{"id":297,"date":"2014-05-26T11:11:50","date_gmt":"2014-05-26T11:11:50","guid":{"rendered":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=297"},"modified":"2014-06-25T15:28:13","modified_gmt":"2014-06-25T15:28:13","slug":"el-ka-de-los-enanos-acondroplasicos-en-el-antiguo-egipto-y-su-representacion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=297","title":{"rendered":"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el antiguo Egipto y su representaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"centrar\" style=\"text-align: right;\">Manuel Juaneda-Magdalena Gabelas &#8211; Febrero de 2003<\/p>\n<p class=\"centrar\" style=\"text-align: center;\"><em>&#8220;No te r\u00edas de un ciego, no te mofes de un enano.<br \/>\nNo da\u00f1es a un idiota y no te burles de un hombre<br \/>\nque est\u00e1 en la mano de Dios y no te irrites con \u00e9l<br \/>\ncuando caiga&#8221; (Amenemope)<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un mundo tan exigente y tremendamente cruel como el nuestro, en una sociedad en la que s\u00f3lo cabe y tiene un papel de protagonista de primera estrella, el m\u00e1s inteligente, el m\u00e1s competitivo, el m\u00e1s bello y mejor construido f\u00edsicamente. En definitiva, la esencia de los valores de la juventud eterna, siempre bella, \u00bfqu\u00e9 papel le resta al lisiado, al contrahecho, al que la naturaleza le ha marcado con el estigma de ir a contracorriente de los designios caprichosos del canon de la perfecci\u00f3n? Cuantas veces dirigimos la mirada furtiva y compasiva procurando esconder un rictus de alivio por haber escapado desde la cuna del arbitrio de una gen\u00e9tica inflexible, de la loter\u00eda negativa, que hubiera marcado nuestro designio al igual que ese hombrecillo deforme que vemos cruzar la calle como si escondiera su vergonzosa deformidad, cuando tal vez nuestro deseo es que con su huida pretendemos olvidar cuanto antes su imagen que pudo ser la nuestra. Hasta qu\u00e9 punto la humanidad es capaz de vencer estas referencias sin ver la incapacidad del semejante como algo extra\u00f1o, como un &#8220;alter ego&#8221; diferente hasta jocoso o infravalorado. Hasta qu\u00e9 punto somos capaces de ayudar a los incapacitados f\u00edsicos o mentales, de infundirles coraje, \u00e1nimo y sin la mano c\u00ednica y blanda en actitud condescendiente y paternalista; de imbricarlos sin vehemencia pero decididamente en una sociedad donde nuestros deseos y voluntades se asemejen a los de todos, al de la totalidad de la familia humana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando recordamos la trama de cuentos infantiles normalmente cargados de f\u00e1bulas sentimentales que tocan el coraz\u00f3n del ni\u00f1o o del adulto que vuelve a serlo durante ciertos instantes hasta que la coraza fr\u00eda de metal retorna a recubrirlo. Cuando vemos o leemos esas f\u00e1bulas cuyos agraciados protagonistas se mofan del incapacitado y del horrendo, y surgen en nosotros espont\u00e1neos sentimientos de condena por la actitud de aquellos, sentimientos que se cubren con la capa de frialdad que nos envuelve diariamente y que hip\u00f3critamente, temporalmente tambi\u00e9n, retiramos en los d\u00edas de Navidad, \u00bfno estamos reproduciendo autom\u00e1ticamente?: &#8220;qu\u00e9 bien hemos salido librados de no parecernos al transe\u00fante, aqu\u00e9l al que probablemente no volveremos a ver en la vida&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que hemos avanzado enormemente y que la visi\u00f3n y consideraci\u00f3n por el discapacitado ya no es el resultado de la verg\u00fcenza, del pecado b\u00edblico, nefando, inconfesable, en la creencia de ser cometido por unos progenitores llenos de ignorancia y prejuicios; ya no es necesario(tan poco lo era antes) someterlo a la cadena perpetua en la oscuridad de un desv\u00e1n o en la reclusi\u00f3n de un rec\u00f3ndito cuarto alejado de cualquier est\u00edmulo externo. O para realiza labores impropias del &#8220;normal&#8221; casi siempre otorgadas bajo la mirada del que se sabe superior y nunca con el convencimiento de hacerlo ser necesario, sin marginalidad. La Historia y la historia tienen mucho que decir al respecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El l\u00edmite entre la enfermedad y la salud es tan indefinible en el espacio como lo es en la cronolog\u00eda. Nunca sabremos precisar en que momento pasamos de un estado al siguiente y viceversa, porque las aduanas nunca tuvieron importancia en estas circunstancias. El viaje a un lado y a otro de la frontera se traspasa sin que el sujeto adquiera la sensaci\u00f3n del tr\u00e1nsito. Igualmente ocurre en el segundo aspecto citado; el momento temporal es m\u00e1s impredecible a\u00fan si cabe; un buen d\u00eda despertamos con un c\u00f3lico nefr\u00edtico cuando el d\u00eda anterior hab\u00edamos gozado de una salud envidiable, pero de hecho el c\u00e1lculo ya se hab\u00eda afincado en el interior de nuestras v\u00edas urinarias desde meses o a\u00f1os atr\u00e1s sin haberlo presentido. Igualmente, la incapacidad puede surgir con nosotros en el amanecer de nuestro primer d\u00eda de vida, o incluso antes, o de s\u00fabito amarrarse en nuestro cuerpo o en nuestra mente cuando el boleto de la loter\u00eda negativa nos toca sin comprender la absurda raz\u00f3n de tama\u00f1a crueldad. Y despu\u00e9s de ser hermosos ciudadanos admirados y &#8220;normales&#8221; pasamos a la consideraci\u00f3n sin billete de vuelta a ser objetos de las miradas curiosas y conmiserativas de aquellos, que c\u00f3mo nosotros antes, vimos cruzar por la calle y entonces recordaremos cu\u00e1ndo dec\u00edamos: &#8220;qu\u00e9 bien hemos salido librados de&#8230;&#8221;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creemos que la humanidad ha ido evolucionando ganado en sentimientos de amor hacia el diferente pero hace apenas seis decenios se promulgaron leyes genocidas eufem\u00edsticamente llamadas eutan\u00e1sicas que buscaban el exterminio; la &#8220;buena muerte&#8221; de aqu\u00e9l que era una imitaci\u00f3n burda, imperfecta, de la corporeidad y de la inteligencia humana. Recordemos simplemente los cr\u00edmenes de una ideolog\u00eda aberrante en el pasado reciente y sus antecedentes cronol\u00f3gicos en pa\u00edses tenidos por democr\u00e1ticos y socialmente avanzados contra los ciudadanos no rentables. Extra\u00f1a crueldad, extra\u00f1a paradoja: la inteligencia encargada de enjuiciar lo que pretendidamente es \u00fatil de conservar o de desechar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfD\u00f3nde estaba, d\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite, la frontera, entre lo normal y lo anormal, d\u00f3nde entre la enfermedad y la salud, entre