemhat, dignatario del 1er Periodo Intermedio-Princio del Imperio Medio y su esposa.

Fig.-11. Maqueta elaborando cerveza y amasando pan. Tumba de Minhotep y Upuautemhat, dignatario del 1er Periodo Intermedio-Princio del Imperio Medio y su esposa

Fig.-11. Maqueta elaborando cerveza y amasando pan. Tumba de Minhotep y Upuautemhat, dignatario del 1er Periodo Intermedio-Princio del Imperio Medio y su esposa.

Otra faceta de la vida diaria es la de la producción de telas. El lino en todas las fases desde su recogida, trilla y tejido en telares horizontales primero y desde el Imperio Nuevo verticales queda ampliamente documentado en el Museo en la sala 4 y en la tumba de Kha donde podemos ver toda la gama de productos textiles utilizados a mediados de la XVIII dinastía. A partir de época helénica se introduce la lana y las aplicaciones con técnicas de tapiz.

Fig -12. Estatuilla femenina. Madera vestida con lino. Asyut, inicio de XII

Fig -12. Estatuilla femenina. Madera vestida con lino. Asyut, inicio de XII.

Este capítulo no estaría completo si no hablásemos de la artesanía especialmente la orfebrería y carpintería.

Los carpinteros egipcios consiguieron un gran refinamiento en el trabajo de la madera, hasta nosotros han llegado, muebles, arcones y demás piezas de una exquisita factura y gracias a la buena conservación podemos hoy contemplarlas.

Egipto no es un país donde se den árboles en abundancia y los que se cultivan dan una madera de mala calidad así tenemos el sicomoro y la palma con los que se confeccionaban objetos más sencillos y por otro lado las maderas de importación como el ébano o cedro procedentes de la costa siria y con los que se podían elaborar hermosos objetos dada la maestría de los trabajadores de la madera en el ensamblaje y los acabados. Estos trabajos podemos observarlos en la Tumba de los Desconocidos, entre los que destacan las cajas para ropa blanca y sobretodo los reposacabezas fabricados en maderas de diferentes colores con un acabado de cordoncillo esculpido en la base. Del Imperio Antiguo están las cajas con incrustaciones de marfil y pasta vítrea procedentes de Gabelein (sala 26).

Los mejores ejemplares proceden de la Tumba de Khacon camas con pies en forma de pezuñas de león cajas pintadas y con sistemas de cierre complejos, taburetes, a tener en cuenta uno plegable con forma de cabeza de pato y el armario de la peluca de Merit.

Fig.-13. Caja para ropa blanca de la tumba de Kha. Los hijos llevan ofrendas a sus padres. Madera pintada, Deir el Medina XVIII dinastía. Excavaciones de Schiaparelli

Fig.-13. Caja para ropa blanca de la tumba de Kha. Los hijos llevan ofrendas a sus padres. Madera pintada, Deir el Medina XVIII dinastía. Excavaciones de Schiaparelli.

En el apartado de orfebrería El Museo de Turín no posee piezas importantes sólo unos collares de piedras o fayenza y amuletos como: el ojo udyat, ankh (signo de la vida), plumas de Amón, nudo de Isis, tallos de pairo, pilar dyet …etc.

Para acabar con la vida cotidiana hablaremos de los instrumentos musicales: sistros, flautas, crótalos arpas u panderetas y de los juegos como el senet con tableros y piezas, bolas de fibra de papiro y fayenza y muñecas.

Fig.-14. Flautas, la mayor del área tebana colección Droveti 1824, la pequeña de Deir el Medina excavación de Schiaparelli 1905. Caña palustre XVIII-XIX din. (1295-1070 a.C.)

Fig.-14. Flautas, la mayor del área tebana colección Droveti 1824, la pequeña de Deir el Medina excavación de Schiaparelli 1905. Caña palustre XVIII-XIX din. (1295-1070 a.C.).

El Canon Real de Turín

El Museo Egipcio de Turín posee importantes papiros de procesos como el de la conjura contra el rey Ramsés III o históricos como el de la primera huelga protagonizada en la historia por los artesanos de la ciudad obrera de Deir el-Medina, pero el más conocido y que nos proporciona una información única es aunque muy fragmentado y con grandes lagunas es el llamado “Canon Real de Turín” datado en la dinastía XIX. En él se escribieron los nombres de los monarcas egipcios desde la Dinastía I hasta la Dinastía XVII perfectamente divididos en grupos que coinciden con las dinastías de Manetón. Todos ellos están precedidos por el reinado de dioses que habían poblado la tierra y la falta de reyes posteriores, es decir desde finales de la dinastía XVII a la XIX (que es cuando se recopiló) puede estar condicionada por habernos llegado incompleto en la actualidad lo encontramos en la Planta Baja y que no os podemos mostrar porque la fotografía esta prohibida.

Los centros provinciales

En la prevista renovación general del Museo Egipcio una gran parte de las secciones expuestas actualmente por series tipológicas según los criterios vigentes a finales del XIX y principios del XX, encontrarán una colocación que, coherentemente con la museografía actual, pueda hacer que el visitante pueda acceder inmediatamente a las líneas de desarrollo histórico de la civilización egipcia.

En la planta semisótano está ya situada la llamada ala Schiaparelli con las localidades excavadas durante 1905-1920. Esta sala contiene en uno de sus muros parte de la muralla romana de Turín y el resto de la sala piezas provenientes de Gebelein, Asyut y .Qau el Kebir lugares floreciente principalmente de los Primero y Segundo Periodos Intermedios.

Las piezas siguen el orden cronológico construyendo el recinto al que pertenecieron ya fuera tumba o templo. Estas reconstrucciones nospermiten comprender la evolución y la historia de cada lugar.

Gebelein

Situada a unos 30 Km. al sur de Tebas (la más meridional de los tres emplazamientos) en la orilla occidental del Nilo, estuvo en contacto con las poblaciones nubias lo que da una fusión artística entre: provincial, popular y refinado.

Las dos excavaciones de Schiaparelli se llevaron a cabo en la fortaleza con el templo de Hathor y la necrópolis. El Templo de Hathor existió desde una edad bastante antigua, y en el Museo encontramos piezas interesantes entre las cuales están: una estela monumental con la imagen de un faraón de la dinastía II o III del que desconocemos su nombre y una gran fuente adornada con cabezas de la diosa Hathor. En la necrópolis las tumbas más antiguas son sencillas sepulturas conteniendo sobre todo vasos de boca negra. De épocas posteriores está la tumba de los Desconocidos de la V dinastía, la de Iniy de la VI dinastía la intacta de Ini, de las que ya hemos hablado.

Asyut

Asyut, capital del XIII nomo del Alto Egipto era un gran centro comercial en la orilla izquierda del Nilo donde confluían las caravanas procedentes de Nubia y del Mar Rojo. De la ciudad nada queda, pero las tumbasexcavadas en la montaña son imponentes monumentos.

Schiparelli excavó las de dignatarios del primer Periodo Intermedio. La vitrina central contiene los objetos de las tumbas de Djafhpi. Shemes Minhotep y Upuautemhat .

Qau el Kebir

De las tumbas de los príncipes provinciales de la XII dinastía Ibua Wahka I y Wahka II pertenecen el sarcófago de caliza en forma de palacio yfragmentos de estatuas , así como la reconstrucción de la cámara funeraria de un tal Henil con textos de los sarcófagos, pero se hayan hasta el presente el los almacenes del museo.

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