{"id":318,"date":"2014-05-26T11:44:01","date_gmt":"2014-05-26T11:44:01","guid":{"rendered":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=318"},"modified":"2014-06-23T20:15:37","modified_gmt":"2014-06-23T20:15:37","slug":"fuentes-de-evidencia-para-un-acercamiento-a-la-enfermedad-en-el-antiguo-egipto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=318","title":{"rendered":"Fuentes de evidencia para un acercamiento a la enfermedad en el antiguo Egipto"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas \u2013\u00a0Octubre de 2007<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para obtener un cierto grado de conocimiento de la enfermedad en el Egipto fara\u00f3nico el estudioso puede hacerlo mediante las tres fuentes m\u00e1s importantes, por no decir las \u00fanicas disponibles: con la documental, que proporciona una lectura e interpretaci\u00f3n de los escritos que nos han sido legados en diferentes \u00e9pocas; con el legado iconogr\u00e1fico, a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de las pinturas, grabados murales, relieves y esculturas que nos leg\u00f3 la cultura egipcia; y finalmente a trav\u00e9s de los datos aportados por los restos biol\u00f3gicos tocados por los estigmas que la enfermedad imprimi\u00f3 en los restos cadav\u00e9ricos<span class=\"nota\">[1]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPero son las tres v\u00edas de investigaci\u00f3n referencias solventes para llegar a conclusiones dignas y fiables? \u00bfEstar\u00e1 el estudioso, imbuido en el prejuicio deformante de su ciencia contempor\u00e1nea, capacitado para comprender c\u00f3mo el m\u00e9dico egipcio interpretaba la enfermedad? Por consiguiente, \u00bfera entendida la enfermedad antigua de igual manera que lo es para el hombre contempor\u00e1neo? \u00bfPuede el sabio moderno identificar con correcci\u00f3n los s\u00edntomas y signos de la enfermedad en la antig\u00fcedad en los modernos grupos sindr\u00f3micos? Y \u00bfHasta que punto es l\u00edcito hacerlo as\u00ed? \u00bfHasta que grado se deforma y se malinterpreta la realidad del sabio egipcio cu\u00e1ndo se intenta muchas veces con excesivo celo escudri\u00f1ar aspectos de la enfermedad que nunca llegaremos a comprender? \u00bfLa expresi\u00f3n iconogr\u00e1fica ha de ser mirada e interpretada como una fuente segura, o existen factores distorsionantes antag\u00f3nicos? C\u00f3mo se puede comprobar son demasiadas las preguntas y las respuestas por consiguiente no son ni mucho menos satisfactorias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para llegar a una aproximaci\u00f3n v\u00e1lida a una cuesti\u00f3n tan importante, es preceptivo abordar los pilares m\u00e1s s\u00f3lidos de la informaci\u00f3n que han llegado hasta el hombre moderno, e intentar m\u00e1s tarde, dar respuesta a los interrogantes expuestos y a los que se vayan sucediendo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">I. Fuentes documentales<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la importancia de la literatura m\u00e9dica antigua se colige como una sociedad viv\u00eda la enfermedad y c\u00f3mo y con qu\u00e9 medios la afrontaba. Posiblemente los profesionales m\u00e9dicos de la salud tendr\u00edan un buen surtido de documentaci\u00f3n pero desafortunadamente muy pocos ejemplares nos ha legado el azar de la historia y la amenaza del tiempo<span class=\"nota\">[2]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gracias a estas referencias el m\u00e9dico en Egipto pudo soltarse en cierta medida, para disfrute del hombre moderno, del l\u00edmite de lo m\u00e1gico y de lo religioso<span class=\"nota\">[3]<\/span>, haciendo reflexiones en su d\u00eda consideradas como adelantadas en la descripci\u00f3n de los s\u00edntomas y de las dolencias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los papiros m\u00e9dicos se componen de entrecortadas y confusas recetas<\/strong> y de descripciones de s\u00edntomas supuestamente conocidos s\u00f3lo en el \u00e1nimo del autor<span class=\"nota\">[4]<\/span>, mas sin embargo, causan desesperanza en el \u00e1nimo del investigador moderno; y esto es as\u00ed, porque el lenguaje es a menudo ambivalente y oscuro. Pero tambi\u00e9n como contrapartida es rico en met\u00e1foras que ser\u00edan del gusto del profesional al que ir\u00edan destinados. No obstante, provoca cierta desaz\u00f3n en el actual. Aun conociendo estas cuestiones no se puede excluir a los papiros m\u00e9dicos como fuente de informaci\u00f3n porque a pesar de ello su aportaci\u00f3n es muy importante<span class=\"nota\">[5]<\/span>. As\u00ed pues, en medio de este caos hay momentos en los que el orden y la sistem\u00e1tica se recomponen pero no es la norma en tanto que es tan s\u00f3lo un breve espejismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Y aunque son muy \u00fatiles han de abordarse con debida precauci\u00f3n<\/strong><span class=\"nota\">[6]<\/span>. Y esto es as\u00ed porque las enfermedades y los agentes pat\u00f3genos son especialmente irreconocibles en muchos de sus relatos ya no s\u00f3lo para el ignorante en temas m\u00e9dicos. Los s\u00edntomas que para el estudioso moderno son de capital importancia no lo son tanto para el antiguo y viceversa por lo que suelen omitirse en los escritos antiguos; pero tambi\u00e9n suele ocurrir lo contrario. Al mismo tiempo la terminolog\u00eda es muchas veces desconocida, es necesario insistir sobre el particular, cuando se refiere a determinados agentes de la enfermedad y a los remedios<span class=\"nota\">[7]<\/span>. De esta manera es muy dif\u00edcil entresacar la identidad de las enfermedades porque \u00e9stas constan de una serie de s\u00edntomas que suelen ser los que las definen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para dar mayor apoyo a esta introducci\u00f3n se intentar\u00e1 aportar una serie de ejemplos sobre descripciones de dolencias de \u00edndole interno mostrando aquellos casos en los que la claridad parece evidente con aquellos en los que reina la confusi\u00f3n descriptiva o terminol\u00f3gica y se prestan a una fuerte ambivalencia de significados. El recetario tampoco se escapa desgraciadamente a esta situaci\u00f3n; cuesti\u00f3n a la que tambi\u00e9n se aludir\u00e1 con otros ejemplos similares. A pesar de ello, la mayor\u00eda de los autores consultados tienden a interpretar, y se esfuerzan en hacerlo con denuedo y tozudez, en encontrar una explicaci\u00f3n fisiopatol\u00f3gica moderna a las \u201cdolencias egipcias\u201d cuando tal vez lo m\u00e1s conveniente ser\u00eda sumergirse, o intentarlo al menos, en la introspecci\u00f3n de su propia realidad f\u00edsica bien envuelta en el mito y en la creencia religiosa. He aqu\u00ed un caso elegido al azar en el que la mayor\u00eda de los autores no albergan dudas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el papiro de Ebers 191 (194) se describe lo que en principio hoy se diagnosticar\u00eda como un \u201cangor pectoris\u201d:\u00a0<em>Si procedes al examen de un hombre aquejado en la entrada del interior-ib; y est\u00e1 quejoso en el brazo, en el pecho, y sobre el lado de la entrada del interior-ib; se dice: \u00a1Es la (enfermedad) verde!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Es (alguna cosa) que ha entrado en la boca, es un muerto que le recorre\u2026\u201d<\/em> A continuaci\u00f3n se prescribe un tratamiento a base de plantas y contin\u00faa\u2026 \u201c<em>Deber\u00e1s colocar la mano encima de \u00e9l, (manteni\u00e9ndola) extendida hasta que el brazo vaya bien, cuando el dolor desaparezca deber\u00e1s decir: Este dolor ha descendido a los intestinos hasta el ano y est\u00e1 fuera de duda que yo renuevo el tratamiento.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de las consideraciones anat\u00f3micas y topogr\u00e1ficas que ata\u00f1en el vocablo \u201cib\u201d y su posible doble significado que Bardinet se complace en comentar (1995)<span class=\"nota\">[8]<\/span>, la alusi\u00f3n a un posible cuadro anginoso (la gravedad de la descripci\u00f3n en principio lo explicar\u00eda) que para algunos es m\u00e1s que plausible<span class=\"nota\">[9]<\/span>, no lo parece, porque si bien algunos cuadros isqu\u00e9micos cardiacos pueden acompa\u00f1arse de sintomatolog\u00eda digestiva, no siempre es la norma y en el descrito si lo es. El hecho de que el causante sea un agente externo (<em>\u201cun muerto\u201d<\/em>; o la misma definici\u00f3n de la dolencia \u201c<em>la enfermedad verde<\/em>\u201d) que penetra en el cuerpo por v\u00eda oral, no es intrigante en si mismo porque s\u00f3lo es una explicaci\u00f3n m\u00e1gica muy en la l\u00ednea con el pensamiento egipcio, de un mal del que no se encuentra una causa racional. Lo deseable para aqu\u00e9l y lo pintoresco para nuestro entendimiento es el hecho de que el mal se elimine por la v\u00eda digestiva a lo que favorecer\u00eda indudablemente el tratamiento del herbolario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia el mal no se especifica, es vago y gen\u00e9rico, simplemente es un \u201cmal\u201d; porque el copista del p\u00e1rrafo no encontr\u00f3 la causa a pesar de su inter\u00e9s o simplemente porque alg\u00fan compa\u00f1ero negligente transmiti\u00f3 el error heredado en una copia defectuosa anterior. Otras veces lo identifica un t\u00e9rmino misterioso en el que todav\u00eda los expertos no se han puesto de acuerdo sobre su significado al que se le considera finalmente como una entidad pat\u00f3gena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cRemedio para echar a los <strong>Ujedu<\/strong>\u2026\u201d <\/em>(Berl\u00edn 187)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cRemedio para echar a la sustancia-shepen que se encuentra en la orina\u2026\u201d<\/em> (Berl\u00edn 183)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cDescripci\u00f3n (m\u00e9dica) concerniente a una mujer que prefiere permanecer acostada. No se levanta porque cuando lo hace, (\u00bftiembla?) (\u2026) Son las sustancias uterinas (llamadas) <strong>Ammu<\/strong>\u2026\u201d<\/em> (Kahun 11)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201c(\u2026) Son las sustancias uterinas llamadas <strong>Ja\u00e2u<\/strong>\u2026\u201d <\/em>(Kahun 3)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es necesario acudir a los casos m\u00e1s controvertidos de la literatura m\u00e9dica egipcia para observar como los m\u00e1s cercanos a nuestro entendimiento presentan dudas razonables. En este caso que a continuaci\u00f3n se expone, es la cl\u00ednica que predominando sobre el nombre, define la enfermedad en si misma. Una afirmaci\u00f3n en absoluto nada infrecuente en la descripci\u00f3n de la enfermedad. En el caso n\u00famero dos de Kahun que entiende de problemas ginecol\u00f3gicos se dice. Posteriormente viene el nombre de la sustancia que identifica la enfermedad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cDescripci\u00f3n (m\u00e9dica) concerniente a una mujer cuyo \u00fatero es doloroso durante la marcha. T\u00fa preguntar\u00e1s por este motivo: \u00bfQu\u00e9 olor sientes? Si ella te dice: siento el olor de la carne dir\u00e1s al respecto: son las sustancias uterinas (llamadas) <\/em><strong>Nemsu<\/strong><em>\u2026\u201d <\/em>(Kahun 2).<span class=\"nota\">[10]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es costumbre etiquetar este famoso p\u00e1rrafo de entre las primeras descripciones conocidas del <strong>c\u00e1ncer de \u00fatero<\/strong> en la historia de la medicina. Es bien cierto que uno de los signos cardinales en la cl\u00ednica tradicional de c\u00e1ncer de cuello de \u00fatero es un s\u00edntoma (olor a carne asada, muy desagradable por cierto) y un signo (la observaci\u00f3n de un flujo achocolatado); ambos son observaciones que se corresponden, es cierto, con un c\u00e1ncer de c\u00e9rvix uterino en estadio avanzado. Pero no es menos cierto que hay otras patolog\u00edas la mayor\u00eda de origen infeccioso (ven\u00e9reo o no) que participan tambi\u00e9n de la misma cl\u00ednica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el asunto farmacol\u00f3gico las dudas no son menores. En el arsenal terap\u00e9utico, de remedios puramente medicinales se topa uno con un tremendo inconveniente que hoy en d\u00eda se podr\u00eda decir sin \u00e1nimo derrotista como insalvable e irresoluble. La farmacopea egipcia incluye cientos de art\u00edculos, o mejor cabe decir, productos \u201cfarmacol\u00f3gicos\u201d intraducibles. Indescifrables, porque se cobijan bajo la sospecha de expresiones de \u00edndole popular como ocurre en el herbolario de plantas medicinales tradicional<span class=\"nota\">[11]<\/span>. P\u00f3ngase un ejemplo:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cOtro remedio (\u2026): <strong>planta-netjer<\/strong>: 1; resina de terebinto: 1; <strong>resina-hedju<\/strong>: 1. Ser\u00e1 cocido, y puesto bajo la forma de un ung\u00fcento. Curar con eso.\u201d<\/em> (Eb. 434)<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">II. El legado iconogr\u00e1fico<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dudas razonables ante la interpretaci\u00f3n de las im\u00e1genes como fuente de evidencia de la enfermedad.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La iconograf\u00eda egipcia en toda su amplia y variada capacidad de expresi\u00f3n, y de modo global, presta una ayuda muy estimable en la representaci\u00f3n de la enfermedad y de la malformaci\u00f3n som\u00e1tica. Pero c\u00f3mo se ver\u00e1 la realidad no es tampoco una verdad absoluta. Y es tanto as\u00ed porque en la retrat\u00edsca egipcia en referencia al hombre existen pocos ejemplos donde la patolog\u00eda sea ver\u00eddica o bien esclarecida. Porque se desconoce la intenci\u00f3n o el grado de habilidad del artesano en el momento de representar la expresi\u00f3n o el gesto corporal. Por lo que las interpretaciones de las descripciones iconogr\u00e1ficas de la dolencia resultan escasamente fiables. De la observaci\u00f3n y estudio de la iconograf\u00eda el m\u00e9dico contempor\u00e1neo se ve incapaz de definir la patolog\u00eda. Siendo muy f\u00e1cil y tentador acudir a retratos en los que cualquier profesional de la medicina poco informado en la civilizaci\u00f3n y en el simbolismo egiptol\u00f3gico se encontrar\u00eda a placer en un campo ricamente abonado a la fantas\u00eda de lo pseudopatol\u00f3gico. Como se viene diciendo, el arte egipcio aunque es una de las fuentes de informaci\u00f3n m\u00e1s sobresalientes; no obstante, algunas veces, ciertas interpretaciones de las descripciones gr\u00e1ficas de la dolencia resultan poco dignas de fiabilidad<span class=\"nota\">[12]<\/span>,<span class=\"nota\">[13]<\/span>. De la observaci\u00f3n y estudio de las mismas, el m\u00e9dico contempor\u00e1neo se ve incapaz de definir la patolog\u00eda por la incapacidad del autor en el momento de representar la expresi\u00f3n o el gesto corporal. Si se siguiera por estos derroteros ser\u00eda f\u00e1cil caer en etiquetas de poca validez, siempre y cuando no se disponga de las evidencias patol\u00f3gicas comparativas en las que el retratado en una tumba de su propiedad coincida con el resto cadav\u00e9rico aparecido en ella. Una feliz circunstancia desgraciadamente poco frecuente pero posible y feliz cuando sucede como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante (Fig. 1).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 411px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 1. Es lo mismo que si se diagnosticara una patolog\u00eda mamaria con la simple observaci\u00f3n de esta imagen. Obs\u00e9rvese la coloraci\u00f3n enrojecida de la mama de Isis; puede ser una licencia del artista que recuerda las Mastitis puerperales que seguramente sufri\u00f3 la diosa durante la lactancia del peque\u00f1o Horus. Museo de Dubl\u00edn. (Egyptian Treasures in Europe, vol. 3, CCER, Utrecht, 2000).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig012.jpg\" alt=\"Fig. 1. Es lo mismo que si se diagnosticara una patolog\u00eda mamaria con la simple observaci\u00f3n de esta imagen. Obs\u00e9rvese la coloraci\u00f3n enrojecida de la mama de Isis; puede ser una licencia del artista que recuerda las Mastitis puerperales que seguramente sufri\u00f3 la diosa durante la lactancia del peque\u00f1o Horus. Museo de Dubl\u00edn. (Egyptian Treasures in Europe, vol. 3, CCER, Utrecht, 2000).\" width=\"401\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 1. Es lo mismo que si se diagnosticara una patolog\u00eda mamaria con la simple observaci\u00f3n de esta imagen. Obs\u00e9rvese la coloraci\u00f3n enrojecida de la mama de Isis; puede ser una licencia del artista que recuerda las Mastitis puerperales que seguramente sufri\u00f3 la diosa durante la lactancia del peque\u00f1o Horus. Museo de Dubl\u00edn. (<em>Egyptian Treasures in Europe<\/em>, vol. 3, CCER, Utrecht, 2000).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ser\u00eda conveniente por el contrario reafirmarnos en aquellos casos donde lo veros\u00edmil es la norma y despu\u00e9s echaremos a volar la imaginaci\u00f3n con un sentido cr\u00edtico donde otros han encontrado unas m\u00e1s que dudosas y aun m\u00e1s inveros\u00edmiles im\u00e1genes de la enfermedad. P\u00f3ngase como ejemplo uno que no se presta en principio a dudas interpretativas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La desproporci\u00f3n som\u00e1tica y sus variantes son fielmente retratadas en la iconograf\u00eda egipcia.