{"id":4618,"date":"2014-06-18T11:47:59","date_gmt":"2014-06-18T11:47:59","guid":{"rendered":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?page_id=4618"},"modified":"2014-06-18T13:08:16","modified_gmt":"2014-06-18T13:08:16","slug":"a-lactancia-en-el-antiguo-egipto-4-9-el-parto-como-capitulo-general-en-la-historia-del-medio","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?page_id=4618","title":{"rendered":"La lactancia en el antiguo Egipto &#8211; 4.9.- El parto como cap\u00edtulo general en la historia del medio"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"La lactancia en el antiguo Egipto \u2013 \u00cdndice\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?page_id=4594\">\u00cdndice del libro<\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.- El parto como cap\u00edtulo general en la historia del medio.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nacimiento de toda persona coronaba un momento de j\u00fabilo, pero tambi\u00e9n de inminentes peligros en una \u00e9poca en la que el control m\u00e9dico se sustitu\u00eda por el azar, la confianza en los dioses, la latitud geogr\u00e1fica, la familia, siempre bajo la dependencia de unas condiciones sanitarias inadecuadas o paup\u00e9rrimas. El parto es el momento cumbre de la vida biol\u00f3gica de la mujer, la consagraci\u00f3n de la maternidad. Hoy en d\u00eda, cuando los adelantos de la medicina han logrado desterrar la inseguridad y el p\u00e1nico de perder su propia vida, la del hijo o la de ambos, el pavor de la parturienta huy\u00f3 por fin en los laberintos del pasado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy se vive el acontecimiento del parto con el mismo respeto y desasosiego que entonces, pero m\u00e1s como un lejano recuerdo del temor residual, como un atavismo impreso en la memoria colectiva de la humanidad, pero con la esperanza puesta en el momento en que todo suceder\u00e1 con \u00e9xito y prontitud, sin la incertidumbre o la tragedia vital que viv\u00eda la mujer en la antig\u00fcedad. El temor ante el avenimiento de un expulsivo complicado, y sus consecuencias dram\u00e1ticas, cuando no se desarrollaba en unas condiciones de normalidad para la egipcia, despertar\u00eda a\u00fan mayor inquietud, tal vez terror.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Advertidos de las enormes limitaciones para presagiar el desastre de un mal parto y no habiendo los medios humanos para paliarlo, los egipcios acudieron al poder sobrenatural, a la magia de los amuletos, a las plegarias y, a la invocaci\u00f3n de los dioses, sobre todo a los que se les reclamaba por su especial dedicaci\u00f3n a la embarazada y al ni\u00f1o. Cabe la posibilidad de que, algunos de ellos, o sus madres, hab\u00edan sufrido percances fatales seg\u00fan cuentan los relatos basados en su propia existencia mitol\u00f3gica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fe y el sentimiento religioso ayudar\u00edan a esperar un parto de menor riesgo, aunque si llegaba a ser peligroso se culpabilizar\u00eda a fuerzas sobrenaturales. Como hoy en d\u00eda, seguro que el placebo[1] funcionaba en aquellas mentes cr\u00e9dulas y necesitadas de amparo. Mas siempre estaba a mano, el recurso de la buena y experimentada comadrona y la presencia cercana aunque alejada del escenario del parto del var\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.1.-<em> El garante del parto: la experiencia de las parteras. Plegarias, amuletos y recitaciones.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C\u00f3mo es bien sabido la asistencia al parto no era responsabilidad del m\u00e9dico \u2013no hay constancia del equivalente a un t\u00edtulo de ginec\u00f3logo en el antiguo Egipto o de alguna profesi\u00f3n similar a la de un primitivo obstetra, si bien existi\u00f3 una pl\u00e9yade de especialistas en otras materias dedicadas a la salud humana[2]. La atenci\u00f3n en el asunto obst\u00e9trico era una funci\u00f3n exclusiva de las propias mujeres y de la experiencia milenaria los m\u00e9dicos tuvieron que aprender mucho[3]. Se tiene noticia de dicha pr\u00e1ctica en la misma Biblia cuando se citan a dos ilustres y prestigiosas comadronas (S\u00e9fora y P\u00faa), sugiriendo que ambas podr\u00edan formar parte de una especie de colegio profesional o cofrad\u00eda (Gen. 35:16 y 17; 38:28; Ex. 1:15-16)[4]. El relato b\u00edblico en el que aparecen las expertas profesionales se refiere a aquel episodio en el que la potestad del fara\u00f3n les conmina a delatar el nacimiento de los hijos varones de los hebreos. Pero ellas astutas y valientes le responder\u00e1n: <em>\u201clas mujeres de los hebreos no son como las egipcias; ellas son vigorosas y paren antes de la llegada de las comadronas\u201d <\/em>(\u00c9xodo, I, 15-21)[5]. Existen noticias, si uno se hace eco de los textos sagrados, de que las parteras hebreas gozaban de cierto prestigio profesional entre los egipcios[6].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el viejo Egipto, las veteranas lugare\u00f1as avezadas en la atenci\u00f3n de m\u00faltiples y azarosas asistencias, ayudaban y tranquilizaban al esposo el cual parece que no estaba presente en el nacimiento de su hijo en el pabell\u00f3n del nacimiento[7], pues el lugar debi\u00f3 ser de recogimiento m\u00e1s que de exposici\u00f3n. Estas mujeres, al mismo tiempo, monopolizaron y guardaron la pr\u00e1ctica obst\u00e9trica en el secreto de su precario conocimiento y aquella pareci\u00f3 ser la costumbre durante toda la antig\u00fcedad[8]. Es dif\u00edcil llegar a saber si las comadronas recib\u00edan entrenamiento. La partera y sus ayudantes se hac\u00edan cargo del parto interpretando el modelo de actuaci\u00f3n que las diosas Isis y Neftis ejecutaban durante la narraci\u00f3n mitol\u00f3gica del papiro de Westcar: \u201c<em>Se\u00f1oras m\u00edas, ved, se trata de la se\u00f1ora de la casa que est\u00e1 con los dolores y su parto es dificultoso\u201d. Entonces ellas<\/em> (las divinas comadronas)<em> dijeron: \u201cPerm\u00edtenos verla pues nosotros sabemos ayudar al alumbramiento\u201d\u2026Entonces Isis se coloc\u00f3 delante de ella y Neftis tras ella<\/em>[9]<em>. <\/em>Se suele decir que hab\u00edan sido instruidas en centros acreditados como la \u201cCasa de la vida de Sais\u201d y que gozaba de gran prestigio[10]. No obstante, ser\u00eda m\u00e1s prudente afirmar que la experiencia se comunicaba de mujer a mujer (a la manera egipcia) siendo la v\u00eda de saber m\u00e1s usada. Mas no todas las comadronas pasar\u00edan por el requisito docente, ni todas las mujeres en el tr\u00e1nsito al parto en un villorrio o en una aldea lejana gozar\u00edan de la fortuna de verse atendidas por una titulada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfLa comadrona emprend\u00eda el aseo del reci\u00e9n nacido antes de que cortara el cord\u00f3n umbilical una vez que acontec\u00eda el nacimiento y el alumbramiento? Se tendr\u00e1 ocasi\u00f3n de volver sobre la cuesti\u00f3n[11]. Poco se sabe de los cuidados posteriores, de la desconexi\u00f3n del cord\u00f3n y del aseo del cuerpo infantil, \u00bfse envolver\u00eda al ni\u00f1o en pa\u00f1ales como hac\u00edan las comadronas jud\u00edas y como recuerda el profeta Ezequiel refiri\u00e9ndose metaf\u00f3ricamente a las costumbres observadas en Jerusal\u00e9n? El texto dice:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cY cuando t\u00fa saliste a luz, en el d\u00eda de tu nacimiento, no te cortaron el ombligo, ni te lavaron con agua saludable, ni usaron contigo la sal, ni fuiste envuelta en pa\u00f1ales.