lo reversible y la muerte? \u00bfDe qu\u00e9 manera hubiera cambiado la historia de los Estados Unidos, si a Franklin D. Roosevelt se le hubieran aplicado unas leyes tan extremas por el hecho de haber adquirido una poliomielitis, enfermedad bien discapacitante c\u00f3mo la que m\u00e1s? O del propio Abraham Lincoln de qui\u00e9n se dijo que pudo tener el S\u00edndrome de Marfan. O de Stephen Hawking, f\u00edsico, celeb\u00e9rrimo por su libro <em>Breve historia del tiempo,<\/em>\u00a0como por verse atado irremisiblemente a su sofisticada silla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dando un salto m\u00e1s que acrob\u00e1tico hacia el pasado merecer\u00eda el dios Ptah ser arrojado del pante\u00f3n de los dioses del antiguo Egipto al adquirir la condici\u00f3n de enano y lisiado. Y qu\u00e9 podemos decir del mism\u00edsimo Ajenat\u00f3n. \u00bfAcaso fue objeto de la execraci\u00f3n de sus compatriotas por la extra\u00f1a ambig\u00fcedad sexual de su f\u00edsico representado por doquier, o por su predicado marfanismo?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todos estos antecedentes es bien cierto que no estamos \u00e9tica ni moralmente capacitados para dar lecciones de moralidad a las gentes del pasado. No obstante, convendr\u00eda citar \u00bfsi los espa\u00f1oles de ahora somos tan diferentes en el trato a los enanos que el dispensado por nuestros abuelos en la Espa\u00f1a del siglo XVII? Nuestros gustos por lo que nos suscita empat\u00eda o repulsa cambia con el devenir de los tiempos, y lo que nos parece de buen gusto en una \u00e9poca determinada se troca en algo soez e impertinente cuando no inconveniente. Con la salvedad l\u00f3gica a que nos obliga la distancia hist\u00f3rica y dem\u00e1s diferencias, no nos debe asombrar que en aquellas \u00e9pocas era de buen gusto tener una colecci\u00f3n de enanos, tarados o no, y subnormales, en las residencias de las casas de alcurnia para entretenimiento y solaz del se\u00f1or. Al fin y a la postre una curiosidad ex\u00f3tica y divertida. Pero no s\u00f3lo suced\u00eda en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El gran pintor espa\u00f1ol, Vel\u00e1zquez, por encargo de la Casa Real, retrat\u00f3, y no olvidemos que entonces la pintura ejerc\u00eda una funci\u00f3n de reflejar fielmente el testimonio de la sociedad, de una \u00e9poca, de rarezas en realidad; funci\u00f3n nada extra\u00f1a a la moderna fotograf\u00eda. Todo quedar\u00eda en una curiosa apreciaci\u00f3n art\u00edstica de la anormalidad sino fuera porque el artista expresa tambi\u00e9n la mirada dolorosa del ser que quiz\u00e1s se supiera distinto y destino cruel de la chanza y de la iron\u00eda. Un realismo de compasi\u00f3n.<\/p>\n<div id=\"attachment_2299\" style=\"width: 510px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img aria-describedby=\"caption-attachment-2299\" decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"wp-image-2299\" title=\"El buf\u00f3n Don Sebasti\u00e1n de Morra, pintado por Vel\u00e1zquez. Museo del Prado, Madrid (c. 1645).\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Vel\u00e1zquez.jpg\" alt=\"El buf\u00f3n Don Sebasti\u00e1n de Morra, pintado por Vel\u00e1zquez. Museo del Prado, Madrid (c. 1645).\" width=\"500\" height=\"668\" srcset=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Vel\u00e1zquez.jpg 640w, http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Vel\u00e1zquez-224x300.jpg 224w, http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/Vel\u00e1zquez-112x150.jpg 112w\" sizes=\"(max-width: 500px) 100vw, 500px\" \/><p id=\"caption-attachment-2299\" class=\"wp-caption-text\">Fig. 1. El buf\u00f3n Don Sebasti\u00e1n de Morra, pintado por Vel\u00e1zquez. Museo del Prado, Madrid (c. 1645).<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La sonrisa alelada del buf\u00f3n o el enano falsamente erudito con sus libros que nunca podr\u00e1 comprender o el militar sin gloria y sin batallas cuya indumentaria de general jam\u00e1s saldr\u00e1 de las amplias estancias palaciegas, es una &#8220;Galer\u00eda palaciega de los monstruos&#8221; que hoy no nos hace ninguna gracia. O los retratos de Felipe IV y su enano de inteligencia tal vez normal a quien el monarca acaricia y manosea. Tal vez un alcahuete y <em>correveidile<\/em> en el ambiente de una Corte mezquina, decadente e intrigante y corrupta. A estas peque\u00f1as gentes se les otorgaba la concesi\u00f3n de divertir y bromear pero tambi\u00e9n como trueque de una relaci\u00f3n tan pr\u00f3xima como sus due\u00f1os les conced\u00edan. Como confidentes, se les permit\u00edan licencias extraordinarias de trato en un sentido de igualdad jam\u00e1s toleradas al ciudadano normal. Porque el enano era como un reflejo deformado del patr\u00f3n que los alimentaba. Tanto fue as\u00ed que la reina Isabel I de Inglaterra ten\u00eda uno llamado &#8220;Monarca&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que los enanos eran unos individuos muy preciados desde \u00e9pocas muy antiguas y que siempre han suscitado la curiosidad de todas las culturas y \u00e9pocas. En la Roma y en la Grecia antigua gozaron de gran popularidad y fascinaci\u00f3n siendo\u00a0fuente de inspiraci\u00f3n de innumerables leyendas que debieron tener su origen en cunas m\u00e1s m\u00edticas a\u00fan y que se trasladaron por el tiempo al medievo y al renacimiento, que les entroncaba de lleno con las manifestaciones y ceremonias de las divinidades. En los salones aristocr\u00e1ticos de las damas romanas corr\u00edan desnudos y fueron muy apreciados en las fiestas y comidas. En la \u00e9poca del emperador Domiciano se les vest\u00eda con ropas de gladiadores enzarz\u00e1ndose en duelos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son muy cuantiosas en el mundo cl\u00e1sico las representaciones art\u00edsticas de vasos griegos de la \u00e9poca cl\u00e1sica o arcaica: Corintio, la Tebas griega, y el sur de Italia; y terracotas inspiradas en los dioses enanos egipcios, que denotan el hecho de que ser enano se interpretaba como una realidad consentida y no carente de cualidades humanas. En la literatura cl\u00e1sica, sin embargo, y con ella hacemos alusi\u00f3n al mismo Arist\u00f3teles en <em>-Partes de animales<em>&#8211;<\/em><\/em>\u00a0define aunque con cierta inexactitud y simpleza al enano como una persona semejante a un ni\u00f1o que tiene un cuerpo desmesuradamente grande y las piernas cortas <em>&#8220;donde el cuerpo se sustenta y donde la locomoci\u00f3n se efect\u00faa&#8221;<\/em>. Y a\u00f1ade que la minusval\u00eda intelectual supone un a\u00f1adido m\u00e1s a la dificultad f\u00edsica: <em>&#8220;El peso de su cuerpo incapacita el funcionamiento de la memoria(&#8230;)&#8221;<\/em>; aunque, acto