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El <strong>enanismo<\/strong> es un tema presente y recurrente en el antiguo Egipto. En nuestra \u00e9poca algunos tratados y autores se han interesado por su estudio introduci\u00e9ndose a su trav\u00e9s en el atractivo mundo del arte y de la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del Antiguo Egipto no disponemos de testimonios literarios m\u00e9dicos que nos comenten sobre el enanismo como enfermedad y ya no digamos del aspecto concreto que fundamenta este trabajo. En el caso contrario sucede en la literatura nacida de la historia o del relato o la biograf\u00eda personal. En el archiconocido episodio de la expedici\u00f3n de Herjuf, el pr\u00edncipe de Elefantina que dirigi\u00f3 una expedici\u00f3n al pa\u00eds del Yam durante el reinado del entonces fara\u00f3n-ni\u00f1o de la VI dinast\u00eda Pepi II, se alude al hallazgo de un personaje de peque\u00f1a estatura. El monarca ilusionado por el extraordinario encuentro, y \u00e1vido por conocerlo y tenerlo ante su presencia a la mayor premura posible, escribe al nomarca una misiva que se puede admirar en la fachada de su tumba en el actual Qubet el Hawa en la orilla occidental de la moderna ciudad de Asu\u00e1n<span class=\"nota\">[14]<\/span>:<br \/>\n<em>(&#8230;)Dices en esta tu carta que has tra\u00eddo todo tipo de productos grandes y buenos, que Hathor, se\u00f1ora de Imau, ha dado para el Ka de Neferkar\u00e9 que vive para siempre. Has dicho que(tambi\u00e9n) en esta tu carta que has tra\u00eddo <strong>un pigmeo<\/strong> para las danzas del dios del pa\u00eds de los Habitantes del Horizonte, igual al pigmeo que el canciller del dios Baurdjed trajo (del pa\u00eds) del Punt en tiempos del (rey) Isesi&#8230;<\/em><span class=\"nota\">[15]<\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertamente el relato confiere un hecho diferencial en tanto que exist\u00edan y se reconoc\u00edan a sujetos de peque\u00f1a estatura en el contexto de un enanismo \u00e9tnico, propio, y diferente del prototipo egipcio m\u00e1s representativo y estad\u00edsticamente m\u00e1s frecuente. Interesar\u00eda ver si esta afirmaci\u00f3n se sustenta sobre representaciones aut\u00e9nticas o es un simple y solitario hallazgo literario. Tal parece con s\u00f3lo ver las im\u00e1genes de los enanos bailarines del Cairo, en grupo, mostrando su desnudez genital y como \u00fanica indumentaria unas bandas y unos collares sobre el t\u00f3rax. Pero es much\u00edsimo m\u00e1s interesante constatar si se describ\u00eda en la iconograf\u00eda del enano, en la actualidad una patolog\u00eda, morfol\u00f3gicamente bien diferentes del modelo \u00e9tnico, como una alteraci\u00f3n o simplemente una variante. Pero eso s\u00ed, estad\u00edsticamente infrecuente en relaci\u00f3n con el com\u00fan de la poblaci\u00f3n egipcia; y si adem\u00e1s eran capaces de diferenciarlos de otros individuos de similares caracter\u00edsticas som\u00e1ticas. Sin duda alguna el arquetipo m\u00e1s interesante es el que se describe en el grupo de los <strong>acondropl\u00e1sicos<\/strong>, pero tambi\u00e9n hay subgrupos no menos interesantes que se ven retratados con rasgos diferenciales y perceptibles. Y es aqu\u00ed donde reside el punto de m\u00e1ximo inter\u00e9s, cuando el atractivo es mayor. Al lado del perfil acondropl\u00e1sico definido de la cabeza y el rostro, as\u00ed como del t\u00f3rax y de la brevedad y encorvamiento de las piernas, no es extraordinario ver a personajes con caras absolutamente normales sobre cuerpos y miembros t\u00edpicos de estos individuos. \u00bfSe est\u00e1n mostrando otras variantes de la enfermedad? La respuesta pues no tiene otro sentido que el afirmativo por cuanto se sustenta en la observaci\u00f3n de los ejemplos que el futuro nos ha legado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo es en las representaciones de tumbas del Imperio Antiguo donde los hallazgos se hacen m\u00e1s cuantiosos y notables. En los cementerios de Guiza y Saqqara<span class=\"nota\">[16]<\/span> muchas tumbas sobresalen por representar a enanos en quehaceres variopintos como al cuidado de animales (capilla funeraria de Inti en Abusir), llevando \u00fatiles de aseo, o fabricando joyas o en labores de sastrer\u00eda (tumbas de Mereruka, de Mereri). Ocupaciones delicadas en los que la habilidad implica un grado de mayor exigencia que la fuerza f\u00edsica, suponi\u00e9ndose en estos casos m\u00e1s d\u00e9bil, y para mayor m\u00e9rito de quienes tienen el inconveniente de una mano <em>en principio<\/em> inapropiada para el dominio de estos oficios. No obstante esta afirmaci\u00f3n se contradice en el marinero tal vez un timonel y en la mujer que porta una abultada carga sobre la cabeza, ambos en la tumba de Inti (Deshasha). La totalidad de estas figuras, o al menos la mayor\u00eda, conforman el modelo conocido de los cambios faciales correspondientes t\u00edpicos (frente prominente, nariz en silla de montar, hiperlordosis lumbar, etc.) de la <em>acondroplasia<\/em><span class=\"nota\">[17]<\/span>,<span class=\"nota\">[18]<\/span>. Las im\u00e1genes de los individuos que presentan este tipo de enanismo se presentan con una fidelidad muy precisa que permite diferenciarlos de otros tipos<strong>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Habr\u00eda mucho que decir y tampoco se faltar\u00eda a la verdad si se dijera habiendo pruebas y constancia sobrada, que el pueblo egipcio fue muy considerado y respetuoso con estos individuos. En este sentido en el pr\u00e9stamo que de estas formas de enanismo se hizo para la representaci\u00f3n de algunas deidades importantes, muy a tener en cuenta, se basa esta afirmaci\u00f3n<span class=\"nota\">[19]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alto funcionario Seneb (51.281; Junker, 1927) del grupo escult\u00f3rico familiar exhibido en el Museo de El Cairo es el ejemplo m\u00e1s conocido y destacable de todos. Pero es el mismo Seneb lo que m\u00e1s nos interesa sobre todo desde el punto de vista anat\u00f3mico. Desde este estudio no se puede concluir que Seneb fuera realmente un acondropl\u00e1sico puro<span class=\"nota\">[20]<\/span>. La clave est\u00e1 en que es un enano sin duda alguna pero con una cabeza y un rostro absolutamente normales. Sin embargo en los miembros sigue existiendo la desproporci\u00f3n que es propia y que tiene en com\u00fan con el enanismo acondropl\u00e1sico. Un <strong>disarm\u00f3nico al fin y al cabo de rostro normal<\/strong><span class=\"nota\">[21]<\/span>. En las paredes de su tumba el dibujante encargado de su representaci\u00f3n apenas acusa la diferencia de estatura con la de sus sirvientes y personajes de su entorno, y aunque no lo rebaja en demas\u00eda si se aprecia la cortedad de los miembros inferiores y la encorvadura de los mismos. La finalidad es la de no violar el respeto jer\u00e1rquico convenido en el arte egipcio; al respecto, en ocasiones se utiliza el artificio del asiento a modo de compensaci\u00f3n<span class=\"nota\">[22]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no es un caso \u00fanico. En el Oriental Institute de Chicago hay un m\u00fasico ta\u00f1endo un arpa, cuyo tama\u00f1o, contrasta con la cortedad de sus piernas (Fig. 2). Otro ejemplo ilustrativo se encontr\u00f3 en Guiza al norte de la tumba de Seneb; el personaje tambi\u00e9n de alto rango como \u00e9ste acusa id\u00e9ntica fisonom\u00eda: un rostro y cabeza normal sobre el cuerpo de un enano<span class=\"nota\">[23]<\/span>. Junker hace acopio de dibujos de individuos (tra\u00eddos al papel de tumbas de Guiza del Reino antiguo) de piernas cortas en los que la cabeza y el cuerpo son normalmente proporcionados junto a alguno que apunta claramente con una diferenciada morfolog\u00eda condrodispl\u00e1sica<span class=\"nota\">[24]<\/span>.<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 411px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 2. Un cuerpo y una cabeza de adulto sustentados por unas piernas infantiles (dinast\u00eda V). Se trata en realidad de una variedad de enanismo acondropl\u00e1sico. Es una descripci\u00f3n que recuerda a la de los textos aristot\u00e9licos. Oriental Institute Chicago.\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig022.jpg\" alt=\"Fig. 2. Un cuerpo y una cabeza de adulto sustentados por unas piernas infantiles (dinast\u00eda V). Se trata en realidad de una variedad de enanismo acondropl\u00e1sico. Es una descripci\u00f3n que recuerda a la de los textos aristot\u00e9licos. Oriental Institute Chicago.\" width=\"401\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 2. Un cuerpo y una cabeza de adulto sustentados por unas piernas infantiles (dinast\u00eda V). Se trata en realidad de una variedad de enanismo acondropl\u00e1sico. Es una descripci\u00f3n que recuerda a la de los textos aristot\u00e9licos. Oriental Institute Chicago.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El paradigma ideal donde la representaci\u00f3n iconogr\u00e1fica se corresponde mutuamente<\/strong> con el dichoso hallazgo de los restos humanos<span class=\"nota\">[25]<\/span>, se da en la historia de la tumba de los dos \u201chermanos\u201d de la XII dinast\u00eda descubierta en 1907 en la localidad de Rifeh (Alto Egipto). Las dudas sobre el parentesco son evidentes por los estudios antropol\u00f3gicos de entonces (Murray, 1908) y que siguen vigentes en los recientes (David, 2000 <em>\u201cConversations with mummies\u201d<\/em>)<span class=\"nota\">[26]<\/span>. Del aspecto morfol\u00f3gico y del estudio comparativo de ambos con la iconograf\u00eda hallada en el ajuar funerario se observ\u00f3 que hab\u00eda una gran semejanza entre los cuerpos y las figuras<span class=\"nota\">[27]<\/span> (Fig. 3).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" style=\"text-align: justify;\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 710px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 3.- Los esqueletos de los dos hermanos son  suponen el ejemplo ideal; la correlaci\u00f3n entre el icono y los restos (David R, Conversations  with Mummies, 2000) humanos. (Manchester)\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig031.jpg\" alt=\"Fig. 3.- Los esqueletos de los dos hermanos son  suponen el ejemplo ideal; la correlaci\u00f3n entre el icono y los restos (David R, Conversations  with Mummies, 2000) humanos. (Manchester)\" width=\"700\" height=\"220\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 3. Los esqueletos de los dos hermanos son el ejemplo ideal; la correlaci\u00f3n entre el icono y los restos humanos. Museo de Manchester (R. David, <em>Conversations with Mummies<\/em>, Morrow, 2000).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque sea dicho de paso y a modo de par\u00e9ntesis, admira constatar como el arte representa el tratamiento de las lesiones acontecidas durante la actividad laboral desde una lesi\u00f3n ocular hasta una luxaci\u00f3n de un hombro como se muestra en la f\u00e1brica de un mueble funerario en la tumba de un tal Ipuy<span class=\"nota\">[28]<\/span> que vivi\u00f3 en tiempos de Rams\u00e9s II.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Enfermedades en las que existe cierto grado de evidencia con las representaciones iconogr\u00e1ficas.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La <strong>tuberculosis<\/strong><\/em> es una enfermedad de milenaria evidencia en la historia egipcia antes de que las dinast\u00edas fara\u00f3nicas dirigieran el pa\u00eds. El arte, aunque con toda discreci\u00f3n hay que decirlo, ense\u00f1a algunos ejemplos que se semejan con las formas avanzadas de localizaci\u00f3n \u00f3sea de la dolencia estudiadas en la medicina moderna. Con alguna aproximaci\u00f3n se enumeran algunos ejemplos de dataci\u00f3n muy antigua (predin\u00e1stica) confeccionados en arcilla en los que se han querido ver estigmas de la enfermedad<span class=\"nota\">[29]<\/span>. La columna acusadamente angulada de estos ejemplares hasta lo inveros\u00edmil recuerda el Mal de Pott, nombre con el que se conoce en la moderna medicina esta forma de afectaci\u00f3n t\u00edsica de la columna. En el Museo Petrie (Londres) se conserva un ejemplar esqueletizado en posici\u00f3n fetal, pero una vez m\u00e1s, esta interpretaci\u00f3n se contradice con la posibilidad de que fuera una adopci\u00f3n postural funeraria t\u00edpica de la \u00e9poca<span class=\"nota\">[30]<\/span>. La figura del jardinero de la tumba antes referida de Ipuy (Deir el Medina)<span class=\"nota\">[31]<\/span> se encuentra entre uno de los casos t\u00edpicos que han permitido a los m\u00e9dicos emitir un diagn\u00f3stico plausible. Ante la visi\u00f3n de la gran giba o joroba del hombre algunos expertos lo han etiquetado como portador de la enfermedad, la cual de ser cierto, no le imped\u00eda el duro ejercicio de jalar del shaduf adem\u00e1s de otras labores indudablemente exigentes para una enfermedad tan invalidante<span class=\"nota\">[32]<\/span> (Fig. 4).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 375px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 4. Imagen que recuerda al afectado por una tuberculosis vertebral (Pott). Museo de Bruselas (Egyptian Treasures in Europe, vol. 2, CCER, Utrecht, 2000).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig041.jpg\" alt=\"Fig. 4. Imagen que recuerda al afectado por una tuberculosis vertebral (Pott). Museo de Bruselas (Egyptian Treasures in Europe, vol. 2, CCER, Utrecht, 2000).\" width=\"365\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 4. Imagen que recuerda al afectado por una tuberculosis vertebral (Pott). Museo de Bruselas (<em>Egyptian Treasures in Europe<\/em>, vol. 2, CCER, Utrecht, 2000).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La<em> <strong>obesidad<\/strong> <\/em>es fielmente es representada en la iconograf\u00eda egipcia sin remilgos y sin que quepan confusas o ambivalentes interpretaciones. No parece porque no hay certidumbre de que los trastornos nutricionales como la obesidad se concibieran como una anomal\u00eda, sino m\u00e1s bien como fiel trasunto de un estado social prestigioso y de una dignidad encumbrada que merecer\u00edan perpetuarse<span class=\"nota\">[33]<\/span> (Fig. 5). Qu\u00e9 decir sino del famoso arquitecto y constructor de la pir\u00e1mide de Keops, Hemiunu, o la de los arpistas invidentes. Al m\u00fasico se le representaba, c\u00f3mo ya ha sido mencionado, como un ciego pero tambi\u00e9n obeso. Sin duda, la merma del sentido de la visi\u00f3n desarrollar\u00eda como es bien reconocido la audici\u00f3n y el ritmo musical, mas tambi\u00e9n, el sedentarismo de la profesi\u00f3n a\u00f1adido a la ceguera har\u00edan otro tanto. Tal vez sea \u00e9sta la raz\u00f3n de por qu\u00e9 los \u201cCantos del Arpista\u201d paradigma del escepticismo ante la vida que se escapa, lo sean tambi\u00e9n del hedonismo y quiz\u00e1 del buen vivir y de la glotoner\u00eda seg\u00fan parte de los contenidos que expresan:<br \/>\n<em>\u201c(\u2026) \u00a1Qu\u00e9 bien establecido est\u00e1s en tu lugar de eternidad, en tu tumba de eternidad! Est\u00e1 llena de ofrendas de alimentos contiene todas las cosas buenas\u2026\u201d<\/em><span class=\"nota\">[34]<\/span><\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 385px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 5. En esta imagen de la Mastaba de Idu (Guiza) el difunto asoma el busto ense\u00f1ando una obesidad con la que muestra un estatus social encumbrado, o simplemente la ginecomastia de la madurez. (Foto del autor).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig051.jpg\" alt=\"Fig. 5. En esta imagen de la Mastaba de Idu (Guiza) el difunto asoma el busto ense\u00f1ando una obesidad con la que muestra un estatus social encumbrado, o simplemente la ginecomastia de la madurez. (Foto del autor).\" width=\"375\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 5. En esta imagen de la Mastaba de Idu (Guiza) el difunto asoma el busto ense\u00f1ando una obesidad con la que muestra un estatus social encumbrado, o simplemente la ginecomastia de la madurez. (Foto del autor).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el templo de la reina Hatshepsut (Deir el Bahari) se describe la expedici\u00f3n comercial que la reina enviara al pa\u00eds del Punt; los expedicionarios son recibidos por los reyes del m\u00edtico territorio; pero lo m\u00e1s intrigante es el extraordinario f\u00edsico de la reina, una mujer tremendamente obesa, de la que gruesos colgantes adiposos sobresalen de sus miembros; la columna lumbar es rehundida, se podr\u00eda decir que con una profunda lordosis, en proporci\u00f3n con la prominencia gl\u00fatea; un intento de compensaci\u00f3n del excesivo peso de los colgantes abdominales. Detr\u00e1s de esta descompensada anomal\u00eda se ha pretendido adivinar desde una luxaci\u00f3n cong\u00e9nita de cadera, una esteatopigia, a un tipo de lipomatosis extremadamente dolorosa<span class=\"nota\">[35]<\/span>,<span class=\"nota\">[36]<\/span>. Aunque por qu\u00e9 no los artistas egipcios en un rictus de picard\u00eda intentaran dibujar la figura inusualmente obesa de una mujer escasamente reconocible entre las mujeres egipcias. O tal vez la representaci\u00f3n de la reina Ati como ha sido anticipado anteriormente siguiera fielmente el ideal de la mujer de alta posici\u00f3n social siguiendo los deseos y muy del gusto de los reyes africanos quienes se complac\u00edan en engordar a sus esposas con dietas hipercal\u00f3ricas<span class=\"nota\">[37]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por el contrario, <strong>la desnutrici\u00f3n<\/strong>, <em>la caquexia<\/em>, como un hito desgraciado y repetido en la historia egipcia seg\u00fan registros contrastados mereci\u00f3 el mismo gesto. Las escenas de fam\u00e9licos del Museo Imhotep de Saqqara que un d\u00eda estuvieron en la calzada de acceso a la pir\u00e1mide de Unas as\u00ed lo manifiestan<span class=\"nota\">[38]<\/span>. O como la del fam\u00e9lico pastor apenas un esqueleto cubierto de piel que dirige el reba\u00f1o de vacas en la tumba de Ukhotep (Meir).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La representaci\u00f3n del <strong><em>ciego<\/em><\/strong> es muy numerosa en Egipto porque muy numerosos eran los factores que la causaban. La diversidad de representaciones iconogr\u00e1ficas de la ceguera merecer\u00eda un cap\u00edtulo aparte indudablemente. Los cambios que afectan a la ceguera son muy bien conocidos en la antig\u00fcedad. La literatura sapiencial advierte el declinar de la vista, una involuci\u00f3n fisiol\u00f3gica de la agudeza visual, cuando la vejez acecha al hombre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201c\u00a1Oh! Rey mi Se\u00f1or, la vejez ha llegado (\u2026) los ojos est\u00e1n turbios\u2026<\/em><span class=\"nota\">[39]<\/span><br \/>\nDurante el Reino Medio y Nuevo escenas de ciegos se ven representados ta\u00f1endo el arpa integrados en las funciones religiosas y en festivales. Es famosa la escena del arpista pintado de esta guisa en la tumba de Najt (Tebas); en aqu\u00e9l, como en sus colegas de minusval\u00eda y de oficio, se observan la inexpresividad en la mirada, de unos ojos rehundidos en las cuencas. Est\u00e1n sedentes, y de su abdomen gruesos pliegues de piel rellenos de grasa cuelgan sucesivamente apoy\u00e1ndose el superior en el inferior siempre cada vez m\u00e1s amplio, y as\u00ed sucesivamente. Al igual que el ejemplo del m\u00e1s que corpulento Neferhotep en el Rijsmuseum van Oudheden<span class=\"nota\">[40]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La fantas\u00eda lleg\u00f3 a su cumbre m\u00e1s elevada cuando se empezaron a descubrir las primeras im\u00e1genes de Ajenat\u00f3n: ante su vista enfermedades de todo g\u00e9nero y origen se le adjudicaron sin que hubiera constancia f\u00edsica.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la representaci\u00f3n de la normalidad y de lo patol\u00f3gico en Egipto estuvo a merced de los vaivenes de la convenci\u00f3n religiosa, cultural o pol\u00edtica o de la etiqueta palaciega, nunca fuera m\u00e1s cierto esto que durante el periodo am\u00e1rnico. De esta \u00e9poca tan azarosa e intrigante destaca con luz propia <em>la iconograf\u00eda del fara\u00f3n Ajenat\u00f3n. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos investigadores influidos por m\u00e9dicos, o profanos en la materia m\u00e9dica; estudiosos en el mundo antiguo y en sus enfermedades, adjudicaron al ilustre e irreverente gobernante, una pl\u00e9yade de dolencias f\u00edsicas sustentadas en una fisonom\u00eda tan poco convencional. De modo que en un alarde intelectual sin precedentes en la historia de la medicina, han construido con infinito ingenio diagn\u00f3sticos basados en las representaciones de Ajenat\u00f3n. La preeminencia de \u00e9stas, ha proyectado una visi\u00f3n tantas veces ilusoria, sesgada, por no decir fant\u00e1stica hasta el punto de que ciertos autores ven en aqu\u00e9llas poco m\u00e1s que una indefinici\u00f3n sexual<span class=\"nota\">[41]<\/span>. Es precisamente esta ambivalencia sexual sumada a un rostro de expresi\u00f3n extra\u00f1amente enso\u00f1adora y abstra\u00edda asociado a unos perfiles remarcadamente femeninos la raz\u00f3n de esta alharaca. Sin pesar que si fuera cierto su padecimiento, \u00e9ste conllevar\u00eda a la esterilidad, algo incierto a quien se le atribuye una prole numerosa. Hermafroditismos; S\u00edndrome de Fr\u00f6hlich o adiposogenital; S\u00edndrome de Klinefelter, y as\u00ed sucesivamente) son algunas de ellas; s\u00f3lo el S\u00edndrome de Marfan se escapar\u00eda excepcionalmente de esta tendencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay un hecho perfectamente constatado en la imaginer\u00eda de la \u00e9poca; y es que muchos nobles y oficiales imitaron las tendencias deformantes de su rey, esta cuesti\u00f3n queda especialmente se\u00f1alada en el caso del escultor jefe Bek<span class=\"nota\">[42]<\/span>,<span class=\"nota\">[43]<\/span>. Por otra parte y en contradicci\u00f3n con tan esperp\u00e9nticas teor\u00edas hay iconograf\u00edas regias con un fenotipo bien distinto y por lo dem\u00e1s bien normal. Dismorfismos similares se ven en ciertas pinturas principescas de las hijas del fara\u00f3n que est\u00e1n en la actualidad en el Ashmolean Museum (Oxford);<span class=\"nota\">[44]<\/span> y en las representaciones m\u00e1s tard\u00edas de Tutanjam\u00f3n. Si de las primeras huelga toda posibilidad de comparaci\u00f3n ante la inexistencia de restos biol\u00f3gicos, del segundo se puede decir con certeza que el cr\u00e1neo de la momia del fara\u00f3n entraba en el rango de la normalidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por tanto un esfuerzo in\u00fatil seguir buscando enfermedades que encajen con el aspecto externo del fara\u00f3n. Adem\u00e1s, ante la inexistencia de evidencias f\u00edsicas en cuanto que el cuerpo del fara\u00f3n se halla en paradero desconocido o sin identificar, ha de optarse por la prudencia y la seriedad. Si se opta por seguir con las normas del m\u00e9todo cient\u00edfico se debiera esperar al afortunado hallazgo de aquellas que nos permitan definitivamente echar luz sobre las sombras que cubren todav\u00eda el problema de la familia am\u00e1rnica; y \u00e9ste el biol\u00f3gico, es uno m\u00e1s de entre ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siendo como era el hijo de At\u00f3n, su real hijo, \u00e9l, acept\u00f3 el \u201csacrificio\u201d de manifestarse en el \u00e1mbito sagrado con las deformaciones propias de una indefinici\u00f3n sexual anat\u00f3mica impropia de su sexo, y ni siquiera novedosa en la iconograf\u00eda egipcia<span class=\"nota\">[45]<\/span>, como una especie de &#8220;sagrada caricatura\u201d en cumplimiento del papel de padre y madre de la creaci\u00f3n atribuidos al dios At\u00f3n de quien era su \u00fanico interlocutor. De esta manera asum\u00eda como aqu\u00e9l el principio simb\u00f3lico de lo masculino y de lo femenino en su propio y \u00fanico cuerpo, convulsionando por medio de esta puesta en escena tan \u201cirreverente\u201d y revolucionaria, los c\u00e1nones figurativos marcados por la tradici\u00f3n egipcia para los faraones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A trav\u00e9s de la representaci\u00f3n de las actividades diarias se sonsaca las lesiones derivadas del trabajo.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las tumbas del Reino Medio y Nuevo representan accidentes producidos durante las actividades laborales. Como tambi\u00e9n relatan el tipo de ocupaciones, de las que incluso las m\u00e1s livianas, a fuerza de la reiteraci\u00f3n y repetici\u00f3n de movimientos (en posturas viciadas y antianat\u00f3micas), tambi\u00e9n ocasionaban artrosis degenerativas<span class=\"nota\">[46]<\/span>. La \u00e9lite social tan poco propicia en emplear su tiempo en trabajos duros, no obstante, fue v\u00edctima tambi\u00e9n de grandes taras <strong><em>degenerativas osteoarticulares<\/em><\/strong><span class=\"nota\">[47]<\/span>. Las momias de los faraones conservan sin excepci\u00f3n de la edad y cuanto m\u00e1s si \u00e9sta fuera avanzada, unas tremendas secuelas en sus esqueletos. Y hubieron de soportar por consiguiente, los invalidantes rigores de la enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El arte funerario se ha hecho cargo de describir las tareas finas del orfebre o de la molienda del grano de trigo donde la mujer carga el impulso constante de su cuerpo sobre las articulaciones de las mu\u00f1ecas sufriendo la presi\u00f3n reiterada del <strong><em>microtraumatrismo <\/em><\/strong>(Fig. 6). Alg\u00fan d\u00eda estar\u00e1n doloridas e inflamadas, por fuertes y continuos dolores que se exacerbar\u00e1n con la repetici\u00f3n de cada gesto hacia la artrosis. O tambi\u00e9n la rudeza del ebanista, carpintero, o del escultor a punto de que, al menor descuido, de rebanarse el dedo; del traumatismo ungueal; o de la contractura palmar<span class=\"nota\">[48]<\/span>, que andando el tiempo le obligar\u00e1 a tener para siempre la mano como la de un pedig\u00fce\u00f1o.<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 6. Mujer moliendo el grano. Un gesto que por repetido ocasionar\u00eda un gran desgaste articular cr\u00f3nico en toda la cadena articular de los miembros superiores. Era una labor propia de las mujeres, en tal caso, se la podr\u00eda considerar como una enfermedad profesional. Museo de El Cairo. (Foto: Jaume Viv\u00f3).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig061.jpg\" alt=\"Fig. 6. Mujer moliendo el grano. Un gesto que por repetido ocasionar\u00eda un gran desgaste articular cr\u00f3nico en toda la cadena articular de los miembros superiores. Era una labor propia de las mujeres, en tal caso, se la podr\u00eda considerar como una enfermedad profesional. Museo de El Cairo. (Foto: Jaume Viv\u00f3).\" width=\"500\" height=\"375\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 6. Mujer moliendo el grano. Un gesto que por repetido ocasionar\u00eda un gran desgaste articular cr\u00f3nico en toda la cadena articular de los miembros superiores. Era una labor propia de las mujeres, en tal caso, se la podr\u00eda considerar como una enfermedad profesional. Museo de El Cairo. (Foto: Jaume Viv\u00f3).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del pescador a veces sale la hernia inguinal enorme bajo el borde del ce\u00f1idor o por encima de \u00e9l la umbilical<span class=\"nota\">[49]<\/span> surgidas bajo el recio esfuerzo del jalado de las redes repletas de pescado. O la futura artrosis cervical invalidante de la mujer que transporta sobre su cabeza el pesado c\u00e1ntaro o la canasta cargada de panes, y que a\u00fan joven, la rigidez dolorosa aparecer\u00e1 antes de que las lesiones articulares ya anuncien su presencia. Del tejedor trabajando doblado en el ambiente penumbroso del taller con las rodillas en contacto contra su abdomen. Las largas marchas de los soldados con los pies cubiertos de ampollas y llagados, sin que nadie les d\u00e9 concesi\u00f3n a la recuperaci\u00f3n; las infecciones de \u00e9stos ser\u00e1n una dura tortura que los hac\u00eda inservibles cuando al final del trayecto afrontaban por fin la batalla (Fig. 7).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 7. Relieve del Templo de Deir el Bahari de la reina Hatshepsut. (Foto del autor).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig07.jpg\" alt=\"Fig. 7. Relieve del Templo de Deir el Bahari de la reina Hatshepsut. (Foto del autor).\" width=\"500\" height=\"375\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 7. Relieve del Templo de Deir el Bahari de la reina Hatshepsut. (Foto del autor).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las deformidades f\u00edsicas que se observan en algunas de estas representaciones, a pesar de las limitaciones expuestas, denotan el inter\u00e9s de proveer al difunto de un universo familiar y realista donde la enfermedad y la imperfecci\u00f3n tambi\u00e9n exist\u00edan. Y como tales, les conced\u00edan al difunto el consuelo y la gratificaci\u00f3n al servicio de una mayor verosimilitud con el mundo que hab\u00eda dejado. Eran trabajos rudos que hipotecaban la salud del trabajador el cual apenas podr\u00eda escapar del destino impuesto por la adversidad azarosa de unos antepasados iletrados y pobres: sus maestros en el oficio. La S\u00e1tira de los Oficios tan estimada de los maestros y alumnos del poblado de Deir el Medina es una pizca de seducci\u00f3n del padre que desea que su hijo escape de tan duro destino laboral. Al fin y al cabo nada hay m\u00e1s saludable que el oficio de escribano<span class=\"nota\">[50]<\/span>. Sin embargo, el excelso y bien acreditado puesto de escribano no era una bula contra la enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia la representaci\u00f3n transmite la sospecha de la enfermedad <strong><em>poliomiel\u00edtica<\/em><\/strong>hecho que se ve claramente en la estela de Roma presente en la Ny Carlsberg Glyptotek de Copenhague<span class=\"nota\">[51]<\/span>.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">III. Las fuentes de evidencia biol\u00f3gica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los restos humanos proporcionan quiz\u00e1 la m\u00e1s s\u00f3lida evidencia, e irrefutable, de la enfermedad<\/strong><span class=\"nota\">[52]<\/span>, en tanto que las otras dos est\u00e1n sometidas al albur de la subjetividad del observador de acuerdo con su especialidad o preparaci\u00f3n<span class=\"nota\">[53]<\/span>. Es la moderna ciencia de la Paleopatolog\u00eda la que se encarga del estudio de las enfermedades que el hombre antiguo ha sufrido a lo largo de la historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La paleopatolog\u00eda, siempre es conveniente recordarlo, ayuda a comprender y a completar el estudio de las enfermedades sufridas por una poblaci\u00f3n determinada con todo el bagaje productivo acumulado a lo largo de su camino existencial que convivi\u00f3 en unas condiciones comunes. En esencia permite discernir sobre la evoluci\u00f3n de la enfermedad en los hombres del pasado sin la perturbaci\u00f3n de las terap\u00e9uticas que el m\u00e9dico moderno interpuso en su libre discurrir hist\u00f3rico. Y sobre todo, a despertar el inter\u00e9s por el origen y la evoluci\u00f3n de las enfermedades infecciosas. Permite la visualizaci\u00f3n, excepcional, de los estigmas que aqu\u00e9lla imprimi\u00f3 en los tejidos humanos, la distorsi\u00f3n, la perturbaci\u00f3n en \u00e9stos. Y por supuesto, la incidencia, frecuencia, cronolog\u00eda de la dolencia, y su virulencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un muestrario privilegiado que permitir\u00e1 comparar las enfermedades pret\u00e9ritas con las vigentes y con las futuras. Que permitir\u00e1 implementar t\u00e9cnicas de vanguardias, incruentas, en estos cad\u00e1veres y facilitar la aplicaci\u00f3n en el vivo. Egipto, es un terreno particularmente privilegiado para el estudio de los restos cadav\u00e9ricos en virtud del clima (temperatura alta y sequedad ambiental), y de excepci\u00f3n para la conservaci\u00f3n de las partes blandas de un cad\u00e1ver. As\u00ed es posible que las condiciones de la momificaci\u00f3n natural de antiguo habitante sean casi la norma e id\u00f3neas para proporcionar unas \u00e1reas de informaci\u00f3n convincentes (Fig. 8).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 8. Calaveras de la Necr\u00f3polis de Hawara (Egipto) y a la derecha un pie momificado. (Foto del autor).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig08.jpg\" alt=\"Fig. 8. Calaveras de la Necr\u00f3polis de Hawara (Egipto) y a la derecha un pie momificado. (Foto del autor).\" width=\"500\" height=\"375\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 8. Calaveras de la Necr\u00f3polis de Hawara (Egipto) y a la derecha un pie momificado. (Foto del autor).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y si adem\u00e1s, si se le a\u00f1ade la peculiaridad cultural y religiosa de los forjadores de esta particular cultura en la creaci\u00f3n de la momia antropog\u00e9nica<span class=\"nota\">[54]<\/span>, la conclusi\u00f3n no puede ser m\u00e1s halag\u00fce\u00f1a. En pocos sitios hollados por el pie del arque\u00f3logo se podr\u00e1n encontrar tan raro privilegio. Pero tambi\u00e9n es cierto que el hallazgo de restos humanos puede ser objeto de debate y a\u00fan de desacuerdo. Es necesario distinguir entre las lesiones genuinamente patol\u00f3gicas y las que imitan la enfermedad<span class=\"nota\">[55]<\/span>. Cuando \u00e9stas se excluyen por falsas es cuando el trabajo del estudio puede iniciarse verdaderamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El examen de los restos humanos estudiados por Elliot Smith a principios del siglo XX despu\u00e9s de ser objeto del rescate como consecuencia del alza de las aguas del embalse de Asu\u00e1n (1.907), aport\u00f3 una grandiosa informaci\u00f3n que desbord\u00f3 la capacidad de asimilaci\u00f3n del grupo de investigaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s, los datos patol\u00f3gicos encontrados no siempre fueron bien identificados en sus correspondientes enfermedades. Tal incertidumbre era imputable a los escasos conocimientos anatomopatol\u00f3gicos lo cual mantuvo una cierta atm\u00f3sfera de estr\u00e9s entre los participantes de la campa\u00f1a. Era demasiada informaci\u00f3n para que se pudiera procesar con la exigencia y presteza que se exig\u00edan a si mismos, y por ello los resultados del estudio adolecieron de superficialidad. Aunque al principio se marcaron la meta de recabar datos estrictamente antropol\u00f3gicos (raza, edad, sexo), a los que dieron prioridad sobre otros: los documentales (ilustrativos, fotogr\u00e1ficos). El deseo era el de proponer un estudio m\u00e1s reflexivo m\u00e1s adecuado, hecho con posterioridad, por medio de los <em>Bulletins<\/em>; sin embargo, fue un deseo que nunca cuaj\u00f3 por desgracia<span class=\"nota\">[56]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De entre las enfermedades m\u00e1s importantes que el grupo de trabajo de Elliot Smith consider\u00f3 m\u00e1s sobresalientes o de mayor importancia estaban <strong>la tuberculosis<\/strong><span class=\"nota\">[57]<\/span> y la <strong>gota<\/strong><span class=\"nota\">[58]<\/span>, haciendo especial \u00e9nfasis en el estudio de las enfermedades articulares -muy especialmente en las osteoartritis, las <strong>artritis reumatoides, espondilitis, artritis y oste\u00edtis deformantes<\/strong>; y c\u00f3mo no las <strong>fracturas<\/strong> \u2013sobre todo de miembros superiores (c\u00fabito y radio) que suscitaron un inusitado inter\u00e9s. El grupo de las osteoartritis fue muy com\u00fan en estos restos humanos descubiertos; un colaborador de Smith, Wood Jones, destac\u00f3 que la espondilitis deformante era muy frecuente; no obstante, los pat\u00f3logos encontraron desacertado diagnosticarla con el s\u00f3lo hallazgo de los cambios que el autor describiera (Fig. 9). Al respecto encontr\u00f3 cambios degenerativos m\u00e1s frecuente en la articulaci\u00f3n de la cadera entre los antiguos egipcios. Aparte de las enfermedades de localizaci\u00f3n \u00f3sea tambi\u00e9n hab\u00eda referencias a otras de diversa \u00edndole que no por menos destacables son menos curiosas: un caso de <strong>lepra <\/strong>realmente excepcional<span class=\"nota\">[59]<\/span>, si fuera confirmado; una <strong>fisura palatina<\/strong>; una <strong>mastoiditis<\/strong>; un <strong>osteosarcoma<\/strong> de un h\u00famero izquierdo; <strong>prolapsos rectales y vaginales<\/strong>; y signos de muerte en el parto; casos infantiles de <em>criba orbitaria, <\/em>secundarias a deficiencias de hierro.<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 385px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 9. Absceso articular (Imagen procedente del libro: Macke, A., Ch. Macke-Ribet &amp; J. Connan, Ta Set Neferu, V, 2002.\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig09.jpg\" alt=\"Fig. 9. Absceso articular (Imagen procedente del libro: Macke, A., Ch. Macke-Ribet &amp; J. Connan, Ta Set Neferu, V, 2002.\" width=\"375\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 9. Absceso articular (Imagen procedente del libro: Macke, A., Ch. Macke-Ribet &amp; J. Connan, <em>Ta Set Neferu<\/em>, V, 2002.<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Ciertamente el surtido de patolog\u00edas adquiridas y cong\u00e9nitas era cuantioso en el Egipto Antiguo. <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del<em> enanismo<\/em>, aparte del reconocimiento iconogr\u00e1fico del cual se ha tenido ocasi\u00f3n de comentar, hay evidencias cadav\u00e9ricas; el m\u00e1s notable es el ejemplar encontrado por Emery<span class=\"nota\">[60]<\/span>. Sin embargo no se han encontrado deformidades producidas por trastornos carenciales alimentarios que recuerden el raquitismo<span class=\"nota\">[61]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sobre la <em>enfermedad dental<\/em><\/strong> de los antiguos pobladores del Valle del Nilo se ha hablado abundantemente. Los numerosos trabajos a disposici\u00f3n del estudioso tienen en com\u00fan la alta prevalencia como el predominio de la enfermedad periodontal en las calaveras de aqu\u00e9llos. La otra plaga era -la caries- que asolaba como lo sigue haciendo en las dentaduras del hombre moderno desde el momento en que los az\u00facares refinados empezaron a ser habituales en la dieta diaria. El estudio de Leek es muy interesante porque denota como los nobles de las \u00e9pocas de las pir\u00e1mides ten\u00edan cambios patol\u00f3gicos (artritis) en las articulaciones de sus mand\u00edbulas como consecuencia de la enorme abrasi\u00f3n y el desgaste de sus dentaduras<span class=\"nota\">[62]<\/span>. Es destacable el estudio reciente de una cantora de Am\u00f3n de la 22 dinast\u00eda (Djedmaatesankh) del Royal Notario Museum que probablemente falleci\u00f3 como consecuencia de una infecci\u00f3n dental y que en vida le provoc\u00f3 un tremendo malestar<span class=\"nota\">[63]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante el hombre egipcio no escap\u00f3 de ser v\u00edctima del consumo m\u00e1s tard\u00edo de una dieta m\u00e1s rica en az\u00facares m\u00e1s frecuente bajo la influencia de culturas for\u00e1neas. Sin duda como causante de la primera se ha de imputar a la dieta diaria (concretamente al pan) contaminada con part\u00edculas de arena producto tanto del ambiente como de la manera de manufacturarla<span class=\"nota\">[64]<\/span>. Numerosos estudios se han hecho eco al respecto, algunos ya son aut\u00e9nticos cl\u00e1sicos. Ciertamente las taras halladas en las dentaduras de los gobernantes eran muy semejantes a las de los s\u00fabditos<span class=\"nota\">[65]<\/span> (Fig. 10).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 399px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 10. Radiograf\u00eda lateral del cr\u00e1neo de Rams\u00e9s II, la sombra en la mand\u00edbula inferior confirma que se debe a un absceso dentario (Harris y Wente, An X-ray Atlas of the Royal Mummies, Chicago, 1980).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig10.jpg\" alt=\"Fig. 10. Radiograf\u00eda lateral del cr\u00e1neo de Rams\u00e9s II, la sombra en la mand\u00edbula inferior confirma que se debe a un absceso dentario (Harris y Wente, An X-ray Atlas of the Royal Mummies, Chicago, 1980).\" width=\"389\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 10. Radiograf\u00eda lateral del cr\u00e1neo de Rams\u00e9s II, la sombra en la mand\u00edbula inferior confirma que se debe a un absceso dentario (J.E. Harris y E.F. Wente, <em>An X-ray Atlas of the Royal Mummies<\/em>, Chicago, 1980).