\u201d<\/em> (Ezequiel 16, 4)[12]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se apercibe al lector sobre el detalle de esparcir o salpicar con sal la piel del ni\u00f1o. Sorano de \u00c9feso, aconsejaba la utilizaci\u00f3n de los dos elementos siguiendo la idea antigua de que juntos fortalec\u00edan su piel despu\u00e9s de ba\u00f1arlo en agua caliente. No hay motivos para contradecirlo. Otra variante era la combinaci\u00f3n de sal (incluso natr\u00f3n) y aceite de oliva por dos veces[13]. Sobre los pa\u00f1ales, el m\u00e9dico de origen griego afincado en la Roma Imperial, preconizaba el enfajado del cuerpo por medio de vendas, una costumbre de fuerte arraigo secular empleada para impedir que los fr\u00e1giles miembros del ni\u00f1o se desencajasen[14].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En alguna ocasi\u00f3n se ha insinuado tambi\u00e9n que la profesi\u00f3n de partera era impura y que estaba formada por mujeres que viv\u00edan errantes, dedicadas a la danza y a las artes de la adivinaci\u00f3n[15]. El asunto se toca en un conocido texto de Deir el-Medina (<em>Las mujeres sabias)<\/em>, en el cual se relata que aqu\u00e9llas practicaban el citado oficio tan alejado de la ortodoxia del conocimiento obst\u00e9trico. Y es que las divinas comadronas del papiro de Westcar eran tambi\u00e9n amigas del baile \u00bfHabr\u00eda que preguntarse si antes de atender al m\u00e1s humilde de los partos, realizaban alguno de fertilidad, tal vez evocando aquellas otras que figuran en los vientres de las cer\u00e1micas nagadienses del predin\u00e1stico egipcio?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en el antiguo Egipto, en el resto del mundo antiguo, solo la esperanza en un parto normal de una mujer sana y la experiencia de una buena comadrona evad\u00edan al ni\u00f1o y a la madre de la cat\u00e1strofe. El tab\u00fa no se romper\u00eda hasta muchos siglos despu\u00e9s. Hasta entonces, era muy dif\u00edcil traspasar la frontera del escenario del nacimiento. Cuando surg\u00edan las temidas complicaciones pocas soluciones podr\u00eda aportar la presencia del m\u00e9dico que no hubiera hecho la comadrona. En l\u00edneas generales, en nada se diferenciaba la estad\u00edstica de mortalidad de la de cualquier \u00e9poca o latitud geogr\u00e1fica. Y hasta bien poco fue as\u00ed pues hasta finales del siglo XIX los partos eran un acaecimiento azaroso por imprevisible[16].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.2.-<em> Espacios del parto conforme a espacios (exterior de las casas, terrazas, etc.), y utensilios de uso obst\u00e9trico: Peseshkaf, Ladrillos del parto, Silla obst\u00e9trica.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan se deduce de las escasas representaciones del momento en la imaginer\u00eda egipcia, la parturienta, recib\u00eda el hijo en postura genuflexa, apoy\u00e1ndose sobre los ladrillos del parto; pocas veces se la ve acostada sobre un lecho. Mucho se ha hablado de los espacios donde se obraba el milagro de la vida. Seg\u00fan los detalles que aportan los relatos m\u00edticos (como es el parto los hijos trillizos de Raddyedet) complementados con las descripciones murales de los templos, adem\u00e1s de los \u00f3straka, la parturienta cuando acusaba los signos y s\u00edntomas premonitorios se trasladaba al exterior de la casa (jard\u00edn, terraza), o a una especie de refugio cubierto y rodeado de plantas alusivas al momento que los textos denominan: el \u201cpabell\u00f3n del nacimiento\u201d; ser\u00eda el sitio donde permanecer\u00eda hasta bien cumplido el tiempo de cuarentena o de aislamiento, hasta la espera del retorno a la vida familiar[17].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.2.1.- Peseshkaf.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se conoce con este nombre a un instrumento dise\u00f1ado y empleado s\u00f3lo para cortar el cord\u00f3n umbilical, con forma semejante a una cola de pescado. Se conservan ejemplares desde el Reino Antiguo, m\u00e1s tarde se le dot\u00f3 con una forma semejante a una azuela. La herramienta primitivamente estaba hecha de s\u00edlex y fue conocida como \u201cPeseshkaf\u201d[18].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue con toda probabilidad uno de los primeros artefactos quir\u00fargicos de la humanidad, el cual, con el tiempo adquiri\u00f3 una enorme carga simb\u00f3lica en el mundo funerario que inauguraba en el ni\u00f1o el ingreso en el mundo y la autonom\u00eda de la madre. Por tanto, se\u00f1alaba el momento de un nuevo nacimiento y la independencia hacia un renovado destino vital en el M\u00e1s All\u00e1 para el difunto. El objeto signific\u00f3 un nuevo comienzo por el camino de la vida. La magia hac\u00eda que por medio de la manipulaci\u00f3n del sacerdote funerario todo \u00f3rgano que se tocara con \u00e9l, el difunto se revitalizara con las mismas funciones vitales que tuviera en vida. As\u00ed pues, es frecuente ver en las escenas f\u00fanebres como el oficiante, con s\u00f3lo acercar el objeto a la boca de la momia \u201cla abr\u00eda\u201d simb\u00f3licamente rehabilit\u00e1ndole con las facultades del habla y del comer[19].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para procurar la restauraci\u00f3n del equilibrio perdido, era frecuente que se proveyera a la parturienta del alimento necesario para su restablecimiento. El instrumento Peseshkaf de alguna forma simbolizaba la capacidad de recuperarse del desorden sobrevenido. Como ejemplo evocaremos una comunicaci\u00f3n enviada por una persona an\u00f3nima, quien enumera los cuidados que la parturienta recib\u00eda en el tr\u00e1nsito y la culminaci\u00f3n del parto; en la citada misiva encontramos que la madre antes de pensar en su propio bienestar, con un gesto de generosidad pens\u00f3 en darle el primer alimento a su ni\u00f1o: <em>\u201cUna sirvienta ha dado a luz y est\u00e1 alimentando al ni\u00f1o var\u00f3n del escultor Neferrenpet\u201d<\/em> (O. Nelson 13). A los destinatarios de la carta se les urge a cuidarla, a darle alimentos y a cubrir sus necesidades, as\u00ed como a entregarle madera y abundancia de agua, porque ella ha dado nacimiento al hijo del artesano, una pr\u00e1ctica que segu\u00eda las normas usuales entre las madres con independencia de su \u201cestado civil\u201d, el cual depender\u00eda de la aceptaci\u00f3n o del reconocimiento socio-familiar, como parece ser el caso en cuesti\u00f3n[20].