{"id":308,"date":"2014-05-26T11:29:17","date_gmt":"2014-05-26T11:29:17","guid":{"rendered":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=308"},"modified":"2014-06-23T18:37:33","modified_gmt":"2014-06-23T18:37:33","slug":"la-nutricion-y-habitat-su-relacion-con-la-enfermedad-y-muerte-del-hombre-egipcio-1a-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=308","title":{"rendered":"La nutrici\u00f3n y h\u00e1bitat, su relaci\u00f3n con la enfermedad y muerte del hombre egipcio \u00bfuna visi\u00f3n realista?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\">Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas, Fotos: Jaume Viv\u00f3 &#8211; Julio de 2005<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u201c<em>(\u2026) El ni\u00f1o en los brazos de su madre,\u00a0<\/em><em>su<\/em><em> deseo es que lo alimente.\u201d &#8220;(<\/em><em>\u2026) Cuando encuentra su habla, dice: Dame pan<\/em>\u201d (de las <em>Instrucciones de Ani<\/em>. Lichtheim, 1976).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la observaci\u00f3n de las conquistas culturales y arquitect\u00f3nicas en el Antiguo Egipto se pueden colegir conclusiones un tanto desviadas de la realidad, porque no todo era exceso y dispendio para relajaci\u00f3n del cuerpo y del alma. El eterno para\u00edso nil\u00f3tico era un espejismo no exento de exigencias y esfuerzo para el d\u00eda a d\u00eda de los m\u00e1s desfavorecidos: una inmensa parte de la poblaci\u00f3n egipcia. La realidad que viv\u00eda la familia campesina era tantas veces triste y cargada de monoton\u00eda, alejada del boato del rico hacendado y del cortesano que disfrutaba de viviendas amplias y mejor saneadas. En el aspecto sanitario, la situaci\u00f3n era m\u00e1s dura si cabe, porque al pa\u00eds del Nilo, a sus habitantes en la inmensa generalidad de los casos, les acechaban toda serie de amenazas que no siempre ven\u00edan del enemigo humano exterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, conviene hacer un esfuerzo de reflexi\u00f3n para no caer deslumbrados y encandilados por el atractivo de tan brillante civilizaci\u00f3n, pues, el pa\u00eds, ten\u00eda tanto de para\u00edso atractivo y b\u00edblico como de enga\u00f1oso y taimado. No obstante, el escaso atractivo del h\u00e1bitat y de la vivencia humana entre las gentes del populacho no imped\u00eda que una masa ingente y variada de insectos, roedores, ar\u00e1cnidos y ofidios, entrara huyendo del fuerte calor del mediod\u00eda buscando el prometedor cobijo hecho del humano. Entre tanto, las plagas y pestes hac\u00edan su excursi\u00f3n peri\u00f3dica diezmando por doquier la poblaci\u00f3n y las cosechas de \u00e9sta: la langosta, la orop\u00e9ndola, el g\u00e1lgulo, etc. Qu\u00e9 poco ten\u00edan que envidiar en mortandad a las provocadas durante el medievo europeo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que a\u00fan m\u00e1s, si cabe, el hombre se encargaba de hacer la vida m\u00e1s peligrosa con los desperdicios y la contaminaci\u00f3n que provocaba y que arrojaba en canales, acequias, charcas inmundas que se colmaban y se recriaban al lado de aquellos elementos de la fauna microsc\u00f3pica que influ\u00eda tan negativamente en la salud. Las aguas, con frecuencia, eran poco saneadas y potables salvo en n\u00facleos urbanos importantes en donde se han podido descubrir redes de canalizaci\u00f3n (Lahun, por ejemplo), por tanto de sospechosa procedencia; excepto que aqu\u00e9llas procedieran de las claras y frescas corrientes del Nilo. Tan siquiera una buena alimentaci\u00f3n podr\u00eda paliar la ignorancia de estos temas.<\/p>\n<div id=\"attachment_2252\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2252\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2252 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_09.jpg\" alt=\"Nutricion_09\" width=\"500\" height=\"321\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_09.jpg 500w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_09-300x192.jpg 300w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_09-150x96.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><p id=\"caption-attachment-2252\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 1.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los par\u00e1sitos anidaban como hoy en d\u00eda con tremenda virulencia bajo m\u00faltiples formas en el seno de sus aguas. Porque todos los protagonistas de nuestra escena fluvial tienen un denominador com\u00fan en comparaci\u00f3n con sus descendientes que mantienen el contacto continuado con las insalubres aguas y poco saneadas de los r\u00edos africanos. Todos estos elementos son unos eslabones \u00edntimamente engarzados de una cadena biol\u00f3gica. Todos: hombres, animales, y en definitiva el agua, conforman una unidad sin la cual\u00a0 nunca se tendr\u00eda visi\u00f3n suficientemente amplia de la realidad global de la vida en el Antiguo Egipto. (Juaneda-Magdalena, <em>La Esquistosomiasis. Una plaga en Egipto<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Antiguo Egipto la esperanza de vida rondaba en torno a los treinta y cinco a\u00f1os, treinta y nueve para los hombres y treinta y cinco para las mujeres. La fertilidad de estas \u00faltimas, comportaba, un d\u00e9ficit en la esperanza vital de la madre y el ni\u00f1o que se compensaba con la superaci\u00f3n de la muerte durante el parto, cuando aquellas madres lo consegu\u00edan, ve\u00edan igualar a la de los varones e incluso a superarla (W.B. Harer, 1993).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ideal de la longevidad al que \u00fanicamente llegaban los hombres tocados por la bendita mano de la sabidur\u00eda y de la fama era de 110 a\u00f1os. S\u00f3lo uno entre un mill\u00f3n consiguieron el privilegio de tan elevada edad. Y los que lo hicieron merecieron el honor de la veneraci\u00f3n, de la deificaci\u00f3n, y de la distinci\u00f3n postrera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cHay un burgu\u00e9s cuyo nombre es Dyedi, que vive en Dyesnefru. Es un burgu\u00e9s de ciento diez a\u00f1os.\u201d<\/em> (Un prodigio bajo el reinado de Keops. El mago Dyedi; un cuento del papiro de Westcar. Lefebvre, 2003).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos datos permiten dar una estimaci\u00f3n de que la esperanza de vida en el nacimiento es dif\u00edcil de realizar por la observaci\u00f3n de los restos en los cementerios egipcios sobretodo en la edad infantil porque en muchos hay una ausencia sustancial de esqueletos de ni\u00f1os y adolescentes. La aparente mejor\u00eda vital con el incremento de la producci\u00f3n agr\u00edcola estuvo en sinton\u00eda con el aumento de la expectativa de vida en las \u00e9pocas din\u00e1sticas (Estes Worth, 1989).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Hip\u00f3tesis<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe puede por tanto comprobar si las condiciones de salubridad e higi\u00e9nico-alimentarias, cualitativamente deprimentes marcaron un pesado gravamen en las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n nil\u00f3tica?