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>De los <em>par\u00e1sitos<\/em>, se sabe desde entonces, que acostumbraban anidar en los cuerpos de la poblaci\u00f3n egipcia antigua desde la m\u00e1s tierna edad<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y a\u00fan ahora muchas de ellas lo siguen haciendo en las \u00e9pocas actuales<span class=\"nota\">[66]<\/span>. Los m\u00e1s tempranos estudios de Ruffer<span class=\"nota\">[67]<\/span>,<span class=\"nota\">[68]<\/span> llamaron la atenci\u00f3n de que la poblaci\u00f3n egipcia sufr\u00eda el embate de manera constante desde mucho antes de que las dinast\u00edas se impusieran<span class=\"nota\">[69]<\/span>,<span class=\"nota\">[70]<\/span>. Fue precisamente \u00e9l, Sir Armand, quien advirtiera sobre la infecci\u00f3n de la Bilharzia en los cuerpos de los pobres egipcios. La <strong>Esquistosomiasis<\/strong><span class=\"nota\">[71]<\/span>, la enfermedad, sigue despertando un gran inter\u00e9s en los investigadores modernos ya no s\u00f3lo por la historia que la antiqu\u00edsima enfermedad tiene, sino adem\u00e1s, aun m\u00e1s si cabe, porque continua siendo la causante de tremendos estragos entre el egipcio moderno<span class=\"nota\">[72]<\/span>,<span class=\"nota\">[73]<\/span>, <span class=\"nota\">[74]<\/span>,<span class=\"nota\">[75]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El par\u00e1sito pulula en las aguas estancadas de los canales de irrigaci\u00f3n<span class=\"nota\">[76]<\/span>, acequias, aleda\u00f1os al mismo r\u00edo; afectando a los campesinos, pescadores, ni\u00f1os; y mujeres que van a hacer la colada diaria<span class=\"nota\">[77]<\/span>. Que habitan en este ambiente ribere\u00f1o pr\u00e1cticamente inmutable a lo largo de los siglos por ser el hogar donde se desenvuelve el ciclo del par\u00e1sito. Por estas cuestiones aqu\u00e9llos son muy susceptibles al contagio. El pueblo egipcio siempre estuvo muy apegado con constancia y frecuencia al agua del Nilo como no pod\u00eda ser de otra forma. Cualquier actividad bien dom\u00e9stica o l\u00fadica, higi\u00e9nica o laboral, precisaba de la necesidad del recurso h\u00eddrico. En los retratos humanos de la vida mundana reflejados en las tumbas algunos arque\u00f3logos pretendieron ver en la profusi\u00f3n de sus abd\u00f3menes los estigmas de la enfermedad<span class=\"nota\">[78]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su peregrinaci\u00f3n el par\u00e1sito aloja sus huevos en las paredes de la vejiga urinaria, que al ulcerarse, \u00e9stos pasan a la orina, cerr\u00e1ndose el ciclo parasitario cuando aqu\u00e9l retorna al agua. El da\u00f1o ulceroso sometido a la vejiga<span class=\"nota\">[79]<\/span> provoca la presencia de sangre en la orina y uno de los signos cardinales de la dolencia (hematuria). Pero hay otros \u00f3rganos que est\u00e1n afectados a su paso seg\u00fan el rastro que ha dejado en los restos humanos donde m\u00e1s frecuentemente se localiza<span class=\"nota\">[80]<\/span>. Es cierto que existen referencias<span class=\"nota\">[81]<\/span>, o al menos con cierta frecuencia, algunos autores siguen interpret\u00e1ndola, traduci\u00e9ndola<span class=\"nota\">[82]<\/span> y destac\u00e1ndola como tal en los textos m\u00e9dicos papirol\u00f3gicos. Pero sin embargo, en realidad, nunca aparece ni siquiera conceptualmente de forma directa ni metaf\u00f3ricamente, aparte de que, algunos textos de forma insistente lo afirmen<span class=\"nota\">[83]<\/span>,<span class=\"nota\">[84]<\/span>,<span class=\"nota\">[85]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco existen evidencias de si los m\u00e9dicos egipcios reconocieran o no en el gusano la autor\u00eda de la dolencia. Es un asunto poco probable cuando en verdad aqu\u00e9l es imperceptible al ojo humano. Sin embargo es indudable que la hematuria franca era un mal bien conocido por el m\u00e9dico fara\u00f3nico d\u00e1ndole tal vez \u00e9ste a lo que s\u00f3lo es un signo un protagonismo y una naturaleza bien diferente a la del m\u00e9dico moderno<span class=\"nota\">[86]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las complicaciones m\u00e1s tremenda es la <strong>cirrosis hep\u00e1tica<\/strong><span class=\"nota\">[87]<\/span>. El vientre asc\u00edtico como consecuencia acontece entre el 10-49 por ciento de esta enfermedad seg\u00fan referencias de alg\u00fan estudio realizado en Uganda<span class=\"nota\">[88]<\/span>. En el arte fara\u00f3nico abundan las im\u00e1genes de hombres desempa\u00f1ando rudos oficios de vientres hinchados, qui\u00e9n sabe si con ascitis, en los que alg\u00fan especialista supone reconocer como enfermos, a los portadores de las etapas finales de la parasitosis; de cuyos vientres es muy factible la visi\u00f3n de hernias umbilicales o inguinocrurales por el aumento de la presi\u00f3n que desarrolla la tensi\u00f3n del l\u00edquido asc\u00edtico<span class=\"nota\">[89]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La profesora Rosalie David (\u201cManchester Museum\u201d), as\u00ed mismo descubri\u00f3, en los intestinos de la momia (1777) femenina Asru numerosos gusanos del tipo Strongyloides. La<em> <strong>Estrongiloidiasis<\/strong><\/em>era otra de las parasitosis m\u00e1s frecuentes. Las v\u00edas de entrada del par\u00e1sito son comunes al de la Bilharzia pero una vez dentro del sujeto tiene preferencia por el tubo respiratorio como paso intermedio desde donde acude a la garganta, se deglute, yendo finalmente al est\u00f3mago e intestinos<span class=\"nota\">[90]<\/span>. Otro caso similar fue encontrado por la citada autora en la llamada momia 1770 de una muchacha de quince a\u00f1os el gusano de Guinea (\u201cDracunculus medinensis\u201d). El par\u00e1sito adulto de la <strong><em>Dracunculosis<\/em><\/strong>, suele alcanzar varios cent\u00edmetros de longitud, provocar fuertes dolores con fiebres<span class=\"nota\">[91]<\/span>. Tambi\u00e9n se sabe que la momia ROM (Najt) ten\u00eda el par\u00e1sito de la <strong><em>triquinosis<\/em><\/strong> (\u201cTrichinella spiralis\u201d) por lo que deb\u00eda alimentarse con carne de cerdo. <em>La <strong>Filaria<\/strong><\/em> (\u201cWuchereria bancrofti\u201d) bloque\u00f3 sin duda los vasos linf\u00e1ticos de la bolsa escrotal del sacerdote del Am\u00f3n (Natsefam\u00f3n) cuya momia est\u00e1 en Leeds (Fig. 11). Y los gusanos de los <strong><em>\u00c1scaris lumbricoide<\/em><\/strong> disfrutaron del hospedaje del sufriente cuerpo de la momia PUM II<span class=\"nota\">[92]<\/span>.<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 11. La infecci\u00f3n por Filaria era muy frecuente en el antiguo Egipto. El resultado final suele dar una obstrucci\u00f3n linf\u00e1tica en el escroto o en los miembros inferiores (H.P. Lambert &amp; W.E. Farrar, Atlas fotogr\u00e1fico de enfermedades infecciosas, Vol. I y II, Antibi\u00f3ticos, 1982).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig11.jpg\" alt=\"Fig. 11. La infecci\u00f3n por Filaria era muy frecuente en el antiguo Egipto. El resultado final suele dar una obstrucci\u00f3n linf\u00e1tica en el escroto o en los miembros inferiores (H.P. Lambert &amp; W.E. Farrar, Atlas fotogr\u00e1fico de enfermedades infecciosas, Vol. I y II, Antibi\u00f3ticos, 1982).\" width=\"500\" height=\"375\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 11. La infecci\u00f3n por Filaria era muy frecuente en el antiguo Egipto. El resultado final suele dar una obstrucci\u00f3n linf\u00e1tica en el escroto o en los miembros inferiores (H.P. Lambert &amp; W.E. Farrar, <em>Atlas fotogr\u00e1fico de enfermedades infecciosas<\/em>, Vol. I y II, Antibi\u00f3ticos, 1982).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Recientemente, la evidencia de <em>La Malaria<\/em><\/strong> ha ido consolid\u00e1ndose. Ya en la \u00e9poca en la que Ruffer hizo las primeras descripciones macrosc\u00f3picas de los cad\u00e1veres de los antiguos egipcios, ya advirtiera en \u00e9stos, el hallazgo de bazos agrandados, sospechando la posibilidad de la enfermedad. En la colecci\u00f3n Marro que comprende algo m\u00e1s de 650 esqueletos completos y 1300 cr\u00e1neos<span class=\"nota\">[93]<\/span> de Egipto (Gebelein y Asiut), se comprob\u00f3 que presentaban tambi\u00e9n secuelas visibles al ojo humano realmente sospechosas, siendo bien confirmadas por la radiolog\u00eda<span class=\"nota\">[94]<\/span>. La hembra del mosquito Anofeles que transporta en su saliva el par\u00e1sito lo introduce en la sangre estableciendo su ciclo reproductor en el gl\u00f3bulo rojo originando su fragilidad y destrucci\u00f3n; y consecuentemente, la anemia que ha de ser compensada por el organismo por mecanismos suplementarios de producci\u00f3n de eritrocitos adem\u00e1s de los habituales. Hoy en d\u00eda se aplican sistemas sofisticados (pruebas inmunol\u00f3gicas: ELISA)<span class=\"nota\">[95]<\/span> muy sensibles que demuestran como la enfermedad pal\u00fadica era tan prevalente en la antig\u00fcedad como en los tiempos presentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Las infecciones campaban por sus fueros haciendo estragos en un mundo donde la prevenci\u00f3n y los tratamientos eran inexistentes.-<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los papiros m\u00e9dicos inicialmente han sido las primeras fuentes de informaci\u00f3n de la <em>enfermedad infecciosa de fuentes diversas<\/em>. Pero son avisos que el m\u00e9dico moderno cree vislumbrar de entre la niebla de la confusi\u00f3n de un modo fragmentario a causa de c\u00f3mo fueron escritos. Es dif\u00edcil responder a la pregunta de hasta que punto el antiguo era capaz de concebir o de discernir para la infecci\u00f3n una causa f\u00edsica determinada, siquiera microbiol\u00f3gica, sin caer en la interpretaci\u00f3n m\u00e1gica ciertamente m\u00e1s ligada con su modo de vivencias m\u00e1gico-religiosas, ante la p\u00e9rdida de la salud de lo misterioso y de lo desconocido. Si esto sucede para el origen de la enfermedad infecciosa, id\u00e9ntica correspondencia es v\u00e1lida para el momento de aplicar el tratamiento: m\u00e1gico para la enfermedad misteriosa y racional si \u00e9sta fuera evidente (aunque no siempre sea una ley que se cumpla).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <strong><em>tuberculosis<\/em><\/strong>, una enfermedad milenaria, ya presente desde el neol\u00edtico egipcio, se inici\u00f3 seg\u00fan la antig\u00fcedad de los datos cuando el hombre empez\u00f3 a convivir con las bestias y alimentarse de sus productos. As\u00ed que con toda probabilidad fuera el M. Bovis el que por v\u00eda alimentaria (leche de la vaca) o respiratoria (la convivencia \u00edntima) comenz\u00f3 a producirse<span class=\"nota\">[96]<\/span>. Existe, entre otros, el caso de una mujer joven con una afectaci\u00f3n \u00f3sea generalizada, aunque estudios coet\u00e1neos ya se encargaran de poner en duda el diagn\u00f3stico al no cultivarse la bacteria en las muestras. Posteriormente el Dr. Derry encontrar\u00eda nuevos casos. Un caso de Mal de Pott en un joven fue despu\u00e9s confirmado por Ruffer. Modernamente, se han descubierto y cada vez son m\u00e1s persistentes, nuevos hallazgos que por fin confirman y avalan la presencia de ADN de las bacterias de la tuberculosis. Ya existe seguridad por los ex\u00e1menes moleculares de constancia de estos fragmentos de micobacterias. En las tumbas de los Nobles, al oeste del actual Luxor, se ha sido capaz de encontrarlos en la columna de la momia decapitada, sin evidencia de evisceraci\u00f3n, de un var\u00f3n de 35 a\u00f1os que vivi\u00f3 durante el Reino Nuevo; en el t\u00f3rax apenas quedaban unos pulmones retra\u00eddos con firmes adherencias pleurales en el lado derecho; adem\u00e1s ten\u00eda una tremenda destrucci\u00f3n de dos cuerpos vertebrales lumbares con formaci\u00f3n de hueso nuevo de regeneraci\u00f3n detectable radiol\u00f3gicamente. Un caso interesante de afectaci\u00f3n simult\u00e1nea \u00f3sea y pulmonar<span class=\"nota\">[97]<\/span>. Estos mismos autores (Zink 2002), han estudiado varios casos en diferentes localidades de Egipto (Abidos, Tebas oeste) y de diferentes \u00e9pocas (predin\u00e1stico hasta periodo tard\u00edo) que demuestran que la enfermedad estaba muy extendida y era prevalente desde \u00e9pocas muy tempranas de la civilizaci\u00f3n egipcia<span class=\"nota\">[98]<\/span>,<span class=\"nota\">[99]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cosa es la presencia de la enfermedad <strong><em>sifil\u00edtica<\/em><\/strong> en los mencionados hallazgos. La verdad es que nunca se han encontrado tan siquiera indicios de cambios osteol\u00f3gicos de la enfermedad aunque algunos de ellos fueron etiquetados como tales por algunos pioneros de la naciente ciencia de la paleopatolog\u00eda (Bouquet y Lortet). El diagn\u00f3stico fue pronto refutado por Elliot Smith<span class=\"nota\">[100]<\/span> quien los achac\u00f3 a artefactos del periodo Nagada provocados por escarabajos cuando no al canibalismo (Petrie, Quibell)<span class=\"nota\">[101]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunos de estos papiros se relatan indicios sobre periodos moment\u00e1neos de epidemias que acosaban a la poblaci\u00f3n. Es tan instructiva como curiosa la referencia del reverso del papiro quir\u00fargico por excelencia a la <strong>\u201c<em>Peste del A\u00f1o<\/em>\u201d<\/strong>. Tal vez una enfermedad que se daba durante una \u00e9poca concreta del a\u00f1o<span class=\"nota\">[102]<\/span>. Sobre la <strong><em>plaga bub\u00f3nica<\/em><\/strong> se ha discutido mucho en relaci\u00f3n con Egipto sin duda alguna la ausencia de datos claros cient\u00edficos o literarios lo que ha hecho que su presencia en este pa\u00eds no sea m\u00e1s que una pura conjetura<span class=\"nota\">[103]<\/span>. Es por tanto bien sugerente la imputaci\u00f3n a estas enfermedades comprensibles a la mentalidad m\u00e1gica egipcia a alguna deidad, y por qu\u00e9 no a la propia Sejmet, a quien se le otorgaba el ep\u00edteto de la <strong>\u201c<em>Se\u00f1ora de las Plagas<\/em>\u201d<\/strong>. Que por su intermedio o inspiraci\u00f3n, ella enviaba legiones de demonios portadores de la enfermedad. Adem\u00e1s no se cuenta c\u00f3mo en tiempos de leyenda ya intentara destruir la humanidad<span class=\"nota\">[104]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La <strong><em>difteria<\/em><\/strong> es una enfermedad contagiosa que se ha mantenido end\u00e9mica en el \u00c1frica Oriental a lo largo de los siglos, se\u00f1al manifiesta lo asevera el dato que en el 80% de la poblaci\u00f3n rural de Kenia<span class=\"nota\">[105]<\/span> se ha demostrado en muestras sangu\u00edneas datos del contacto con la bacteria causante de la infecci\u00f3n (Corynebacterium).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los viejos habitantes del pa\u00eds del Nilo hay vestigios escritos sobre una enfermedad que preocupaba a las madres. Los modernos recopiladores del saber m\u00e9dico la han identificado con la enfermedad infantil <strong>\u201c<span style=\"font-family: Transliteration; font-size: medium;\">baa<\/span>\u201d<\/strong><span class=\"nota\">[106]<\/span>. De esta entidad m\u00f3rbida, junto con sus tratamientos de herbolario, recogida por lo visto en los textos pedi\u00e1tricos egipcios de tem\u00e1tica m\u00e1gica (Berl\u00edn 3.027)<span class=\"nota\">[107]<\/span> de comienzos del Imperio Nuevo<span class=\"nota\">[108]<\/span>, se describe la cl\u00e1sica localizaci\u00f3n de los s\u00edntomas en la garganta. Muy similar a la que se encuentra en el papiro Ramesseum<span class=\"nota\">[109]<\/span> que data del Reino Medio donde se incluye las complicaciones cardiacas y la cianosis de los labios secundarias a la asfixia<span class=\"nota\">[110]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las <strong><em>enfermedades infecciosas gastrointestinales<\/em><\/strong> en el Egipto de la antig\u00fcedad como en el actual debieron suponer un tormento continuo para toda la poblaci\u00f3n, y aun m\u00e1s si cabe para la poblaci\u00f3n infantil sobre todo en el momento cercano al destete. Se han podido encontrar mediante estudios moleculares evidencias firmes de bacterias pat\u00f3genas (Escherichia coli), como la que contribuy\u00f3 a la muerte de un infante encontrado durante una excavaci\u00f3n (Deutsche Archaeologische Institut, Cairo), en las tumbas de los Nobles (TT 84, reinado Amenhotep II). Produci\u00e9ndole una infecci\u00f3n generalizada (septicemia). Seg\u00fan se deduce del trabajo que se presenta el ni\u00f1o ya ten\u00eda trastornos carenciales (anemia cr\u00f3nica y d\u00e9ficit de vitamina C) que colaboraron sin duda en las merma de su resistencia biol\u00f3gica<span class=\"nota\">[111]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Todas las suspicacias o desconfianzas que pudiesen liberarse de la interpretaci\u00f3n de estos escritos por los sabios contempor\u00e1neos se aclaran con la certidumbre que proviene de la medicina moderna<\/strong><span class=\"nota\">[112]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco se puede decir mucho m\u00e1s de los estigmas cut\u00e1neos en el rostro del fara\u00f3n de la dinast\u00eda XX Rams\u00e9s V que con ciertas dudas se piensa que fueran provocados por la <strong><em>viruela<\/em><\/strong><span class=\"nota\">[113]<\/span>. Siguiendo en el cap\u00edtulo de las enfermedades contagiosas est\u00e1 la de la momia de otro fara\u00f3n, Siptah, cuyo pie p\u00e9ndulo flexionado \u201cequino varo\u201d recuerda a los afectados de la <strong><em>poliomielitis<\/em><\/strong> aunque tampoco se deber\u00eda descartar una enfermedad cong\u00e9nita<span class=\"nota\">[114]<\/span>,<span class=\"nota\">[115]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Los ojos fueron v\u00edctimas propiciatorias de potenciales des\u00f3rdenes<\/strong>. El Antiguo Egipto es desgraciadamente conocido por una frecuente incidencia en enfermedades infecciosas oculares, de entre las cuales, la que ten\u00eda un especial protagonismo era el <strong><em>Tracoma<\/em><\/strong>. Sin duda era \u00e9sta la conocida con el sobrenombre de <strong><em>oftalm\u00eda egipcia<\/em><\/strong>; la m\u00e1s frecuente y la que determinaba tremendas y definitivas secuelas entre las que la ceguera era la principal. Una enfermedad end\u00e9mica que se ceba sin igual, con sa\u00f1a en los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os. La <strong><em>Xeroftalmia<\/em><\/strong> (falta de vitamina A) tambi\u00e9n era frecuente sobre todo en un pa\u00eds donde las diarreas eran severas<span class=\"nota\">[116]<\/span>. Los ojostampoco escaparon del acecho de otras patolog\u00edas. Es de sobra conocida por el vulgo la agresi\u00f3n que las conjuntivas sufr\u00edan a la exposici\u00f3n frecuente al sol y a los vientos arenosos del desierto. O por el contrario, la penumbra de los habit\u00e1culos en las viviendas mal ventiladas, con atm\u00f3sferas cargadas de humos y part\u00edculas de holl\u00edn en suspensi\u00f3n; como de las tumbas tras a\u00f1os de labor en la realizaci\u00f3n de dibujos, pinturas y relieves<span class=\"nota\">[117]<\/span>. Todo ayudaba a la merma en la nitidez de la visi\u00f3n. La integridad de la agudeza visual quedaba totalmente hipotecada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La contaminaci\u00f3n de los pulmones de los canteros y mineros<\/strong> bajo la forma de <strong><em>fibrosis y silicosis<\/em><\/strong> causaban graves problemas respiratorios a largo plazo. Sin embargo, parece ser que el polvo de calcio liberado por la acci\u00f3n del escoplo sobre el bloque caliza usada para la construcci\u00f3n de las pir\u00e1mides no era tan nocivo a los pulmones<span class=\"nota\">[118]<\/span>. Como muestra se han estudiado muestras recogidas de vasos canopos y de las cavidades de momias intactas con el fin de identificar los tejidos org\u00e1nicos que las albergaban. De estas muestras se seleccionaron seis pertenecientes a pulmones en los que se destacaba datos de antracosis, enfermedad tuberculosis, evidencias de neumon\u00edas y otros hallazgos<span class=\"nota\">[119]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Sobre el estudio de las enfermedades cardiovasculares<\/strong> en el mundo antiguo se entra el escurridizo e inasible terreno de la especulaci\u00f3n. Lo datos resultantes de la investigaci\u00f3n son muy a menudo inseguros y fragmentarios<span class=\"nota\">[120]<\/span>. Sin embargo en lo que se refiere al Antiguo Egipto a causa de la consistencia y de la importancia del material anat\u00f3mico y del grado de conservaci\u00f3n de los especimenes por las condiciones clim\u00e1ticas, y por los m\u00e9todos modernos de los histopat\u00f3logos, ha sido posible trocar la inseguridad por el afianzamiento y la especulaci\u00f3n por certidumbre. Usando pruebas muy sofisticadas, sensibles y espec\u00edficas, se ha podido identificar un probable <strong><em>infarto de miocardio<\/em><\/strong>, aunque los estudios son todav\u00eda preliminares, en el tejido momificado de un individuo que como consecuencia falleci\u00f3 s\u00fabitamente. Se trata de un jefe de artesanos de la XX dinast\u00eda (Tebas), el sacerdote de Am\u00f3n Horemkenesi.