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el antiguo Egipto el pan o la torta de nacimiento que inger\u00eda la reci\u00e9n parida llevaba inherente una traducci\u00f3n similar. Los cuidados que se le propiciaban para restablecerla del desgaste tremendo durante el parto[21], se dieron y repitieron en diferentes culturas[22], aunque eso s\u00ed, desprovisto del contenido m\u00e1gico-religioso que existi\u00f3 en el antiguo Egipto. Para ce\u00f1irse al entorno m\u00e1s pr\u00f3ximo a la cultura occidental, en los proleg\u00f3menos del Renacimiento a las parturientas, en el \u00e1mbito privado de las habitaciones, los dom\u00e9sticos les prove\u00edan de platos suculentos y ba\u00f1os reconfortantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed pues, el instrumento que habr\u00eda el camino de la independencia del ni\u00f1o de la madre y que en el difunto serv\u00eda para restaurar las funciones normales de la boca, perturbadas y, trastocadas por la muerte, anunciaba el camino de la nutrici\u00f3n con la leche materna. En cierta medida, con la secci\u00f3n del cord\u00f3n umbilical, el cuchillo, como paradoja de vida, reinstauraba un nuevo v\u00ednculo que comporta mucha similitud con el del difunto renacido, quien como nuevo lactante necesitaba de la leche materna de las diosas nutricias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.2.2.- Los ladrillos del parto.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha conjeturado mucho sobre el servicio y utilidad de los \u201cladrillos del parto\u201d, de su expl\u00edcita naturaleza m\u00e1gica. Una de las cuestiones debatidas era si servir\u00edan de apoyo f\u00edsico a la mujer, o bien el lugar donde el reci\u00e9n ser\u00eda depositado el primer d\u00eda de su vida a modo de cuna como as\u00ed lo describ\u00edan algunas traducciones. Si se entiende por v\u00e1lida la primera opci\u00f3n, los ladrillos, servir\u00edan de punto de apoyo sobre el que afianzar el esfuerzo de la prensa abdominal en el momento \u00e1lgido de la expulsi\u00f3n, al fin de sincronizar el esfuerzo con el ritmo respiratorio. Ser\u00eda el antecedente de la futura silla obst\u00e9trica aunque menos sofisticado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son muchas las evidencias encontradas en las culturas m\u00e1s pr\u00f3ximas geogr\u00e1ficamente[23] en las que las mujeres hac\u00edan uso de piedras durante el parto. Existen referencias y alusiones afirmando que los objetos cumpl\u00edan el prop\u00f3sito de recibir al ni\u00f1o en su nacimiento, encontr\u00e1ndose en los siguientes testimonios[24]:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cEsta (f\u00f3rmula) debe de ser pronunciada por el lector de los libros santos, sobre dos ladrillos sobre los cuales (est\u00e1 sentada la mujer que pare)\u201d\u2026Que \u00e9l eche (grasa) de p\u00e1jaro e incienso al fuego. El que conjura, que sea adornado de una envoltura de la tela m\u00e1s fina que est\u00e9 en su mano&#8230;<\/em> (Ber. 5, 8-6, 8)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u00abMirad bajo la piedra, si es un ni\u00f1o, matadlo.\u00bb <\/em>(\u00c9xodo, I, 16)[25]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se dice del dios Thot: <em>\u201cHa fijado la duraci\u00f3n de la vida y lleva la cuenta de los a\u00f1os y ordena el destino de cada hombre sobre su piedra<strong>.<\/strong>\u201d<\/em>[26]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O tambi\u00e9n cuando el fara\u00f3n le dice a las comadronas<em>: \u201cCuando vosotras asist\u00e1is a las mujeres de los hebreos y cuando ve\u00e1is sobre los asientos\u2026\u201d<\/em> \u00bfEran aquellos apoyos los mismos ladrillos de parto que recoger\u00edan al ni\u00f1o despu\u00e9s de su nacimiento? Es posible que as\u00ed fuera, porque el pasaje b\u00edblico narra, el momento en que el pueblo hebreo estaba residiendo en Egipto, siendo previsible que las famosas comadronas adoptaran la costumbre de atenderlo a la manera egipcia. Se ha pensado incluso que el n\u00famero de ladrillos fueran tres tal y como se ve en el signo hier\u00e1tico donde con claridad la mujer adopta la postura sentada sobre los talones a la espera del momento[27], o como se observa igualmente en el signo bil\u00edtero (F31)[28] (\u201c<strong><em>msi<\/em><\/strong>\u201d) al cual se le adjudica el significado de <em>\u201cdar a luz o de poner en el mundo a un ni\u00f1o\u201d<\/em>, siendo la raz\u00f3n, por la que se le ve acompa\u00f1ando al ideograma de la mujer pariendo[29]. Como segunda posibilidad, cabr\u00eda decir que en principio, y dejando aparte los simbolismos, no parecer\u00eda muy considerado utilizarlos como el lecho m\u00e1s adecuado durante la recepci\u00f3n del ni\u00f1o[30].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el dilema sigue abierto a la especulaci\u00f3n. Fuere el que fuere su utilidad, en el ambiente funerario aquellas sencillas piezas de adobe simbolizaron el renacer del difunto a una nueva vida, siendo colocados por esta raz\u00f3n en la c\u00e1mara f\u00fanebre y orient\u00e1ndolos hacia los cuatro puntos cardinales. Y es que adem\u00e1s, representaban a la misma diosa Mesjenet[31] protectora del parto por antonomasia. En recientes fechas se ha descubierto un ejemplar de estos ladrillos decorado en las seis caras (\u00fanico en su tipo), al sur de la ciudad de Abidos. Las ilustraciones de los objetos inanimados que se ven sobre sus caras son las mismas que con frecuencia aparecen en los bastones apotropaicos: cuchillos, bumeranes o bastones con animales fant\u00e1sticos y animados; diosas protectoras, como Beset; seres reales y fabulosos, tales como cobras; babuinos; leones; leopardos; grifos y bestias imposibles de reconocer etc., que proteg\u00edan a la madre y al ni\u00f1o, haciendo sinergia con los encantamientos especiales destinados para tal situaci\u00f3n, y a la vez que serv\u00edan para realzar la importancia de combatir cualquier influencia nefasta que los pudiera atacar[32].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.2.3.- Hip\u00f3tesis sobre las sillas del parto.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la actualidad han llegado objetos que pudieran destinarse a mejorar la postura obst\u00e9trica de la mujer. As\u00ed pues, en una tumba (253)[33] de el-Gurna cuyo primitivo due\u00f1o fue el escriba Jnumose, (\u201cContador de grano en el granero de Am\u00f3n\u201d), se encontr\u00f3 una silla de madera que con las consabidas reservas pudiera haberse confeccionado para sost\u00e9n de la mujer en el parto, tal y como creen algunos[34]. Sin embargo, debido a que las posturas obst\u00e9tricas y las propias de la expulsi\u00f3n fecal son similares, tambi\u00e9n se ha interpretado como un asiento-letrina[35].