seguido, a\u00f1ade como si se arrepintiera de su dura descripci\u00f3n: <em>&#8220;que estas deficiencias intelectuales se contrarrestan por otras cualidades&#8221;<\/em>. Sin embargo no describe los rasgos faciales m\u00e1s caracter\u00edsticos y diferenciales que entre otras cosas los distinguen de otros individuos de corta estatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo hubiera quedado en una curiosidad m\u00e1s o menos afortunada sino fuera lo que a continuaci\u00f3n el mismo autor describe en su otro tratado <em>Historia de los animales<\/em>. Debemos hacernos eco de esta descripci\u00f3n: <em>&#8220;como las mulas tienen los genitales grandes&#8221;<\/em>. \u00danicamente en su otra obra <em>Problemata<\/em>, se ci\u00f1e a consideraciones m\u00e1s en consonancia con una visi\u00f3n m\u00e1s moderna y realista. Define que hay dos tipos de personas de corta estatura: &#8220;aquellas que tienen las piernas de un ni\u00f1o&#8221; y las que: &#8220;todo es peque\u00f1o&#8221;. Importante clasificaci\u00f3n que nos permite dividir a los enanos en dos tipos: proporcionados y desproporcionados. Aunque no sea muy acad\u00e9mica esta separaci\u00f3n, desde luego es de utilidad a la hora de enmarcar a los primeros como no acondropl\u00e1sicos del resto que si lo son con las aceptadas variantes incluidas en el grupo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La demanda de personas de corta estatura en la \u00e9poca griega debi\u00f3 ser tan acuciante y tan infrecuente su n\u00famero que no se daba abasto para suplir a las casas poderosas que se pod\u00edan permitir el lujo de adquirirlos como distintivo elitista, pues c\u00f3mo tal eran considerados. De modo y manera que, algunos padres viendo en ello una fuente de ingresos no desde\u00f1ables. Recurr\u00edan al cruel recurso de fabricarlos colocando a un hijo var\u00f3n en el interior de cajas llamadas gloottokoma en un intento de estorbar el crecimiento del muchacho, que de conseguirlo, ser\u00eda destinado al raro privilegio de servir en un domicilio aristocr\u00e1tico. Supongo que de las consideraciones vertidas hasta aqu\u00ed estamos en disposici\u00f3n de advertir que no estamos capacitados para ejercer un juicio moral sobre la interpretaci\u00f3n y el trato que nuestros antecesores culturales dieron a este grupo de personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es pues la acondroplasia un fen\u00f3meno reconocido desde hace muchos siglos como hemos citado antes. En nuestra \u00e9poca algunos tratados y autores se han interesado por su estudio introduci\u00e9ndose en el atractivo mundo del arte y de la literatura. En el tratado <em>Congenital Malformations\u00a0<\/em>(1971), Warkany cita la presencia de enanos de proporciones y rasgos acondropl\u00e1sicos en la estatuaria egipcia. En 1986 Kunze y Nippert en su libro <em>Genetics and Malformations in Art<\/em>, hacen otro tanto incluyendo estatuas del dios Bes, al fabulista griego Esopo tenido por la tradici\u00f3n antigua y pict\u00f3rica como un ser con deformidades; observemos sino el cuadro al \u00f3leo del magistral Vel\u00e1zquez (<em>c<\/em>. 1645) en el Museo del Prado de Madrid.<\/p>\n<div style=\"width: 209px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/bes.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"199\" height=\"311\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 2.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Antes de entrar de lleno sobre la visi\u00f3n que la cultura egipcia ten\u00eda del enano en general y en concreto a una de sus variedades la acondropl\u00e1sica, deberemos introducir al lector en una serie de conceptos que le servir\u00e1n para sentirse c\u00f3modo, huyendo eso s\u00ed, en lo que me sea posible, de nomenclaturas incomprensibles y al mismo tiempo adquiriendo otras necesarias para acercarnos a la entidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es la acondroplasia un trastorno hereditario de enanismo casi siempre reconocido en el momento del nacimiento cuando no en \u00e9poca fetal. Es el m\u00e1s frecuente de los enanismos (1\/15.000-1\/40.000 nacidos vivos); casi siempre provocado por una mutaci\u00f3n (de ah\u00ed su connotaci\u00f3n espor\u00e1dica) en el receptor 3 del Factor de crecimiento de los fibroblastos (FGR3). Se ha imputado a unos padres mayores y lo padecen igualmente hombres y mujeres. Se traduce por una alteraci\u00f3n localizada en los cart\u00edlagos de crecimiento de los huesos m\u00e1s pr\u00f3ximos al tronco (h\u00famero y f\u00e9mur) y de los huesos de la cara. Esto confiere unos rasgos dif\u00edcilmente de olvidar y muy definitorios muy bien distinguibles del resto de los enanismos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La apariencia de los miembros cortos, musculosos y arqueados articulados en un cuerpo normal que se nos antoja desmesurado; manos especiales; la cabeza caracter\u00edsticamente destacada por unas eminencias frontales que avanzan sobre el resto de la fisonom\u00eda facial. La nariz descrita por su similitud con una &#8220;silla de montar&#8221; y una exagerada lordosis (curvatura) lumbar bien acusada que remata en unas nalgas macizas y un vientre prominente preludiando una tendencia a la obesidad cuando superan la infancia. La longitud de la columna es pr\u00e1cticamente normal. El rostro, adem\u00e1s de la curiosa nariz que muestra, es sumamente peculiar, baste decir que es como si la frente y la cara pertenecieran a dos sujetos diferentes en mi modesta opini\u00f3n. La cara est\u00e1 excesivamente disminuida y de perfil rebajado, y abajo la mand\u00edbula parece un breve resumen de los huesos faciales. En definitiva, la brevedad de la estatura se manifiesta en una talla media de ciento treinta y un cent\u00edmetros para el var\u00f3n y ciento veintitr\u00e9s para la mujer. Finalmente, los que sobreviven tienen un desarrollo mental y sexual absolutamente normal una circunstancia en desacuerdo con las afirmaciones del mundo cl\u00e1sico. La esperanza de vida es equivalente al resto de las personas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Existen otras variantes (se han descrito m\u00e1s de cien tipos) del trastorno que han sido y siguen siendo elementos de discusi\u00f3n entre los estudiosos m\u00e1s por lo que corresponde a la identificaci\u00f3n correcta de cada de una de ellas en el arte egipcio y cl\u00e1sico, que por su importancia cl\u00ednica dada la escasa frecuencia en la estad\u00edstica m\u00e9dica. Debemos ce\u00f1irnos, y as\u00ed lo haremos, al terreno estrictamente de la acondroplasia y sus correspondencias en la esfera mundana y divina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al igual que en \u00e9pocas