<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Discusi\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Un sistema organizativo guiado por una mentalidad burocr\u00e1tica para la provisi\u00f3n de alimentos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cl\u00e1sicos nunca se cansan de expresar que Egipto fue siempre un padre generoso con sus hijos. Poco m\u00e1s ser\u00eda si el pa\u00eds no hubiese seguido un orden organizativo, propio de una sociedad agraria mejor estructurada seg\u00fan un sistema de funcionarios estrictamente jerarquizado, basado en una provisi\u00f3n de fondos y bienes procedentes del erario estatal en donde hab\u00edan sido acumulados los excedentarios recopilados por una eficaz recogida de impuestos. En todo este organigrama el escriba jugaba un papel fundamental en la estructura organizativa de distribuci\u00f3n de alimentos en Egipto\u00a0<span lang=\"FR\">(Husson &#8211;\u00a0Valbelle, 1998; Trigger &#8211;\u00a0Kemp, 1997; Perdu, 1998; Piacentini, 1998). <\/span>Conviene poner en claro que en el templo y en las fundaciones templarias \u2013importantes centros agroalimentarios\u2013, como en los tiempos de las ciudades en torno a las pir\u00e1mides de las primeras dinast\u00edas, dependientes de las necr\u00f3polis reales, se cre\u00f3, se mantuvo y se incentiv\u00f3 un emporio de riqueza econ\u00f3mica sin parang\u00f3n con otras civilizaciones de su \u00e1rea geogr\u00e1fica. Toda esta situaci\u00f3n se dio al comienzo, durante, y pervivi\u00f3 hasta el final del dominio fara\u00f3nico. En la sociedad fara\u00f3nica, por la importancia de los alimentos se deduce c\u00f3mo eran elementos de permuta -adem\u00e1s de otros- esenciales en una econom\u00eda basada en el trueque, y c\u00f3mo no, tambi\u00e9n de los pagos del estado por un servicio realizado\u00a0<span lang=\"FR\">(Husson &#8211;\u00a0Valbelle, 1998; Trigger &#8211;\u00a0Kemp, 1997).<\/span><\/p>\n<div id=\"attachment_2246\" style=\"width: 260px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2246\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2246 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_011.jpg\" alt=\"Nutricion_01\" width=\"250\" height=\"311\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_011.jpg 250w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_011-241x300.jpg 241w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_011-120x150.jpg 120w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><p id=\"caption-attachment-2246\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 2.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">De tal modo que, el sistema perdur\u00f3 intacto a lo largo de los siglos desde las \u00e9pocas predin\u00e1sticas hasta la administraci\u00f3n romana cuando al pa\u00eds se le conoc\u00eda como \u201cEl granero de Roma\u201d; de esta manera, se provey\u00f3 a aqu\u00e9l con pericia de los alimentos necesarios. La organizaci\u00f3n tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para solventar con autosuficiencia mediante una bien provista red de regad\u00edos, t\u00e9cnicas de riego (<em>shaduf<\/em> y la m\u00e1s tard\u00eda noria). Con los conocimientos de agrimensura y de canalizaci\u00f3n de las aguas se aprovecharon y \u00a0se controlaron las crecidas anuales del r\u00edo. Los excesos o los defectos de las riadas constantes y cronom\u00e9tricas del Nilo \u2013tan impredecibles\u2013 desde el inicio de la civilizaci\u00f3n anunciadas por el orto de la estrella Sirio en el oriente marcaba el comienzo de la elevaci\u00f3n de las aguas y el a\u00f1o Sotiaco. (Gardiner 1994). Por tanto, se puede decir sin \u00e1nimo de caer en conclusiones simplistas o demasiado optimistas que en general el egipcio no pas\u00f3 el hambre que depauper\u00f3 a otras civilizaciones.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El h\u00e1bitat y la vivienda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se asentaba la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n sobre n\u00facleos peque\u00f1os dispersos en las m\u00e1rgenes del r\u00edo, era eminentemente rural, a excepci\u00f3n de las grandes ciudades que concentraban la riqueza, el poder pol\u00edtico y religioso, focos de irradiaci\u00f3n cultural antiguos desde los comienzos de la civilizaci\u00f3n (Menfis, Tebas) o en sitios donde se encontraron trazas de urbanizaci\u00f3n (Amarna, Lahun); y asentamientos de privilegio, muy especiales, como Deir el Medina para los artesanos que construyeron las tumbas de los reyes del Reino Nuevo. Habitualmente, las casas eran construidas de ladrillos de adobe secado al sol, de piso hecho de barro pisado y mezclado con paja; eran exiguas, compartimentada por habit\u00e1culos raqu\u00edticos; ventanas de vanos estrechos para impedir la luz diurna pero in\u00fatiles para la ventilaci\u00f3n de los humos; hacinadas; separadas por callejuelas sucias, intrincadas, donde conviv\u00edan los hombres, mujeres, ni\u00f1os; y animales, en muy estrecho contacto con los desperdicios propios, de los animales dom\u00e9sticos, de roedores y reptiles ponzo\u00f1osos.<\/p>\n<div id=\"attachment_2239\" style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2239\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2239 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_02.jpg\" alt=\"Nutricion_02\" width=\"800\" height=\"457\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_02.jpg 800w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_02-300x171.jpg 300w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_02-150x85.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><p id=\"caption-attachment-2239\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 3.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El campesino es el sufrido protagonista an\u00f3nimo de esta historia tremenda de sufrimiento, de angustia diaria; de la opresi\u00f3n ancestral del fisco o bien del amo, cuando no tambi\u00e9n de la corvea arbitraria; al cambio de un mero salario de subsistencia que ni siquiera le servir\u00eda para no salir jam\u00e1s de la pobreza; de la enfermedad; era el que m\u00e1s trabajaba, pero el que menos aporte alimentario recib\u00eda, y sin embargo, el que m\u00e1s lo necesitaba (Donadoni, \u00a0<em>et al<\/em>., 1990; Cimmino, 1991).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cUn peque\u00f1o haz de espigas al d\u00eda. Por esto trabajo yo\u201d\u00a0<\/em>(<em>Tumba de Petosiris<\/em>, 51-52).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La alimentaci\u00f3n diaria<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El valle del Nilo prove\u00eda al hombre de los requerimientos b\u00e1sicos para la supervivencia. Fue una fuente inagotable de agua fresca y pura que parad\u00f3jicamente era m\u00e1s abundante cuando el calor del est\u00edo era m\u00e1s fuerte, fen\u00f3meno que origin\u00f3 tal sorpresa y admiraci\u00f3n, que suscit\u00f3 un enorme inter\u00e9s por la comprensi\u00f3n del entorno. La provisi\u00f3n de alimentos era bien rica y abundante adem\u00e1s de variada que en potencia cubr\u00eda las exigencias m\u00e1ximas para una nutrici\u00f3n satisfactoria. De entre los que la cebada y el trigo, ambos, fueron elementos primordiales; los primeros en el cultivo del hombre del neol\u00edtico egipcio. En suma, la ingesta diaria de comida durante el per\u00edodo din\u00e1stico estaba entre 480 y 576 gramos comparable con la de la moderna Am\u00e9rica latina (Reeves, 1992; Estes Worth, 1989).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>\u00bfCu\u00e1les eran los alimentos que llenaban la mesa del hombre egipcio?