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el Museo etnogr\u00e1fico de El Cairo hay un modelo much\u00edsimo m\u00e1s moderno (\u00e9poca musulmana), de madera, plegable, al fin de hacerlo transportable en el viaje, es de acabado m\u00e1s elegante que el ejemplar anterior pero sin que por ello pierda su solidez, presenta una amplia escotadura semicircular en el asiento para permitir el deslizamiento del ni\u00f1o, y para la espalda una peque\u00f1a balaustrada en el respaldo de elegante dise\u00f1o; con toda garant\u00eda se reconoci\u00f3 como destinataria para la funci\u00f3n de silla del parto[36].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.3.-<em> El alumbramiento<\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si el nacimiento del ni\u00f1o era transcendental tampoco lo era menos el momento de la expulsi\u00f3n de la placenta, porque sin ella el parto todav\u00eda no habr\u00eda de darse por finalizado. Es por tanto importante que el alumbramiento se realizara con presteza y decisi\u00f3n. Y es que el destino provisional de la placenta era el suelo o el lecho de ladrillos cubierto de tela que hab\u00eda servido durante el parto. A ella, siendo un ser dotado de vida, seguramente le placer\u00edan los aromas y sustancias agradables que se empleaban para acelerar la expulsi\u00f3n, al igual que a su compa\u00f1era de funciones nutritivas (la matriz):<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cRemedio para hacer que descienda la placenta<\/em>[37] <em>de una mujer a su lugar natural: serr\u00edn de pino. (\u2026) Espolvorear el ladrillo cubierto de tela. Deber\u00e1s hacer que ella se sienta sobre \u00e9l\u201d<\/em> (Ebers 789; 98, 18-20)[38]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un encantamiento el dios sol Ra convoca a su emisario el enano divino Bes[39]. Ante cuyo pronunciamiento la placenta se ver\u00eda impelida a descender del vientre materno con total diligencia[40]. Pero lo que la impulsaba a obedecer ya no es debido al aroma de la con\u00edfera, sino que esta vez es gracias a la fuerza de la palabra m\u00e1gica y a la invocaci\u00f3n del nombre de los personajes divinos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201c\u00a1Desciende, desciende, placenta, desciende! Yo soy Horus quien conjura para que el nacimiento vaya mejor de lo que era, como si ella ya hubiera parido\u2026 \u00a1Mira, que Hathor pone su mano en ella con un amuleto de salud! Yo soy Horus quien la salva.Esto ser\u00e1 recitado cuatro veces<\/em>[41].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.3.1.- La placenta y la leche materna: fundamentos de una prueba de viabilidad neonatal<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La placenta como elemento sangu\u00edneo junto con la misma sangre, constituyeron en el \u00e1nimo y en el conocimiento del egipcio un protagonismo esencial para la formaci\u00f3n del ser humano \u201cembriol\u00f3gicamente\u201d hablando. El concepto es fundamental a la hora de comprender la \u201cembriolog\u00eda a la egipcia\u201d y la raz\u00f3n de ser para conocer su participaci\u00f3n en cierta pruebas de viabilidad vital para el nacido[42]. Del antiguo Egipto a\u00fan permanecen entre el campesinado actual antiguas tradiciones y pr\u00e1cticas. Algunas de ellas, le reservaban el mismo significado que el de un ni\u00f1o muerto, tan cierto es que los \u201cfellahin\u201d la denominaban con el sobrenombre de <em>el-walad-el-tani<\/em> (\u201cel otro o el segundo hijo\u201d). Sin duda no hubo forma m\u00e1s abreviada ni m\u00e1s afortunada de sugerir una virtud tan espiritual.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los primeros tiempos de la historia egipcia a los pr\u00edncipes se les preservaba el cord\u00f3n umbilical y la placenta momificados, que eran llevados en procesi\u00f3n en algunas de las ceremonias relacionadas con la monarqu\u00eda. Hay testimonios preclaros y antiguos de un culto a la placenta real, escenificados en los estandartes o ense\u00f1as como los que se observan en la conocid\u00edsima paleta de Narmer[43]. Aqu\u00e9lla y el cord\u00f3n umbilical estuvieron intuitivamente relacionados por el hombre egipcio en general y por el m\u00e9dico en particular como algo muy vital. El \u00f3rgano fetal sirvi\u00f3 de prueba de viabilidad neonatal, porque remarcaba el v\u00ednculo nutritivo anterior al nacimiento con la leche de mujer, ayudando a resolver la duda existencial del peque\u00f1o seg\u00fan su capacidad de aceptaci\u00f3n o repulsa de ambos elementos de la nutrici\u00f3n[44].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al infante se le daba a aceptar, aunque tal vez m\u00e1s apropiado ser\u00eda a tolerar, la combinaci\u00f3n de los elementos sangu\u00edneos (la placenta y la leche materna), pues durante la gestaci\u00f3n fundamentaron la materia org\u00e1nica y se combinaron para formar su carne[45]. Y como aquella mezcla era parte de su propia esencia (y al fin y al cabo de su corporeidad), al haber sido protagonistas de su formaci\u00f3n intrauterina, si el peque\u00f1o la repudiaba o la vomitaba, era evidente que renunciaba a su propia vida. La ratificaci\u00f3n de la prueba de supervivencia se observa en los papiros m\u00e9dicos de Ramesseum IV (17-24) y de Ebers 839 (97, 14-15), que se refieren a este particular[46]:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cUn medio que se hace al ni\u00f1o en el d\u00eda de su nacimiento. Un peque\u00f1o trozo de su placenta\u2026 triturarla en la leche y d\u00e1rsela a beber. Si vomita, morir\u00e1; si (traga), vivir\u00e1.\u201d <\/em>(Ram. IV C, 17-24)[47]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.3.2.- El porqu\u00e9 del ingrediente placentario en el recetario m\u00e9dico<\/strong>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s fue un ingrediente principal del recetario m\u00e9dico, aunque m\u00e1s afortunado ser\u00eda su uso en p\u00f3cimas con fines cosm\u00e9ticos. La coqueter\u00eda y el deseo de aparentar o de mejorar el paso de la edad, tan querido de las culturas evolucionadas, cundi\u00f3 entre aquellas gentes amantes del bienestar, y poseedoras de un alto concepto de s\u00ed mismos. Pese a que en el antiguo Egipto siempre existi\u00f3 el recurso de la peluca, un aditamento para las gentes elegantes y de alta categor\u00eda social, la alopecia fue motivo de disgusto entre los varones y las mujeres de todas las \u00e9pocas[48]. Por ello los egipcios idearon ciertos remedios que se hac\u00edan imprescindibles cuando el tiempo y la gen\u00e9tica devastaban el cuero cabelludo, demand\u00e1ndose la creaci\u00f3n de remedios basados en la fuerza germinal de la placenta. Por motivos diferentes el hombre a pesar de recorrer caminos distintos, y de poseer mentalidades tan dispares e incluso opuestas, ha llegado a conclusiones id\u00e9nticas, de manera que si el antiguo egipcio la us\u00f3 como s\u00edmbolo de germinaci\u00f3n, el cient\u00edfico actual, lo hace para uso farmacol\u00f3gico. Aqu\u00e9l se bas\u00f3 en la magia, pese a que tal vez al principio a la intuici\u00f3n sigui\u00f3 la experiencia. Si ten\u00eda pujanza para mantener la vida intrauterina, su aplicaci\u00f3n aportaba con fundamento el retorno del cabello o al menos su fortalecimiento. Pero es particularmente curioso que alcanzaran la misma conclusi\u00f3n: la placenta serv\u00eda para fines cosm\u00e9ticos, tal y como se refleja, por ejemplo, en el Ebers 453 (65; 10-12)[49]:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cOtra (medicamento) para impedir que se desarrolle la sustancia<strong>[50]<\/strong> que hace devastar los cabellos: placenta de gata; huevo de p\u00e1jaro-gabgu; grasa\/aceite; ung\u00fcento-iber. (Esto) ser\u00e1 cocido, despu\u00e9s de prensado, colocar sobre la cabeza del hombre.