posteriores los enanos debieron despertar una extraordinaria curiosidad. Ser\u00eda interesante comprobar si la cuesti\u00f3n del ser enano promovi\u00f3 aspectos y actitudes similares de comprensi\u00f3n o rechazo, o aun m\u00e1s, el sabor agridulce del paternalismo o el objeto de la caricatura m\u00e1s abyecta. De lo que s\u00ed estamos seguros es que la curiosidad debi\u00f3 ser extraordinaria de lo que se trasluce de las numerosas fuentes que han arribado hasta nuestros d\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Del antiguo Egipto no disponemos de testimonios literarios m\u00e9dicos que nos comenten sobre el enanismo como enfermedad y ya no digamos del aspecto concreto que fundamenta este trabajo. Poco se puede decir de la literatura nacida de la historia o del relato si exceptuamos el archiconocido episodio de la expedici\u00f3n de Herjuf, pr\u00edncipe de Elefantina, que dirigi\u00f3 una expedici\u00f3n al pa\u00eds del Yam durante el reinado del entonces fara\u00f3n-ni\u00f1o de la dinast\u00eda VI, Pepi II quien ilusionado por el extraordinario encuentro y captura de un enano, \u00e1vido por tenerlo ante su presencia, le escribe a Herjuf una misiva a su subordinado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>(&#8230;) Dices en esta tu carta que has tra\u00eddo todo tipo de productos grandes y buenos, que Hathor, se\u00f1ora de Imau, ha dado para el Ka de Neferkar\u00e9 que vive para siempre. Has dicho que (tambi\u00e9n) en esta tu carta que has tra\u00eddo un pigmeo para las danzas del dios del pa\u00eds de los Habitantes del Horizonte, igual al pigmeo que el canciller del dios Baurdjed trajo (del pa\u00eds) de Punt en tiempos del (rey) Isesi&#8230;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que no estamos hablando de un trastorno patol\u00f3gico sino m\u00e1s bien de un rasgo intr\u00ednsecamente \u00e9tnico. El texto parece aclarar a la perfecci\u00f3n esta situaci\u00f3n pues se alude a un miembro de una regi\u00f3n, a unos individuos, habitantes de una zona geogr\u00e1fica que aunque raramente se acercaban a merodear por los lindes de la civilizaci\u00f3n egipcia, de vez en cuando, eran capturados o intercambiados como un presente ex\u00f3tico altamente apreciado por el egipcio y por los pueblos aleda\u00f1os s\u00fabditos de los gobernantes egipcios como cualquier mercanc\u00eda de lujo. La autora V\u00e9ronique Dasen en su tesis sobre enanos y malformaciones en la antig\u00fcedad, publicada en 1988, matiza y distingue claramente el hecho \u00e9tnico y diferencial, como elementos constitutivos de un grupo o pueblo de gentes peque\u00f1as como el pueblo pigmeo que los egipcios reflejaban con la acepci\u00f3n &#8220;<em>dng<\/em>&#8220;, del resto que refleja un trastorno morboso identificado por el t\u00e9rmino &#8220;<em>nmu<\/em>&#8220;. No obstante, esta claridad terminol\u00f3gica se vuelve en principio penumbra cuando observamos la representaci\u00f3n del acondropl\u00e1sico en el plano art\u00edstico.<\/p>\n<div style=\"width: 193px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/jnumhotep.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"183\" height=\"340\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 3.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las reglas de representaci\u00f3n de la figura humana en el arte egipcio son hartamente conocidas por su rigidez convencional fiel mandato del car\u00e1cter simb\u00f3lico de la figura mostrada. Dentro de un formato idealizado, aqu\u00e9lla se muestra siempre joven, elegantemente vestida, esbelta y saludable y presta para la eternidad. As\u00ed era por lo menos cuando el representado era miembro de la realeza o del entorno del fara\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el individuo que no pertenec\u00eda al alto rango, el campesino, el criado, el pescador, el artesano, quedaba la disminuci\u00f3n arm\u00f3nica del tama\u00f1o y la forma, a veces la irregularidad del defecto f\u00edsico indicaba la ausencia de una importancia sociopol\u00edtica o religiosa del personaje, adem\u00e1s de su servilismo y su sempiterna y frecuente desnudez. Pero sin embargo, siempre desde el punto de vista art\u00edstico, ganaba en frescura de movimientos y de poder descriptivo en la funci\u00f3n o actividad laboral que realizaba. No nos detendremos por muy conocida en la t\u00e9cnica de proporcionalidad del dibujo art\u00edstico egipcio basada en la regla de la cuadr\u00edcula.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conviene aclarar que en personas de talla normal la distancia convenida por el canon entre la rodilla y la planta de los pies era de diez de ellas sobre un total de dieciocho que determina una longitud ligeramente superior a la anat\u00f3mica. A lo que se le a\u00f1ade simult\u00e1neamente el detalle significativo de proveer a la figura normal de unos gl\u00fateos m\u00e1s reducidos tal como expres\u00f3 en su d\u00eda Gay Robins (&#8220;Natural and Canonical Proportions in Ancient Egyptians&#8221;, <em>GM<\/em> 61, 1983, p. 17-25).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos estos detalles confieren un serio inconveniente en el momento de aplicarlos a la representaci\u00f3n art\u00edstica del enano acondropl\u00e1sico. Porque aqu\u00ed reside el punto de desencuentro cuando se intenta analizar las representaciones de los individuos de corta estatura y discernirlos del ideal acondropl\u00e1sico, pues no todos los rasgos f\u00edsicos se corresponden con el mismo tal como se ha descrito en los p\u00e1rrafos anteriores. Muchas veces observamos en el arte egipcio, la mayor\u00eda de las veces, personajes con caras absolutamente normales sobre cuerpos y miembros t\u00edpicos de estos individuos cuando el rostro es uno de los sellos m\u00e1s caracter\u00edsticos. \u00bfEs factible que los elementos aut\u00e9nticamente distintivos eran la talla peque\u00f1a sin consideraci\u00f3n de los rasgos de la cara?