<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La buena mesa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se quiere por tanto conocer el ideal de una buena mesa -nunca para cualquier egipcio- baste con mirar el volumen y la variedad de los alimentos que se disponen sobre una mesa funeraria de ofrendas. La forma de preparaci\u00f3n de los alimentos cocidos o asados, con salsas o sin ellas, ali\u00f1ada o no, no desmerecer\u00eda la exquisitez y el paladar exigente de un \u201cbon vivant\u201d o del \u201cgourmet\u201d m\u00e1s selecto de los tiempos modernos. Se ha de volver al escenario de las tumbas de los \u201cGrandes\u201d para ver como los cocineros se afanan en la labor de descuartizar (la tumba de Idut, VI dinast\u00eda, Saqqara; Tumba tebana de Najt de la dieciocho dinast\u00eda; entre cientos), de sazonar, o de salar los variopintos productos c\u00e1rnicos o de volater\u00eda para su ingesta inmediata o su preservaci\u00f3n. Para la preparaci\u00f3n posterior de los ricos platos que la antig\u00fcedad supo reconocer en la cocina egipcia, cocina que como todo lo egipcio dej\u00f3 tambi\u00e9n una \u00e1urea de prestigio (Wilson, 1989). El descubridor italiano Ernesto Schiaparelli (1906) encontr\u00f3 la tumba (TT 8) de un arquitecto en Deir el Medina llamado Ja. En su tumba, entre otras cosas, hab\u00eda un innumerable grupo de art\u00edculos de consumo que denotaban vestigios de la gran prosperidad econ\u00f3mica que goz\u00f3 cuando viv\u00eda. Lo m\u00e1s destacable, lo que m\u00e1s interesa, eran sus alimentos m\u00e1s predilectos, una serie de mesitas de fabricaci\u00f3n r\u00fastica repletas de verduras, algarrobas machacadas, rebanadas de pan; y \u00e1nforas que conten\u00edan vino, uvas, carnes en salaz\u00f3n -adem\u00e1s de otras carnes como la de pato-; y otros ingredientes culinarios, algunos pensados para un buen y exigente paladar (comino, enebro). Lo indispensable para alimentar al difunto en su larga traves\u00eda al otro lado (Reeves, 2001).<\/p>\n<div id=\"attachment_2249\" style=\"width: 810px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_08.jpg\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2249\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2249 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_08.jpg\" alt=\"Nutricion_08\" width=\"800\" height=\"375\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_08.jpg 800w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_08-300x140.jpg 300w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_08-150x70.jpg 150w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-2249\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 4.<\/p><\/div>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Los alimentos de la tierra y del aire<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La gente del pueblo llevaba a sus est\u00f3magos una dieta b\u00e1sica cal\u00f3rica, muy mon\u00f3tona, procedente de los hidratos de carbono, trigo (<em>Triticum<\/em><em> dicoccum<\/em>) para el pan; y de cebada (<em>Hordeum<\/em><em> vulgare<\/em>) para la cerveza. Estos productos se deglut\u00edan varias veces al d\u00eda. La carne en salaz\u00f3n o secada a la intemperie (vacuno, cerdo, oveja, cabra), especialmente, y a\u00fan m\u00e1s la caza \u2013vol\u00e1tiles de tan alta estima para el noble\u2013, y el pescado en menor medida, eran un lujo del que apenas pod\u00edan disponer y disfrutar la inmensa mayor\u00eda de los egipcios, y una fuente de prote\u00ednas asequible para la poblaci\u00f3n aunque no exenta de tab\u00faes religiosos para una minor\u00eda (Filer, 1995; S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 2004).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La leche y el queso, los huevos, la miel de abeja, el principal edulcorante de entonces; y algunos productos vegetales y legumbres en general: guisantes (<em>Pisum<\/em><em> sativum<\/em>), lentejas (<em>Lens culinaris<\/em>), habas (<em>Vicia faba<\/em>), garbanzos (<em>Cicer<\/em><em> arietinum<\/em>), etc.; y vegetales: apio (Apium graveolens), cebollas (<em>Allium<\/em><em> cepa<\/em>), puerros (<em>Allium<\/em><em> porrum<\/em>), lechuga (<em>Lactuca<\/em><em> sativa<\/em>), r\u00e1banos (<em>Raphanus<\/em><em> sativus<\/em>), pepinos (<em>Cucumis<\/em><em> sativus<\/em>), ajos (<em>Allium<\/em><em> sativum<\/em>), berzas (<em>Brassica<\/em><em> oleracea<\/em>); o frutos: granadas (<em>Punica<\/em><em> granatum<\/em>), d\u00e1tiles (<em>Phoenix dactylifera<\/em>), melones (<em>Cucumis<\/em><em> melo<\/em>), sand\u00edas (<em>Citrullus<\/em><em> lanatus<\/em>), manzanas (<em>Malus<\/em><em> sylvestris<\/em>), \u00a0uvas (<em>Vitis<\/em><em> vinifera<\/em>), higos (<em>Ficus<\/em><em> carica, Figus sicomoro<\/em>, etc.); y un sinf\u00edn de variedades de productos hort\u00edcolas, o de producci\u00f3n natural, como el papiro (<em>Cyperus<\/em><em> papirus y esculenta<\/em>); o el loto, los cuales tambi\u00e9n eran comestibles; y de otros que ser\u00eda innecesario citar por inabordable, y de los que el lector se puede hacer una idea muy amplia con la menci\u00f3n de los antedichos que formaban parte de la alimentaci\u00f3n, si bien, se desconoce la frecuencia de la ingesta. De la caza de vol\u00e1tiles tambi\u00e9n se abastec\u00eda la buena mesa; \u00a0del cuidado de la caba\u00f1a vacuna, caprina, bovina, etc.; del cebado de las aves de corral (Tumba de Kagemni, dinast\u00eda VI, Saqqara). Todo se recopilaba y se distribu\u00eda con detalle y eficaz rendimiento (Brewer &#8211; Redford, <em>et al.<\/em>, 1994; Manniche, 1999).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Los alimentos del r\u00edo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la abundancia de alimentos de origen fluvial qued\u00f3 constancia en el arte funerario, claro que siempre se retrataba el ideal de una buena mesa porque si al difunto le escaseara el alimento real, por negligencia\u00a0 de los vivos, siempre quedaba el recurso de lo figurativo; la magia har\u00eda el resto. Las paredes tumbales est\u00e1n repletas de bell\u00edsimas ilustraciones, de pasajes de pesca con variopinta cantidad de espec\u00edmenes de r\u00edo de toda clase: el Lepidoto (<em>Barbus<\/em><em> binni<\/em>), el Oxirrinco o pez elefante (<em>Mormyrus<\/em><em> Kannune, M. oxyrrhynchus),<\/em>\u00a0Bolti, (<em>Tilapia<\/em><em> nil\u00f3tica),<\/em>\u00a0la Perca nil\u00f3tica (<em>Lates Niloticus),<\/em>\u00a0el M\u00fajol (<em>Mugil<\/em><em> cephalus)<\/em>; y entre otras variedades, el Siluro; adem\u00e1s el pez gato, el <em>Synodontis<\/em><em> Betensoda<\/em>, estuvo relacionado con la maternidad y los ni\u00f1os como consecuencia de su fertilidad (Castel 1999). Sin duda, un fiel reflejo de los alimentos del vivo.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Las Hambrunas. Un testimonio hist\u00f3rico<\/h3>\n<div id=\"attachment_2240\" style=\"width: 260px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2240\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2240 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_03.jpg\" alt=\"Nutricion_03\" width=\"250\" height=\"342\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_03.jpg 250w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_03-219x300.jpg 219w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_03-109x150.jpg 109w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><p id=\"caption-attachment-2240\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 5.