{"id":2145,"date":"2002-11-12T06:44:19","date_gmt":"2002-11-12T06:44:19","guid":{"rendered":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=2145"},"modified":"2014-06-23T12:17:59","modified_gmt":"2014-06-23T12:17:59","slug":"la-lactancia-necesidad-humana-y-divina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=2145","title":{"rendered":"La Lactancia. Necesidad humana y divina"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right;\"><span class=\"createby\">Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas &#8211; <span class=\"createdate\">Noviembre de 2002<\/span><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">\u00a0<em>Duplica los panes que debes dar a tu madre.<br \/>\nLl\u00e9vala como te ha llevado.<br \/>\nHa cargado muchas veces contigo,<br \/>\nY no te ha dejado en el suelo.<br \/>\nLuego que te dio a luz tras tus meses,<br \/>\nHa ofrecido su pecho a tu boca durante tres a\u00f1os, con paciencia<br \/>\nTe ha llevado a la escuela,<br \/>\nY mientras te ense\u00f1aban a escribir,<br \/>\nElla se sosten\u00eda durante tu ausencia, cada d\u00eda, con el pan y la cerveza de su casa.<br \/>\nAhora que est\u00e1s en la flor de la edad, que has tomado mujer y que est\u00e1s bien<br \/>\nestablecido en tu casa, dirige los ojos a c\u00f3mo se te dio a luz, a c\u00f3mo fuiste<br \/>\namamantado, como a obra de tu madre.<br \/>\n\u00a1Qu\u00e9 no tenga que vituperarte,<br \/>\nni levantar las manos a Dios!<br \/>\n\u00a1Y qu\u00e9 Dios no tenga que o\u00edr su queja!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">M\u00e1ximas de Ani (Imperio Nuevo)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El calor del d\u00eda va mitigando su fuerza y la luz se desvanece l\u00e1nguidamente entre las casas del villorrio cuando los gritos de la parturienta desgarran el silencio del vecindario. Desde el pabell\u00f3n del nacimiento el jadeo sofocado por el dolor espasm\u00f3dico del vientre fecundo, sol\u00edcitas y experimentadas comadronas intentan suavizar con sus voces sabias y quedas el dolor que marca el comienzo del parto. El sudor profuso abundante y fr\u00edo empapa el negro trenzado del largo cabello, y baja en abundantes y en finos regueros hasta la base del cuello dejando una pista transparente en la piel.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los exorcismos y los amuletos profil\u00e1cticos rodean y afianzan la potencia del entorno m\u00e1gico de la mujer con la firme esperanza de que los malignos esp\u00edritus retornen los pasos hacia su lugar de origen. Los gemidos se interrumpen o se inician, se vigorizan o se debilitan al ritmo de las contracciones; las voces c\u00e1lidas de las mujeres, las manos de ellas que la ungen de b\u00e1lsamos y aceites untuosos de cualidades prodigiosas que empapan los m\u00fasculos implicados, suavizan el duro trabajo de expulsi\u00f3n del nuevo ser.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-escena_lactancia.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"271\" height=\"222\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El momento culminante llega cuando el dolor de la madre alcanza su m\u00e1xima intensidad y cuando el llanto agudo, h\u00e1lito vital y m\u00e1gico que sale de sus entra\u00f1as anuncia en\u00e9rgicamente su presencia. Es c\u00f3mo si fuera la llamada al desaf\u00edo a la vida; el anuncio del reto con el que se enfrenta a la dura lucha por la supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Una vez m\u00e1s las preces y los amuletos de protecci\u00f3n han funcionado. \u00a1Oh divinas protectoras Mesjenet y Shai o divinas hadas que marc\u00e1is el destino de los ni\u00f1os!.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La madre agobiada y agarrotada por el dolor pero satisfecha por la dulzura del momento, recoge de las manos de las mujeres al liviano ser todav\u00eda abotargado, todav\u00eda caliente y h\u00famedo que es su hijo. La superaci\u00f3n del miedo ancestral instigado por la experiencia tr\u00e1gica de la muerte durante el parto, se ha disipado y m\u00e1s a\u00fan, cuando los signos f\u00edsicos del ni\u00f1o y los buenos augurios, superan con creces los ex\u00e1menes y las consultas m\u00e9dicas de los expertos abrigando la esperanza de una larga y saludable vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por fin, la madre con su primer reto\u00f1o en el regazo, con el rostro de \u00e9l contra el rostro de ella, en entra\u00f1able aposici\u00f3n, le impondr\u00e1 el nombre secreto: el nombre de la madre, algo tan importante que quedar\u00e1 como un estigma imborrable como una parte constituyente y capital de su personalidad humana y que ya nunca deber\u00eda abandonarle. Es sin duda el primer lazo maternofilial que se establece entre el neonato y la madre despu\u00e9s de abandonar la vida intra\u00fatero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ella, dichosa y consciente ante la perspectiva del ascenso en la consideraci\u00f3n familiar y social, sabedora de que el esposo la mirar\u00e1 con ojos amorosos y de agradecimiento, y \u00e9ste, sabedor del nacimiento de un hijo var\u00f3n quien sostendr\u00e1 alg\u00fan d\u00eda la memoria de su padre, espera impaciente alejado de la tienda del parto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las comadronas sol\u00edcitas alaban la entereza y gallard\u00eda de la reci\u00e9n parida y su exitoso esfuerzo mientras contin\u00faan con el aseo. Y ya la incorporan del soporte m\u00e1gico: de los ladrillos, s\u00edmbolos de la diosa del parto Mesjenet que otrora sostuvieran a su madre y a la madre de su madre, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya ha comido el pan del nacimiento que ella ha fabricado seg\u00fan la tradici\u00f3n. Y han pasado los catorce d\u00edas de purificaci\u00f3n establecidos por la ley. Y del ap\u00e9ndice carnoso del pez\u00f3n materno y de la vecindad pigmentada de su areola, de entre el ambiente c\u00e1lido y protector de la madre, emana el rico calostro el l\u00edquido precioso que presagia el comienzo de una excelente tetada y de una leche pr\u00f3diga en nutrientes de dulce sabor. El lactante animado por el rico n\u00e9ctar succiona con glotoner\u00eda hasta con cierta avidez, que s\u00f3lo sacia cuando el l\u00edquido caliente rellena su est\u00f3mago y el cansancio se apodera de los carrillos.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-isis_horus.