\u00a0Estudios forenses de su momia indica que a los 60 a\u00f1os se desmay\u00f3 en la arena v\u00edctima del ataque cardiaco, y fue infestado por cole\u00f3pteros antes de la momificaci\u00f3n. Despu\u00e9s de su proceso de momificaci\u00f3n espont\u00e1nea recibi\u00f3 la antropog\u00e9nica<span class=\"nota\">[121]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudios anatomopatol\u00f3gicos de las momias comienzan a ser un asunto corriente a principios del siglo pasado cuando Shattock hace las primeras secciones de la aorta calcificada del fara\u00f3n Merenptah<span class=\"nota\">[122]<\/span>,<span class=\"nota\">[123]<\/span>,<span class=\"nota\">[124]<\/span>. Despu\u00e9s les seguir\u00e1n los de otros investigadores quienes colaboraron en dar a conocer la presencia de la <strong><em>enfermedad arterioscler\u00f3tica<\/em><\/strong> entre los antiguos egipcios<span class=\"nota\">[125]<\/span>. Que se daba con frecuencia en sujetos entre la cuarta y octava d\u00e9cada de la vida. Una precisi\u00f3n que no es nada novedosa en cuanto a que se corresponde con los datos contempor\u00e1neos. Hallazgos que sorprenden porque siempre se crey\u00f3 que la arteriosclerosis estaba m\u00e1s de acorde con la presi\u00f3n de los tiempos modernos. La mayor\u00eda de las personas que se momificaban eran de clases pudientes por tanto era l\u00f3gico que su dieta fuera hipercal\u00f3rica y rica en grasas en las que el sobrepeso ser\u00eda algo habitual. Si la dieta de los menos favorecidos era en la pr\u00e1ctica vegetariana es esto de dif\u00edcil comprobaci\u00f3n en tanto que se disponen de escasos testimonios cadav\u00e9ricos<span class=\"nota\">[126]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Se ha hablado largo y tendido sobre la frecuencia de <em>Patolog\u00eda tumoral<\/em><\/strong> en el Egipto fara\u00f3nico, la verdad es que siempre se ha cre\u00eddo que ser\u00eda poco frecuente a tenor de los escasos hallazgos encontrados hasta ahora si se excluyen los sobradamente conocidos. Siempre se ha pensado que la baja incidencia de patolog\u00eda tumoral entre la poblaci\u00f3n egipcia era por la baja esperanza de vida, sin embargo, se han publicado estudios muy actuales (Nerlich, 2006); comparando los restos \u00f3seos de un grupo de cientos de individuos (905) que vivieron en el Egipto fara\u00f3nico (3200-500 a. C.) en Tebas oeste y en Abusir con alemanes modernos (siglo XV-XIX); de \u00e9stos un total de 2.547. Es notable destacar que se identificaron 5 casos del material egipcio contra 13 del alem\u00e1n con met\u00e1stasis<span class=\"nota\">[127]<\/span>. De una colecci\u00f3n de 1118 individuos momificados (Colecci\u00f3n Marro de Tur\u00edn) solo fue posible identificar tres casos de tumores \u00f3seos, de ellos dos referidos a mielomas m\u00faltiples y uno a una met\u00e1stasis de un carcinoma.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alg\u00fan otro autor (W.M. Pahl) refiere 44 casos de tumores \u00f3seos (osteomas) de material procedente del antiguo Egipto<span class=\"nota\">[128]<\/span>. Strouhal recientemente da se\u00f1al de un tumor sacro (Neurilemmoma)<span class=\"nota\">[129]<\/span> en el antiguo Egipto de una de las momias encontradas por la expedici\u00f3n checa de la tumba de Iufaa (dinast\u00eda XXVI, Abusir)<span class=\"nota\">[130]<\/span> (Fig. 12).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 364px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 12. Met\u00e1stasis osteol\u00edticas (E. Strouhal, Life of the Ancient Egyptians, 1992).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig12.jpg\" alt=\"Fig. 12. Met\u00e1stasis osteol\u00edticas (E. Strouhal, Life of the Ancient Egyptians, 1992).\" width=\"354\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 12. Met\u00e1stasis osteol\u00edticas (E. Strouhal, <em>Life of the Ancient Egyptians<\/em>, 1992).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">David refiere que el cr\u00e1neo de la momia Asru (1777) ten\u00eda una met\u00e1stasis<span class=\"nota\">[131]<\/span>. Strouhal<span class=\"nota\">[132]<\/span> (Naga ed Deir; Imperio Antiguo), menciona igualmente el caso de un var\u00f3n de entre 40-50 a\u00f1os que padeci\u00f3 en su cabeza un tumor maligno que le consumi\u00f3 el cr\u00e1neo (Fig. 13); y un mioma calcificado en un \u00fatero de una mujer (en Sayala)<span class=\"nota\">[133]<\/span>. Y finalmente, y como curiosidad, tras la identificaci\u00f3n y el estudio radiol\u00f3gico (TAC) de la momia de la reina Hatshepsut (KV 60) se ha encontrado una masa tumoral en la cavidad p\u00e9lvica con erosi\u00f3n del hueso iliaco izquierdo y con probables met\u00e1stasis vertebrales<span class=\"nota\">[134]<\/span>.<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 367px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 13. Craneofaringioma que destruy\u00f3 el macizo craniofacial (E. Strouhal, &quot;Ancient Egyptian Case of Carcinoma&quot;, Bull. N.Y. Acad. Med. 1978).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig13.jpg\" alt=\"Fig. 13. Craneofaringioma que destruy\u00f3 el macizo craniofacial (E. Strouhal, &quot;Ancient Egyptian Case of Carcinoma&quot;, Bull. N.Y. Acad. Med. 1978).\" width=\"357\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 13. Craneofaringioma que destruy\u00f3 el macizo craniofacial (E. Strouhal, &#8220;Ancient Egyptian Case of Carcinoma&#8221;, <em>Bull. N.Y. Acad. Med.<\/em> 1978).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>El parto estaba sometido frecuentemente a <em>trastornos dist\u00f3cicos<\/em><\/strong><span class=\"nota\">[135]<\/span> bajo el imperio de la naturaleza y de los acontecimientos. Ni tan siquiera la protecci\u00f3n m\u00e1gica de las plegarias a los dioses protectores del embarazo y del parto podr\u00edan paliarlos. Y esto es as\u00ed porque sabemos de momias de madres que fallecieron durante el trance. Como ejemplo el de la reina Henhenet que por tener una pelvis estrecha, en su cuerpo todav\u00eda permanecen las secuelas de desgarros en la vulva con una f\u00edstula entre vagina y vejiga; falleci\u00f3 por un parto complicado. Es impactante el hecho de otra mujer enterrada en compa\u00f1\u00eda de su hijo reci\u00e9n nacido. O el de aquella mujer momificada espont\u00e1neamente con un \u00fatero prolapsado enterrada igualmente con su hijo<span class=\"nota\">[136]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>La experiencia traumatol\u00f3gica y reumatol\u00f3gica. La importancia de la salud laboral<\/strong>, result\u00f3 ser ciertamente extraordinaria en un pa\u00eds caracterizado por su ferviente af\u00e1n por las construcciones p\u00fablicas. Los traumatismos laborales de tan continuos y graves como resultado del quehacer cotidiano del obrero egipcio provocaron sino un eficaz sistema sanitario, si al menos un grand\u00edsimo inter\u00e9s en resolver las secuelas derivadas de aqu\u00e9llos. En este aspecto conviene recordar la cuant\u00eda y la frecuencia del da\u00f1o corporal que aqu\u00e9l acus\u00f3, bien durante el desarrollo de los trabajos duros en los grandes monumentos como de los especializados<span class=\"nota\">[137]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es de extra\u00f1ar por tanto la temprana aparici\u00f3n de tratados quir\u00fargicos que aunque se fecharon a principios de la XVIII dinast\u00eda<span class=\"nota\">[138]<\/span>, existe la sospecha de que fueron copias de otros m\u00e1s antiguos, de cuando los primeros proyectistas de las monumentales estructuras piramidales de Guiza todav\u00eda estaban por nacer. As\u00ed es que, ya en los comienzos de la historia egipcia, hay constancia de la presencia de una tradici\u00f3n m\u00e9dica en los proyectos p\u00fablicos a gran escala<span class=\"nota\">[139]<\/span>. Pues eran numerosas las empresas constituidas por numerosos grupos de trabajadores especializados en el transporte y en la talla de la piedra como aquellos en los que la manufactura de elementos ornamentales culminaba el fin de la obra. Las condiciones eran extremas por el calor asfixiante y la sequedad ambiental y c\u00f3mo no tambi\u00e9n por las agresiones de las alima\u00f1as y animales ponzo\u00f1osos; pero tambi\u00e9n por las heridas, contusiones, aplastamientos de los porteadores de piedra reventados por los grandes bloques de granito. Por las heridas provocadas en el campo de batalla; por la visi\u00f3n espantosa de las fracturas expuestas condenadas a la infecci\u00f3n (gangrenas, t\u00e9tanos; no ser\u00edan tampoco infrecuentes)<span class=\"nota\">[140]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, la salud tambi\u00e9n era importante; el sentimiento de la administraci\u00f3n por cuidado de la salud de sus trabajadores era una constante. Se manifiesta en los t\u00edtulos de m\u00e9dicos que iban en las expediciones que de forma estable permanec\u00edan en los asentamientos de larga duraci\u00f3n<span class=\"nota\">[141]<\/span>,<span class=\"nota\">[142]<\/span>. Basta con ver la alta mortalidad de obreros en las obras p\u00fablicas en \u00e9pocas recientes para hacerse una idea de lo que debi\u00f3 suceder en la antig\u00fcedad. Seguramente las condiciones ambientales en ambos momentos fuera muy similares<span class=\"nota\">[143]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De todo ello el m\u00e9dico o <em>sunu <\/em>no era el responsable \u00fanico de todos los problemas de salud como tampoco de la prevenci\u00f3n de los siniestros laborales o de una campa\u00f1a de evitaci\u00f3n del da\u00f1o f\u00edsico laboral sino que lo eran tambi\u00e9n la administraci\u00f3n (el visir y sus subordinados).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los papiros tratan sobre lesiones \u00f3seas (fracturas y luxaciones)<span class=\"nota\">[144]<\/span>. Tienen la virtud de clasificar los tipos de traumatismos por \u00e1reas anat\u00f3micas con una moderna sistem\u00e1tica, en atenci\u00f3n tambi\u00e9n de la gravedad de los mismos que resulta tan interesante y atractiva cuando se remarcan los da\u00f1os y las secuelas neurol\u00f3gicas y cuando en ellos se expresa el pron\u00f3stico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin duda, por las razones aludidas son importantes, porque fueron los primeros ejemplos en la historia de la medicina en registrar de manera casi cient\u00edfica los traumatismos. Por la descripci\u00f3n pr\u00e1ctica de \u00e9stos liber\u00e1ndolos del cors\u00e9 m\u00e1gico inherente en las dolencias de \u00edndole interno. Los m\u00e9dicos por entonces tuvieron la oportunidad de registrar los resultados de las lesiones en el mundo laboral y de los inconvenientes de sus secuelas<span class=\"nota\">[145]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son cuantiosas las fuentes disponibles para contemplar las enfermedades de los trabajadores ocupados en la construcci\u00f3n de obras y monumentos para el estado. Aun cuando se viene aludiendo a la racionalidad de los tratamientos de los desperfectos producidos<span class=\"nota\">[146]<\/span>. No cabe duda de que, adem\u00e1s la magia, y el ritual, siguieran estando tambi\u00e9n a su disposici\u00f3n. Pero el m\u00e9dico egipcio tambi\u00e9n estaba interesado en las lesiones de sus conciudadanos menos esforzados, porque muchos de los traumatismos eran muy comunes entre cualquier miembro de la comunidad<span class=\"nota\">[147]<\/span>, como as\u00ed se recoge en las descripciones fun\u00e9reas de quienes fueron los artesanos, los que construyeron las tumbas del Imperio Nuevo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen testimonios claros de la utilizaci\u00f3n del uso de las <strong><em>pr\u00f3tesis<\/em><\/strong> aunque se desconoce si la intencionalidad era por restablecer la integridad anat\u00f3mica del miembro perdido y la recuperaci\u00f3n de las funciones con la aplicaci\u00f3n de artefactos fabricados por el ingenio humano. De hecho, se han encontrado recientemente (1.994) gracias a las im\u00e1genes de tomograf\u00eda una pieza destinada (probablemente de cer\u00e1mica) que perteneci\u00f3 a una momia femenina de la XXI dinast\u00eda en continuidad con el primer hueso metatarsiano, para reemplazar las falanges perdidas, y para la mejor sustentaci\u00f3n y deambulaci\u00f3n del pie; y para el difunto, la b\u00fasqueda de la integridad<span class=\"nota\">[148]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La momia que perteneci\u00f3 a Amenhotep II ten\u00eda cambios caracter\u00edsticos de una <strong><em>espondilitis anquilopoy\u00e9tica<\/em><\/strong><span class=\"nota\">[149]<\/span>. Las radiograf\u00edas simples de la columna expresan clamorosamente los dolores que tuvo que sufrir este paciente, un hombre que en vida siempre se ufanaba de ser un gran atleta sin parang\u00f3n en el tiro al arco<span class=\"nota\">[150]<\/span>. Otro caso paradigm\u00e1tico es el de Rams\u00e9s II quien siendo en extremo longevo, a cambio del disfrute de una larga existencia hubo de pagar el coste de una p\u00e9sima calidad de vida en los \u00faltimos a\u00f1os. Es f\u00e1cil imaginarse al viejo fara\u00f3n encorvado caminando con titubeos y parsimonia a duras penas manteniendo un equilibrio en precario con la ayuda de un bast\u00f3n o transportado con veneraci\u00f3n en una silla por un grupo de siervos nubios; la mirada siempre permanec\u00eda fija al suelo cuando intentara la marcha. Como las radiograf\u00edas lo demuestran tan clamorosamente<span class=\"nota\">[151]<\/span>,<span class=\"nota\">[152]<\/span>. El cad\u00e1ver momificado de su hijo y sucesor Merenptah, ya de edad senil cuando subi\u00f3 al trono, ense\u00f1a la misma anquilosis que el padre<span class=\"nota\">[153]<\/span>. La supuesta momia de Tutmosis I tambi\u00e9n padeci\u00f3 de esta deformidad invalidante pero esta vez muy extendida<span class=\"nota\">[154]<\/span>,<span class=\"nota\">[155]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para finalizar, hay un trabajo que como colof\u00f3n compendia la multitud de patolog\u00edas que los egipcios padec\u00edan y que la moderna ciencia nos puede desvelar. Es una serie muy amplia de casos (273 individuos) recogidos de tres \u201ctumbas de los nobles\u201d (TT84, 85, 95). La investigaci\u00f3n abarca desde restos esqueletizados hasta los momificados. Las tumbas construidas en el Reino Nuevo fueron usadas hasta el 330 a. C. Las edades eran muy dispares, desde los reci\u00e9n nacidos a ancianos; el porcentaje de ni\u00f1os y de individuos que a\u00fan no habr\u00edan llegado la edad adulta era de un 20,2% del total. De entre las anomal\u00edas patol\u00f3gicas rese\u00f1ables destacan: la abrasi\u00f3n dental y de caries, 13,8 y 27,7%, respectivamente; consecuentemente, un 15,9% de abscesos dentales. Hallazgos de origen traum\u00e1tico entre 12,3%-22,6%; reacciones inflamatorias \u00f3seas un 6,8% de los casos; criba orbitalia, 29,2% e hiperostosis por\u00f3tica, 15,4%; severa osteopenia, 7,5% y en algunos casos nueva formaci\u00f3n subperi\u00f3stica \u00f3sea t\u00edpica de deficiencia en vitamina C (escorbuto), 9,5%. Los porcentajes de osteoartritis variaban entre 1,9 a 18,5%; de espondilosis entre 12-66,1% de los cuerpos vertebrales (Fig. 14).<\/p>\n<div class=\"mosimage\" align=\"center\">\n<div style=\"width: 338px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Fig. 14. Artritis de rodilla de un anciano. Per\u00edodo Mero\u00edtico, (Gabati) Sud\u00e1n. Tumba 36. British Museum. (Foto del autor).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/fig14.jpg\" alt=\"Fig. 14. Artritis de rodilla de un anciano. Per\u00edodo Mero\u00edtico, (Gabati) Sud\u00e1n. Tumba 36. British Museum. (Foto del autor).\" width=\"328\" height=\"500\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 14. Artritis de rodilla de un anciano. Per\u00edodo Mero\u00edtico, (Gabati) Sud\u00e1n. Tumba 36. British Museum. (Foto del autor).<\/p><\/div>\n<\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que alecciona sobre las condiciones paup\u00e9rrimas de vida de una poblaci\u00f3n antigua egipcia de la principal necr\u00f3polis tebana en contraste con la capital tebana<span class=\"nota\">[156]<\/span>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de este amplio y general repaso, aunque no siempre suficiente, y tal vez un tanto desproporcionado en el contenido y en los argumentos de cada uno de los cap\u00edtulos entre s\u00ed, que aportan cada una de las fuentes m\u00e1s importantes del conocimiento de la enfermedad en el antiguo Egipto. Y siguiendo el criterio de la proporcionalidad de a mayor extensi\u00f3n mayor importancia, se ha de concluir diciendo que:<\/p>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>El legado documental no es v\u00e1lido ni fiable como fuente de evidencia de la enfermedad en el Antiguo Egipto.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>Poco m\u00e1s se puede decir de la observaci\u00f3n de la iconograf\u00eda. \u00danicamente, a trav\u00e9s de ciertas im\u00e1genes es permisible realizar una valoraci\u00f3n fidedigna. Lo deseable ser\u00eda compararla con el estudio patol\u00f3gico del sujeto retratado.<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>A pesar de los inconvenientes y limitaciones del estudio paleopatol\u00f3gico, \u00e9ste es sin duda el m\u00e9todo que permite extraer la evidencia m\u00e1s v\u00e1lida de la enfermedad. <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<ul style=\"text-align: justify;\">\n<li><strong>El ideal ser\u00eda poder conciliar y afrontar los tres m\u00e9todos de informaci\u00f3n aunque esto es en la pr\u00e1ctica solamente un deseo. <\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<h3 style=\"text-align: left;\">Notas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span class=\"notapie\"><span class=\"notapie\">[1]<\/span>\u00a0Juaneda-Magdalena, M., 2007.<br \/>\n[2]<\/span> A veces creo que resulta una ventaja, y m\u00e1s que un inconveniente una virtud, el acercamiento a estos aspectos de la enfermedad en los textos antiguos con una mente abierta, desprovista de la subjetividad deformante del cient\u00edfico moderno.