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfSe est\u00e1n mostrando otras variantes de la enfermedad? O debemos pensar que existi\u00f3 una regla can\u00f3nica para describirlos dando m\u00e1s protagonismo a algunos rasgos considerados por ellos m\u00e1s conceptuales, como la brevedad de los miembros sobre un tronco conscientemente m\u00e1s largo que el del propio trastorno natural en s\u00ed mismo. O la disminuci\u00f3n de los miembros inferiores trazados con intenci\u00f3n por el artista a consta de la tibia, cuando es sabido que habitualmente no es \u00e9sta sino el f\u00e9mur el que resulta m\u00e1s corto en la enfermedad. Si era as\u00ed, tal vez la identidad del rostro era menospreciada por el dibujante para el com\u00fan de los individuos que padec\u00edan la desproporci\u00f3n f\u00edsica, salvo honrosas excepciones a la regla como m\u00e1s tarde se ver\u00e1. Para intentar salir de este atolladero veo la conveniencia de revisar algunos de los ejemplos m\u00e1s caracter\u00edsticos que nos ha provisto la iconograf\u00eda egipcia, fij\u00e1ndonos \u00fanicamente en aqu\u00e9llos casos que resultan m\u00e1s f\u00e1cilmente identificables, sin ambig\u00fcedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra cuesti\u00f3n no exenta de relevancia era la que se interrogaba R. Engelbach: si se representaba al <em>Ka<\/em> en toda su perfecci\u00f3n porqu\u00e9 se manten\u00eda la desproporci\u00f3n de formas en estos casos espec\u00edficos. La \u00fanica explicaci\u00f3n ser\u00eda que manteni\u00e9ndose con fidelidad la imagen de la deformidad, al Ka no le resultar\u00eda dificultoso hallarla una vez que el cuerpo de la momia se hubiera destruido. De hecho tenemos ejemplos muy similares en los que la excepcionalidad f\u00edsica se mantiene.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay docenas de ejemplos que recorren todas las etapas cronol\u00f3gicas desde el predin\u00e1stico precoz a la \u00e9poca grecorromana. Las m\u00e1s primitivas representaciones de enanos desproporcionados son unas diminutas figuras de marfil estudiadas por G. Steindorff en su <em>Catalogue of de Egyptian Sculpture in the Walters Arts Gallery<\/em>, (Baltimore, 1947) encontradas en las localidades de Ballas y Nagada en el Alto Egipto. Representan a enanos desnudos de ambos sexos de piernas cortas y combadas, cabeza rapada grande y orejas exageradas; los brazos igualmente cortos intentan sin conseguirlo tocar las caderas. Sin embargo lo m\u00e1s impactante son los pies que est\u00e1n girados hacia dentro en una contorsi\u00f3n contranatural(pies equinovaro). Otras tres figuras de enanas halladas en el dep\u00f3sito de Hierak\u00f3mpolis ostentan caracter\u00edsticas similares y dos de las cuales visten largas faldas y pelucas de largos cabellos (B. Hornemann, J.E. Quibell).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De los alrededores de las tumbas de los reyes de la primera dinast\u00eda en Abidos proceden los retratos m\u00e1s antiguos descubiertos. En nueve estelas de enanos que vivieron en la Corte (Estelas de Leiden y Filadelfia; A. Klasens, Petrie), mantienen una postura forzada que exagera la desproporci\u00f3n som\u00e1tica. En tanto que los adultos de figura normal se representan sedentes, aqu\u00e9llos permanecen erguidos con los pies separados, nalgas ligeramente abultadas compensando la lordosis lumbar (Rupp).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En otra estela del cementerio del fara\u00f3n Semerjet se ven dos enanos que debieron padecer acondroplasia como se puede ver por sus cortos h\u00fameros de extremos engrosados y los cambios en la regi\u00f3n nasal tal como se ve en un cr\u00e1neo existente (W.F. Petrie, <em>The Royal tombs of the Firts Dynasty<\/em>, Londres, 1900).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo es en las representaciones de tumbas del Imperio Antiguo donde los hallazgos se hacen m\u00e1s cuantiosos y notables. En los cementerios de Guiza y Saqqara muchas tumbas destacan por representar a enanos distra\u00eddos en diferentes tareas como al cuidado de animales, llevando \u00fatiles de aseo, o fabricando joyas o labores de sastrer\u00eda (tumbas de Mereruka, de Mereri). Oficios o tareas delicados en los que la habilidad prima sobre la fuerza f\u00edsica porque hay que a\u00f1adir que la mano de individuos, <em>mano en tridente<\/em>, es inapropiada para ejercerla. Pero alg\u00fan ejemplo parece desdecir esta afirmaci\u00f3n en el marinero tal vez un timonel y en la mujer que porta una abultada carga sobre la cabeza, ambos en la tumba de Inti en Deshasha. La totalidad de estas figuras, o al menos la mayor\u00eda, conforman el modelo conocido de los cambios faciales correspondientes t\u00edpicos (frente prominente, nariz en silla de montar, etc.) de la <em>acondroplasia<\/em>. No obstante, a veces estos \u00faltimos est\u00e1n ausentes y se conservan los anteriores caracter\u00edsticos de la alteraci\u00f3n. Es decir, miembros acortados y un rostro normal tal como sucede en las denominadas formas atenuadas como la <em>Hipocondroplasia<\/em>.<\/p>\n<div style=\"width: 184px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/enano1.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"174\" height=\"289\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 4.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ocasionalmente, a estas afecciones se acompa\u00f1an deformaciones de la columna, chepas o jorobas, con las que se pretende acentuar aun m\u00e1s su defecto b\u00e1sico pero en un rostro totalmente normal. Siendo as\u00ed, es dudoso mantenerlos dentro del diagn\u00f3stico de la acondroplasia pura (Tumba de Nufer y Anjmahor; A .Badawi, Moussa, Altenm\u00fcller). Sin embargo si se pudiesen etiquetar como un <em>Nanismo diastr\u00f3fico <\/em>(ni\u00f1o retorcido) que tiene un parecido evidente con la acondroplasia por la cortedad de los miembros, pero en esta alteraci\u00f3n la contractura se acent\u00faa en la columna, t\u00f3rax y en las extremidades a medida que \u00e9l avanza en edad, hasta que la deformidad tor\u00e1cica acaba axfisi\u00e1ndolo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El alto funcionario Seneb (51.281; Junker, 1927) del grupo escult\u00f3rico familiar exhibido en el Museo de El Cairo es el ejemplo m\u00e1s conocido y destacable de todos. Era un personaje importante de la corte del fara\u00f3n de la dinast\u00eda IV (fecha m\u00e1s probable) que ostentaba numerosos cargos de relevancia y responsabilidad. Se muestra sentado al lado de la esposa de tama\u00f1o normal. Un extraordinario retrato que globalmente, art\u00edsticamente, destaca por su equilibrio y compensaci\u00f3n; no hay ning\u00fan espacio sin llenar, cada miembro de la familia ocupa el lugar predestinado por el artista; s\u00f3lo uno de los tres hijos de la pareja no est\u00e1 representado, \u00bfprobablemente porqu\u00e9 romp\u00eda con la armon\u00eda del conjunto al ser acondropl\u00e1sico como su padre?