\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el texto se reconoce c\u00f3mo en la dolencia que originaba la calvicie resid\u00eda un ente patol\u00f3gico, aunque conviene esclarecer el hecho de que el remedio inclu\u00eda al \u00f3rgano placentario y no al \u00fatero del felino, apercibi\u00e9ndose de que ambos \u00f3rganos usaban el mismo sobrenombre <em>Mut en remet<\/em> (\u201cLa Madre del hombre\u201d) pues de lo contrario el autor de la receta se topar\u00eda con las conciencias protectoras que ten\u00edan al animal por sagrado[51]. En otra receta similar (Ebers 460; 65, 20-22)[52] se emplea adem\u00e1s la sangre de la vulva de perra entre los ingredientes. Como se tuvo la ocasi\u00f3n de comentar, tanto la placenta de cualquier origen, como la sangre (Grapow la homologa con la menstrual) eran entidades de gran poder terap\u00e9utico. Parece ser el argumento m\u00e1s admitido para los que est\u00e1n m\u00e1s conformes con otorgarle, en disputa con la matriz, el mentado t\u00edtulo, en contraposici\u00f3n con aquellos que se apoyan en argumentos de tipo sem\u00e1ntico[53].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>4.9.4.- La importancia del m\u00e9dico en el parto seg\u00fan las fuentes papirol\u00f3gicas.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por parad\u00f3jico que sea, se ha venido aceptando que los papiros m\u00e9dicos relataban las complicaciones habidas durante o despu\u00e9s del parto, aunque no se entretuvieron a la hora de divulgar las normas de una buena obstetricia. Se ha asumido por tradici\u00f3n que en el antiguo Egipto ni siquiera era de la incumbencia directa del m\u00e9dico, y por tanto, \u00e9l poco o nada pod\u00eda hacer ni deb\u00eda decir. Una costumbre que fue aceptada y asumida por la generalidad de los pueblos y de las \u00e9pocas y que se mantuvo en firme hasta los comienzos de la disciplina como especialidad m\u00e9dica[54].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de la aceptaci\u00f3n de este h\u00e1bito generalizado, contaminado de una aparente pusilanimidad por la atenci\u00f3n del momento expulsivo, tras de la lectura atenta de los papiros m\u00e9dicos que atienden los temas obst\u00e9tricos, se ver\u00e1 como el verdadero inter\u00e9s del asunto se enfoc\u00f3 por aqu\u00e9llos de manera muy distinta. Aunque la atenci\u00f3n de la parturienta incumb\u00eda a las parteras expertas, hay algunos indicios que ayudar\u00edan a desterrar en parte este t\u00f3pico. Por tanto, \u00bfser\u00eda plausible que se reclamara la participaci\u00f3n del m\u00e9dico aun transcurriendo el acontecimiento con normalidad[55], o por el contrario, siempre y cuando los problemas lo demandasen?, pese a que para aquellas mujeres expuestas a una parturici\u00f3n cargada de vicisitudes, el galeno m\u00e1s avezado aportar\u00eda tan pocas soluciones como esperanzas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay datos bien elocuentes en los papiros m\u00e9dicos que destacan de forma preferente el inter\u00e9s del m\u00e9dico sobre el particular. Tanto es as\u00ed, que en los citados de Ebers (797-807) y Ramesseum IV (28-29)[56] se alude con preocupaci\u00f3n al discurrir del nacimiento y a otras patolog\u00edas obst\u00e9tricas m\u00e1s frecuentes[57]. Ambos, aportan noticias a favor de un cierto compromiso y atenci\u00f3n muy especial de la medicina egipcia hacia el cuidado de la mujer y el neonato en ese momento tan azaroso, un contrapunto sobresaliente con escasos precedentes en las culturas antiguas contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, la sorpresa es mayor cuando en los textos m\u00e9dicos se narran situaciones de partos descritos como rutinarios[58]. Es evidente entonces que el tab\u00fa sagrado e inalterable de que el responsable (tradicionalmente un hombre) no podr\u00eda irrumpir en el oficio de la partera, en el escenario sacrosanto de la expulsi\u00f3n del feto y sus anexos del vientre materno, podr\u00eda alterarse sin menoscabo de la honra profesional de aqu\u00e9lla, y tal vez, sin que mediasen razones acuciantes que lo reclamase. El galeno egipcio mostr\u00f3 un cierto grado de inter\u00e9s, al menos literario, al mostrar su opini\u00f3n sobre la cuesti\u00f3n, lejos de desentenderse del todo de la labor de la comadrona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunos papiros describen f\u00f3rmulas espec\u00edficas destinadas a su atenci\u00f3n[59], aunque desgraciadamente con expresiones no carentes de ambig\u00fcedad. Sin embargo, parece que no repararan en precisar si les interesaba m\u00e1s el hecho de acelerar el momento o bien de provocar un aborto[60], o facilitar el alumbramiento al ritmo que se produjera. Debemos tener en cuenta las limitaciones impuestas en gran medida por el estado fragmentario e inconexo de la informaci\u00f3n que nos ha legado el antiguo Egipto en esta materia[61].<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El inter\u00e9s por proteger a la parturienta y al hijo se concret\u00f3 en una serie de f\u00f3rmulas entre las que cabe rese\u00f1ar las que se encontraron en los Papiros de Ebers (797-807) y M\u00e1gico de Leiden (I 348)[62], donde hay una secci\u00f3n dedicada a los encantamientos para acelerar el parto y para prevenir sus peligros. El remedio prescrito es aplicado por diferentes v\u00edas, desde la cut\u00e1nea en el vientre, la vaginal, o a trav\u00e9s de la v\u00eda oral[63]:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>\u201cOtro (remedio) para favorecer el nacimiento de un ni\u00f1o que se encuentra en el interior del cuerpo de una mujer: sal marina, 1; trigo almidonado blanco, 1; junco hembra (\u00bf?), 1. Untar el bajo vientre con eso.