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"200\" height=\"299\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con el tiempo la leche ser\u00e1 m\u00e1s espesa, grasa, untuosa, y \u00e9l se convertir\u00e1 en un experto succionador y conocedor de la geograf\u00eda anat\u00f3mica de la madre que todav\u00eda vislumbra brumosa pero que con el tiempo se har\u00e1 n\u00edtida y precisa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero ahora, en este instante, el peque\u00f1o de pocos d\u00edas es a duras penas conocedor de un estrecho universo de sensaciones casi primarias e instintivas que obligadamente le vinculan con su madre. En este momento, \u00e9l ya ha olvidado el dolor del nacimiento en cambio ella lo recuerda cada vez que los labios de su hijo la succionan c\u00f3mo si un cord\u00f3n de dolor uniera el vientre y el pecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde arriba la madre sonr\u00ede con dulzura y el lactante le devuelve la mirada con complicidad e inter\u00e9s. Gozosa o molesta, generosa o sufrida, pero siempre pacientemente, coloca una y otra vez la boca del ni\u00f1o en el pez\u00f3n, porque o bien la precipitaci\u00f3n o porque el aprendizaje de aqu\u00e9l todav\u00eda es incipiente, el acoplamiento de ambos se interrumpe con inc\u00f3moda frecuencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El jadeo del ni\u00f1o, el sudor de ambos, el gracioso aleteo de la nariz, el chasquido de la lengua contra el velo del paladar, los movimientos compulsivos de los labios en c\u00edrculo que se aceleran en r\u00e1fagas ansiosas. Y el ni\u00f1o persiste en su provechosa y dulce tarea ignorante de que la maceraci\u00f3n de su lenguecilla, la saliva y la leche, provocar\u00e1 en la gl\u00e1ndula mamaria de la madre, en alg\u00fan momento, un infinito escozor rebelde y recurrente, que se traducir\u00e1 en malvadas grietas que surcar\u00e1n de no ponerse remedio, el seno materno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hartazgo hace su aparici\u00f3n finalmente. Instantes antes, la madre ya advirtiera con el gesto el cuidado de que el lactante no ocluyera con su min\u00fascula nariz la entrada de aire ante la a veces amenazante proximidad del pecho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La voz susurrante, mel\u00f3dica y maternal, induce a ambos a un efecto hipn\u00f3tico y, finalmente ambos, se entregan como un \u00fanico organismo a un sue\u00f1o reparador y reconfortante.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta descripci\u00f3n maternofilial me suscita el recuerdo de escenas antiqu\u00edsimas gravadas en la memoria de los hombres antiguos. Compendia el significado biol\u00f3gico -antropol\u00f3gico- y lo transciende hasta el mundo de las emociones y de los afectos que surgen desde las m\u00e1s profundas ra\u00edces de la Humanidad. Es algo m\u00e1s que el nexo o la dependencia biol\u00f3gica del hombre con su madre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez que el desgarro carnal se ha roto entre los dos se producir\u00e1 otra nueva relaci\u00f3n, en otra dimensi\u00f3n, otro tipo de contacto tambi\u00e9n \u00edntimo: la lactancia; pero no s\u00f3lo hay que ver en ella \u00fanicamente el mantenimiento o la continuidad de la promisi\u00f3n de alimentos imprescindibles para el ni\u00f1o. Hay algo m\u00e1s profundo e inmensurable f\u00edsicamente; es claramente el punto de partida de la dependencia psicol\u00f3gica, afectiva al principio, ciertamente, pero es tambi\u00e9n el inicio hacia un desarrollo pleno para la madurez de la personalidad del ser humano en su totalidad. Porque en definitiva, con el parto comienza la separaci\u00f3n de dos Universos que se van distanciando paulatina e inexorablemente, y de aquella afinidad o cohabitaci\u00f3n biol\u00f3gica de ambos en el \u00fatero materno, quedar\u00e1 un c\u00famulo de sentimientos que se percibir\u00e1n definitivamente en el futuro. \u00bfSe puede encontrar una afinidad m\u00e1s estrecha en la Naturaleza?.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-lactancia_peinado.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"300\" height=\"264\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ya que un mundo extra\u00f1o y nuevo se cierne sobre \u00e9l, ben\u00e9volo y p\u00e9rfido a la vez, estas primeras experiencias marcar\u00e1n definitivamente el viaje vital del ser humano. M\u00e1s all\u00e1 de la secci\u00f3n del cord\u00f3n umbilical, sin la dependencia placentaria, es cuando se fragua el primer cap\u00edtulo del drama humano en la definici\u00f3n del ser. Y cuando el ni\u00f1o egipcio concluya el destete despu\u00e9s de tres a\u00f1os, un nuevo paso surgir\u00e1 hacia su pr\u00f3xima independencia, y \u00e9l empezar\u00e1 a estar preparado para que con confianza y seguridad un d\u00eda decida proseguir su propia andadura. Es un rasgo com\u00fan extrapolable a toda la humanidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">-Probablemente no dejar\u00e1 de a\u00f1orar entre las brumas del inconsciente la uni\u00f3n con la madre perdida-.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tan alta y estimada era la consideraci\u00f3n de la figura de la madre para el hombre egipcio o tal vez ser\u00eda m\u00e1s exacto afirmar de la propia mujer &#8211; que no se ha encontrado deferencia m\u00e1s alta en toda la historia humana hasta nuestros d\u00edas &#8211; que bien merece el esfuerzo de reunir en este espacio el significado biol\u00f3gico, cultural, y la simbolog\u00eda religiosa inclusive, o si se quiere y por a\u00f1adidura a\u00fan m\u00e1s, en el sentido m\u00e1s amplio y m\u00e1s antropol\u00f3gico del t\u00e9rmino. Este es mi discreto homenaje a la mujer en general y a la madre en particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La leche materna aportaba el alimento b\u00e1sico y el l\u00edquido del ni\u00f1o en condiciones de esterilidad natural. Las madres egipcias eran muy conscientes de ello por su experiencia, considerando que sus conocimientos de puericultura no ten\u00edan parang\u00f3n con los actuales; a\u00fan as\u00ed, nos es muy dificultoso hallar esqueletos infantiles con lesiones de raquitismo, lo que manifiesta que la dieta infantil era bien equilibrada. Es bien conocido y lo era entonces, porque hay fuertes evidencias, de que en condiciones favorables la crianza prolongada puede dar lugar a intervalos entre partos de tres o cuatro o m\u00e1s a\u00f1os, y ello con un grado de fiabilidad comparable al que poseen los modernos anticonceptivos qu\u00edmicos y mec\u00e1nicos (Short, 1984).