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es el mismo Seneb lo que m\u00e1s nos interesa sobretodo desde el punto de vista anat\u00f3mico. La brevedad de un cuerpo casi, casi infantil, la cabeza bien proporcionada pero que se nos antoja extra\u00f1a, c\u00f3mo si no fuera la suya, sobre un cuello pr\u00e1cticamente desaparecido hasta el olvido. Miembros cortos que conmueven al observador. Indudablemente no es una quimera humana. Del estudio de su anatom\u00eda no se puede concluir que Seneb fuera realmente un acondropl\u00e1sico: es un enano de cabeza y rostro normales con miembros desproporcionados. Por tanto, un enano anat\u00f3micamente mal proporcionado no acondropl\u00e1sico. Un disarm\u00f3nico al fin y al cabo de rostro normal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era un hombre bien considerado y el fara\u00f3n le otorg\u00f3 la gracia de construir la tumba de Guiza para la muerte y ricas propiedades para la vida. Sin embargo, no sufri\u00f3 el distanciamiento ni la frialdad de sus cong\u00e9neres, muy al contrario. Conviene rese\u00f1ar que a pesar de su aspecto tan poco acorde con el ideal representativo egipcio para los individuos de su clase (peque\u00f1o, sin proporcionalidad); el artista mantuvo la id\u00e9ntica convenci\u00f3n art\u00edstica con que se dibujaba al enano conservando por supuesto la desproporci\u00f3n, pero que en compa\u00f1\u00eda con los subalternos y sirvientes se realza idealmente la figura en honor a su distinci\u00f3n. Ser\u00eda impensable que el superior tuviera una talla m\u00e1s peque\u00f1a que el inferior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la tumba de otro enano de la misma \u00e9poca descubierto por Hawass en 1990, se encontr\u00f3 una estatua de basalto de su propietario Pernianju en el serdab. El gran valor del hallazgo reside en que junto a la imagen escult\u00f3rica en las c\u00e1maras funerarias adyacentes se encontraron los restos humanos del propietario, que debi\u00f3 fallecer a los cuarenta a\u00f1os, y de dos mujeres de tama\u00f1o normal. La comparaci\u00f3n de los restos esquel\u00e9ticos con la imagen de Pernianju corrobora que como Seneb \u00e9ste era tambi\u00e9n un enano hipocondropl\u00e1sico. En opini\u00f3n del descubridor la proximidad de ambas tumbas permite suponer que ambos ten\u00edan v\u00ednculos familiares conociendo la apetencia del egipcio de enterrarse al lado de sus familias o que en el Cementerio occidental de Guiza hubiera una demarcaci\u00f3n para enanos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Su titulaci\u00f3n <em>El que deleita a su Se\u00f1or todos los d\u00edas y el enano del Rey del Gran Palacio<\/em> hace suponer que ejerc\u00eda el oficio de alegrar al fara\u00f3n de modo muy similar a los bufones de las monarqu\u00edas medievales y a los personajes palaciegos de la Espa\u00f1a de los Austrias. No obstante Seneb encaja dif\u00edcilmente en un papel tan superficial porque los cargos son demasiado importantes: <em>Amigo del Rey, Director de los enanos encargados del vestuario, El principal de la silla de manos, Sacerdote funerario de los cultos de Jufu y Dyedefra y de los toros sagrados<\/em>. Responsabilidades propias de un gran dignatario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambos individuos debieron gozar de una alta estima, debieron ser v\u00e1stagos de familias encumbradas porque de lo contrario probablemente no hubieran podido contraer nupcias con mujeres de tama\u00f1o normal. Las dos mujeres (Senetites y Nihathoranju) ostentaban cargos sacerdotales de gran relevancia (sacerdotisas de Hathor, entre otros). Se ha destacado la importancia de los matrimonios de enanos con mujeres normales como muestra de una aceptaci\u00f3n social aparte de la necesidad individual de tener descendencia para la familia de ambos por razones biol\u00f3gicas, hereditarias (J. Ablon).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nacimiento de un hijo acondropl\u00e1sico, acontecimiento tan infrecuente en la antig\u00fcedad como ahora, seguramente no era un hecho lamentado siempre y cuando la minusval\u00eda no fuera extrema, porque adem\u00e1s ignoramos si el egipcio tuviese conciencia de que el defecto fuere una enfermedad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez estos individuos pertenecieran a la nobleza desde la cuna, y los tratos nupciales se har\u00edan entre iguales buscando la suma del capital m\u00e1s que la conveniencia o no de tener un marido de talla peque\u00f1a. Adem\u00e1s se deben encontrar otras razones de \u00edndole biol\u00f3gica y pr\u00e1ctica muy conocidas. La fertilidad de la mujer acondropl\u00e1sica era normal pero el parto acababa con la muerte de la gestante y del feto motivado por la estrechez de la pelvis, el excesivo tama\u00f1o de la cabeza fetal, sobretodo, si para mayor dificultad fuera acondropl\u00e1sico. Una \u00fanica posibilidad de vida para la madre y el hijo era: la ces\u00e1rea. Soluci\u00f3n que todav\u00eda no estaba a disposici\u00f3n del m\u00e9dico fara\u00f3nico. Lo adecuado era huir de un parto inviable evitando el cruce con una mujer de esta tipolog\u00eda, y eso s\u00ed que ser\u00eda perfectamente conocido. El esqueleto de otra joven mujer miembro de la comunidad de obreros de Guiza revela que falleci\u00f3 tr\u00e1gicamente durante el parto; los restos del hijo se encontraron &#8220;in situ&#8221; cuando se descubri\u00f3 el macabro hallazgo.<\/p>\n<div style=\"width: 244px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/esqueleto.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"234\" height=\"379\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 5.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro caso similar vemos en la igualmente estatua del mismo museo descubierta por Mariette tambi\u00e9n de Saqqara, Jnumhotep,\u00a0<em>Supervisor del ropero y Sacerdote Sem<\/em>, tiene la misma fisonom\u00eda que el anterior y se le puede incorporar en el mismo grupo de enanos no acondropl\u00e1sicos. Destacando, el detalle muy llamativo del achatamiento de la b\u00f3veda craneal que se aprecia sin explicaci\u00f3n plausible y convincente en algunas representaciones para los enanos sin encontrar parang\u00f3n en la medicina moderna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desconocemos si este detalle anat\u00f3mico es una respuesta a la convenci\u00f3n art\u00edstica o a una anomal\u00eda asociada a estas malformaciones, aunque por eso parece hacerse m\u00e1s notable el tama\u00f1o de la cabeza. As\u00ed ocurre de forma ejemplar con la cabeza del enano en tama\u00f1o real, Dyedhor (dinast\u00eda XXX), en la tapa de su sarc\u00f3fago encontrado en Saqqara. El danzante, totalmente desnudo, estaba consagrado a las danzas de los toros sagrados Apis y Mnevis en Atribis y Heli\u00f3polis en cuyas exequias particip\u00f3 bailando seg\u00fan reza la inscripci\u00f3n del sarc\u00f3fago. Sin discusi\u00f3n, es una de las representaciones m\u00e1s fieles a tama\u00f1o real de rasgos acondropl\u00e1sicos que existen en el arte egipcio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Objeto de curiosidad doble por una parte son las figuras de alabastro de las &#8220;remeras&#8221; que bogan la encantadora embarcaci\u00f3n del tesoro de Tutankham\u00f3n, y por otra, la desacostumbrada ocasi\u00f3n de ver una mujer acondropl\u00e1sica representada. Tambi\u00e9n por citar alg\u00fan ejemplo m\u00e1s los encontramos en la tumba n\u00ba 17 en Beni Hasan de la dinast\u00eda XI, dos enanos de nombre Seneb y Nemsu est\u00e1n de pie al lado del propietario de la misma.