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[3]<\/span> Sin la magia y la religi\u00f3n el egipcio antiguo no ser\u00eda tal. El investigador moderno se empe\u00f1a una y otra vez con enorme tozudez en separar los aspectos m\u00e1gico-religiosos de la enfermedad y sus tratamientos como algo esp\u00fareo y aborrecible; haci\u00e9ndolo as\u00ed, los desprovee de su aut\u00e9ntico significado y virtud ya no s\u00f3lo en los aspectos referidos, sino tambi\u00e9n, como agente activo en tanto que hacedor de su civilizaci\u00f3n.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[4]<\/span> O porque el destinatario conoce y tiene amplios conocimientos m\u00e9dicos.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[5]<\/span> De hecho aunque los papiros m\u00e9dicos no hablen con claridad de la Bilharziasis, s\u00ed se enumeran algunos tipos de gusanos y los tratamientos para expulsarlos;\u00a0 y es que tambi\u00e9n los egipcios radicaron algunas etiolog\u00edas de las enfermedades sobre una base digamos que vermicular. (Rosalie David, 2.000). Algunos sabios han identificado la misteriosa enfermedad \u201cAaA\u201d \u2013producida igualmente por un verme- con la Esquistosomiasis. (Jonckheere F, 1944).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[6]<\/span> (Joyce Filer, Cap. 2, p. 27, 1995). Suele decirse que la mayor\u00eda de los papiros fueron escritos por copistas ignorantes en temas m\u00e9dicos si se except\u00faa el papiro de Kahun. (Ghalioungui P, 1983).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[7]<\/span> (Juaneda-Magdalena M, 2007).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[8]<\/span> Bardinet Thierry, 1995. L\u00e9ase el interesante apartado del autor: <em>\u201cLe coeur-haty et l\u00b4int\u00e9rieur-ib\u201d<\/em><br \/>\n<span class=\"notapie\">[9]<\/span> Lefebvre G, 1956.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[10]<\/span> Bardinet T, 1995.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[11]<\/span> JF Nunn, pp. 144-5, 1996.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[12]<\/span> Qu\u00e9 se puede decir de las figuras humanas que adoptan movimientos inveros\u00edmiles re\u00f1idos con las posturas que la anatom\u00eda apenas puede o permite concebir, \u00bfson el resultado de una dismorfia som\u00e1tica, del mal tratamiento impuesto por el m\u00e9dico, o por la incompetencia art\u00edstica del inh\u00e1bil artesano? Otro tanto, sucede con la conocid\u00edsima imagen de la reina del Punt, con qu\u00e9 se ha de comparar su aspecto corporal, a una mera obesidad o a la crueldad de una dolencia que tanto le deformaba.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[13]<\/span> Reeves C, 1984.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[14]<\/span> En el texto se observa con claridad el determinativo que acompa\u00f1a al nombre gen\u00e9rico del grupo \u00e9tnico denotando enf\u00e1ticamente su peque\u00f1o tama\u00f1o.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[15]<\/span> El escrito implica una gran importancia por su valor antropol\u00f3gico porque expresa la diferencia de un extranjero, de una etnia que se define por una estatura desacostumbradamente peque\u00f1a en relaci\u00f3n con los naturales del pa\u00eds. Los antiguos egipcios aplicaban a estos grupos el t\u00e9rmino de \u201cdng\u201d; a diferencia del hombre enano sobradamente representado en la iconograf\u00eda como\u201dnmw\u201d (Shaw Ian, Nicholson Paul, 2004).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[16]<\/span> Engelbach R, 1938.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[17]<\/span> Juaneda-Magdalena M, 2003 <a title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=297\">El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n<\/a>.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[18]<\/span> Con ellos conviene citar igualmente a los ejemplos de El Cairo (Jnumhotep y a Djedhor como se ve en su sarc\u00f3fago a tama\u00f1o real; o a la enana de la embarcaci\u00f3n de alabastro del tesoro de Tutankham\u00f3n).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[19]<\/span> Entre algunos de los sobrenombres que recib\u00eda el dios menfita Ptah era el de \u201cenano\u201d. Y esta la raz\u00f3n de la frecuencia de sus representaciones de tal guisa con el aspecto de un acondropl\u00e1sico ya en \u00e9poca antigua. Posteriormente los griegos adoptaron para \u00e9l la terminolog\u00eda de \u201cPataikos\u201d (\u201cPateco\u201d). Son unas figuras muy f\u00e1ciles de encontraren los museos dedicados a la cultura egipcia; en el de Lisboa hay un ejemplo muy peculiar (MNAe 357) Egyptian Treasures in Europe, 2000.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[20]<\/span> Existen y se describen en medicina subgrupos de condrodisplasias entre las que se encuentran los pseudoacondropl\u00e1sicos. Tal vez Seneb pudiera ser integrado dentro de esta clasificaci\u00f3n (Harrison, cap\u00edtulo 334, p. 2514, Vol. II, 2006).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[21]<\/span> Juaneda-Magdalena M, , febrero 2003<br \/>\n<span class=\"notapie\">[22]<\/span> Junker H, 1941.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[23]<\/span> <em>\u201cEl \u00fanico que deleita a su Se\u00f1or todos los d\u00edas, el enano del Rey, Pernianju de el Gran Palacio\u201d <\/em>Tal era el nombre del personaje y su dedicaci\u00f3n ante su Se\u00f1or, cuya estatua fue encontrada y publicada por Hawass (1990) en el interior de su Serdab (Hawass Z, 2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[24]<\/span> Junker H, Giza V, 1941.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[25]<\/span> En este caso se dispone de restos humanos para compararlos con la iconograf\u00eda y observar las correspondencias.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[26]<\/span> Ni tan siquiera el estudio reciente del ADN lo ha confirmado (Reeder G, 2005).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[27]<\/span> Los cr\u00e1neos de los dos hombres (Jnumnejt y Nejanj ) se compararon con la forma de las cabezas de las figuras vi\u00e9ndose que eran extraordinariamente semejantes con las representaciones iconogr\u00e1ficas. Por esta raz\u00f3n se descubri\u00f3 que durante el enterramiento y durante el etiquetado los responsables hab\u00edan intercambiado los nombres y equivocado la colocaci\u00f3n de las figuras. Y por otra parte, el tama\u00f1o de las figuras coincid\u00eda con la estatura real de los dos esqueletos, una evidencia en este caso extraordinaria porque uno de ellos ten\u00eda un aspecto eunucoide (Reeder G, 2005).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[28]<\/span> La t\u00e9cnica de reducci\u00f3n de la luxaci\u00f3n del hombro en nada se diferencia de la que hace un traumat\u00f3logo moderno (m\u00e9todo de Kocher) (Hamada and Rida, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[29]<\/span> En el Museo de Bruselas hay una imagen muy similar con id\u00e9nticas caracter\u00edsticas. (Isidro Albert, Malgossa Assumpci\u00f3, 2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[30]<\/span> Joyce Filer,Cap. 2, p\u00e1g. 30, 1995.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[31]<\/span> Butterfield WC, 1976.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[32]<\/span> Juaneda-Magdalena M, 2007.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[33]<\/span> Hubo grandes obesos, seg\u00fan parece, entre algunos de los miembros de la dinast\u00eda de los Ptolomeos. Se desprende de la informaci\u00f3n de los fil\u00f3sofos griegos en general y atenienses en particular (Michalopulos A, Tzelepis G, Geroulanos S, 2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[24]<\/span> De la estela funeraria de Nebanj, (Serrano Delgado JM, p. 271).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[35]<\/span> Inf\u00f3rmese de la Enfermedad de Dercum en el Diccionario terminol\u00f3gico de ciencias m\u00e9dicas, Salvat, 1979.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[36]<\/span> Ghalioungui P, 1949; 49 (303-316).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[37]<\/span> Hanning Speke J, 2003.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[38]<\/span> Juaneda-Magdalena M, 2007. Uno no puede sustraerse de paso del recuerdo de un relato de la conocida <em>Estela del Hambre<\/em> en la Isla del Sehel cercana al Asu\u00e1n actual: <em>\u201cMi coraz\u00f3n ten\u00eda una gran pena, porque el Nilo, durante siete a\u00f1os, no hab\u00eda subido a tiempo\u2026 Todo lo que hab\u00eda para comer lo hab\u00eda en poca cantidad\u2026 El ni\u00f1o lloraba, el joven estaba abatido, los ancianos cuyo coraz\u00f3n estaba triste, se sentaban en tierra, con las piernas dobladas\u2026 Incluso los cortesanos pasaban necesidad\u2026 <\/em>(Grimal N, p. 72, 1996).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[39]<\/span> Lichtheim M, 1997.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[40]<\/span> En la tumba de Paatenemheb (Saqqara) el m\u00fasico destaca del resto del grupo musical (Fusch J, 117 (1), 618\u2013623.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[41]<\/span> Para una mejor comprensi\u00f3n y conocimiento del problema se remite al lector al siguiente art\u00edculo: (Juaneda-Magdalena, julio 2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[42]<\/span> En el Museo de Berl\u00edn el escultor del fara\u00f3n Amenhotep, Bek, se representa con una obesidad extrema y con una prominente ginecomastia (D. Giugliano, 24: 836, 2001).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[43]<\/span> Ex\u00e1menes posteriores de relieves en tumbas am\u00e1rnicas muestran el mismo fenotipo (Tumba de Parennefer, Tutu, Ay, Huya, Ahmes, etc.) (Risse GB, 1971).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[44]<\/span> Como tambi\u00e9n en gran n\u00famero de estelas, por citar alguna de ellas, la del grupo del Rey con Nefertiti (\u00e9sta con id\u00e9ntica \u201canomal\u00eda\u201d) y las princesas en el \u00c4gyptisches Museum de Berl\u00edn. Del mismo museo hay una estatua de la reina con una acusada \u201chidrocefalia\u201d. (The Royal Women of Amarna, 1996). Pero aun m\u00e1s relevante es el grupo escult\u00f3rico de Ajenat\u00f3n y Nefertiti del Louvre E 15593 (E 22746) donde a ambos se les ve representados sin cambios en el rostro (Les Statues \u00c9gyptiennes du Nouvel Empire, Statues Royales et Divines, 2007).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[45]<\/span> La representaci\u00f3n de figuras humanas con un fenotipo mixto sexual no es por supuesto novedosa en la iconograf\u00eda de los dioses Hapy pero s\u00ed lo fue en las que aluden a los faraones; al menos sobre esto no se han encontrado precedentes.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[46]<\/span> La molienda del grano en las figuras de las mujeres acuclilladas durante a\u00f1os sobrecargaba las articulaciones de las mu\u00f1ecas y del resto de la cadena articular de los miembros superiores.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[47]<\/span> Tambi\u00e9n recibe la acepci\u00f3n en medicina de espondilosis cuando es la columna la afectada (Diccionario Espasa de Medicina, 1999).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[48]<\/span> La contractura palmar cr\u00f3nica, tambi\u00e9n conocida como la enfermedad de Dupuytren (Diccionario Terminol\u00f3gico de Ciencias M\u00e9dicas, 1979).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[49]<\/span> Para una mayor informaci\u00f3n se invita al lector a que lea la p\u00e1gina 107 de P. Ghalioungui, 1983.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[50]<\/span> \u201c<em>Mira, no hay profesi\u00f3n que est\u00e9 libre de director, excepto el escriba. \u00c9l es el jefe..\u201d<\/em> (Serrano Delgado JM, p. 223, 1993).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[51]<\/span> Hamada and Rida, 1972.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[52]<\/span> Aunque c\u00f3mo se ver\u00e1 m\u00e1s adelante no es una afirmaci\u00f3n absoluta.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[53]<\/span> Joyce Filer, Cap. 2, p. 27, 1995.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[54]<\/span> La momificaci\u00f3n artificial por otra parte causa parad\u00f3jicamente destrucci\u00f3n de los tejidos humanos y su dif\u00edcil reconocimiento cuando \u00e9stos se hayan en \u00edntimo contacto con los productos conservantes.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[55]<\/span> Los depredadores, insectos, roedores, las ra\u00edces de plantas y \u00e1rboles; las condiciones climatol\u00f3gicamente adversas; la humedad y los componentes qu\u00edmicos del suelo, dejar\u00e1n marcas indelebles (estr\u00edas en los huesos, entre otras) que confundir\u00e1n al estudioso poco avezado en tanto que simulan a los aut\u00e9nticos trastornos patol\u00f3gicos. Incluso, a veces la presi\u00f3n del vendaje de la momia sobre un miembro puede forzar una posici\u00f3n e inducir la sospecha hacia una deformidad patol\u00f3gica cuando \u00e9sta realmente nunca existi\u00f3. As\u00ed mismo, los materiales usados durante el proceso dan lugar a artefactos que habr\u00e1 que desechar como patol\u00f3gicos (Joyce Filer, Cap. 2, p. 27 y 63, 1995).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[56]<\/span> Waldron H, 2000.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[57]<\/span> Ruffer descubri\u00f3 una evidencia en la momia de un sacerdote de Am\u00f3n de la XXI dinast\u00eda. En Nubia se encontraron tambi\u00e9n ocho casos con similar patolog\u00eda. Un caso de tuberculosis de cadera se encontr\u00f3 en un cuerpo de la V dinast\u00eda (Hamada and Rida, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[58]<\/span> Smith y Dawson encontr\u00f3 un caso tard\u00edo en un miembro de la comunidad cristiana de File; los huesos de los dedos gordos (que es el sitio de localizaci\u00f3n m\u00e1s t\u00edpica) presentaban grandes concreciones blanquecinas. Tambi\u00e9n en las articulaciones de las rodillas; el an\u00e1lisis de las mismas demostr\u00f3 que eran dep\u00f3sitos de \u00e1cido \u00farico (Hamada and Rida, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[59]<\/span> Se han encontrado cuatro cr\u00e1neos con lesiones \u00f3seas en el maxilar superior sospechosamente debido a esta enfermedad en cementerios ptolemaicos (Balat y Dajla) (Strouhal E,1992)<br \/>\n<span class=\"notapie\">[60]<\/span> Hussein MK, 1949-1950. Op. Cit.Hamada and Rida, 1972.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[61]<\/span> Hamada and Rida, 1972.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[62]<\/span> F. Filce Leek, 1980.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[63]<\/span> La dentici\u00f3n de la momia sufr\u00eda un grave deterioro por la atrici\u00f3n, caries, un quiste maxilar abscesificado, entre otros. (Melchor AH, Holowkas AH, Pharoah M et al, 1997).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[64]<\/span> F. Filce Leek, (1971).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[65]<\/span> Korkhaus, E. Otto, 1975.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[66]<\/span> Juaneda-Magdalena M, septiembre 2003.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[67]<\/span> Ruffer encontr\u00f3 huevos calcificados del par\u00e1sito (Bilharzia haematobia) en momias. (Brier B, 2004).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[68]<\/span> Helmut Kloos, Rosalie David, 2002.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[69]<\/span> Hay casos muy antiguos reconocidos como el del adolescente del predin\u00e1stico egipcio (5000 a. C.) (Millar RL, Armelagos GJ, Ikram S, 1992). Con t\u00e9cnicas de ELISA (ensayo inmunoabsorvente ligado a un enzima) se han encontrado en la piel de las momias egipcias del predin\u00e1stico (Aufderheide AC, 2000).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[70]<\/span> Eso explica parcialmente el inter\u00e9s manifestado por la pluma de Her\u00f3doto de que los egipcios ten\u00edan el h\u00e1bito de purgarse durante los tres primeros d\u00edas de cada mes. Los egipcios refieren con t\u00e9rminos precisos y en escritura jerogl\u00edfica una gran variedad de vermes o gusanos y las recetas para tratarlos. He aqu\u00ed alguno de los m\u00e1s conocidos: <img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-521\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/jero011.gif\" alt=\"jero011\" width=\"57\" height=\"15\" \/>\u00a0, <span style=\"font-family: Transliteration; font-size: medium;\">Hrrwt<\/span> y c\u00f3mo este finaliza en el ideograma de un ofidio.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[71]<\/span> Se destaca dos tipos de gusano, los m\u00e1s frecuentes en los parajes nil\u00f3ticos son: el Esquistosoma haematobium y el mansoni.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[72]<\/span> El m\u00e9rito del descubrimiento del par\u00e1sito se debe al Dr. Theodor Bilharz en el Cairo (1851); la demostraci\u00f3n del ciclo vital al Dr. Robert T. Leiper en Egipto (1915) (Kloos H, David R, 2002).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[73]<\/span> Se calcula que aproximadamente unos 20 millones de egipcios est\u00e1n infectados con el par\u00e1sito (Rosalie David, 2.000).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[74]<\/span> Las autoridades sanitarias egipcias, muy concienciadas, informan a los escolares sobre las medidas de higiene profil\u00e1cticas y terap\u00e9uticas de mayor eficacia (informaci\u00f3n personal).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[75]<\/span> Durante 10 a\u00f1os el gobierno egipcio ha invertido 40 millones de d\u00f3lares en un plan de erradicaci\u00f3n (\u201cSchistosomiasis Research Project\u201d) en colaboraci\u00f3n con la Agencia Internacional del Desarrollo de EEUU, cient\u00edficos de diversas universidades egipcias y americanas, mediante el que se han ejecutado planes eficaces de prevenci\u00f3n, diagn\u00f3stico y tratamiento de la enfermedad. (Rosalie David, 2000).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[76]<\/span> La recuperaci\u00f3n de numerosas conchas fosilizadas del g\u00e9nero \u201cBulinus\u201d en los muros de las casas, en canales, en el Oriente Medio (4000 a. C. \u2013 300d. C.), implica que los sistemas de abastecimiento de agua eran apropiados para los sitios de transmisi\u00f3n de la esquistosomiasis en la antig\u00fcedad. (Malek EA, 1958; Malek E.A, 1975). <span class=\"notapie\">[77]<\/span> Realmente son muy escasas las noticias que se tiene de la vida diaria del campesino egipcio; sin embargo, s\u00ed se puede deducir como producto de la observaci\u00f3n de la im\u00e1genes ribere\u00f1as, de las viviendas; de las costumbres remanentes del pasado fara\u00f3nico que todav\u00eda el viajero puede vislumbrar desde la borda de las motonaves, fundamentalmente, las que ata\u00f1en al manejo del agua.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[78]<\/span> Kloos H, David R, 2002.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[79]<\/span> El da\u00f1o en la vejiga es m\u00e1s frecuente en la variedad del E. Haematobium.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[80]<\/span> Como ejemplo est\u00e1 el tejedor Najt (ROM I) con invasi\u00f3n de h\u00edgado, intestinos y ri\u00f1ones por huevos calcificados. (Mollet NB, Hart GD, Reyman Th A et al, 1980).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[81]<\/span> V\u00e9ase la traducci\u00f3n del p\u00e1rrafo 62 del papiro de Ebers en p\u00e1gina 20 del art\u00edculo de: (Brier B, 2004).