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era muy frecuente, y el arte egipcio nos lo ense\u00f1a con relativa frecuencia, ver a la mujer ofreciendo su pecho al ni\u00f1o sin que hubiera falsos remilgos, era un gesto en el que el pudor se pasaba por alto. La imagen de la mujer sentada sobre los talones o en actitud genuflexa, o sobre un taburete, cuaj\u00f3 por fuerza de la costumbre en el s\u00edmbolo de la fertilidad por antonomasia, y por a\u00f1adidura en emblema o galard\u00f3n de la maternidad m\u00e1s fecunda. Por esta raz\u00f3n el arte egipcio la adopt\u00f3 de forma permanente en sus representaciones iconogr\u00e1ficas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los papiros m\u00e9dicos exigentes con la importancia de la calidad y cantidad de la leche materna como fuente de vida no se cansan de pregonar estas caracter\u00edsticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al respecto de la calidad dice el papiro de Ebers:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Examen de una leche mala: t\u00fa deber\u00e1s examinar su olor semejante a la peste del pescado (Eb 788, 97, 17-18).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Examen de una leche buena: su olor es semejante al de la harina de algarroba (Eb 796; 94, 8-10).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O la cantidad:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Para hacer subir la leche de una nodriza que amamanta a un ni\u00f1o: espina dorsal de la Perca Nil\u00f3tica. A cocer con aceite. Se untar\u00e1 su espalda (Eb 836).<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El peque\u00f1o infante estaba permanentemente al lado de la madre quien con abnegaci\u00f3n y cari\u00f1o llevaba a todas partes metido en una especie de bolsa que le pend\u00eda del cuello, dej\u00e1ndole las manos libres en las labores del hogar y en las faenas cotidianas, y a su vez, el ni\u00f1o podr\u00eda satisfacer su frecuente apetito con cierta despreocupaci\u00f3n y tranquilidad por parte de ella. De esta guisa gozamos de m\u00faltiples representaciones populares; citaremos las m\u00e1s representativas: en la tumba gemelar de Ni-anj-Jnum y Jnum-hotep (V Dinast\u00eda- Saqqara) una madre amamanta al ni\u00f1o mientras cuece el pan; o aquella otra de Menna (TT 69) del Reino Nuevo o la de Mentuemhat de la dinast\u00eda XXVI, no menos famosa igualmente; ambas imitan el mismo detalle de una madre colaborando en la recolecci\u00f3n del fruto que cuelga del \u00e1rbol mientras se ocupa de los menesteres de su maternidad.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-maia.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"300\" height=\"398\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en ocasiones el ni\u00f1o era remiso c\u00f3mo ha sucedido siempre y no aceptaba el pecho. En previsi\u00f3n, no cabr\u00eda otra cosa que recitar la f\u00f3rmula m\u00e1gica que se esboza en el Ramesseum III B, 10-11:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Horus engullir\u00e1 y Seth masticar\u00e1 (&#8230;)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras de las preocupaciones eran que no se produjeran gastroenteritis que provocaban grandes bajas entre la poblaci\u00f3n infantil. Inter\u00e9s que por su conocimiento nos causa asombro hoy en d\u00eda. El &#8220;National Institute of Child Health and Human Development de Bethesda&#8221;, Maryland (USA), observ\u00f3 en un estudio reciente desarrollado en el entorno rural de Egipto, que la iniciaci\u00f3n precoz de la lactancia se asociaba a una reducci\u00f3n importante de diarreas durante los seis primeros meses de la vida del ni\u00f1o y por ende de la mortalidad infantil. Posiblemente a causa de los efectos protectores y promotores de la inmunidad de las primeras secreciones del pecho materno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es curioso encontrar figuras-recipientes que provistas de poderes m\u00e1gicos fomentaban ciertamente, seg\u00fan su creencia, la producci\u00f3n de leche en momentos en los que su cantidad fuera escasa, o para que de forma profil\u00e1ctica su producci\u00f3n no decayera o tambi\u00e9n para conceder al precioso l\u00edquido poderes m\u00e1gicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tenemos c\u00e9lebres ejemplos en el propio Museo del Louvre de una vasija de terracota vidriada (AF 1660), entre otras, representando a im\u00e1genes de mujeres amamantando que nos parecen recordar la archisabida frase repetida hasta el cansancio:<em> leche de mujer que ha parido un hijo var\u00f3n.\u00a0<\/em>\u00a1Es una frase que encontraremos repetida tantas veces en los viejos tratamientos m\u00e9dicos egipcios!<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para su ilustraci\u00f3n deteng\u00e1monos en este viejo encantamiento &#8211; uno m\u00e1s entre tantos &#8211; para curar unas quemaduras, un ejemplo entre muchos donde se habla de las cuantiosas aplicaciones y el protagonismo que la leche de una mujer de reciente parto, sobretodo si siendo su hijo var\u00f3n, ten\u00eda en remedios cada cual m\u00e1s curioso:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Di\u00e1logo entre un mensajero y la diosa Isis)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; \u00a1Tu hijo Horus ha sido quemado en el desierto!<br \/>\n&#8211; \u00bfhay agua (all\u00e1 abajo)<br \/>\n&#8211; No hay agua (all\u00e1 abajo)<br \/>\n&#8211; (Pero) hay agua en mi boca as\u00ed como un Nilo entre mis piernas.<br \/>\n&#8211; Yo apagar\u00e9 el fuego.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Palabras para decir sobre la leche de una mujer que haya echado al mundo a un hijo var\u00f3n, goma, pelos de gata (*). (Esto) ser\u00e1 colocado sobre el lugar quemado.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Ebers 499 y Londres 47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(*) O de un carnero seg\u00fan la versi\u00f3n del papiro de Ebers<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No debemos olvidar que la leche materna contiene una gran cantidad de componentes hormonales, algunos de ellos muy similares en su estructura qu\u00edmica a los utilizados en la moderna cosmetolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hallamos otras figuras de similares caracter\u00edsticas en el Rijksmuseum Van Oudheden (Leyden) de diosas como Tueris, implicadas por el mito en el amparo o patrocinio de la maternidad. Una de las figuritas de esta diosa ten\u00eda en sus mamas un peque\u00f1o tap\u00f3n-pez\u00f3n que impedir\u00eda merced a la magia simp\u00e1tica la detenci\u00f3n de la producci\u00f3n de leche <em>-aut\u00e9ntica &#8220;agua de vida&#8221;-<\/em> Se comenta que dentro de ella se acostumbraba a guardar un pedazo de vestido de la mujer embarazada cuando se sospechaba un parto dif\u00edcil.