<\/p>\n<div style=\"width: 196px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/tapa_sarcofago.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"186\" height=\"452\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 6.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan V\u00e9ronique Dasen el aplanamiento de la b\u00f3veda craneal junto a ligeras modificaciones en los modelos en los tama\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os y en los materiales tipo pasta vidriada son representaciones t\u00edpicas del Imperio Medio. Es precisamente en esta \u00e9poca cuando el dios Ptah asume los atributos f\u00edsicos de un enano, cuando antiguamente, desde siempre, fuera representado como un hombre ataviado con la indumentaria de una momia. Ptah, dios de la ciudad de Menfis, protector de los artesanos, de ahora en adelante ser\u00e1 conocido tambi\u00e9n por esta nueva presencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mucho m\u00e1s tarde adoptar\u00e1 los mismos rasgos que los acondropl\u00e1sicos y ser\u00e1 denominado\u00a0<em>Pataikos<\/em> o <em>Pataikoi<\/em>, nombre que tendr\u00e1n tambi\u00e9n las figurillas que se encuentran por doquier. Esta evocaci\u00f3n se adjuntar\u00e1 a la anterior originaria del Imperio Nuevo como dios protector de la infancia. Muchos amuletos de la \u00e9poca con que se proteg\u00eda a los ni\u00f1os nos lo testifican, y c\u00f3mo creen ciertos autores, (P.A. Vassal, 1956) en virtud de un m\u00e1s o menos acierto en la semejanza con la figura de un feto, Ptah, adquirir\u00eda la mixtura entre un viejo y un joven, al fin y al cabo como Horus es tambi\u00e9n protector de la infancia. No son producto del absurdo que muchas im\u00e1genes del dios menfita se manifiesten de la misma guisa como un Horus tal como se ve en los <em>Cippus<\/em> sobre el lomo de un cocodrilo sujetando animales ponzo\u00f1osos. O por el contrario es un anciano de frente arrugada y barbado. Otro dios enano, Bes, muy estimado en el ambiente familiar, muy dif\u00edcil de clasificar porque aunque tiene rasgos acondropl\u00e1sicos retiene otros de procedencia muy enigm\u00e1tica, formar\u00e1 con ellos una tr\u00edada divina que se mantendr\u00e1 s\u00f3lidamente. Sin embargo, Ptah, Harp\u00f3crates y Bes, de una forma u otra permanecer\u00e1n unidos con id\u00e9nticas tareas de protecci\u00f3n en motivos tipo amuletos como guardianes del hogar, de los ni\u00f1os, mujeres, del parto; y sobretodo, contra el veneno de reptiles y ar\u00e1cnidos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas manifestaciones, infancia y senectud, proveyeron de signifaci\u00f3n religiosa y como demiurgo por &#8220;curriculum&#8221;, el enano Ptah, se incorpora a las ya de por s\u00ed cuantios\u00edsimas y variopintas manifestaciones solares. Y especialmente con el dios naciente <em>Jepri<\/em>, el <em>Scarabeus Sacer<\/em>, su hip\u00f3stasis. De este modo, el dios Ptah porta ocasionalmente un escarabajo sagrado sobre la cabeza y c\u00f3mo tal se hace alusi\u00f3n en ciertos textos m\u00e1gicos como demostr\u00f3 El Aguizi. Entre tanto, el insecto sagrado se sustituy\u00f3 como nos lo ense\u00f1a un papiro mitol\u00f3gico del Imperio Nuevo por una figura enana contrahecha al lado de la imagen de la cabeza del carnero forma del dios en el mundo subterr\u00e1neo ambas dentro del disco solar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un texto astrol\u00f3gico tard\u00edo de finales del siglo segundo d. C., dice: <em>&#8220;Esta deidad (&#8230;) produce jorobados o hace hombres torcidos por la enfermedad, enanos de nacimiento y monstruosidades parecidas a un escarabajo, personas sin ojos, como animales mudos&#8230;<\/em><br \/>\n(Papiro Oxirrinco).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece plausible que la gente peque\u00f1a en general y el acondropl\u00e1sico muy particularmente, goz\u00f3 del benepl\u00e1cito y aceptaci\u00f3n del resto de los ciudadanos y de la clase social dominante. Fueron representados a trav\u00e9s de todas las \u00e9pocas sin la chanza y la burla que debieron sufrir en \u00e9pocas posteriores. En las artes egipcias se muestran sin un \u00e1pice de burla ni de caricatura burlesca. Los artesanos o siguieron unas gu\u00edas propias que probablemente se basaban en aspectos que aunque se suponen poco respetuosos con la realidad de la enfermedad, les debieron parecer suficientes para diferenciarlos del hombre de estatura normal; o describieron fielmente los diferentes caracteres f\u00edsicos y espec\u00edficos de los diferentes enanismos. Cuando se les observa con ropa se tiende a faldas largas que intentan ocultar la manifiesta deformidad de sus piernas. Cuando est\u00e1n desnudos nunca se advierte la groser\u00eda de sus cuerpos ni el tama\u00f1o excesivo de sus atributos sexuales.<\/p>\n<div style=\"width: 460px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/joyeros.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"450\" height=\"140\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 7.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">La identificaci\u00f3n del rostro debi\u00f3 ser de capital importancia s\u00f3lo para aquellos personajes que por su peculiar arraigo social merecieron el honor de hacerse identificables para el resto de sus cong\u00e9neres. S\u00f3lo el sastre, el joyero, o los encargados de oficios o artes menores y las gentes comunes, pasaban al plano del anonimato porque eran individuos tenidos por normales, aunque discapacitados para trabajar en otros donde la fuerza f\u00edsica y no tanto la habilidad ten\u00eda m\u00e1s protagonismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron encumbrados en puestos de honor en las casas de sus amos cuando aun m\u00e1s fueron ellos los que ejerc\u00edan el dominio sobre su escala social. Sacerdotes, escribas, directores y supervisores, bailarines sagrados, mayordomos, ritualistas. Y hasta las mujeres parece que ejercieron responsabilidades tan importantes como asistir a las labores del parto y a mitigar el dolor del mismo y otros papeles asistenciales. No obstante, y a pesar de lo dicho, tambi\u00e9n se vieron empleados en el entretenimiento o en algo que de cerca nos recuerda la funci\u00f3n de los posteriores bufones. Sin embargo, una cosa es bien cierta: ning\u00fan dios como Ptah hubiera aceptado la fisonom\u00eda de estos individuos si fuese objeto de un cierto desd\u00e9n, ni tampoco entrar\u00edan aqu\u00e9llos en el ambiente de la danza sagrada como individuos ligados a la santidad de las liturgias y al ceremonial f\u00fanebre de los santos toros.