{"id":8709,"date":"2002-02-22T01:00:00","date_gmt":"2002-02-22T01:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/la-sandalia-de-nitocris\/"},"modified":"2014-06-29T13:41:10","modified_gmt":"2014-06-29T13:41:10","slug":"la-sandalia-de-nitocris","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?page_id=8709","title":{"rendered":"La sandalia de Nitocris"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=8702\">Cuentos y<\/a><a href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=8702\"> ley<\/a><a href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?p=8702\">endas<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Cristina Carracedo &#8211; Febrero de 2002<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un peque\u00f1o pueblo del Bajo Egipto viv\u00eda una joven de veinte a\u00f1os cuya belleza se asimilaba a la de una diosa. Su nombre era Nitocris.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Le gustaba ayudar a su padre que trabajaba como escriba de reba\u00f1os, contando cabezas de ganado y evitando las discusiones entre los ganaderos. Nitocris sab\u00eda leer, escribir y contar, y cuando su padre se jubilara, le sustituir\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos los chicos del pueblo y de los alrededores deseaban casarse con Nitocris, pero ella s\u00f3lo compartir\u00eda su vida con un hombre al que amara con todo el coraz\u00f3n. Los j\u00f3venes segu\u00edan insistiendo pero ella los rechazaba tajantemente. Su padre se extra\u00f1aba, incluso le propon\u00eda casamiento con el apuesto hijo del alcalde, pero ella no pod\u00eda soportarle.<br \/>\nSus padres s\u00f3lo deseaban la felicidad de la hermosa joven:<br \/>\n<em>&#8211; Nitocris, solamente t\u00fa puedes elegir al hombre al que amar\u00e1s como esposo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tarde estaba soleada y Nitocris sali\u00f3 a darse un ba\u00f1o al canal pensando que a esa hora nadie la molestar\u00eda. Se quit\u00f3 las sandalias, se desvisti\u00f3 y se meti\u00f3 poco a poco en el agua que gozaba de una temperatura deliciosa. Estuvo nadando durante mucho tiempo.<br \/>\nPor all\u00ed cerca, los chicos cazaban o jugaban a la pelota. Cuando la joven volvi\u00f3 hacia la orilla, un chico le hizo se\u00f1as con la mano ofreci\u00e9ndole su ayuda para salir del agua. Se trataba del hijo del alcalde, que muy orgulloso, armado con un arco y unas flechas, le regalaba una liebre que hab\u00eda cazado.<br \/>\n<em>&#8211; No quiero tus regalos. \u00a1Al\u00e9jate de mi! <\/em>\u2013 dijo Nitocris<em>.<br \/>\n&#8211; \u00a1Ni hablar! Deseo hablarte. Sabes que yo ser\u00e9 tu marido <\/em>\u2013 contest\u00f3 el joven<em>.<br \/>\n&#8211; \u00a1Jam\u00e1s! \u00a1Nunca me casar\u00e9 contigo!<\/em><\/p>\n<p class=\"img\" style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" size-full wp-image-32 aligncenter\" title=\"La sandalia de Nitocris\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/varios\/cuentosyleyendas\/2002\/02\/hijo.jpg\" alt=\"La sandalia de Nitocris\" width=\"189\" height=\"400\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nitocris se fue en busca de sus sandalias, cuando escuch\u00f3 el ruido de un aleteo. Un halc\u00f3n baj\u00f3 hacia el suelo a gran velocidad cogiendo una de sus sandalias con sus garras, y de nuevo subi\u00f3 al cielo.<br \/>\nCuando el hijo del alcalde tens\u00f3 su arco apuntando hacia el halc\u00f3n, Nitocris grit\u00f3:<br \/>\n<em>&#8211; \u00a1No tires! El halc\u00f3n es el animal sagrado del dios Horus, el protector del fara\u00f3n. Nadie puede matarlo.