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-tueris.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"200\" height=\"312\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A parte de estas funciones como curiosidad no desprovista de intimidad y simpat\u00eda por su rareza, se hace menci\u00f3n de dos figuritas contenidas en una misma pieza en la que una madre en el trance de amamantar a su hijo es peinada por una sirvienta que est\u00e1 situada a su espalda. Dinast\u00eda XII,\u00a0Metropolitan Museum of Art, Nueva York, n\u00ba 22.235.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La S\u00edtula qued\u00f3 asimilada en la memoria de los hombres -entre otras razones, seguramente- por la semejanza con la gl\u00e1ndula femenina &#8211; y por esta connotaci\u00f3n con el pecho de la diosa Isis, o tal vez ser\u00eda m\u00e1s adecuado decir lo contrario \u00bfqui\u00e9n sabe? En todo caso, por su valor simb\u00f3lico fue enseguida atribuida a la diosa. Por su funci\u00f3n de c\u00e1ntaro para almacenar agua o leche sirvi\u00f3 tambi\u00e9n como una parte consagrada de la diosa en los ritos de Osiris y como representaci\u00f3n de su papel maternal como madre de Horus.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no siempre las madres lactantes ten\u00edan la obligaci\u00f3n de demostrar esta capacidad de sacrificio, y bien por la incapacidad de criarlos, o bien porque pertenecieran a familias de alta alcurnia, se pod\u00eda recurrir a otras mujeres a las que se alquilaba con el benepl\u00e1cito y el agrado de toda la comunidad a cambio de su servicio, asumiendo el papel de aut\u00e9nticas profesionales porque as\u00ed eran consideradas realmente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otras ocasiones realmente especiales en virtud de este fen\u00f3meno se conced\u00eda el gran honor de ostentar el t\u00edtulo de la <em>&#8220;madre de leche&#8221;<\/em> de un futuro fara\u00f3n, lo que implicaban atributos, prebendas y consideraciones muy especiales en nada desde\u00f1ables, no s\u00f3lo para ellas, sino tambi\u00e9n para sus propios hijos biol\u00f3gicos quienes en el futuro eran considerados hermanos reales con todas las consecuencias. Algunas, las afortunadas, eran elegidas entre las mujeres del har\u00e9n y de las esposas de los altos funcionarios del palacio. Es evidente que estamos hablando de las <em>nodrizas<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas nodrizas adquirieron un rango alt\u00edsimo en la corte de Egipto. La esposa del fara\u00f3n Ay, Tiy II, quien a su vez fue nodriza de la reina Nefertiti, recibi\u00f3 el t\u00edtulo de Gran Nodriza m\u00e1s los calificativos propios de la pompa tradicional: <em>-de la que criaba y educaba al futuro rey, la que ha educado al dios, la del dulce pecho, vigorosa cuando amamanta, la de la piel tocada por Horus-.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un personaje llamado Paheri, en agradecimiento a sus nodrizas las inmortaliz\u00f3 haci\u00e9ndolas representar en las paredes de su morada eterna. A su vez, Sitra, nodriza de la reina Hatshepsut, recibi\u00f3 el privilegio de serle erigida por su &#8220;hija de leche&#8221; una estatua dentro del recinto del templo de Deir el Bahari en un lugar muy especial del Santuario de Hathor. Se conserva a duras penas una estatua fragmentaria de la reina en el regazo de su ni\u00f1era en el Museo egipcio de El Cairo (56264).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Merit, esposa de un jefe de tesoreros llamado Sebekhotep (TT 63) fue la nodriza de una hija del fara\u00f3n seguramente Thutmose IV y el mismo fara\u00f3n elogi\u00f3 los buenos servicios de esta mujer. El mismo agradecimiento sinti\u00f3 Amenhotep II por la madre de Kenamon, Jefe de los Porteros del Rey (TT 93), quien consinti\u00f3 ser eternizado sobre el regazo de la nodriza Amenemopet; encima de la escena se puede leer una inscripci\u00f3n que dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;Nodriza principal, quien aliment\u00f3 al dios&#8221;<\/em> (Metropolitan Museum of Art, Nueva York, n\u00ba 30472).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es destacable que estas nodrizas representadas no parece que cumplieran requisitos de representaci\u00f3n ritual o que fueran asimiladas a diosas que cumpl\u00edan con la misma finalidad (Hathor). M\u00e1s bien parecen conmemorar por otra parte las relaciones muy humanas entre ellas y sus hijos de leche. Otro hecho curioso es que los hombres podr\u00edan ostentar t\u00edtulos similares -Tutor Real- y ser representados en la misma pose excepto que aqu\u00e9llas se ve\u00edan en una actitud m\u00e1s c\u00e1lida e incluso m\u00e1s pr\u00f3xima que la de \u00e9stos.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-mujer_amamantando.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"200\" height=\"468\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tutor normalmente era un alto oficial y con el tiempo cuando el pr\u00edncipe crec\u00eda pasaba a ser un consejero o un confidente. Seguramente a todos nos viene a la mente la figura del personaje Senenmut y su protegida la princesa Neferura. Otro ejemplo lo tenemos en la tumba tebana (TT 64) de Hekarneheh; el var\u00f3n Hekareshu tutor de Thutmose IV sujeta en brazos al rey en una escena que recuerda las anteriores.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De seguro que no encontraremos en el arte egipcio a un s\u00fabdito tan cercano a su Se\u00f1or rompiendo con las convenciones can\u00f3nicas en las que el rey era de un tama\u00f1o m\u00e1s peque\u00f1o, incluso, que su vasallo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no siempre eran las nodrizas las perpetuadas en el arte egipcio por lo que se traduce de la imagen en cobre de una princesa de \u00e9poca incierta -dinast\u00eda XIII- llamada Sebeknajt (Brooklyn Museum, Nueva York, n\u00ba 43.137). Porque es ella misma la que se muestra ofreciendo el pecho al hijo en la misma postura con la que las mujeres del pueblo lo hac\u00edan con los propios; es decir, elevando la rodilla izquierda que suavemente flexionada acaba por crear un hueco o cuna natural con la que cobija al peque\u00f1o v\u00e1stago. Muy similar es la postura de otra princesa en bronce que hay en Berl\u00edn (\u00c4gyptisches Museum, Berl\u00edn, n\u00ba 14078).