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existe el conocimiento y la documentaci\u00f3n de \u00e9pocas de hambruna y escasez de alimentos a lo largo de la historia egipcia y en todas las dimensiones de su geograf\u00eda. Es bien conocida la dependencia estrecha de aquellas dif\u00edciles circunstancias con el caudal nil\u00f3tico. Como lo es igualmente la frase de Her\u00f3doto de que Egipto es un don del Nilo. De forma literaria \u2013la estela de Sehel\u2013 aunque de per\u00edodo tard\u00edo, cuenta una historia supuestamente real, de una hambruna que asol\u00f3 Egipto en tiempos del m\u00edtico fara\u00f3n Dyeser (Reeves, 1992).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero tambi\u00e9n los per\u00edodos intermedios o los cambios din\u00e1sticos traum\u00e1ticos, de incertidumbre a la postre, registraron algunos momentos de debilidad econ\u00f3mica y de desgobierno que repercutieron en la carest\u00eda de abastecimiento de v\u00edveres. La hambruna se ceb\u00f3 siempre entre los m\u00e1s humildes. No obstante, debieron ser momentos extraordinarios, poco frecuentes, porque aparte de \u00e9stos, el hombre egipcio disfrut\u00f3 de una cuantiosa provisi\u00f3n cal\u00f3rica, en tanto en cuanto que, si un agricultor dispusiera de un campo de 20 aruras podr\u00eda alimentar a un n\u00famero igual de personas y eso sin tener en cuenta las obligaciones fiscales o las p\u00e9rdidas de las cosechas por par\u00e1sitos (S\u00e1nchez Rodr\u00edguez, 2004; Nunn, 1996).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las paredes de los templos o en los viaductos funerarios que comunican los templos del valle con el de la pir\u00e1mide \u2013Calzada de Unas en la necr\u00f3polis de Saqqara\u2013, (Louvre, Par\u00eds, E 17381, Drioton, 1943); o en las tumbas de ciertos nobles \u2013Anjtyfy, El Moalla\u2013; o en aquellas donde se ven algunos boyeros caqu\u00e9cticos representados en las tumbas de Meir (Blackman,\u00a01914). En todas ellas, por citar las m\u00e1s conocidas, se pormenoriza en detalle sobre ciertas \u00e9pocas de crisis en el abastecimiento de alimentos. Sin m\u00e1s rodeos, en la biograf\u00eda de Anjtyfy el \u201cBravo\u201d, durante el Primer Per\u00edodo Intermedio (Serrano Delgado, 1993; Lichtheim, 1973) se ense\u00f1a los aciagos momentos de penuria alimentaria por los que debieron pasar los hombres de aquellas remotas \u00e9pocas. Tambi\u00e9n demuestra el inter\u00e9s no exento de un \u00e1pice de soberbia con que algunos personajes o instituciones hicieron gala \u2013como ha quedado reflejado documentalmente- de proclamar a la posteridad el m\u00e9rito por haber mitigado el hambre de una determinada regi\u00f3n o nomo que estuviera bajo su administraci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>(\u2026) He alimentado a los nomos de Hierak\u00f3mpolis, Edf\u00fa, Elefantina y Ombos\u2026Todo el Alto Egipto se mor\u00eda de hambre, hasta el punto de que todo hombre se com\u00eda a sus hijos. Pero yo no permit\u00ed que nadie muriera de hambre en este nomo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que a consecuencia de la carencia alimentaria o por el temor a que sucediera caus\u00f3 tanta desaz\u00f3n en la conciencia religiosa del egipcio, hasta tal punto, que transcendi\u00f3 a la literatura religiosa y sapiencial como qued\u00f3 patente en -Las admoniciones del sabio Ipuwer- cuando en \u00e9stas se describen los momentos de carest\u00eda en el seno de los cambios revolucionarios que surgieron con el declive del Imperio Antiguo (Serrano Delgado, 1.993; Lichtheim, 1973).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>(\u2026) Mirad las mujeres nobles vagan hambrientas<\/em>\u00a0(<em>Las admoniciones de Ipuwer<\/em>, del Primer per\u00edodo intermedio).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante una huelga, la primera en la historia de la que se tiene constancia, que ocurri\u00f3 a finales del reinado de Rams\u00e9s III (a\u00f1o 29), los salarios de los trabajadores de la tumba real (Deir el Medina) empezaron a sufrir la merma del suministro diario de bienes y alimentos como remuneraci\u00f3n de su trabajo en la construcci\u00f3n de la tumba del fara\u00f3n. Como ya transcurrieran varios d\u00edas de retraso, cuentan las cr\u00f3nicas que despu\u00e9s de una serie de infructuosas reclamaciones, el clamor de la protesta se alz\u00f3 hasta los o\u00eddos de las autoridades que por fin\u00a0 se avinieron a recibirlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201c\u00a1Impulsados por el hambre y la sed hemos venido! No tenemos ni vestidos, ni aceite para ungir, ni pescado, ni legumbres. \u00a1Escribid al fara\u00f3n, nuestro buen se\u00f1or (\u2026) y escribid al visir, nuestro superior!\u201d <\/em>(Grandet, 1993).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso no ha de extra\u00f1ar que el trabajador com\u00fan, el m\u00e1s humilde de los hijos del Nilo, no dejara de lamentarse del infortunio por el escaso aporte de v\u00edveres para el consumo familiar. En la S\u00e1tira de los Oficios que pondera en su justo t\u00e9rmino la dicha del oficio de escriba en detrimento del resto de las ocupaciones laborales, se dice del \u00a0oficio de carpintero:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEl alimento que da a su familia\u2026\u00a0<\/em><em>No es suficiente para sus hijos\u201d\u00a0<\/em>(Lichtheim, 1973).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ni por d\u00e9ficit cal\u00f3rico proteico ni por exceso, ninguna de estas posibilidades puede compatibilizarse con la buena salud tal como se entiende en la \u00e9poca actual. Pero, no obstante, por lo visto, el exceso de peso no ten\u00eda el mismo sentido peyorativo. Es esta la raz\u00f3n por la que ha de detenerse uno en el siguiente apartado.<\/p>\n<h3>La obesidad. Los excesos de la buena mesa<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obesidad no es un trastorno alimentario moderno, hay razones muy evidentes para sospechar que debi\u00f3 ser bastante frecuente en el Mundo Antiguo; raz\u00f3n por la que el arte egipcio de modo singular provee de abundantes testimonios, pero tambi\u00e9n porque el estudio de los restos cadav\u00e9ricos ayudan a confirmarla.<\/p>\n<div id=\"attachment_2241\" style=\"width: 260px\" class=\"wp-caption alignright\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2241\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2241 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_04.jpg\" alt=\"Nutricion_04\" width=\"250\" height=\"417\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_04.jpg 250w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_04-179x300.jpg 179w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><p id=\"caption-attachment-2241\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 6.