\u201d <\/em> (Ebers 800; 94, 14-15)[64]<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que hab\u00eda mucho hincapi\u00e9 en aumentar la velocidad del nacimiento cuando se present\u00eda una precipitaci\u00f3n en el ritmo natural de los acontecimientos. El motivo pudiera deberse a promover la din\u00e1mica uterina en el momento en el que el feto empezaba a presentarse por el canal del parto&#8230;<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\">Notas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1]Macedo, Farr\u00e9 y Ba\u00f1os, 2003, 337-342.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2]Sobre las diversas especialidades m\u00e9dicas en el Egipto fara\u00f3nico y de los cargos administrativos consultar: Jonckheere, 1951, 237 y 268; tambi\u00e9n del mismo autor en: <em>Les M\u00e9decins de l\u00b4\u00c9gypte Pharaonique, <\/em>1958.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3]Strouhal, 1977, 287-292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ahora la mayor\u00eda de los partos se atienden en el ambiente hospitalario, pero cuando los m\u00e9dicos ten\u00edan que asistirlos en el medio rural eran las parteras, experimentadas veteranas, las que tra\u00edan los ni\u00f1os al mundo, s\u00f3lo el biso\u00f1o galeno entraba en acci\u00f3n ordenando la evacuaci\u00f3n de la parturienta al hospital m\u00e1s pr\u00f3ximo cuando las cosas se complicaban. La atenci\u00f3n obst\u00e9trica por las mismas mujeres fue una constante que se mantuvo en muchas culturas y en \u00e9pocas distintas. En una escena recogida en \u201cAssemblies Maqamat\u201d del siglo XII (1122 d. C., Baghdag), se ve una mujer pariendo desnuda apoyada en dos que la asisten. No hay ning\u00fan m\u00e9dico. En muchos temas de salud, en especial sobre el parto, las parturientas consultaban a sus cong\u00e9neres (Pormann y Savage-Smith, 2007,107,fig. 3.3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4]Ben Itzjak, 1999, 95, \u201cParashat Shemot-Secci\u00f3n Shemot\u201d: 1:1-15; Dumont, 1990, 145-153; <em>Nueva Biblia de Jerusal\u00e9n<\/em>, 1999, 47, \u201dNacimiento de Benjam\u00edn y muerte de Raquel\u201d: <em>Partieron de Betel y, cuando a\u00fan faltaba un trecho hasta Efrat\u00e1, Raquel tuvo un mal parto. Estando en medio de los dolores del parto. Le dijo la comadrona: \u201c\u00c1nimo, que tambi\u00e9n este es chico.\u201d Entonces ella al exhalar el alma cuando mor\u00eda, le llam\u00f3 Ben On\u00ed; pero su padre le llam\u00f3 Benjam\u00edn<\/em> (G\u00e9nesis 35:16-17).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5]El relato tal como viene referido en la <em>Nueva Biblia de Jerusal\u00e9n<\/em>, \u201cTiran\u00eda de los egipcios\u201d, 1999, 66, merece completarse: <em>Adem\u00e1s el rey de Egipto dijo a las parteras de las hebreas, una de las cuales se llamaba Sifr\u00e1, y la otra Pu\u00e1 <\/em>(en la versi\u00f3n se emplean otros nombres)<em>: \u201cCuando asist\u00e1is a las hebreas fijaos bien: si es ni\u00f1o matadlo; si es ni\u00f1a, que viva.\u201d Pero las comadronas tem\u00edan a Dios, y no hicieron lo que les hab\u00eda mandado el rey de Egipto, sino que dejaban con vida a los ni\u00f1os. El rey de Egipto llam\u00f3 a las comadronas y les dijo: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is hecho esto y dej\u00e1is con vida a los ni\u00f1os?\u201d Respondieron las comadronas al fara\u00f3n: \u201cEs que las mujeres hebreas no son como las egipcias; son m\u00e1s robustas, y antes de que llegue la comadrona, ya han dado a luz\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]Harer, El-Dawakhly, 1989, 960; Ghalioungui, 1975, 159-164.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7]Es el t\u00e9rmino adecuado y no el que se emplea de manera inapropiada sustituy\u00e9ndolo por la acepci\u00f3n de alumbramiento. Este \u00faltimo se refiere al momento cuando se expulsa la placenta (<em>Diccionario Espasa Medicina,<\/em> 1999, 51).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8]Haeger, 1993, 55, \u201cEl nacimiento de la medicina occidental: Las primeras enfermeras\u201d. Igualmente, en el mundo hel\u00e9nico, las \u00fanicas mujeres aceptadas en el crucial momento eran las \u201comphalotamai\u201d que eran las encargadas de cortar el cord\u00f3n umbilical. La intervenci\u00f3n en el parto era una tarea ajena a la medicina, de lo cual se encargaban las parientes y vecinas viejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9]Lefebvre, 2003, 105, \u201cCuentos del papiro de Westcar. Anexo al cuarto cuento: el nacimiento de los reyes de la dinast\u00eda V\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10]Strouhal, 1977, 287-292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11]Rand, 1970, 207-212; Morton, 1995, 180-186.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12]<em>Nueva Biblia de Jerusal\u00e9n<\/em>, 1999, 1211, \u201cHistoria simb\u00f3lica de Jerusal\u00e9n\u201d: <em>Cuando naciste, el d\u00eda en que viniste al mundo, no se te cort\u00f3 el cord\u00f3n, no se te lav\u00f3 con agua para limpiarte, no se te frot\u00f3 con sal, ni se te envolvi\u00f3 en pa\u00f1ales. Ning\u00fan ojo se apiad\u00f3 de ti para brindarte alguno de estos menesteres, por compasi\u00f3n a ti.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13]Kottek, 1994, 670-671.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14]Arribas, 1997, 41.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[15]Janssen y Janssen, 1990, 6, \u201cPregnancy and Birth\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[16]Roberts y Manchester, 17, 1997, \u201cPopulation Numbers and Agriculture\u201d: <em>Una mejora cualitativa y cuantitativa en el consumo de prote\u00ednas alarg\u00f3 el ciclo reproductivo de la mujer, acortando los intervalos entre nacimientos; ambos factores hicieron que el n\u00famero de hijos se incrementara. Sin embargo, no ha de olvidarse que los partos frecuentes aumentan el estr\u00e9s materno porque fueron peligrosos en el pasado. Estas circunstancias, actuaron en contra del crecimiento poblacional por aumento de la mortalidad femenina durante su ciclo reproductivo.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[17]Strouhal, 1992, 16; Watterson, 1998, 91-92.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[18]Harer, 1994, 1053-1055.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[19]Janot, 2000, 210-212, 216; Harer, 1994, 1053-1055.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[20]Toivari-Viitala, 2001, 179, \u201cPregnancy and giving birth\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[21]En Grandet, 2003, 124-126, se comenta la traducci\u00f3n de un \u00f3strakon (Inv. 1069): <em>Lista de bienes donados en la ocasi\u00f3n de un parto<\/em>. En los comentarios anexos a la traducci\u00f3n del mismo, se referencia un listado de alimentos que se le entrega a la reci\u00e9n parida y una fiesta como celebraci\u00f3n final del tiempo de purificaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[22]Toivari-Viitala, 2001, 179.