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sitneferu debi\u00f3 ser una nodriza con un car\u00e1cter muy especial pues viaj\u00f3 tan lejos su fama que recibi\u00f3 la llamada de un personaje importante en el extranjero. Precavida como buena egipcia ante el temor de cruzar el tr\u00e1nsito obligado al M\u00e1s All\u00e1 cuando residiera fuera de su tierra natal, dej\u00f3 encargadas antes de su marcha, las diligencias y disposiciones para su futuro \u00f3bito y lugar de descanso. Y adem\u00e1s, una estatua que por su actitud y gesto nos recuerda su oficio de nodriza algo que siempre pretendi\u00f3. Dicha estatua procedente de la actual Siria, est\u00e1 hoy expuesta para admiraci\u00f3n de los curiosos que alg\u00fan d\u00eda visiten el Metropolitan Museum of Art de Nueva York.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El reciente descubrimiento en Saqqara por un equipo franc\u00e9s dirigido por Alain Zivie de la tumba de una dama llamada Maia, que en vida recibi\u00f3 los calificativos de <em>&#8220;Amada del Se\u00f1or de las dos Tierras&#8221; <\/em>y<em> &#8220;La que ha alimentado el cuerpo del dios&#8221;<\/em>, permite conjeturar que estos t\u00edtulos eran de una &#8220;nodriza real&#8221;. Era la dama que hab\u00eda tenido el privilegio de nutrir al joven Tutankham\u00f3n. Con \u00e9l se podr\u00e1 admirar entre sus brazos una vez que su tumba pueda quedar apta para ser visitada. Al final de sus d\u00edas mereci\u00f3 el honor de poseer su propia tumba algo inasequible para una mujer de su condici\u00f3n social. Muchas esperanzas aguardan a los investigadores sobre los futuros descubrimientos que la tumba de esta dama desvelar\u00e1 sobre los lazos sangu\u00edneos de la familia real am\u00e1rnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las costumbres debieron sufrir cambios a lo largo de los tiempos puesto que en ciertas \u00e9pocas la nodriza recib\u00eda estipendios como trueque de los servicios deseados. Sabemos que la mujer acced\u00eda a alimentar al beb\u00e9 durante el tiempo que se estipulaba por contrato, corriendo con la contingencia de no poder cumplir con lo pactado si sufr\u00eda alg\u00fan tipo de eventualidad como el agotamiento de sus reservas l\u00e1cteas; o si segu\u00eda manteniendo relaciones sexuales asunto del que deb\u00eda guardarse. No nos quepa la menor duda de que en aquella situaci\u00f3n la contrariada mujer ir\u00eda con premura a los remedios se\u00f1alados anteriormente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 ocurr\u00eda si todos los medios previstos para el sost\u00e9n alimentario del ni\u00f1o no estuvieran al alcance de la familia. Habr\u00eda que recurrir a las leches supletorias de origen animal, por supuesto, de entre ellas la de vaca era la m\u00e1s utilizada. La procedente de la caba\u00f1a lanar se reservaba como veh\u00edculo para la preparaci\u00f3n de remedios farmacol\u00f3gicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas de estas costumbres debieron asentarse por transmisi\u00f3n cultural en la Antigua Roma. Se cuenta que nada m\u00e1s llegado al mundo un reci\u00e9n nacido (de buena familia) se le ced\u00eda a una nodriza. Pero \u00e9sta har\u00e1 mucho m\u00e1s que amamantar, a ella se le conferir\u00e1 tambi\u00e9n la educaci\u00f3n durante la infancia y hasta la aparici\u00f3n de la pubertad. Es entonces cuando har\u00e1 entrada el pedagogo que curiosamente se le llama <em>criador<\/em> (&#8220;nutritor, tropheus&#8221;). Un nombre con curiosas sinonimias y que bien seguro trae a colaci\u00f3n el papel del tutor real en Egipto. \u00bfEs un destello trasmitido al mundo romano a trav\u00e9s de las \u00e9pocas fara\u00f3nicas? La reflexi\u00f3n es bien tentadora. Realmente los tres personajes que influir\u00e1n precozmente en la vida del ni\u00f1o ser\u00e1n: la nodriza, el pedagogo, y el hermano de leche.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde el arte hasta las variantes dictadas por las gram\u00e1ticas egipcias la madre o en su defecto la nodriza son perfectamente reconocidas. Unas veces son las propias diosas asumiendo dicho papel con sus divinos hijos; en otras, por simbolismo, el segundo papel lo interpreta el rey como Horus amamantado por su madre. La representaci\u00f3n de Isis como madre del dios (m<em>ut-Netcher)<\/em>, goz\u00f3 de tanto \u00e9xito que se implant\u00f3 en la iconograf\u00eda cristiana en la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con un significado muy distinto -evidentemente funerario- hay en el Museo de El Cairo una estela (GC, 34125) de la dinast\u00eda XVIII en la que una madre est\u00e1 dando el pecho a su hijo, mientras una de sus hijas derrama agua en un vaso, otra le ofrece una flor de loto. Excepcionalmente, los hijos pretend\u00edan de esta forma perpetuar la memoria de la madre difunta ejerciendo eternamente la lactancia de sus hijos, as\u00ed ser\u00eda fuente de vida en la tierra, ahora, y siempre para toda la eternidad. Posiblemente la fuente literaria que inspir\u00f3 la dedicatoria funeraria de estos buenos hijos fuera la lectura de las Instrucciones de un escriba contempor\u00e1neo:\u00a0<em>&#8220;Cuando llega la muerte arranca al ni\u00f1o de los brazos de su madre igual que lo arranca cuando es viejo&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La representaci\u00f3n del rey amamantado por las diosas es bien antigua, de los muros templarios de su propietario el rey Sahura, procede un relieve hoy en d\u00eda custodiado en el Museo egipcio de El Cairo (JE 39533). Se tiene como el gravado m\u00e1s antiguo de estas caracter\u00edsticas. Este intento primerizo, qu\u00e9 se sepa, se prodig\u00f3 reiteradamente en posteriores muestras hasta el periodo romano y se mantuvo r\u00edgidamente en su esencia: &#8220;<em>abraza al rey la diosa con la boca de \u00e9l frente a su pecho&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n Unas se hace representar mamando del pecho de una diosa an\u00f3nima en su templo de Saqqara. En ocasiones es la propia madre carnal de Pepy II, la reina Anjnesmerira,\u00a0quien se ve acogiendo al hijo en su maternal regazo con la peculiaridad de que \u00e9ste se representa con los rasgos de la madurez y provisto con los emblemas reales. Es un formato peque\u00f1o de alabastro que est\u00e1 en el Brooklyn Museum de Nueva York, n\u00ba 39121.