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obesidad anuncia en el Antiguo Egipto unas veces el rango social elevado c\u00f3mo ya se ha dicho, \u00bfpero tambi\u00e9n indica la idea egipcia aproximativa de c\u00f3mo ser\u00edan uno de los signos de salud? Lo que si es cierto, es que la contemplaci\u00f3n del obeso produce una sensaci\u00f3n de sosiego, de plenitud vital y social, de haber alcanzado una vida f\u00e1cil y acomodaticia en el espectador, pero tambi\u00e9n aporta el m\u00e1s excelso simbolismo que se constata en las figuras andr\u00f3ginas de los genios de la fertilidad. La plenitud de la edad avanzada se anuncia a veces por medio del sobrepeso. Es m\u00e1s dif\u00edcil, encontrarla en sujetos de rango inferior (el campesino o en el artesano) en los que la desnudez magra de los cuerpos conseguida por causa del exceso del ejercicio de la rudeza de la vida cotidiana es m\u00e1s frecuente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La dieta diaria era entonces abundante, de calidad, variada; y en el segundo aspecto, muy bien equilibrada entre la gente pudiente. De tales virtudes, dejan firme constancia las finas figuras y siluetas de los nobles y funcionarios, pero tambi\u00e9n el exceso en el aporte cal\u00f3rico ceb\u00f3 y embuti\u00f3 en grasa, el cuerpo de los propietarios de las estatuas de escribas \u2013mayormente\u2013 con sus pliegues adiposos redundantes contorneando un cuerpo sin cintura y que sobrepasan las ingles; y las caras redondas del escriba que como el sacerdote lector Kaaper \u201cEl alcalde del pueblo\u201d o las de los ciegos que ta\u00f1endo el arpa en las escenas funerarias como la del ciego \u2013c\u00f3mo ya se ha comentado\u2013 que porta una obesidad m\u00f3rbida en el relieve de Neferhotep que resulta impresionante (Leca, 1988; Reino Medio, AP 25, Rijksmuseum van Ouheden), quedaron inmortalizados por paradigmas de su propia realidad f\u00edsica. O la generosidad de formas de un Idu (<em>Recents Discoveries at Giza<\/em>, 1925) sobresaliendo desde la pared de su mastaba de Giza; o la obesidad esteatop\u00edgica (Ghalioungui, 1.949) de la reina del pa\u00eds del Punt -ambos personajes vivieron y ejercieron las ocupaciones con el relajo y la comodidad propios de una vida sedentaria\u2013; pero tambi\u00e9n es un fiel ejemplo el vientre batracial que no s\u00f3lo no tiene el prurito de disimular sino que parece bien orgulloso de mostrarlo en la estela del Staatliche Museo de Berl\u00edn donde aparece con su esposa Taheri, el que fuera el escultor del fara\u00f3n Ajenat\u00f3n: Bek (Giugliano, 2001).<\/p>\n<div id=\"attachment_2242\" style=\"width: 260px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2242\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2242 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_05.jpg\" alt=\"Nutricion_05\" width=\"250\" height=\"363\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_05.jpg 250w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_05-206x300.jpg 206w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_05-103x150.jpg 103w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><p id=\"caption-attachment-2242\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 7.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que el oficio, en un sentido ya se ha citado, sobretodo en ciertas profesiones sedentarias (el m\u00fasico, el portero de una hacienda, etc.; actualmente enmarcadas entre las liberales) suelen ligarse igualmente a la obesidad. En otras ocasiones es una enfermedad espec\u00edfica \u2013la ceguera\u2013 la que la acompa\u00f1a como si tal minusval\u00eda pujara en el sujeto la tendencia al sedentarismo, cosa evidente, y con ello al aumento ponderal. Como se ha dicho los ejemplos son abundantes. La estatua del escriba Mentuhotep (Louvre, A. 123) ense\u00f1a una obesidad discreta, y tres pliegues adiposos debajo de unas mamas hipertrofiadas. La estatua de Sebekemsaf; de la larga t\u00fanica ce\u00f1ida al m\u00e1ximo debajo del surco inframamario, se realza a modo de cors\u00e9 la mama masculina (n\u00ba 5.801, Kunsthistorisches Museum de Viena). Los m\u00fasicos que tocan instrumentos en la tumba de Nebamon (TT 65) que fueron copiados de ella por Denon; son aut\u00e9nticas mamas femeninas que cuelgan de sus t\u00f3rax. Es obligado destacar la famosa estatua sedente del orondo pariente de Keops, Hemiunu arquitecto de la gran pir\u00e1mide de Guiza, actualmente en el Museo de Hildesheim, donde se le ve sentando en sus contundentes y principescas posaderas (Manniche, 1997; Leca, 1988).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fara\u00f3n se le representa sin embargo tan apuesto y atl\u00e9tico ante los dioses porque un cuerpo deforme por el exceso de grasa romper\u00eda con el decoro debido y la etiqueta obligada por el respeto; como sucede con los armoniosos de las damas cortesanas, de bustos firmes, y cadera estrecha, que denotaban no s\u00f3lo una inclinaci\u00f3n por un ideal est\u00e9tico de la mujer egipcia, sino tambi\u00e9n una invocaci\u00f3n por el deseo, el gusto y la devoci\u00f3n de presentarse arm\u00f3nicos ante las divinidades, aunque en la vida real ya no poseyeran las fisonom\u00edas proporcionadas de la juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero como en todo hay excepciones, y no podr\u00eda ser otra que la protagonizada por la impactante personalidad de un Ajenat\u00f3n. Un individuo del que se han dicho tantas cosas, colocadas tantas etiquetas sobre patolog\u00edas abigarradas y extra\u00f1as; por lo que la de la obesidad tampoco ha de faltar en el ya enorme listado de enfermedades que se le atribuyen. As\u00ed pues, el fundador de la Paleopatolog\u00eda (Ruffer) no vacil\u00f3 incluso en se\u00f1alarlo como portador de una obesidad m\u00f3rbida; donde otros pensaron que ten\u00eda una lipodistrofia progresiva (Risse, 1971).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n, fueron grandes obesos Amenhotep III y Rams\u00e9s III, Menerptah \u00bfqu\u00e9 extra\u00f1o, verdad?, no obstante, por qu\u00e9 queda tan lejana esta irrealidad fision\u00f3mica de las finas siluetas que los visitantes admiran en sus respectivas tumbas reales. La obesidad fue una enfermedad extremadamente predispuesta y frecuente entre algunas familias din\u00e1sticas como los Ptolomeos; as\u00ed se dec\u00eda que la padec\u00eda el segundo y su hermana Arsinoe III; Ptolomeo IV, un rey tan licencioso incluso para la moral disoluta de la \u00e9poca, que languidec\u00eda en sopor\u00edferos sue\u00f1os su enorme masa corporal; el abdomen de Ptolomeo VIII de tan voluminoso que era, que, le incapacitaba para andar porque sobrepasaba la amplitud de la circunferencia de dos brazos extendidos, y para cubrirlo vest\u00eda una larga t\u00fanica hasta los tobillos y las mu\u00f1ecas; su obesidad fue recogida en un poema del griego Constantino Cavafis:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cMost obese, slothful Ptolemy<\/em>,\u00a0<em>Physkon <\/em>(large bubble)<em> and due to gluttony somnolent\u2026\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ptolomeo X Alejandro I, igualmente, necesitaba del auxilio de dos hombres a cada costado para caminar (Michalopoulos <em>et al<\/em>., 2.003). Como consecuencia de la obesidad, la arteriosclerosis generalizada, una de las consecuencias de \u00e9sta, (ya lo era entonces como ahora) fue un hallazgo muy frecuente en los cad\u00e1veres de estos personajes: Rams\u00e9s II, Menerptah, Tiy (Willerson &#8211; Teaff, 1995; Magee, 1998).