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[23]En algunos casos contempor\u00e1neas de la egipcia (hebrea, persa&#8230;).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[24]Leca, 1988, 68, \u201cMagie, religion, m\u00e9dicine\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[25]<em>Nueva Biblia de Jerusal\u00e9n<\/em>, 1999, 66, \u201cIsrael en Egipto\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[26]Ghalioungui, 1983, 140, \u201cL\u00b4accouchement\u201d, <em>La M\u00e9dicine des Pharaons<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[27]V\u00e9ase el signo B4 en el libro de Gardiner, 1999. Son muy pocas las representaciones en las que se ve a la mujer pariendo en otra postura, sin embargo, hay una escena en Kanawati y Hassan, 1997, 51, l\u00e1m. 20, en la que se aprecia una parturienta adoptando otra diferente. Es como si el momento le hubiera sobrevenido insospechadamente. Aunque los autores no hacen en el texto ninguna alusi\u00f3n al parto el perfil abdominal de la mujer es muy sospechoso de pre\u00f1ez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[28]Gardiner, 1999, 465: tres colas de zorro unidas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[29]Pillet, 1952, 77-104:<a href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/lactancia-4.9-01.png\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"alignnone size-full wp-image-4645\" src=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/lactancia-4.9-01.png\" alt=\"lactancia-4.9-01\" width=\"38\" height=\"25\" \/><\/a>; Faulkner, [1972]1999, 155: El mismo significado que aporta la expresi\u00f3n: <strong><em>rdi r tA<\/em><\/strong>(dar nacimiento).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[30]Lefebvre, 2003, 106. Posteriormente, la acepci\u00f3n fuera m\u00e1s simb\u00f3lica que real, si se hace caso de la historia del triple parto (Papiro de Westcar): <em>(\u2026) Ellas lo lavaron, despu\u00e9s de que hubiera sido cortado su cord\u00f3n umbilical y que hubiera sido colocado sobre un poyete de ladrillos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[31] Castel, 2001, 266. Precisamente el nombre de la diosa significa <em>\u201cEl lugar donde uno se postra\u201d<\/em>; es decir, sobre los ladrillos que se utilizaban en el parto sobre los que se apoyaba la parturienta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[32]Wegner, 2002, 3-4.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[33]Porter y Moss, 1994, I, 337-338.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[34]Pillet, 1952, fig 8; Porter y Moss, 1994, I, 337-338, \u201d253 Khnemmosi\u201d, escriba, contador del grano en el granero de Am\u00f3n\u201d; Museo de El Cairo (56353). Es de madera burdamente tallada configurando un rect\u00e1ngulo sostenido por cuatro piezas robustas que conectan dos a dos las patas por dos travesa\u00f1os m\u00e1s finos. Est\u00e1 pintada de blanco y mide alrededor de 44 cm. de longitud y 30 cm. de alto. Atribuir al objeto la funci\u00f3n de letrina puede ser un tanto arriesgado. Se cree con m\u00e1s verosimilitud que se trate de una silla obst\u00e9trica con la que el due\u00f1o de la tumba dese\u00f3 perdurar alg\u00fan recuerdo. O tambi\u00e9n el deseo mejor intencionado de propiciar su renacer en el M\u00e1s All\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[35]Pillet, 1952, 77-104.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[36]Pillet, 1952, 77-104.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En el Museo de Gayer Anderson (anteriormente una noble y antigua mansi\u00f3n de la ciudad de El Cairo) el visitante encontrar\u00e1 en lo que antes era una habitaci\u00f3n destinada a paritorio, una importante colecci\u00f3n de sillas (de \u00e9poca musulmana) para el parto con una descripci\u00f3n similar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[37]Algunas versiones intercambian la traducci\u00f3n en sustituci\u00f3n de la matriz (Bednarski, 2000, 14).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[38]Bardinet, 1995, 444; Westendorf, 1999, vol. 2, 680.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[39]Janssen y Janssen, 1990, 9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[40]Leca, 1988, 333-334; Bardinet, 1995, 444-446; Westendorf, 1999, vol. 2, 681-683; Nunn, 1997, 194. En los siguientes p\u00e1rrafos del papiro de Ebers (789, 797, 798, 799, 800, 801, 802, 803, 804, 805, 806, 807; f\u00f3rmula m\u00e1gica Ramesseum IVC, 25-28 y 28-29) se aconsejaban diversos remedios para acelerar el periodo expulsivo placentario, del ni\u00f1o, o de ambos, lo que denotaba un notable inter\u00e9s en ese momento tan crucial.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[41]Plegaria encontrada en Janssen y Janssen, 1990, 9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[42]Bardinet, 1995, 139-153, \u201cTh\u00e9ories \u00e9gyptiennes sur la g\u00e9n\u00e9ration et le d\u00e9veloppement du corps\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[43]La estela (JE 32169) del fara\u00f3n est\u00e1 en el Museo de El Cairo (Abd el Halim, 1978, 3, 1).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[44]Strouhal, 1977, 287-292.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[45]Adem\u00e1s la placenta es un \u00f3rgano que pertenece al ni\u00f1o seg\u00fan el egipcio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[46]Bardinet, 1995, 451; Westendorf, 1999, vol. 2, 688 y del mismo autor en el vol. 1, 435.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[47]Es un fragmento del Reino Medio que se encuentra en: Lexa, 1925, I, 73; donde se hace alusi\u00f3n al mismo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[48]Aun hoy en d\u00eda lo sigue siendo cuando ninguna soluci\u00f3n se ha convertido en la panacea universal de los \u201ccrecepelos\u201d, para disgusto de los m\u00e1s exigentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[49]Bardinet, 1995, 317; Westendorf, 1999, vol. 2, 627.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[50]O qui\u00e9n sabe si bajo este apelativo se escond\u00eda el agente que propiciaba una infecci\u00f3n similar a la Ti\u00f1a, siendo una infecci\u00f3n por hongos de la piel y anejos cut\u00e1neos que provoca p\u00e9rdida patol\u00f3gica del cabello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[51]Her\u00f3doto, [1989]2009, II, 175, LXV: <em>\u00a1Triste del egipcio que mate a prop\u00f3sito alguna de estas bestias! No paga la pena de otro modo que con la cabeza; mas si lo hiciere por descuido, satisface la multa con que le condenan los sacerdotes.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[52]Bardinet, 1995, 317; Westendorf, 1999, vol. 2, 628.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[53]Ghalioungui, 1983, 130, <em>La M\u00e9dicine des Pharaons.