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el templo de Luxor (Salas 13 y 14), la madre de Amenhotep III, Mutemuia, vigila como su joven y real hijo es amamantado junto a su <em>Ka<\/em> por diversas diosas. Podr\u00edamos seguir as\u00ed con m\u00faltiples ejemplos hasta el final de la historia egipcia con los gravados de los mammisis de los templos de los periodos grecorromanos.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignleft\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-mujer_vasija.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"164\" height=\"262\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estamos obligados a distraer la mirada por un instante en el detalle del interior de la tumba de Thutmose III (KV 34), un aut\u00e9ntico papiro desenrollado; en una columna de la c\u00e1mara sepulcral, se puede ver el instante en el que el rey es amamantado por la diosa Isis que ha adquirido la imagen del sicomoro sagrado. El tronco del \u00e1rbol se fusiona con el cuerpo de la diosa de la cual sobresale el perfil p\u00e9ndulo del pecho esbozado por el trazo negro del dibujo: <em>el \u00fanico aspecto anat\u00f3micamente humano de la diosa;<\/em> si exceptuamos el brazo vegetal gigantesco con que se ofrece al empeque\u00f1ecido rey la gl\u00e1ndula de la madre. \u00c9l con sus min\u00fasculas manos no puede hacer otra cosa que tocarla. Por si quedaran dudas de la raz\u00f3n de ser del dibujo detr\u00e1s del monarca aparecen una inscripci\u00f3n en la que se lee: &#8220;<em>Men-jeper-ra amamantado por su madre Isis&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una aceptable y esmerada coincidencia pues as\u00ed se llamaba su madre terrena. De esta forma, se a\u00fanan ambos conceptos humano y divino mediante la homonimia de ambas madres en su funci\u00f3n nutricia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la mama femenina para el hombre egipcio de la antig\u00fcedad al igual que acontece en nuestra cultura, no s\u00f3lo cumpl\u00eda con los cometidos que la madre naturaleza le hab\u00eda destinado o con el contenido simb\u00f3lico que el mito la hab\u00eda asignado. La poes\u00eda er\u00f3tico-amorosa nos informa de que la mama femenina pod\u00eda asumir ocasionalmente el papel de reclamo central en la expresi\u00f3n amorosa entre dos amantes, sin que hubiera al contrario de lo que se podr\u00eda maliciar, un \u00e1pice de lascivia. Se trata m\u00e1s bien, del arte sutil del devaneo o &#8220;el tira y afloja&#8221; del juego amoroso entre dos amantes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;(&#8230;) Estoy contigo<br \/>\nY mi coraz\u00f3n salta de gozo.<br \/>\nCuando t\u00fa est\u00e1s (en mi casa)<br \/>\nSi no son brazos ni acaricias.<br \/>\n(\u00bfQu\u00e9 otra cosa puede ser para nosotros) el placer?<br \/>\nSi deseas acariciar mis piernas y mi (no) te (rechazar\u00e9) senos(&#8230;)<br \/>\n(&#8230;) \u00bfEs qu\u00e9 te vas porque tienes sed?<br \/>\n\u00a1Toma mis pechos!&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">U otro fragmento del mismo papiro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;(&#8230;) La boca de mi amada es como una rosa,<br \/>\nsus senos son como un fruto de mandr\u00e1gora (&#8230;)&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Papiro Harris 500.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por qu\u00e9 daban los egipcios una importancia tan grande al significado de la lactancia que sobrepasaba con creces la esfera biol\u00f3gica estrictamente maternal, o concretamente de la salud de una mama. Por qu\u00e9 enlazaban mediante cuentos o mitos sucedidos a diosas nutricias en sus propias gl\u00e1ndulas para que posteriormente \u00e9stos revirtieran, una vez transformados, en f\u00f3rmulas de curaci\u00f3n para las madres de los hombres. Por qu\u00e9 hay que dar un significado especial al hecho de ver al rey tomando la leche de las ubres de una diosa vacuna o de una diosa serpiente o de los pechos de una humana. \u00bfCu\u00e1l puede ser el fundamento de todo esto?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Goyon, al respecto, <em>(Rituels fun\u00e9raires)<\/em>: &#8220;Horus, hijo de Isis y Osiris, cuyo nacimiento tiene lugar de una forma muy humana, da a luz a su hijo al cabo de diez meses, tiempo muy poco habitual pero necesario, se pensaba, para la constituci\u00f3n de un ser divino vigoroso y lo alimenta durante tres a\u00f1os.&#8221; Pero su madre no estar\u00e1 sola en el cumplimiento de esta sagrada tarea; Neftis, y las diosas Uadyet y Nejbet le cuidar\u00e1n como nodrizas y ni\u00f1eras. Aqu\u00ed se subraya plenamente ambas tareas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las m\u00faltiples aventuras que le suceden al peque\u00f1o Horus recordamos su extrav\u00edo y vagabundeo en el desierto. Advertido de la ausencia de su madre y de la falta de alimento, pues ya lleva mucho tiempo sin mamar y aunque divino tiene las mismas necesidades de un ni\u00f1o humano, la debilidad hace presa de \u00e9l finalmente. Es cuando su madre retorna acongojada a su lado y afligida diciendo:\u00a0<em>(&#8230;) Volv\u00ed para abrazar a Horus y lo encontr\u00e9, al hermoso Horus dorado, al peque\u00f1o infante que no tiene padre, que hab\u00eda ba\u00f1ado la tierra con el llanto de sus ojos y la saliva de sus labios. Su cuerpo era inerte y su coraz\u00f3n inconsciente; los vasos de su carne ya no palpitaban. (&#8230;)Lanc\u00e9 un grito diciendo: \u00a1Desgracia para m\u00ed! Al ni\u00f1o le faltaba alimento: mis pechos estaban vac\u00edos de leche e in\u00fatilmente su boca buscaba de que alimentarse. La fuente est\u00e1 agotada, \u00a1oh mi hijo!<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estela de Metternich (Metropolitan Museum of Art, Nueva York). Traducido de E. Drioton (<em>Le Th\u00e9\u00e2tre \u00c9gyptien<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que el ni\u00f1o Horus, el fara\u00f3n, dios en la tierra de Egipto, necesitaba dentro del ceremonial obligado de entronizaci\u00f3n, el alimento l\u00e1cteo cargado de poderes divinos que la diosa del trono, Isis, le procuraba. Esta funci\u00f3n nutricia es asumida tambi\u00e9n por Hathor indistintamente lo que conferir\u00eda inmortalidad al entronizado. La consagraci\u00f3n por medio de la lactancia -uno m\u00e1s de entre los ritos de la coronaci\u00f3n- implicar\u00eda m\u00e1s que la invocaci\u00f3n de una protecci\u00f3n m\u00e1gica de la divinidad, el tr\u00e1nsito desde el estado de candidato al trono al definitivo de soberano. No en vano, si Horus alcanz\u00f3 la realeza fue gracias a que Isis lo amamant\u00f3. Por tanto, el soberano amamantado por las diosas regresa a la infancia para garantizar su crecimiento y su aptitud para ejercer los designios de la realeza.