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">La ofrenda alimentaria del difunto: fiel reflejo de la dieta diaria del viviente<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde las representaciones halladas en el arte funerario egipcio (tumbas y sarc\u00f3fagos, etc.) el estudioso y el curioso que se acerca desde otra dimensi\u00f3n a esta cultura, podr\u00e1 observar como ante el difunto se colmaban las mesas de ofrendas de montones de alimentos de todo tipo, origen y naturaleza; de viandas de vacuno, cordero o de volater\u00eda; pescados, panes de formas caprichosas que se confeccionaban en moldes que les prestaban formas y dise\u00f1os muy variados; de productos de origen vegetal procedentes de las fincas que les prove\u00edan de frutas y hortalizas de extraordinaria prestancia y sabor; de aceites, de clases diversas de los que se destacan los procedentes del \u00e1rbol de moringa; de vinos de vid o de palma; a prop\u00f3sito de las cervezas -las hab\u00eda de diversas variedades-, no se puede dejar de destacar la importancia de un producto tan antiguo, una aut\u00e9ntica bebida nacional y complemento de la dieta diaria, que sin duda se podr\u00eda considerar con raz\u00f3n como un alimento bien completo. (Loredana, 1987; Nicholson &#8211;\u00a0Shaw, 2000; Lyn Green, 2002-2003; Sprague, 1990). Aunque hay que dejar bien esclarecido que se est\u00e1 uno refiriendo a los alimentos destinados a un personaje de posici\u00f3n desahogada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tampoco pod\u00eda faltar la leche de vaca o del ganado menor. Su presencia en la dieta y la constancia y la permanencia de la luz solar hac\u00eda que el raquitismo brillara por su ausencia (Filer, 1995). Por ello nunca se han visto restos infantiles egipcios en los que se hubiera encontrado este trastorno carencial. Ni parece que a ra\u00edz de los hallazgos cadav\u00e9ricos existieran deficiencias vitam\u00ednicas serias (Braunstein, <em>et al.<\/em>, 1988).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por eso y por lo expresado, el temor del hombre egipcio a quedarse sin alimento de morir de inanici\u00f3n traspas\u00f3 el umbral de la muerte. Y por supuesto, dentro de este \u00faltimo aspecto, el religioso, como se comenta en uno de los cap\u00edtulos del Libro de los Muertos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>(\u2026) Yo di pan al hambriento y ropas al desnudo<\/em>\u00a0(Estela EA 1.783, Museo Brit\u00e1nico, Collier &#8211;\u00a0Manley, 1999).<\/p>\n<div id=\"attachment_2243\" style=\"width: 260px\" class=\"wp-caption alignright\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2243\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2243 size-full\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_06.jpg\" alt=\"Nutricion_06\" width=\"250\" height=\"333\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_06.jpg 250w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_06-225x300.jpg 225w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Nutricion_06-112x150.jpg 112w\" sizes=\"(max-width: 250px) 100vw, 250px\" \/><p id=\"caption-attachment-2243\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 8.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">El temor que el hombre egipcio debi\u00f3 tener ante la escasez de nutrientes tuvo su trasunto funerario. En la escritura de los relieves jerogl\u00edficos sobre las mesas de ofrendas, en los muros de sus tumbas, se pueden leer f\u00f3rmulas de invocaci\u00f3n para que al difunto, mediante la magia de la palabra escrita o ante su lectura por el visitante o tambi\u00e9n por el oficiante, no le faltara el alimento diario para el \u201cKa\u201d cuando f\u00edsicamente aqu\u00e9l desapareciera. Temor que se ver\u00eda acrecentado por la pesadilla de tener que beber su propia orina; o del necesitar desesperado y perentorio de la coprofag\u00eda como bien se advierte en el encantamiento 215: <em>\u201cConjuro para no comer heces o beber orina en el reino de los muertos\u201d<\/em> (Faulkner, 1994); si por un fatal destino, por el agravio del tiempo, la execraci\u00f3n o la desidia de los hombres, se acabara con los dos mecanismos descritos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el cap\u00edtulo 125 del Libro de los Muertos, (Faulkner RO, 1.998), ante el gran dios de la justicia y de los muertos, Osiris, en la sala del juicio en donde se dec\u00eda si el difunto ser\u00eda admitido entre los venerados, entre los justificados: los justos de voz; aqu\u00e9l, se confesaba con su propia voz, mediante una f\u00f3rmula conocida como \u201cconfesi\u00f3n negativa\u201d: de que jam\u00e1s hubiera cometido las faltas que la moral egipcia considerara graves. Merece la pena destacar unos p\u00e1rrafos una alusi\u00f3n sin rodeos al hecho de privar del alimento a sus semejantes ni a los dioses (Serrano Delgado, 1.993; Daumas F, 1.972).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>(\u2026) no disminu\u00ed las ofrendas de los alimentos en los templos. No he destruido los panes de los dioses. No he arrebatado la comida de los esp\u00edritus\u2026 No disminu\u00ed los suministros de los alimentos.<\/em><\/p>\n<p class=\"centrar\" style=\"text-align: justify;\">Y de forma bien expl\u00edcita continua confesando:<\/p>\n<p class=\"centrar\" style=\"text-align: justify;\"><em>(\u2026) no arrebat\u00e9 la leche de las bocas de los ni\u00f1os.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se constata la preocupaci\u00f3n y el inter\u00e9s permanente del difunto por esclarecer los deberes alimentarios hacia aquellos que estaban bajo su tutela al fin de evitarles que el hambre mermara las necesidades del Ka. Y por ello entre otras razones se programaron los ritos de ofrendas que los sacerdotes tendr\u00edan que cumplir para satisfacerlas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">El pan egipcio: alimento primario y predisponente de enfermedad osteodentaria<\/h3>\n<div style=\"width: 260px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"La nutrici\u00f3n y h\u00e1bitat,  su relaci\u00f3n con la enfermedad y muerte del hombre egipcio: \u00bfuna visi\u00f3n realista? (2\u00aa parte)\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/25-04.jpg\" alt=\"La nutrici\u00f3n y h\u00e1bitat,  su relaci\u00f3n con la enfermedad y muerte del hombre egipcio: \u00bfuna visi\u00f3n realista? (2\u00aa parte)\" width=\"250\" height=\"333\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 9.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cereales eran con los vegetales el 90% de la dieta usual en el Antiguo Egipto. De c\u00f3mo se manufacturaba el pan, de la molienda del grano, junto con el polvo y la arenisca desprendidos por los \u00fatiles empleados durante su elaboraci\u00f3n, y mezclados con la masa de harina para la confecci\u00f3n de la pasta, la atricci\u00f3n provoc\u00f3 enormes da\u00f1os dentarios en edades ya muy precoces. Con el tiempo el estado de destrucci\u00f3n del esmalte finalizaba por exponer la pulpa dentaria, y por consiguiente, la infecci\u00f3n paraodontal a edades tempranas y la p\u00e9rdida definitiva de la pieza (Leek, 1972; Harris &#8211;\u00a0Ponitz, 1980; Rose &#8211;\u00a0Armelagos y Perry, 1993; Hillson, 1993; Zakrzewski, 2000).