<\/em> En alem\u00e1n a la placenta se la denomina: \u201c<em>Mutterkuchen\u201d<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[54]Nunn, 1997, 194, \u201cProblems after birth\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[55]Aun cuando todo discurriese seg\u00fan lo esperado, \u00bfquiz\u00e1 al menos quedar\u00eda expectante en un segundo plano y a la espera de los acontencimientos? Siempre pendiente del reclamo de la comadrona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[56]En el papiro se combina el tratamiento espec\u00edfico (farmacol\u00f3gico) con una f\u00f3rmula m\u00e1gica con el prop\u00f3sito de favorecer el mecanismo del parto. Sucede otro tanto en otra prescripci\u00f3n (Ramesseum IVC, 25-28). Puede completarse la informaci\u00f3n en Bardinet, 1995, 446; y en Westendorf, 1999, vol. 2, para los p\u00e1rrafos de Ebers 800 a 807 (Bardinet, 1995, 682-683), Ebers 823 (Bardinet, 1995, 686), Ebers 797 a 799 (Bardinet, 1995, 681 y 682). V\u00e9ase tambi\u00e9n en Lefebvre, 1956, 107.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[57]Bardinet, 1995, 445-446.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[58]Parecer\u00eda m\u00e1s racional que la cuant\u00eda de los remedios fuera m\u00e1s numerosa para los casos que fueran complejos. Pero en mi opini\u00f3n, a ellos les interesaban m\u00e1s los remedios que regulasen y acelerasen el tiempo del parto al fin de garantizar la viabilidad del natalicio que suced\u00eda sin trastornos, d\u00e1ndose por perdidos e irrecuperables los partos desgraciados. Cabe asegurar en consecuencia, un sentido pr\u00e1ctico ante lo previsible cuando la mortalidad perinatal del ni\u00f1o y de la madre era tan alta. Hay un n\u00famero nada despreciable de remedios para que una mujer traiga un ni\u00f1o al mundo; por ejemplo, dice el P. Ebers 797 (94, 10-11): <em>Otro remedio para hacer que una mujer para: (Plantas)-niaia, se har\u00e1 que la mujer se siente desnuda sobre ellas<\/em> (Lefebvre, 1956, 106; Westendorf, 1999, vol. 2, 681; Bardinet, 1995, 445).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[59]Algunas son tan curiosas como aquella que ayuda a hacer un pron\u00f3stico de la din\u00e1mica del parto por medio de un peque\u00f1o pellizco en el vientre de la embarazada, justo por encima de donde deber\u00eda estar el feto. Bardinet, 1995, 442 y Westendorf, 1999, vol. 1, 434: <em>Si la huella se borra parir\u00e1 normalmente<\/em> (Kahun 29; 3, 19-20). O aquella otra (Kahun 33; 3, 25-26), que se preocupa de que la mujer durante el esfuerzo del parto no se haga da\u00f1o en las mand\u00edbulas: <em>(\u2026) habas. (esto) ser\u00e1 machacado con (\u2026) (y colocado) entre sus dos caninos en el momento en que ella para. (Este es) un medio de echar las sustancias-\u201dtiau\u201d. Verdaderamente eficaz, un mill\u00f3n de veces. <\/em>(Bardinet, 1995, 443, \u201cAutour de l\u00b4accouchement\u201d).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[60]V\u00e9ase la imprecisi\u00f3n y la ambig\u00fcedad que apenas resiste el an\u00e1lisis del int\u00e9rprete m\u00e1s agudo, en el siguiente caso donde la v\u00eda de introducci\u00f3n es la vaginal. Bardinet, 1995, 445-446; Westendorf, 1999, vol. 2, 682 : <em>\u201cOtro (remedio) para hacer descender <\/em>todo<em> lo que se encuentra en el interior del cuerpo de una mujer.\u201d <\/em>(Ebers 798; 94, 11-13).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Quiz\u00e1 el escriba no hab\u00eda tenido el menor inter\u00e9s en aclarar si lo que estaba dentro de la madre era un ni\u00f1o deseado o no. Aunque cabr\u00eda otra interpretaci\u00f3n, con la expulsi\u00f3n de \u201ctodo\u201d el contenido en el vientre materno se advert\u00eda de lo que comprend\u00eda el feto, la placenta y los anejos placentarios. Ser\u00eda la versi\u00f3n m\u00e1s aceptable, que por otra parte, es la que se sustenta: Leca, 1988, 333.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s esclarecedoras son otras f\u00f3rmulas cuyo encabezamiento revela la intenci\u00f3n de su uso: <em>Remedio para hacer descender la placenta de una mujer a su lugar natural<\/em> (Ebers 789, 98, 18-20). Sobre el particular puede consultarse en Bardinet, 1995, 444 y en Westendorf, 1999, vol. 2, 680.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[61]Cuando no tambi\u00e9n a errores de interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[62]Lexa, 1925, II, 61-62, (Les Papyrus Magiques de Leide, X, I348 verso\/XI2-8): \u201cAutre formule d\u00b4Eset pour l\u00b4acc\u00e9l\u00e9ration de l\u00b4accouchement\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[63]Nunn, 1997, tabla 9.1, 195. Seg\u00fan parece las v\u00edas de entrada de los productos era triple (oral; vaginal, \u00f3volos; y cut\u00e1nea). Las sustancias que se aplicaban eran m\u00faltiples y abigarradas (resinas, jugo de d\u00e1tiles, sales de diversas geograf\u00edas, aceites y grasas). Conviene decir que a trav\u00e9s del tubo digestivo entraban materiales de sabor agradable: miel, sales minerales, vino, jugo de d\u00e1tiles, aceites o grasas, etc. Entretanto, por la vaginal se introduc\u00edan frutos, bayas de enebro, planta-<em>niaia<\/em>, resina de abeto, cebolla, y algo tan poco sugerente y atractivo como los excrementos de mosca. La piel abdominal, admit\u00eda otras sustancias (previo vendaje), algunas de las cuales estaban incluidas en la enumeraci\u00f3n anterior, sin embargo, otras eran bien peculiares como ciertas partes de una tortuga, cole\u00f3pteros, trigo blanco, aceite de pino, etc.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[64]Bardinet, 1995, 445-446; Westendorf, 1999, vol. 2, 682.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a title=\"La lactancia en el antiguo Egipto \u2013 \u00cdndice\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?page_id=4594\">\u00cdndice del libro<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00cdndice del libro 4.9.- El parto como cap\u00edtulo general en la historia del medio. El nacimiento de toda persona coronaba un momento de j\u00fabilo, pero tambi\u00e9n de inminentes peligros en una \u00e9poca en la que el control m\u00e9dico se sustitu\u00eda por el azar, la confianza en los dioses, la latitud geogr\u00e1fica, la familia, siempre bajo la dependencia de unas condiciones&#8230;<\/p>\n<p class=\"continue-reading-button\"> <a class=\"continue-reading-link\" href=\"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/?page_id=4618\">Seguir leyendo<i class=\"crycon-right-dir\"><\/i><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"ngg_post_thumbnail":0},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4618"}],"collection":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=4618"}],"version-history":[{"count":0,"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/4618\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/amigosdelantiguoegipto.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=4618"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}