<\/em><br \/>\nEl joven se fue muy avergonzado por su acci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un poco m\u00e1s tarde se celebraba el consejo de ministros presidido por el fara\u00f3n en el jard\u00edn del palacio. El rey continuaba soltero y esta situaci\u00f3n no deb\u00eda alargarse m\u00e1s. La Regla exig\u00eda que reinara junto a \u00e9l una gran esposa real, pero ninguna le interesaba.<br \/>\nEstaba pensativo y no prestaba atenci\u00f3n al ministro, cuando de repente, el halc\u00f3n se abalanz\u00f3 hacia el rey dejando caer algo en sus rodillas. Se trataba de una sandalia, la m\u00e1s bonita que jam\u00e1s hab\u00eda visto. R\u00e1pidamente hizo llamar al jefe de guardia, y se dirigi\u00f3 a \u00e9l en\u00e9rgicamente:<br \/>\n<em>&#8211; Env\u00ede a sus hombres a todas las ciudades y pueblos y ordene que todas las muchachas se prueben la sandalia. \u00a1Encuentren a su due\u00f1a!<\/em><\/p>\n<p class=\"img\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" size-full wp-image-33 aligncenter\" title=\"La sandalia de Nitocris\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/varios\/cuentosyleyendas\/2002\/02\/nitocris.jpg\" alt=\"La sandalia de Nitocris\" width=\"153\" height=\"400\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hijo del alcalde iba hacia la casa de Nitocris, cuando vio a dos guardias cumpliendo el encargo del fara\u00f3n. No dud\u00f3 en preguntar qu\u00e9 ocurr\u00eda, a lo que le respondieron amablemente. S\u00f3lo les quedaba visitar la \u00faltima casa del pueblo que se encontraba al final de la calle. El chico, al reconocer la sandalia de Nitocris, trat\u00f3 de evitar que la encontraran. Pero en ese momento, la muchacha sali\u00f3 de su casa portando un ramo de flores de loto. El guardia, al verla, qued\u00f3 impresionado por su belleza, y al probarle la sandalia comprob\u00f3 que era suya.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nitocris atraves\u00f3 los inmensos jardines de tamariscos, sicomoros y palmeras, llegando a una enorme sala del palacio. El suelo estaba decorado con azulejos en forma de lotos y en las paredes se representaban preciosas pinturas con escenas de caza. All\u00ed, en su trono, estaba sentado el fara\u00f3n de Egipto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La joven se arrodill\u00f3 ante el fara\u00f3n como muestra de admiraci\u00f3n y respeto. El rey, portando sus insignias reales, la tom\u00f3 de la mano ayud\u00e1ndola a levantarse. Admirado por su belleza, el fara\u00f3n le calz\u00f3 la sandalia que le hab\u00eda hecho llegar el halc\u00f3n. Nitocris era la esposa elegida por los dioses, y ella se hab\u00eda enamorado del fara\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>&#8211; Reinar\u00e1s en Egipto junto a mi como Gran Esposa Real. Mandar\u00e9 construir para ti una pir\u00e1mide que inmortalizar\u00e1 nuestro amor y har\u00e1 brillar tu nombre para siempre.<\/em><\/p>\n<p class=\"img\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" size-full wp-image-34 aligncenter\" title=\"La sandalia de Nitocris\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/varios\/cuentosyleyendas\/2002\/02\/faraon_nitocris.jpg\" alt=\"La sandalia de Nitocris\" width=\"441\" height=\"400\" align=\"middle\" border=\"0\" hspace=\"6\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuentos y leyendas Cristina Carracedo &#8211; Febrero de 2002 En un peque\u00f1o pueblo del Bajo Egipto viv\u00eda una joven de veinte a\u00f1os cuya belleza se asimilaba a la de una diosa. Su nombre era Nitocris. Le gustaba ayudar a su padre que trabajaba como escriba de reba\u00f1os, contando cabezas de ganado y evitando las discusiones entre los ganaderos. 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