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El enorme deterioro de las dentaduras egipcias, por consiguiente, se mantuvo persistente a lo largo de la civilizaci\u00f3n por este y otros motivos; m\u00e1s tarde con la inclusi\u00f3n de la ca\u00f1a de az\u00facar, coadyuv\u00f3 a empeorar la salud dental de toda la poblaci\u00f3n egipcia sin excepci\u00f3n de las privilegiadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las atriciones dentarias en las superficies oclusivas era una afecci\u00f3n com\u00fan a todas las edades. Se ha aludido (Hillson) al d\u00e9bil desarrollo del esmalte dental (Hipoplasia) en relaci\u00f3n con situaciones de estr\u00e9s vividas en la infancia, vinculadas a un aumento de la morbilidad y mortalidad infantil; de este par\u00e1metro se ha servido para estudiar y valorar el alto grado de estr\u00e9s en la infancia egipcia. Tambi\u00e9n ocurr\u00eda el efecto contrario. En muestras de esqueletos predin\u00e1sticos y din\u00e1sticos de Egipto y Nubia, hab\u00eda hasta un 40% de Hipoplasia el esmalte, que implicar\u00eda el alto grado de d\u00e9ficit de salud en estas poblaciones infantiles. Parece ser que estos trastornos tienen que ver con el tiempo del destete. (Rose &#8211; Armelagos y\u00a0Perry, 1993).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Las enfermedades infectocontagiosas: una lacra para la supervivencia y la calidad de vida de la poblaci\u00f3n ribere\u00f1a<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde las \u00e9pocas m\u00e1s antiguas hasta el momento presente, el hombre nil\u00f3tico se ha visto amenazado y sacudido por innumerables plagas y enfermedades, muchas de ellas, todav\u00eda est\u00e1n presentes en el mundo actual e incluso &#8220;gozan&#8221; de gran vigencia en nuestra \u00e9poca: artritis; traumas con sus secuelas; tumores benignos y malignos; deficiencias nutritivas <em>(Marasmo, Kwashiorkor),<\/em> hoy en d\u00eda muy en boga en lugares atacados por guerras cr\u00f3nicas (\u00c1frica), donde los ni\u00f1os se ven sometidos a problemas de alimentaci\u00f3n tanto cualitativa como cuantitativamente; <em>osteoporosis <\/em>prematuras en mujeres j\u00f3venes en relaci\u00f3n con la dieta inadecuada unido a la lactancia prolongada que sustra\u00eda el dep\u00f3sito c\u00e1lcico de los depauperados huesos maternos;<em> anemias<\/em> deficitarias de hierro; parasitosis; tuberculosis \u00f3sea y visceral; poliomielitis. Adem\u00e1s de otras muchas que se har\u00eda muy fatigoso enumerar pero que todav\u00eda causan gran morbimortalidad entre la poblaci\u00f3n africana como a sus remotos antepasados (Juaneda-Magdalena, <em>La Esquistosomiasis. Una plaga en Egipto<\/em>; Juaneda-Magdalena, 2000; Brothwell &#8211; Sandison, 1967).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las enfermedades parasitarias (David, 1979) como la triquinosis, los oxiuros, los \u00e1scaris, las teniasis, las estrongiloidiasis, las bilharziasis, el gusano de Guinea, la fasciola hep\u00e1tica, etc., campaban por sus fueros; pero de todas ellas, la tuberculosis y la antracosis, al lado de las neumoconiosis, por inhalaci\u00f3n de humos de la combusti\u00f3n en lugares cerrados y de part\u00edculas de s\u00edlice, respectivamente, impactaban tremendamente en los pulmones de los egipcios (Armelagos &#8211;\u00a0Mills, 1993; Crub\u00e9zy &#8211;\u00a0Ludes, 2000; Harer, 1993). Aunque no se tiene certeza absoluta de la implicaci\u00f3n de los par\u00e1sitos en la antigua poblaci\u00f3n egipcia, los datos modernos sugieren que eran responsables en una proporci\u00f3n ingente de la mayor\u00eda de los problemas de salud y a\u00fan de muerte (Filer, 1995).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ni\u00f1os estaban sometidos a influencias nocivas al igual que los padres, compartiendo las enfermedades de transmisi\u00f3n alimentaria de intercambio con toda la fauna que conviv\u00eda con ellos: los perros, quistes hidat\u00eddicos; los cerdos, las tenias; la leche y la carne del ganado. (Sandison, 1980). Algunas de estas enfermedades todav\u00eda perviven de forma tan virulenta como en el pasado fara\u00f3nico. Precisamente, las principales enfermedades end\u00e9micas en Egipto en los a\u00f1os noventa del siglo anterior eran como anta\u00f1o: la tuberculosis, el tracoma, la esquistosomiasis, y la malaria \u2013aunque existen pocas evidencias biol\u00f3gicas de que \u00e9sta enfermedad tuviera criterios epid\u00e9micos en el Antiguo Egipto, s\u00ed hay testimonios en alguna momia (Granville, 1825)\u2013 y de que hubiesen algunos casos en el pasado con id\u00e9ntica frecuencia espor\u00e1dica en la actualidad (Mangie, 1991; Sprague, 1990).<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Conclusi\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, es muy cierto que la prodigalidad del Nilo rebaj\u00f3 la ansiedad de los habitantes que se acercaron al amparo de sus m\u00e1rgenes desde los albores de aquel momento hist\u00f3rico cuando en la conciencia de los hombres emergieron las ventajas del asentamiento en comunidad sobre el vagabundeo con el deseo de escapar del estr\u00e9s ambiental. Al igual que el excedente de alimentos, el sedentarismo, trajo tambi\u00e9n la paz de mente, el tiempo libre para la creaci\u00f3n, el pensamiento, la abstracci\u00f3n, m\u00e1s tiempo para la religi\u00f3n, para la comprensi\u00f3n del cosmos; los trabajos p\u00fablicos, la organizaci\u00f3n de la mano de obra; las artes; y en suma, el refinamiento que despert\u00f3 y encumbr\u00f3 a las primeras dinast\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si la aparente mejor\u00eda vital con el incremento de la producci\u00f3n agr\u00edcola estuvo igualmente en sinton\u00eda con el aumento de la expectativa de vida en las \u00e9pocas din\u00e1sticas; sin embargo, los habitantes de las riberas nil\u00f3ticas acusaron el lastre del h\u00e1bitat (vivienda y ambiente); los alimentos mejoraron las condiciones de vida pero las condiciones en la preparaci\u00f3n de aqu\u00e9llos promovieron la morbilidad cr\u00f3nica e incluso la muerte de muchos de ellos como se puede corroborar tras los estudios paleopatol\u00f3gicos de los cuerpos antiguos de los egipcios. Se podr\u00e1 por tanto comprender y concluir como las condiciones de salubridad e higi\u00e9nico-alimentarias, cualitativamente, marcaron un pesado gravamen en las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n nil\u00f3tica.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Armelagos, G.J. &#8211; Mills, J.O., <em>Palaeopathology as Science the contribution of Egyptology, Biological Anthropology and Study of Ancient Egypt<\/em>, Edited Davies and Walker, British Museum Press, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Blackman, M., <em>The Rock Tombs of Meir<\/em>, t. I, pl. III, relief pl. XX, fig 1, pl. XXV, fig. 3, et pl. XXX. 1914-1953.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brewer, D.J., &#8211; Redford, D.B., <em>et al.<\/em>, <em>Domestic Plants and Animals, The Egyptian Origins<\/em>, Aris &amp; Phillips, Oxford, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brothwell, D. &#8211; Sandison, A.T., <em>Diseases in Antiquity<\/em>, Illinois, 1967.<\/p>\n<p>Castel, E., <em>Egipto Signos y S\u00edmbolos de lo Sagrado<\/em>, Aldebar\u00e1n Editores, Madrid, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cimmino, F.,<em> Vida Cotidiana de los Egipcios<\/em>, Edaf, Madrid, 1991.