<\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright\" title=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-nodriza_sat_nefru.jpg\" alt=\"La Lactancia. Necesidad humana y divina\" width=\"150\" height=\"236\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dice Leclant: &#8220;<em>en el amamantamiento tiene lugar algo m\u00e1s de una bebida de eternidad&#8230; se trata de una especie de iniciaci\u00f3n&#8221;.\u00a0<\/em>Y por supuesto, por extensi\u00f3n, el monarca fallecido, consecuentemente, se beneficiar\u00eda de los mismos privilegios de renovaci\u00f3n continuada en el Otro Mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;(&#8230;) Oh rojiza, Oh Corona, Oh Se\u00f1ora de las dos tierras de Dep, Oh mi madre, digo yo, dame tu pecho para que yo pueda mamar de \u00e9l, digo yo.&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;Oh mi hijo, dice ella, toma mi pecho y mama de \u00e9l, dice ella, para que t\u00fa puedas vivir, dice ella, y ser peque\u00f1o (otra vez), dice ella. T\u00fa ascender\u00e1s como dos halcones siendo sus plumas las de dos \u00e1nades, dice ella (&#8230;).&#8221;<\/em>\u00a0(<em>Textos de las Pir\u00e1mides<\/em>, 911-913).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otro de estos <em>Textos de las Pir\u00e1mides<\/em>, amamanta Nut a su hijo Osiris el rey muerto:\u00a0<em>&#8220;Nut la Grande coloca sus brazos sobre \u00e9l, la de los cuernos largos, la de las mamas p\u00e9ndulas. Ella amamanta a este rey y no lo desteta&#8221;. <\/em>(Pir\u00e1mides 1344).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Id\u00e9nticas referencias podr\u00edamos encontrar en los <em>Textos de los Sarc\u00f3fagos<\/em> (39-61).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el \u00e1mbito de las divinidades y ya en las historias de la creaci\u00f3n y del ordenamiento c\u00f3smico encontramos situaciones similares. Al ni\u00f1o-Sol lo amamanta una vaca en la Isla de las Llamas. Y el mismo Seth se declara beneficiario de los atributos de otras deidades y receptor del preciado nutriente. \u00c9l dice ser: &#8220;<em>Ayer y el Ma\u00f1ana y la vasija de la leche que mana de la mama de Bastet.&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es l\u00f3gico deducir que a causa o a consecuencia de lactaci\u00f3n las gl\u00e1ndulas de las lactantes egipcias sufrir\u00edan los inconvenientes m\u00e1s frecuentes. En la actualidad, bien podemos reconocer o creemos identificar -m\u00e1s apropiadamente- algunas patolog\u00edas que interfieren el tiempo de la lactancia como las grietas de las areolas, las mastitis puerperales, o los abscesos mamarios. Es obvio, que estas afecciones preocupaban mucho a los egipcios de aquellos lejanos tiempos como sigue ocurriendo en nuestra \u00e9poca, y se socorrieran de remedios espec\u00edficos m\u00e1s entroncados con la medicina real o porqu\u00e9 no decirlo de la magia y el conjuro. Hagamos una corta rese\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pongamos tres casos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Otro remedio para una mama dolorosa: calamina, 1; bilis de toro, 1: excrementos de mosca, 1; ocre, 1. (esto) ser\u00e1 preparado en una masa homog\u00e9nea. Untar la mama con (eso) cuatro d\u00edas seguidos<\/em>\u00a0(Eb 810, Berl\u00edn 17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Remedio que se debe aplicar a una mama que est\u00e1 enferma: parte bedet del fruto hemayt, cocer con miel; planta djaret. Untar la mama con (eso)<\/em> (Berl\u00edn 18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Remedio para echar un tumor que supura que se encuentra sobre una mama o sobre no importa cualquier otro lugar del cuerpo: granos de trigo almidonado blanco, harina de coloqu\u00edntida; harina de d\u00e1tiles; natr\u00f3n, jugo de d\u00e1tiles fermentados. (Esto) ser\u00e1 molido finamente y mezclado en una masa homog\u00e9nea. Untar con eso<\/em>\u00a0(Berl\u00edn 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O bien se acud\u00eda a los magos expertos quienes conjuntaban sus fuerzas para que la madre siguiera manteniendo su deber natural si se ve\u00eda afectada de alguna dolencia en sus mamas. Cuando esto suced\u00eda bastaba con acudir al Mito que cuenta los sufrimientos padecidos por la diosa Isis en los ca\u00f1averales de Jemis, y por asociaci\u00f3n simp\u00e1tica al igual que ella, la madre, podr\u00eda librarse de estos inconvenientes recordando aquella antigua historia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La f\u00f3rmula formalmente conocida como la Conjuro del Seno (Eb 811; 95,3-5), reza as\u00ed:\u00a0<em>&#8220;Esto es el seno donde sufr\u00eda Isis en la marisma de Jemis (&#8230;) Exorcizar unas ca\u00f1as, fibras de juncos, y sus estambres(todo eso) que se hab\u00eda tra\u00eddo para echar la acci\u00f3n de un muerto, de una muerta (&#8230;). Con esto ser\u00e1 preparada una cuerda retorcida a la izquierda y ser\u00e1 colocada sobre el lugar de la acci\u00f3n del muerto o de la muerta (&#8230;). Y decir, no provoques supuraci\u00f3n, no produzcas picor ni sangre&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y cuando segu\u00edan sin funcionar las medidas m\u00e1s socorridas dentro de la farmacopea habitual, habr\u00eda que volver nuevamente a solicitar la v\u00eda de otro de los conjuros; Adolf Erman, nos lo muestra:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8220;T\u00fa protecci\u00f3n es la protecci\u00f3n del cielo (&#8230;) de la Tierra (&#8230;) de la Noche (&#8230;) del d\u00eda (&#8230;)<br \/>\nT\u00fa protecci\u00f3n es la protecci\u00f3n de las Siete Entidades divinas,<br \/>\nQue pusieron la Tierra en orden cuando \u00e9sta estaba desierta,<br \/>\nY situaron los corazones en el lugar adecuado (&#8230;)<br \/>\nCada leche que bebas,<br \/>\nCada seno que te acoja,<br \/>\nCada rodilla sobre la que te asientes,<br \/>\nCada ropa que te vistan,<br \/>\nCada lugar en el que pases el d\u00eda (&#8230;)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Indudablemente la madre deb\u00eda encontrar despu\u00e9s de su recitado cierto descanso psicol\u00f3gico que seguramente ser\u00eda beneficioso para la abundancia y la calidad de su leche. Sabido