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[82]<\/span> En Bardinet 1995; se dice que es un error heredado frecuente de interpretaci\u00f3n que procede de un error de traducci\u00f3n. Cuesti\u00f3n compartida por J F Nunn en la p\u00e1gina 91 de su libro (JF Nunn, 1996).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[83]<\/span> Tratado de Gastroenterolog\u00eda Bockus p.4697.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[84]<\/span> Filer J, 1995.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[85]<\/span> Nunn JF, 1996.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[86]<\/span> Bardinet es de la opini\u00f3n de que no hay descripci\u00f3n de la hematuria en los textos m\u00e9dicos fara\u00f3nicos, y que tal vez, el significado de unas orinas te\u00f1idas de color rojo en un pa\u00eds donde la enfermedad era end\u00e9mica y antiqu\u00edsima podr\u00eda tener un simbolismo espiritual-religioso muy cercano al dios Seth. (Bardinet Th, p. 57, 1995).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[87]<\/span> El da\u00f1o hep\u00e1tico es m\u00e1s frecuente en el par\u00e1sito E. Mansoni.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[88]<\/span> Cita que RL Miller en su art\u00edculo publicado en Medical History, 1991<em>; se<\/em> hace otro estudio publicado en: (VL Ongom et al, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[89]<\/span> A mi modo de ver, m\u00e1s bien parecen hombres herniados sin m\u00e1s, y por tanto, resulta un tanto forzada la interpretaci\u00f3n de las im\u00e1genes en tanto que el aumento del vientre asc\u00edtico es mucho m\u00e1s evidente en estos enfermos cirr\u00f3ticos que en las im\u00e1genes que el representa en su libro: (Ghalioungui P, 1973 pp. 85-7).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[90]<\/span> Brier B, (2004).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[91]<\/span> Se especula de un p\u00e1rrafo del papiro de Ebers (875) donde se explica como extraer con un artilugio el par\u00e1sito- hembra pre\u00f1ada cuando \u00e9sta aprovechando el tobillo sumergido del hu\u00e9sped en el agua abre a trav\u00e9s de la piel una herida para desovar (Nunn, 1996).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[92]<\/span> Nunn JF, 1997.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[93]<\/span> Sorprend\u00eda a los investigadores el peso extremo de los cr\u00e1neos de la hiperostosis (engrosamiento de la cortical del hueso seg\u00fan el Diccionario terminol\u00f3gico de Ciencias M\u00e9dicas, Salvat, 1979) y por los cambios por\u00f3ticos a la compensaci\u00f3n de aqu\u00e9llos a la anemia que la ruptura del par\u00e1sito ocasiona en el hemat\u00ede. Los test inmunol\u00f3gicos positivos para el paludismo en este tipo de anomal\u00edas \u00f3seas es algo m\u00e1s que una pura coincidencia.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[94]<\/span> Brier B, (2004).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[95]<\/span> Basado en este sistema se est\u00e1 usando el ParaSightTM-F test. Este sistema ha dado una positividad de reacciones en un 7-8% de momias egipcias que de 1500 a 5000 a\u00f1os de edad (Aufderheide AC, p.238, 1998).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[96]<\/span> Sobre el tipo de bacilo de la tuberculosis primitiva y la forma de contagio existen todav\u00eda controversias que a buen seguro se resolver\u00e1n con las modernas t\u00e9cnicas en biolog\u00eda molecular (Wojtowietcz JH, 2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[97]<\/span> Nerlich AG, Haas Ch J, Zink A et al., 1997.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[98]<\/span> AR Zink, W Grabner, U Reischl et al. (2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[99]<\/span> Crub\u00e9zy \u00c9ric, Ludes B, Poveda JD et al, 1998.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[100]<\/span> El citado autor examin\u00f3 a una momia de un sacerdote (Nesparehan) de la XXI dinast\u00eda con la misma afecci\u00f3n en la columna (Ruffer MA, 1921).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[101]<\/span> Waldron H, 2000.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[102]<\/span> Quiz\u00e1 fuera la primera referencia escrita de la malaria o tal vez de la famosa peste provocada por la bacteria de la Yersinia transmitida desde las pulgas de las ratas a los humanos. La escritura jerogl\u00edfica <em>\u201ciadet\u201d<\/em> se completa con el ideograma de la lluvia <img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"Lluvia\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/jero02.gif\" alt=\"Lluvia\" width=\"15\" height=\"15\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/> ca\u00edda del cielo, como si la citada estuviera relacionada con el advenimiento de aqu\u00e9lla o de la llegada de la inundaci\u00f3n anual que promov\u00eda una multitud de cambios en las riveras. Entre los cuales estaban la construcci\u00f3n de acequias y canales de regad\u00edo. Un magnetismo para una enorme poblaci\u00f3n de mosquitos vectores de la enfermedad. (Brier B, (2004)<br \/>\n<span class=\"notapie\">[103]<\/span> Muchos egipt\u00f3logos con notables excepciones (Goedicke y Aldred) han insistido en que no hay pruebas sobre ello (Kozloff AP, 2006).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[104]<\/span> La profusi\u00f3n de estatuas dedicadas a la diosa Sejmet durante el reinado de Amenhotep III en opini\u00f3n de algunos autores se debiera a razones apotropaicas o invocatorias contra una serie de plagas de peste bub\u00f3nica que por entonces acontecieron (Kozloff AP, KMT, Fall 2006). Como testimonio escrito se recuerda tambi\u00e9n que la Peste fue una plaga asoladora que con periodicidad diezmaba tr\u00e1gicamente la demograf\u00eda de la humanidad, Egipto no tuvo por qu\u00e9 ser una excepci\u00f3n; de hecho los bubones secundarios a las inflamaciones desmedidas de los ganglios linf\u00e1ticos recuerdan con mucha familiaridad a la descripci\u00f3n del <strong>\u201cTumor de Jonsu<\/strong>\u201d que se cita en Ebers 877 (Bardinet 1995, p. 372) <em>\u201cSi t\u00fa encuentras en las axilas, en los brazos, en el bajo vientre o en los muslos que hay pus, no deber\u00e1s de preparar alguna cosa en relaci\u00f3n a ello\u2026\u201d<\/em>.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[105]<\/span> En (Zink A et al, 2001 se cita a Jorgen AL et al, <em>Immunity to tetanus and diphtheria in rural Africa<\/em>, Am J. trop. Med Hyg., 56: 576-579, 1997).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[106]<\/span> Von Deines and W Westendorf, VII, 1961, pp.244-245.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[107]<\/span> Reciben estos escritos el bello sobrenombre de: <em>\u201cLibro de protecci\u00f3n de la madre y el ni\u00f1o\u201d.<\/em><br \/>\n<span class=\"notapie\">[108]<\/span> Erman, A., 1901.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[109]<\/span> En Ramesseum III (B, 20-23) se nombra la enfermedad \u201c<em>baa<\/em>\u201d en una f\u00f3rmula m\u00e1gica durante la cual la sustancia que se aplica se coloca en el cuello del ni\u00f1o: (p\u00e1gina 470 del libro de Bardinet, 1995).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[110]<\/span> En Ramesseum III (B, 23-24) se expresa igualmente una oraci\u00f3n m\u00e1gica que sale de los labios angustiosos de la madre Isis invocando la protecci\u00f3n contra el mal \u201c<em>baa<\/em>\u201d que dio lividez (\u00bfcianosis?) a los labios del infante Horus. Si aqu\u00e9l entr\u00f3 por la boca del ni\u00f1o del pecho de la madre Isis al amamantarlo, es la diosa quien se encarga de ense\u00f1ar a las madres con su angustiosa experiencia el procedimiento para expulsar el elemento nocivo cuando \u00e9ste afecte a su vez a los suyos.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[111]<\/span> El desarrollo de las t\u00e9cnicas de amplificaci\u00f3n del ADN ofrece una oportunidad para investigar la incidencia y la prevalencia de las enfermedades infecciosas en las poblaciones antiguas. Mediante estos estudios se han podido analizar e identificar el ADN bacteriano de la tuberculosis, lepra, malaria, etc. (Zink A, Reischl U, Wolf H, 2000).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[112]<\/span> La constataci\u00f3n de material gen\u00e9tico infeccioso procedente del germen de la difteria es una prueba irrefutable (Zink A. et al, 2001).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[113]<\/span> El an\u00e1lisis con microscopio electr\u00f3nico de fragmentos de las p\u00fastulas sin embargo no evidenci\u00f3 el virus de la viruela (Poxvirus) donde es frecuente encontrase abundantemente. Otros estudios inmunol\u00f3gicos y virol\u00f3gicos tampoco corrobor\u00f3 la infecci\u00f3n. (Zuckerman AJ, 1984).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[114]<\/span> Isidro Albert, Malgossa Assumpci\u00f3, Cap.20, 2003.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[115]<\/span> Flinders Petrie encontr\u00f3 una momia ahora en el Museo Arqueol\u00f3gico de la Universidad de Pensilvania, con una ca\u00f1a al lado de su cuerpo de 120 cent\u00edmetros que le pudo ayudar para caminar; el f\u00e9mur izquierdo era 8,2 cent\u00edmetros m\u00e1s corto (Hamada and Rida, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[116]<\/span> Miller R.L, 1991.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[117]<\/span> La enorme cantidad de horas de trabajo invertidas por los obreros de Deir el Medina en los ambientes penumbrosos de las tumbas reales era el equivalente al descrito en los mineros u otros trabajadores en id\u00e9nticas condiciones (si bien los tiempos de trabajo aunque intensos en actividad ser\u00edan cortos en duraci\u00f3n). Los problemas m\u00e1s frecuentes en estas circunstancias son una mala adaptaci\u00f3n a la luz normal, movimientos r\u00e1pidos oscilatorios o laterales de los globos oculares (nistagmos) y fotofobia. (D. Hunter, <em>The diseases of occupations, <\/em>6th ed., London, Hodder &amp; Stoughton, 1978, i: 499); obra citada por R.L. Miller, 1991)<br \/>\n<span class=\"notapie\">[118]<\/span> R.L. Miller, 1991.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[119]<\/span> Walker R, Parsche F, Brierbrier F et al, 1987.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[120]<\/span> Eugene V. Boisaubin, 1988.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[121]<\/span> Miller R, Callas DD, Kahn SE et al, 2000.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[122]<\/span> Shattock SG, 1909.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[123]<\/span> Reginald Magee, 1998.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[124]<\/span> Shattock SG. <em>Microscopic sections of the aorta of King Mernephtah<\/em>, Lancet; 1: 319, 1909.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[125]<\/span> Ruffer estudi\u00f3 un n\u00famero importante de momias mayormente del Imperio Antiguo. En una momia de \u00e9poca m\u00e1s tard\u00eda (28-30 dinast\u00edas) se pudo comprobar placas de ateromas en las car\u00f3tidas y en la arteria subclavia izquierda, en las iliacas comunes y en las arterias perif\u00e9ricas; \u00e9l lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n que, sin embargo, la momia no era de una persona de edad. La momia que tenia cincuenta a\u00f1os cuando el fallecimiento, ten\u00eda ateromas en la aorta y en las arterias braquiales. En 1931, Long, describi\u00f3 la momia de una mujer de la XXI dinast\u00eda encontrada en Deir el Bahari que muri\u00f3 a los cincuenta a\u00f1os; el coraz\u00f3n mostraba la calcificaci\u00f3n de una v\u00e1lvula mitral, engrosamiento y calcificaci\u00f3n de las arterias coronarias dentro del panorama de una arteriosclerosis sist\u00e9mica. Cambios similares observ\u00f3 Sandison en los a\u00f1os sesenta del siglo pasado. M\u00e1s recientes y m\u00e1s sonados son los trabajos publicados de la momia PUM II (Museo de la Universidad de Pensilvania), alojada actualmente en \u201cNational Museum of Natural History at the Smithsoniam\u201d, seguramente del periodo ptolemaico, de ella se encontraron fragmentos de aorta y coraz\u00f3n en la cavidad abdominal; lo sorprendente es que las arteriolas de peque\u00f1o calibre estaban tambi\u00e9n afectadas; el individuo tendr\u00eda entre treinta y cinco y cuarenta a\u00f1os. (Eugene V Boisaubin, 1988).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[126]<\/span> Eugene V. Boisaubin, 1988.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[127]<\/span> Muchos de los ejemplos eran lesiones m\u00faltiples osteol\u00edticas (p\u00e9rdida de hueso) y otras osteobl\u00e1sticas (aumento de hueso). Los autores siguiendo modelos matem\u00e1ticos y estad\u00edsticos del esqueleto validados para una muestra poblacional inglesa (1901-1905) indican que el porcentaje de tumores no era estad\u00edsticamente diferente a las poblaciones occidentales de cien a\u00f1os atr\u00e1s (Nerlich AG, Rohrbach H, Bachmeier B, Zink A, 2006).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[128]<\/span> Es el caso de un carcinoma nasofar\u00edngeo (Strouhal E, 1992) en un esp\u00e9cimen del cementerio cristiano de Sayala (Nubia). Tambi\u00e9n existe un caso de la V o VI dinast\u00eda del cementerio de Naga ed Deir con lesiones m\u00faltiples osteol\u00edticas en el esqueleto por una enfermedad de Hand-Schuller-Christian. Ejemplos de cistoadenomas ov\u00e1ricos, adenomas hipofisarios, p\u00f3lipos del cervix uterino, y un famoso osteocondroma descrito por Smith, Dawson y Brothwell en el tercio inferior de un f\u00e9mur (Capasso L, Constantini RM, 1994).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[129]<\/span> Un tumor benigno de origen nervioso que se localiza especialmente en las vainas de los nervios pr\u00f3ximos a la espalda y en los nervios craneales (Diccionario Espasa Medicina).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[130]<\/span> Strouhal E and Nemeckov\u00e1 A, 2004.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[131]<\/span> David R, Archbold R, 2000.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[132]<\/span> Con destrucci\u00f3n del paladar duro, suelo de la \u00f3rbita derecha consumidos por un tumor de partes blandas de la regi\u00f3n nasofar\u00edngea. El esqueleto se encuentra en el Lowie Museum of Anthropology de Berkeley-California (Strouhal E, 1978).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[133]<\/span> Strouhal E 1992.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[134]<\/span> Hawass Z, 2007.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[135]<\/span> D\u00edcese de un parto que no trascurre con normalidad (Diccionario Espasa de Medicina).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[136]<\/span> Aufderheide AC, Rodr\u00edguez-Mart\u00edn C, 1998.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[137]<\/span> Existe una bien documentada descripci\u00f3n de las lesiones traum\u00e1ticas en el mundo laboral del Antiguo Egipto en: RL Miller, 1991.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[138]<\/span> De lo que el papiro de Edwin-Smith es el aut\u00e9ntico paradigma: B. Brier, (2004).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[139]<\/span> RL Miller, 1991.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[140]<\/span> Para obras de tal magnitud se necesitaba una administraci\u00f3n estable y bien estructurada, de personas que abastec\u00edan de agua y alimentos; del reclutamiento de la fuerza de trabajo, de una siempre y bien provista red de distribuci\u00f3n y de despensa de alimentos, para su conservaci\u00f3n; y del personal exclusivo para su preparaci\u00f3n (cocineros, panaderos, etc.) y para la construcci\u00f3n del alojamiento para cientos de obreros y artesanos.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[141]<\/span> En algunas inscripciones encontradas en canteras se citan nombres de m\u00e9dicos con sus t\u00edtulos (\u201cjefe de m\u00e9dicos\u201d; \u201cm\u00e9dico de la expedici\u00f3n\u201d) que sugieren que se hac\u00eda cargo de la salud de los expedicionarios. (RL Miller, 1991.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[141]<\/span> En el interesante art\u00edculo de Lull y Requena se observa la preocupaci\u00f3n del estado del cuidado de la creaci\u00f3n de campamentos estables en zonas mineras de lugares inh\u00f3spitos y de pozos o reservas de agua imprescindibles para la supervivencia durante muchos meses. (Jos\u00e9 Lull y \u00c1ngel Requena, 2004.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[143]<\/span> RL Miller refleja en su cita de (M. J. Toole y R. J. Waldman, <em>An analysis of mortality trends among refugee populations in Somalia, Sudan and Thailand<\/em>, Bull. WHO, 1988, 66: 237-47) que la muerte era cercana a la mitad de la mano de obra reclutada, en aquellos tiempos, bajo una administraci\u00f3n incompetente, debi\u00f3 ser brutal.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[144]<\/span> (Hamada and Rida, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[145]<\/span> Toole and Waldman, aportan el testigo de una estela encontrada en Wadi Hammamat recordando una expedici\u00f3n a una cantera de piedra en el desierto acontecida en el a\u00f1o tercero del reinado Rams\u00e9s IV. La estela registra una mortalidad de 900 muertos de un total de 8.368 expedicionarios; una mortalidad de 10-11%; como dato que incluir, se registraba adem\u00e1s que la provisi\u00f3n de agua era muy escasa y fue un problema acuciante. V\u00e9ase m\u00e1s datos en (L. Cristophe, 1949). Seguramente los vientos cargados de arena o por el picado de la roca hac\u00eda que en estos individuos se acrecentara la silicosis. A lo que se sumaba la postura, siempre de rodillas, en la que trabajaban de continuo; en quienes las v\u00e9rtebras adoptaban severos cambios degenerativos donde las fusiones y escoliosis vertebrales eran muy acusadas, y por tanto, origen de dolores severos; y deformidades de la espalda en hombres todav\u00eda en plena juventud.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[146]<\/span> El examen de los esqueletos revel\u00f3 que eran muy frecuentes las fracturas de los huesos del antebrazo, especialmente del c\u00fabito izquierdo al utilizarse esta parte anat\u00f3mica como protecci\u00f3n contra los golpes que ir\u00edan a la cabeza; algunas con aceptable correcci\u00f3n. Las fracturas de los extremos de los huesos largos y las del cuello de f\u00e9mur presentaban un cierto grado de deslizamiento y como consecuencia acortamiento del miembro, considerable deformidad, defectos de consolidaci\u00f3n y dislocaci\u00f3n traum\u00e1tica de cadera. (Hamada and Rida, 1972).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[147]<\/span> En algunas series de esqueletos examinados, las fracturas eran muy comunes, sobre todo entre los adultos; en los hombres lo era tres veces m\u00e1s que entre las mujeres. En ellos aparecen buenas consolidaciones de los focos de fractura sin excesiva deformidad o pseudoartrosis (falsa consolidaci\u00f3n) si se except\u00faa el f\u00e9mur (Strouhal E, 1992).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[148]<\/span> William A. Wagle, 1994. Recientemente (julio del 2007) la prensa se ha hecho eco del estudio por cient\u00edficos de la Universidad de M\u00e1nchester de otra pr\u00f3tesis muy similar en el Museo de El Cairo que pertenece al pie de una momia datada entre el 1000-600 a. C.