<\/p>\n<div style=\"width: 137px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" title=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/bailarin.jpg\" alt=\"El Ka de los enanos acondropl\u00e1sicos en el Antiguo Egipto y su representaci\u00f3n\" width=\"127\" height=\"237\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Fig. 8.<\/p><\/div>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la \u00e9poca hel\u00e9nica la identificaci\u00f3n de Ptah-Pataikos, peque\u00f1o, corcovado y patizambo, tuvo enorme transcendencia en la creaci\u00f3n del mito de Hefesto &#8220;El que brilla de d\u00eda&#8221; como se lleg\u00f3 a conocer. Dios de los herreros tambi\u00e9n lo fue de los artesanos, orfebres, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Hefesto, el dios herrero era tan enclenque cuando naci\u00f3 que su madre Hera, disgustada, lo arroj\u00f3 desde la cima del Olimpo para librarse de la verg\u00fcenza que le causaba su aspecto lamentable&#8230;<\/em><br \/>\n(Homero,\u00a0<em>La Il\u00edada<\/em>).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Igualmente tuvieron alguna influencia en los textos sagrados del Libro de los Muertos tal como se lee en el cap\u00edtulo 164:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Para decirse: Homenaje a ti, Sejmet-Bastet&#8230;\u00a0<em>(&#8230;) Le\u00f3n Misterioso es el nombre de uno, hijo del D\u00faplice Enano&#8230;&#8221;<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">&#8220;Para decirse encima de un buitre con tres cabezas:\u00a0<em>(&#8230;) Delante y detr\u00e1s tiene que haber un Enano, (ambos) con la D\u00faplice pluma con los brazos levantados y con dos cabezas, una de halc\u00f3n y otra humana&#8221;.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ser\u00eda un desprop\u00f3sito llegar al cierre de este cap\u00edtulo concluyendo que con la p\u00e9rdida de la influencia de la cultura egipcia y el advenimiento de las influencias for\u00e1neas en Egipto, los enanos y en su globalidad los discapacitados, entraron en un per\u00edodo de decaimiento en su consideraci\u00f3n y protagonismo en las sociedades que les toc\u00f3 nacer. \u00danicamente, en fechas m\u00e1s cercanas a las nuestras han ido regresando desde el reino de la oscuridad al para\u00edso de los dioses griegos, el Monte Olimpo, de donde fueron desterrados en su d\u00eda como el pobre Hefesto por su madre Hera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Dedicatoria:<\/strong> Este art\u00edculo desear\u00eda dedic\u00e1rselo a un hombre no precisamente peque\u00f1o sino muy al contrario de gran talla en todos los aspectos extraordinarios de la vida. Con hombres de esta envergadura las personas que nos dedicamos a impulsar la egiptolog\u00eda desde nuestra modesta participaci\u00f3n, encontramos el acicate y el est\u00edmulo diario para no desvanecer en el esfuerzo. Jaume Viv\u00f3, para ti y para todos los que son como t\u00fa eres.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ronique Dasen, &#8220;Dwarfism in Egypt and Classical Antiquity: Iconography and Medical History&#8221;, <em>Medical History<\/em>, 32: 253-276; 1988.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Kurt Aterman, <em>From Horus the Child to Hephaestus Who Limps: A Romp Through History<\/em>, Wiley-Liss, 1988. Canad\u00e1.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">R. Engelbach, <em>Some Remarks on Ka-Statues of Abnormal Men in the Old Kingdom<\/em>, Service Des Antiquit\u00e9s de l&#8217;\u00c9gypte, Tome XXXVIII, 1938.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Frederick Hecht, &#8220;Bes, Aesop and Morgante: reflections of achondroplasia&#8221;, <em>Clinical Genetics<\/em>, 37: 279-282, 1.990. Arizona, USA.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">W. W. Buchanan, <em>Ancient Egyptian Dwarfs<\/em>, Hamilton, Ontario, Canad\u00e1.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Carole Reeves, FimBi, ABBIP, &#8220;The Medical Illustrations of Ancient Egypt&#8221;, <em>Journal of Tropical Pediatrics<\/em>, Vol 30, December 1984.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Rose Meltzer, &#8220;Ptah, The Dwarf God of Ancient Egypt&#8221;, <em>Adler Museum Bull.<\/em>, Jun, 12(2):1-3, 1986<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Hamada and Rida, &#8220;Orthotpaedics and Orthopaedic Diseases in Ancient and Modern Egypt&#8221;, <em>Clinical Orthopaedics and Related Ressearch<\/em>, Number 89, November-December, 1972.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Joyce Filer, <em>Congenital Disorders, Dwarfism, Diseases, Egyptian<\/em>. BookShelf, British Museum Press, 1995.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">Bonnie M. Sampsell, &#8220;Ancient Egyptian Dwarfs&#8221;, <em>KMT<\/em>, Vol 12, Number 3, Fall 2001, pp. 60-73.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>Enciclopedia de los Museos, Museo Egipcio<\/em>, Argos Vegara, Barcelona.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\"><em>Vel\u00e1zquez<\/em>, Museo del Prado, Ministerio de Cultura, 1990.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">A.C. Aufderheide and C. Rodr\u00edguez-Mart\u00edn, <em>The Cambridge Encyclopedia of Human Paleopathology<\/em>, Cambridge University Press, 1998.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En un mundo tan exigente y tremendamente cruel como el nuestro, en una sociedad en la que s\u00f3lo cabe y tiene un papel de protagonista de primera estrella, el m\u00e1s inteligente, el m\u00e1s competitivo, el m\u00e1s bello y mejor construido f\u00edsicamente. En definitiva, la esencia de los valores de la juventud eterna, siempre bella, \u00bfqu\u00e9 papel le resta al lisiado, al contrahecho, al que la naturaleza le ha marcado con el estigma de ir a contracorriente de los designios caprichosos del canon de la perfecci\u00f3n?&#8230;<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=297\">Seguir leyendo<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":2305,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"categories":[10],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/297"}],"collection":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=297"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/297\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/2305"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=297"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=297"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=297"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}