es que una madre en pleno sosiego cumplir\u00e1 con el requisito de la maternidad m\u00e1s satisfactoriamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Egipto de nuestros d\u00edas los h\u00e1bitos de la lactancia siguen en paralelo los avatares de nuestro mundo occidental. Las madres egipcias van perdiendo las costumbres alimentarias de sus antepasadas y esto se traduce en la aparici\u00f3n de estudios modernos mostrando profundas preocupaciones en el maremagno de las publicaciones m\u00e9dicas o de la salud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Egipto sigue siendo un pais conservador en sus costumbres y a\u00fan m\u00e1s desde luego en el ambiente rural, pues bien, parad\u00f3jicamente, en este medio se viene observando un retroceso de la costumbre de dar el pecho al ni\u00f1o a favor de una incorporaci\u00f3n cada vez m\u00e1s precoz cuando no absoluta de las leches preparadas artificialmente. El Departamento de la Salud Infantil (National Research Center, Giza, Egypt); hizo un estudio recientemente sobre la alimentaci\u00f3n infantil entre las poblaciones rurales de Giza, en el que se observaba la precoz incorporaci\u00f3n de alimento s\u00f3lido en los primeros seis meses de vida en detrimento de la propia lactancia materna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00c9sta noticia se vio refrendada en algunos de los barrios perif\u00e9ricos de la ciudad de El Cairo realizado por la Universidad de California, el cual, permiti\u00f3 comprender c\u00f3mo los patrones tradicionales en los cuidados alimentarios del lactante iban cambiando velozmente. Se modificaban seg\u00fan el origen rural o urbano de la madre. Sin embargo, a\u00fan quedaba alg\u00fan destello de los viejos tiempos, porque la capacidad de amamantar satisfactoriamente se asum\u00eda por las madres encuestadas como un rasgo de madurez, paciencia y un gran sentido de la responsabilidad. La cantidad y la calidad de la leche depend\u00edan de la influencia de un abanico de factores: la edad del ni\u00f1o, el estado sicol\u00f3gico y f\u00edsico de la madre, y por supuesto de la dieta materna. El suplemento con aguas azucaradas era muy precoz y as\u00ed mismo la introducci\u00f3n de otros alimentos comenzaba muy pronto -despu\u00e9s de los cuarenta d\u00edas- El destete se adelantaba fundamentalmente por la enfermedad de la madre, el deseo de otro embarazo, y la creencia de que la leche materna pudiera ser inadecuada. Curiosamente el destete se ve\u00eda como un per\u00edodo de transici\u00f3n no exento de peligros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignright size-full wp-image-2343\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-sobeknajt1.jpg\" alt=\"lactancia-sobeknajt\" width=\"300\" height=\"369\" srcset=\"https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-sobeknajt1.jpg 300w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-sobeknajt1-243x300.jpg 243w, https:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2002\/11\/lactancia-sobeknajt1-121x150.jpg 121w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>Estudios similares en la Sharqiya (Bilbeis) del Epidemiology Study Center vienen a decir que la r\u00e1pida incorporaci\u00f3n (80%) de los suplementos alimentarios a las 0-11 semanas de vida del ni\u00f1o es la contraria a las recomendaciones actuales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado de la lactancia desde tiempos antiguos ha cambiado sustancialmente hasta nuestra \u00e9poca. La mujer que amamantaba a su hijo siempre hab\u00eda gozado del respeto de la estima y una excepcional posici\u00f3n en las sociedades primitivas. Los antiguos egipcios sabedores de la importancia vital de este gesto para la supervivencia y el crecimiento de sus v\u00e1stagos, incorporaron las virtudes de la leche materna hasta hacerla part\u00edcipe de las costumbres y de la dieta de los ni\u00f1os divinos. El propio rey se mostraba en posturas propias del lactante succionando el riqu\u00edsimo n\u00e9ctar fuente de vida eterna de las ubres de las diosas maternas como tr\u00e1nsito a la entronizaci\u00f3n o como alimento para proseguir con paso firme el viaje al m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es significativa tambi\u00e9n la consideraci\u00f3n que la alimentaci\u00f3n materna presta en la madurez sicol\u00f3gica del ni\u00f1o y claro est\u00e1 tambi\u00e9n en la madre. Cuando el ni\u00f1o salga del mundo confortable y poco exigente del vientre materno a otro inc\u00f3modo y perturbador; el nivel de exigencia se har\u00e1 m\u00e1s intenso. La lactancia desde los primeros momentos aliviar\u00e1 la sensaci\u00f3n de p\u00e9rdida. El ni\u00f1o seguir\u00e1 percibiendo la presencia de la madre cerca de \u00e9l, y a partir de ese instante, esa lejan\u00eda se ver\u00e1 atenuada hasta el momento en que los dos se separen definitivamente y ya no la precise biol\u00f3gicamente. Y cuando el ni\u00f1o haya enterrado en la esfera del inconsciente estas percepciones y cuando adulto formen parte del mundo del olvido; la imagen de la madre todav\u00eda se mostrar\u00e1 afianzada entra\u00f1ablemente en el recuerdo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar del reciente decaimiento de la lactancia materna como h\u00e1bito alimentario en las sociedades modernas por el acicate de la entrada de la mujer en el mundo laboral, fundamentalmente. El ahorro de un tiempo tenido por precioso, la interrupci\u00f3n de la actividad laboral para dedicarse a la labor de la lactancia, el avance de la legislaci\u00f3n laboral apoyando estas medidas, etc., han paliado las dificultades inherentes al problema y han desprovisto a las madres de ins\u00f3litas excusas para no proseguir con el deber materno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qu\u00e9 suceder\u00eda si la lactancia natural sufriera un descr\u00e9dito amplio entre las madres de todo el mundo a favor de la artificial. \u00bfSe podr\u00eda soportar el notable incremento de los riesgos para la salud del ni\u00f1o y por ende para su supervivencia? y por otro lado, \u00bfpodr\u00edamos tolerar y justificar el despilfarro del presupuesto para la econom\u00eda de las naciones y principalmente para los bolsillos paup\u00e9rrimos de los pa\u00edses pobres?<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>Bardinet, Thierry,\u00a0<em>Les Papyrus M\u00e9dicaux de L&#8217;\u00c9gypt Pharaonique<\/em>, Fayard, 1995.<\/li>\n<li>Capel, Anne K. 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