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[149]<\/span> O Anquilosante: una variedad de artritis reumatoide de menor incidencia de la columna que afecta a los varones con preferencia, produci\u00e9ndoles dolor intenso y rigidez (por fusi\u00f3n de las v\u00e9rtebras entre si) como resultado de la afectaci\u00f3n de \u00e9stas y fundamentalmente las sacroil\u00edacas (Diccionario Espasa de Medicina, 1.999).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[150]<\/span> Para mayor informaci\u00f3n se dirige al lector al libro de Smith (1912; reimpreso en el 2000); un pionero en el estudio de las momias reales.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[151]<\/span> Se cuanta que los momificadores tuvieron que romper la columna cervical para enderezarla correctamente en el ata\u00fad. La fractura en C5-C6 se puede observar en una radiograf\u00eda lateral del cuello de la momia del monarca. (Harris JE, Wente EF, 1980).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[152]<\/span> Rethy K. Chhem et al, 2004). Los autores dudan que despu\u00e9s de las pruebas radiogr\u00e1ficas realizadas (1973, Par\u00eds) en la momia de Rams\u00e9s II que \u00e9ste tuviera realmente una espondilitis anquilopoy\u00e9tica. Seg\u00fan su opini\u00f3n no re\u00fanen criterios radiol\u00f3gicos convincentes. Suponen que el diagn\u00f3stico diferencial se deber\u00eda hacer con otras alteraciones, por lo que aconsejan para su confirmaci\u00f3n la realizaci\u00f3n de nuevas exploraciones. Esta cuesti\u00f3n ayudar\u00eda a precisar, ampliando el estudio de manera sistem\u00e1tica al resto de los hallazgos que en el futuro se vayan encontrando o de los ya conocidos desde la imagen como desde la gen\u00e9tica (HLA), para constatar si la anquilosis era tan frecuente en el Antiguo Egipto. La columna cervical del fara\u00f3n s\u00ed presenta una osteofitosis pero sin fusi\u00f3n de las v\u00e9rtebras y en las articulaciones de la cadera m\u00e1s en consonancia con una \u201cHiperostosis difusa idiop\u00e1tica\u201d de mayor incidencia plausiblemente entre poblaciones nubias, aunque este detalle no est\u00e9 todav\u00eda confirmado.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[153]<\/span> Oportunidad que convendr\u00eda tener en cuenta porque del estudio anal\u00edtico de su cuerpo se podr\u00edan extraer datos relacionados con la enfermedad, y a\u00f1ado de car\u00e1cter gen\u00e9tico, al no haber sido aqu\u00e9l sometido por la radiaci\u00f3n a la que su progenitor fue sometido. (Feldtkeller E et al, 2003).<br \/>\n<span class=\"notapie\">[154]<\/span> Feldtkeller E et al, 2003.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[155]<\/span> Feldtkeller E et al, 2003.<br \/>\n<span class=\"notapie\">[156]<\/span> Nerlich A, Zink A Hagerdorn et al, 2000.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aufderheide, A.C., &#8220;Progress in soft Tissue Paleopathology&#8221;, <em>JAMA<\/em>, 2000; 284: 2571-2573.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aufderheide, A.C., Rodr\u00edguez-Mart\u00edn, C., <em>The Cambridge Enciclopedia of Human Paleopathology<\/em>, 1998, p. 238.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bardinet, Thierry,<em> Les Papyrus M\u00e9dicaux de l&#8217;\u00c9gypte Pharaonique<\/em>, Fayard, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brier, B., <em>Infect Dis Clin N Am<\/em>, 18 (2004). pp. 17-27.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Butterfield, W.C., <em>Medicine Depicted in Ancient Egyptian Art<\/em>, History of Medicine, Vol. 40, N\u00ba 7, July 1976, pp. 459-466.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Capasso, L., Constantini, R.M., &#8220;Paleopatologia dei Tumori Umani&#8221;, <em>Medicina nei Secoli, Arte e Scienza<\/em> 6 (1994), Journal of History of Medicine, pp.\u00a01-52.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Crub\u00e9zy \u00c9ric, Ludes B, Poveda JD et al, <em>Identification of Mycobacterium DNA in an Egyptian Pott\u00b4s disease of 5400 years old<\/em>, C.R. Acad. Sci. Paris, Sciences de la vie, 1998, 321, 941-951.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">D. Giugliano, <em>The visceral fat of Bek, Pharaoh\u00b4s sculptor\u201d<\/em>, J. Endocrinol. Invest. 24: 836, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David R, <em>5000 Years of Schistosomiasis in Egypt<\/em>, Chungar\u00e1, Revista de Antropolog\u00eda Chilena, Vol. 32, n\u00ba 1, pp. 133-135, Enero 2.000 (versi\u00f3n online)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David R, Archbold R, <em>A Painful Death, <\/em>Conversations with Mummies, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Diccionario Espasa de Medicina, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Egyptian Treasures in Europe, CCER\/U-CCER Production B.V., Utrecht University, Info 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Engelbach R, <em>Somes Remarks on KA-Statues of Abnormal Men In The Old Kingdom<\/em>, Annales du Service des Antiquit\u00e9s de L\u00b4\u00c9gypte, Tome XXXVIII, IFAO, 1938.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Erman, A., <em>Zauberspr\u00fcche f\u00fcr mutter und kind, aus dem papyrus 3027 des Berliner museums<\/em>, K\u00f6nigl akademie der Wissenschaften, Berlin, 1901.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ernst Feldtkeller et al, <em>Ankylosing spondylitis in the pharaohs of ancient Egypt<\/em>, Rheumatol Int, 23: 1-5, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Eugene V. Boisaubin, <em>Cardiology in Ancient Egypt<\/em>, Texas Herat Institute Journal, Vol. 15, Number 2, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">F. Filce Leek, (36), <em>Observation on a Collection of a Crania of the Reign of Cheops at Giza<\/em>. J Egypt Archaeol., 1980; 66: 36-45.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">F. Filce Leek, <em>A Technique for the Oral Examination of a Mummy<\/em>, JEA 57(1971):105-109.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fusch J, <em>Physical alterations which occur in the blind and are illustrated on Ancient Egyptian works of art<\/em>, Annals of the New York Academy of Sciences 117 (1), 618\u2013623.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ghalioungui P, La M\u00e9dicine des Pharaons, Robert Laffont, 1983.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ghalioungui P, <em>Sur deux formes d&#8217;ob\u00e9sit\u00e9 repr\u00e9sent\u00e9es dans l&#8217;\u00c9gypte Ancienne<\/em>, Annales du Service des Antiquit\u00e9s de l\u00b4\u00c9gypte, 1949; 49 (303-316).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ghalioungui P., <em>The House of Life, Magic and Medical Science in Ancient Egypt<\/em>, \u00c1msterdam, 1973.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hamada and Rida, <em>Letter to the Editor, Orthopaedics and Orthopaedic Diseases in Ancient and Modern Egypt<\/em>, Clinical Orthopaedics and Related Research, N\u00ba 89, pp. 253-268, November-December, 1972.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hanning Speke J., <em>Diario del descubrimiento del Nilo<\/em>, Espasa, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Harris JE, Wente EF, <em>An X-Ray Atlas of the royal Mummies<\/em>, University Chicago Press, 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Harrison, <em>Principios de Medicina Interna<\/em>, Vol. I-II, Interamericana 2006.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hawass Z, <em>\u201cSecrets from the Sand, my Search for Egytpt\u00b4s Past\u201d<\/em>, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hawass Z, <em>The Cientific Search for Hatshepsut\u00b4s mummy<\/em>, Vol. 18, N\u00ba 3, KMT, Fall 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Helmut Kloos, Rosalie David, <em>The Palaeoepidemiology of Schistosomiasis in Ancient Egypt<\/em>, Research in Human Ecology, Human Ecology Review, Vol. 9, n\u00ba 1, pp. 14-25, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hussein MK, <em>Quelques sp\u00e9cimens de pathologie osseuse chez les anciens \u00e9gyptiens, <\/em>Bull. Inst. Egypte (Cairo) 32: 11, 1949-1950.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Isidro Albert, Malgossa Assumpci\u00f3, <em>Paleopatolog\u00eda. La enfermedad no escrita.<\/em> Masson SA, 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jonckheere F, <em>Un Maladie \u00c9gyptienne, l\u00b4Hematurie Parasitaire<\/em>. Fondation Egyptologique Reine Elizabeth, Brussels. 1944.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Joyce Filer,<em> Disease<\/em>, Egyptian Bookshelf, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juaneda-Magdalena M, <em><a title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=297\">El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el antiguo Egipto y su representaci\u00f3n<\/a><\/em>, Secci\u00f3n de Medicina, Asociaci\u00f3n de Amigos de la Egiptolog\u00eda, febrero 2003.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juaneda-Magdalena M, <em><a title=\"La Esquistosomiasis: una Plaga en Egipto\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=304\">La Esquistosomiasis: una plaga en Egipto<\/a><\/em>, septiembre 2003. Secci\u00f3n de Medicina, Asociaci\u00f3n de Amigos de la Egiptolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juaneda-Magdalena M, La Medicina y la salud en el antiguo Egipto, Historia, National Geographic, N\u00ba 43, 2007, pp. 26-30.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Junker H, Grabungen auf dem Friedhof des Alten Reiches,<em> \u201cDie Mastaba des Snb (Seneb) und die umliegenden Gr\u00e4ber\u201d<\/em> Giza V, 1941.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kloos H, David R, <em>The Paleoepidemiology of Schistosomiasis in Ancient Egypt<\/em>, Human Ecology Review, Vol. 9, n\u00ba 1, pp. 14- 25, 2002.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Korkhaus, E. Otto, <em>Mummienuntersuchungen im Zahn- und kieferbereich<\/em>, Separatdruck aus: Schweiz. Mschr.Zahnheilk. 85, 1975, 681.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kozloff AP, <em>Bubonic Plague During the Reign of Amenhotep III?<\/em> pp. 36-46, Vol. 17, N\u00ba 3, Fall 2006, KMT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L. Cristophe, <em>La st\u00e8le de l\u00b4an III de Rams\u00e9s IV au Ou\u00e2di Hamm\u00e2mat <\/em>(No 12), Bull. Inst. Fr. Arch\u00e9ol. Orient. 1949, 48: 1-38.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lefebvre G, <em>Essai sur la M\u00e9dicine \u00c9gyptienne de L\u00b4\u00c9poque Pharaonique<\/em>, <em>Pathologie et Th\u00e9rapeutique, <\/em>1956.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Les Statues \u00c9gyptiennes du Nouvel Empire, Statues Royales et Divines, Vol. I, II, \u00c9ditions Keops, 2007.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lichtheim M, <em>The Instruction of Ptahhotep, <\/em>Ancient Egyptian Literature, Vol. I: The Old and Middle Kingdoms, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lull Jos\u00e9 y Requena \u00c1ngel, <em>El Mapa Geol\u00f3gico-Topogr\u00e1fico del Museo Egipcio de Tur\u00edn (P. Tur\u00edn 1979\/1989\/1969)<\/em>, BAEDE, n\u00ba 14, 2004, pp. 189-222.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Malek E.A, &#8220;Effect of the Aswan High Dam on prevalence of schistosomiasis in Egypt,&#8221; Tropical and Geographical Medicine\u201d, 27 (4): 359-364, 1975.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Malek EA, <em>Distribution of the intermediate hosts of bilharziasis in relation to hydrography<\/em>, Bulletin of the World Health Organization 18, 691-734, 1958.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Melchor AH, Holowkas AH, Pharoah M et al, Non-Invasive Computed Tomography and Three-Dimensional Reconstruction of the Dentition of a 2,800-Year-Old Egyptian Mummy Exhibiting Extensive Dental Disease Am J Phys Anthropol 103:329\u2013340, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Michalopulos A, Tzelepis G, Geroulanos S, <em>Morbid obesity and hypersomnolence in several members o fan ancient royal family<\/em>, Thoraz 2003; 58: 281-282.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Millar RL, Armelagos GJ, Ikram S, et al. <em>Palaeoepidemiology of schistosoma infection in mummies,<\/em> BMJ 1992; 304:555-6.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller R, Callas DD, Kahn SE et al, <em>Evidence of Myocardial Infarction in Mummified Human Tissue<\/em>, JAMA, Vol. 284, N\u00ba 7, August 16, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Miller RL, <em>Palaeoepidemiology, Litteracy, and Medical Tradition among Necropolis Workmen in Mew Kingdom <\/em>Egypt, 1991, 35:1-24.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mollet NB, Hart GD, Reyman Th A et al, <em>ROM I: mumification for the common people<\/em>, Mummies, Disease and Ancient Cultures, Cambridge University Press 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nerlich AG, Zink A Hagerdorn et al, <em>Anthropological and palaeopathological analysis of the huma remains from three \u201cTombs of the Nobles\u201d of the necropolis of Thebes-west, upper Egypt<\/em>, Anthropol Anz 2000, Dec; 58 (4): 321-43.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nerlich AG, Haas Ch J, Zink A et al., <em>Molecular evidence for tuberculosis in an ancient Egyptian mummy<\/em>, Lancet, Vol. 350: 1404, November 8, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nerlich AG, Rohrbach H, Bachmeier B, Zink A, <em>Malignan tumors in two ancient populations: An approach to historical tumor epidemiology<\/em>, Oncol Resp. 2006 Jul; 16(1): 197-202).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nunn JF, <em>Ancient Egyptian Medicine\u201d<\/em> British Museum Press, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reeder G, <em>The Eunuco&amp;the Wab Priest<\/em>, pp. 54-63, KMT, Vol. 16, N\u00ba 1, Spring 2005.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reeves C, <em>Imperfect Harmony- The Medical Illustrations of Ancient Egypt<\/em>, Journal of Tropical Pediatrics, Vol. 30, pp. 312-317, December 1984.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Reginald Magee, Arterial disease in antiquity, MJA, 169, 663-666, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Rethy K. Chhem et al, <em>Did Ramesses II really have ankylosing spondylitis? A <\/em>Reppraisal, Canadian Association of Radiologists, Vol. 55, n\u00ba 4, October 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Risse GB, <em>Pharaoh Akhenaton of Ancient Egypt: Controversies among Egyptologists and Physicians Regarding his Postulated Illness<\/em>, J Hist Med Allied Sci, Vol 26, N\u00ba 1, pp. 3-17, 1971.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ruffer MA, Studies in The Palaeopathology Of Egypt, The Chicago University Press, p. 3, 42 1921.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Serrano Delgado JM, <em>Textos para la historia antigua de Egipto\u201d<\/em>, C\u00e1tedra, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Shattock SG, <em>Report upon the pathological condition of the aorta of King Merneptah. <\/em>In: Proceedings of the Royal Society of Medicine (Pathological Section). Royal Society of Medicine, 2: 122-7, 1909.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Shaw Ian, Nicholson Paul, <em>Diccionario Akal del Antiguo Egipto<\/em>, Ediciones Akal SA, 2004.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Strouhal E and Nemeckov\u00e1 A, <em>Paleopathological Find of a Sacral Neurilemmoma from Ancient Egypt<\/em> American Journal of Physical Anthropology 125: 320-328 (2004).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Strouhal E, <em>Ancient Egyptian Case of Carcinoma<\/em>, Bull. N. Y. Acad. Med., Vol. 54, N\u00ba 3, pp. 290-302, March 1978.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Strouhal E, Life of the Ancient Egyptians, 1992.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">The Royal Women of Amarna, images of beauty from Ancient Egypt, The Metropolitan Museum of Art, 1996.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tratado de Gastroenterolog\u00eda Bockus 4\u00aa Edici\u00f3n del a\u00f1o 1987.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">VL Ongom et al., <em>The epidemiology and consequences of Schistosoma mansoni infection in West Nile, Uganda<\/em>, en Trans. R. Soc. Trop. Med. Hyg., 1972, 66: 852-63.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Von Deines and W Westendorf, <em>Grundriss der Medizin der alten \u00c4gypter, <\/em>vol. VII, 1; Berlin, Akademie-Verlag, 1961, pp.244-245.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Waldron H, <em>The Study of the Human Remains from Nubia: The Contribution of Grafton Elliot Smith and his Colleagues to Palaeopathology<\/em>, Medical History, 44:368-388, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Walker R, Parsche F, Brierbrier F et al, <em>Tissue identification and histologic study lung specimens from Egyptian mummies<\/em>, Am J Phys Anthropol 1987, Jan; 72(1):43-8.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">William A. Wagle, <em>Toe Prosthesis in an Egyptian Human Mummy<\/em>, AJR: 162, April 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wojtowietcz JH, <em>The Curse of the Nile: Tuberculosis from Ancient Egypt to Modern Russia<\/em>, 12 Th Annual, History of Medicine Days, Faculty of Medicine of University of Calgary, March 21st-22nd, 2003: <a href=\"http:\/\/www.hom.ucalgary.ca\/Dayspapers2003.pdf\" target=\"_blank\">http:\/\/www.hom.ucalgary.ca\/Dayspapers2003.pdf<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zink A, Reischl U, Wolf H, <em>Molecular Evidence of Bacteremia by Gastrointestinal Pathogenic Bacteria in an Infant Mummy From Ancient Egypt<\/em>, Arch Pathol Lab Med, Vol. 124:1614-1618, November 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zink AR et al, <em>Corynebacterium in Ancient Egypt<\/em>, Medical History, 45: 267-272, 2001.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zink AR, W Grabner, U Reischl et al, Molecular study on human tuberculosis in three geographically distinct and time delineated populations from ancient Egypt, Epidemiol. Infect. (2003), 130, 239\u2013249.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Zuckerman AJ, <em>Infectious Diseases Palaeontology of Smallpox, <\/em>p. 1454, The Lancet, December 22\/29, 1984.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para obtener un cierto grado de conocimiento de la enfermedad en el Egipto fara\u00f3nico el estudioso puede hacerlo mediante las tres fuentes m\u00e1s importantes, por no decir las \u00fanicas disponibles: con la documental, que proporciona una lectura e interpretaci\u00f3n de los escritos que nos han sido legados en diferentes \u00e9pocas; con el legado iconogr\u00e1fico, a trav\u00e9s de la interpretaci\u00f3n de las pinturas, grabados murales, relieves y esculturas que nos leg\u00f3 la cultura egipcia; y finalmente a trav\u00e9s de los datos aportados por los restos biol\u00f3gicos tocados por los estigmas que la enfermedad imprimi\u00f3 en los restos cadav\u00e9ricos&#8230;<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=318\">Seguir leyendo<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":7858,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/318"}],"collection":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=318"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/318\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/7858"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=318"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=318"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=318"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}