<\/p>\n<p>Collier, M. &#8211; Manley, H., <em>Introducci\u00f3n a los jerogl\u00edficos egipcios<\/em>, Alianza Editorial. Madrid, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Daumas, F., <em>Las Civilizaci\u00f3n del Egipto Fara\u00f3nico<\/em>, Editorial Juventud, Barcelona, 1972, p. 270.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">David, R., <em>Manchester Museum Mummy Project<\/em>, Manchester University Press, Manchester, 1979.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Donadoni, S., <em>El hombre egipcio<\/em>, Alianza Editorial, Madrid, 1990.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Drioton, E., &#8220;Une Repr\u00e9sentation de la famine sur un bas-relief \u00e9gyptien de la Ve dynastie&#8221;, <em>Bull. Inst. Eg.<\/em>, t 25 (1943), pp. 45-54, 9 fig.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estes, J. Worth, <em>The Medical Skills of Ancient Egypt<\/em>, Science History Publication\/USA, Univresidad de Michigan, 1989, pp. 11-20.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Faulkner, R.O., <em>The Ancient Egyptian Coffin Texts<\/em>, Vol. I, <em>Spells 1-354<\/em>, Aris &amp; Phillips, Oxford, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Faulkner, R.O., <em>The Egyptian Book of the Dead, the Book of going for by day, The complete papyrus of Ani<\/em>, Chronicle Books, San Francisco, 1998, plate 31.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Filer, J., <em>Disease<\/em>, Bookshelf, British Museum, Londres, 1995.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gardiner, A., <em>El Egipto de los faraones<\/em>, Alertes, 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ghalioungui, P., &#8220;Sur deux formes d\u00b4ob\u00e9sit\u00e9 repr\u00e9sent\u00e9es dans l\u00b4\u00c9gypte Ancienne&#8221;, <em>Annales du service des Antiquit\u00e9s de l\u00b4\u00c9gypte<\/em>, 49 (1949), pp. 303-316.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Giugliano, D., \u201cThe visceral fat of Bek, Pharaoh&#8217;s sculptor\u201d <em>J. Endocrinol. Invest.<\/em> (2001), 24:836.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Grandet, P., Rams\u00e8s III, Histoire d\u00b4un r\u00e8gne, Pygmalion, Paris, 1993.<\/p>\n<p>Green, L., &#8220;Fine Dining in the late 18 th Dynasty&#8221;, KMT, vol. 13, n\u00ba 4, winter.2002-3,\u00a0pp. 59-69,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Harer, W.B., <em>Health in Pharaonic Egypt, Biological Anthropology and Study of Ancient Egypt<\/em>, Edited Davies and Walker, British Museum Press, Londres, 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Harris, E. J. &#8211; Ponitz, P. V., <em>Dental health in Ancient Egypt, Mummies Diseases and Ancient Cultures,<\/em>\u00a0Cambridge University Press, Cambridge, 1980.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hillson, S.W., &#8220;Histological Studies of Ancient Tooth Crown Surfaces&#8221;, Davies and Walker (eds.), <em>Biological Anthropology and Study of Ancient Egypt<\/em>, British Museum Press, Londres, 1993,\u00a0pp. 75-85,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Husson, G. &#8211; Valbelle, D., Las Instituciones de Egipto, C\u00e1tedra, Madrid, 1998.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juaneda-Magdalena, M., <em>La Esquistosomiasis. Una plaga en Egipto<\/em>. Publicado en estas\u00a0p\u00e1ginas de <a href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=304\"><strong>Amigos del antiguo Egipto<\/strong><\/a> &#8211; Secci\u00f3n de Medicina, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juaneda-Magdalena, M., <em>La Paleopatolog\u00eda en Egipto: pasado y presente<\/em>, <a href=\"http:\/\/www.egiptologia.cat\/full-informatiu\/\" target=\"_blank\"><strong>Full Informatiu<\/strong><\/a>, 19, Societat Catalana d&#8217;Egiptologia, Barcelona, 2000, pp. 106-110.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leca, Ange-Pierre, <em>La M\u00e9decine \u00c9gyptienne au Temps des Pharaons<\/em>, Roger Dacosta, Par\u00eds, 1988.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leek, F.L., &#8220;Teeth and Bread in Ancient Egypt&#8221;, <em>Journal of Egyptian Archaeology<\/em>, 58 (1972), pp. 253-290.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lefebvre, G., <em>Mitos y Cuentos Egipcios de la \u00c9poca Fara\u00f3nica, Cuentos del Papiro de Westcar<\/em>, Akal Oriente, 2003, \u00a0p. 100.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lichtheim, M., <em>Ancient Egyptian Literature<\/em>, Vol. I, University of California Press, Berkeley, 1973, pp. 85-86.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sist,\u00a0L.,\u00a0<em>L\u00b4Alimentazione Nel Mondo Antico, Gli Egizi<\/em>, Ministerio per i beni culturali e ambientale, Libreria dello stato,\u00a0Roma, 1987, pp. 19-24,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Magee, R., &#8220;Arterial Disease in antiquity&#8221;, <em>The Medical Journal of Australia<\/em>, (1998), 169: 663-666.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mangie, Evelyn DeLong, <em>A comparative study of the perceptions of illness in New Kingdom Egypt and Mesopotamia of early first millennium<\/em>, The University of Akron, December, Ann Arbor, 1991.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manniche, L.,<em> El Arte egipcio<\/em>, Alianza Forma, Madrid, 1997.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Manniche, L., <em>An Ancient Egyptian Herbal<\/em>, British Museum Press, Londres, 1999.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Michalopoulos, A., <em>et al.<\/em>, &#8220;Morbid obesity and hypersomnolence in several members of an ancient royal family&#8221;, <em>Thorax<\/em> (2003), 58: 281-282.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nicholson, Paul T. &#8211; Shaw, Ian, <em>Ancient Egyptian Materials and Technology<\/em>, Cambridge University Press,\u00a0Cambridge, 2000.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Perdu, Olivier, &#8220;Le directeur des escribes du conseil&#8221;, <em>RdE<\/em> 49 (1998), pp. 175-194.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Piacentini, P., &#8220;Les scribes dans la soci\u00e8t\u00e9 \u00e9gyptienne de l\u00b4Ancien Empire: une enqu\u00eate en tours&#8221;, <em>Proceedings 7th Int. 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El eterno para\u00edso nil\u00f3tico era un espejismo no exento de exigencias y esfuerzo para el d\u00eda a d\u00eda de los m\u00e1s desfavorecidos: una inmensa parte de la poblaci\u00f3n egipcia. La realidad que viv\u00eda la familia campesina era tantas veces triste y cargada de monoton\u00eda, alejada del boato del rico hacendado y del cortesano que disfrutaba de viviendas amplias y mejor saneadas. En el aspecto sanitario, la situaci\u00f3n era m\u00e1s dura si cabe&#8230;<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=308\">Seguir leyendo<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2237,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/308"}],"collection":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=308"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/308\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2237"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=308"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=308"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=308"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}